Dejamos atrás el Templo de Kom Ombo, y damos un paseo en faluca para llegar hasta el Poblado Nubio. Terminamos el día asistiendo al espectáculo luces y sonido del Templo de Philae.

DÍA 4
Teníamos entendido que a los niños del pueblo nubio le gustan los caramelos y que antes de darle algún dinerillo, que mejor les diéramos caramelos… Precisamente por eso, en la faluca vendían bolsas de caramelos y nosotros nos hicimos con una para ir repartiéndolos como si fuéramos los Reyes Magos en la cabalgata…

Cuando el primer niño cantor se acercó a la faluca, cantó su repertorio, y alargó la mano, una compañera de viaje le dio un caramelo. El crío al ver el caramelo puso mala cara y siguió pidiendo que le diéramos algo. Así que nosotros le dimos otro caramelo pensando que es que le parecía poco uno solo… Volvió a poner mala cara y se marchó…

Niño cantor

Niño cantor

Luego paseando por el poblado nubio, una cría se nos acercó para intentar vendernos una muñequita de madera típica que hacen en su pueblo. Nosotros no quisimos comprarle nada. Y es que cuando había parado la faluca para que la gente se bañara en el Nilo, en la orilla había muchos puestecillos de vendedores ambulantes y ya ahí nos habíamos hecho con algunos souvenirs como las famosas muñequitas.

Sin embargo, le dimos un par de caramelos y nos dejó. Poco después se nos acercó otra cría pidiéndonos algo. Sacamos de nuevo los caramelitos y le dimos unos cuantos… ¿Y qué es lo que hizo con ellos? Con muy mala leche, los arrojó al suelo, diciendo cosas en su idioma, que aunque no entendíamos, pudimos intuir que estaba maldiciendo de no haberle dado ni una moneda.

Tras la experiencia en el pueblo nubio, regresamos a la motonave. Teníamos el tiempo justo para pegarnos una ducha y cenar porque nos íbamos a la última excursión que contratamos: el espectáculo nocturno de luz y sonido del Templo de Philae. Es otra de las excursiones que podíamos haber hecho por nuestra cuenta, pero que hicimos por agencia porque no nos atrevimos solos. De hecho hubo gente que fue por su cuenta y le salió pero que muy bien de precio.

Egipto: Templo de Philae

Templo de Philae

En medio de la oscuridad comienza el show. Poco a poco se van iluminando diferentes partes del templo, a la vez que te van contando la historia del lugar. Al principio, vas disfrutando del espectáculo a la vez que vas recorriendo el templo. pero ya a lo último te sientas en unas gradas desde donde hay una perspectiva de todo el recinto. Esta última parte, para nosotros sobraba… Quizá fuera el cansancio acumulado de todo el día estar trotando de un lado para otro, o tal vez el pensar lo que nos deparaba al día siguiente (nos esperaba un buen madrugón, el mayor de todos), pero es que estando allí sentando te entra un sueño atroz. Regresamos a las 23.00 horas a la motonave, y nos esperaban de nuevo en pie a las 2.00 horas… ¡¡¡Apenas dormiríamos tres horas!!!

Todos los posts del viaje a Egipto

Pin It on Pinterest