Continúamos con nuestro viaje por Egipto y seguimos un día más navegando por el río Nilo y visitamos el Templo de Kom Ombo y la presa de Asuán. También damos un paseo en faluca para ir a ver el Poblado Nubio.

DÍA 4 

Un día más nos levantaron también temprano para empezar con las visitas programadas. A las 8.00 horas ya estábamos en el templo de Kom Ombo, un templo dedicado a Sobek (el dios cocodrilo) y Haroeris. Dado que está dedicado a dos divinidades, todo en este sitio está por duplicado y así nos encontramos dos templos en el recinto.

Una curiosidad del lugar es que tiene claras influencias grecorromanas, como demuestra la construcción de un mammisi, donde se celebraban rituales de nacimiento, o la construcción de una muralla para protegerlo de las crecidas de Nilo, y la construcción de un nilómetro para medir el nivel del agua del río Nilo y determinar cuando sembrar y cosechar. De hecho, el nilómetro de este templo es uno de los poquitos que quedan en Egipto en buen estado.

Y otro dato curioso es que en sus muros hay muchas referencias a la medicina y se puede ver el instrumental médico y quirúrgico que usaban en la época, así como una muestra de un parto.

Egipto: Mujer pariendo en el Templo de Kom-Ombo

Mujer pariendo en el Templo de Kom-Ombo

Tras esta visita volvimos a la motonave para seguir navegando. Poco antes de mediodía llegamos a Asuán. El final del crucero estaba ya próximo. Allí nos llevaron a ver la presa de Asuán, una gran obra de ingeniería de la que sienten muy orgullosos los egipcios. Con su construcción hubo que trasladar algunos monumentos que se encontraban junto al lago Násser  porque si no habría sucumbido bajo las aguas. Tal es el caso de Abu Simbel, pero de ello hablaré en el próximo post.

A las 15.00 horas estábamos pasando un calor infernal viendo la presa. Como pensaron que nos estábamos cociendo, por «nuestro bien» nos llevaron a refrigerarnos a una fábrica de papiros. Por culpa de esta «maravillosa visita» no tuvimos tiempo de ver otras cosas importantes en Asuán como el Obelisco inacabado.

En la fábrica nos mostraron cómo se hacen los famosos papiros para luego vendernos a «buen precio» algunos de los que ellos hacen. Como tontos, caímos y compramos tres papiros a un precio que pensábamos que era bueno, pero que en El Cairo, en el bazar, pudimos ver que allí si que estaban a buen precio de verdad.

Egipto: Presa de Asuán

Presa de Asuán

Tras el timo de papiro regresamos a la motonave para hacer el paseo en faluca. Este paseo suele incluirse en casi todos los cruceros. Lo que ya no está incluido es la visita al Pueblo Nubio que también lo hicimos por agencia. ¡Craso error! Si lo hubiéramos hecho por nuestra cuenta seguro que nos habría salido más barato e incluso hubiéramos podido montar en camello, pero no adelantaré acontecimientos.

El paseo en faluca fue muy divertido y ameno. A menudo nos abordaban niños cantando canciones en español de todos los tiempos como «la española cuando besa…», «aserejé..» «juan tanamera…». Lo más gracioso sucedió cuando uno de los pequeños que se acercó a la faluca pensó que el grupo era italiano. Comenzó con el repertorio de canciones italianas, hasta que una de las turistas le comentó que eramos españoles. Entonces se puso a cantar en español… También durante el camino nos intentaron vender objetos nubios.

En el transcurso del paseo, en ambas orillas se suceden diversos monumentos como Mausoleo de Aga Khan (en la foto de abajo), la isla elefantina (que tiene ese nombre porque las rocas tienen forma de elefantes) e incluso el Hotel Old Cataract (famoso por haberse inspirado en él Agatha Christie en su novela «Muerte en el Nilo»)…

Egipto: Mausoleo de Aga Khan

Mausoleo de Aga Khan

Antes de llegar al poblado, hicimos una pequeña parada para que la gente se pudiera bañar en el Nilo. De haber tenido contratada por agencia el montar en camello ese habría sido el momento de pasear en este animal por el desierto, pero el guía nos aseguró que no había tiempo y que si que dispondríamos de ello en El Cairo, junto a las pirámides. Ya os avanzo que tampoco en entonces pudimos hacerlo.

Seguimos el viaje hasta el Pueblo Nubio. Allí nos llevaron a una típica casa nubia donde haciendo gala de su clásica hospitalidad, nos sirvieron un té, algunos dulces típicos y una shisha. Además, por el módico precio de un euro, una mujer hacía tatuajes de henna. Asimismo, pudimos ver dos pequeños cocodrilos…

Egipto: Pueblo Nubio

Pueblo Nubio

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