Una vez que teníamos nuestros vuelos a Japón, teníamos que armar la ruta que realizaríamos. Descontando los días perdidos en el vuelo de ida y vuelta, finalmente estaríamos 13 días en el país del Sol Naciente, por lo que decidimos hacer la ruta básica que se hace en dos semanas para visitar los puntos básicos que no hay que perderse en un primer viaje a este país asiático. Osaka, Koyasan, Hiroshima, Miyajima, Kioto, Nara y Tokio fueron las ciudades que visitamos. El orden lo establecimos por los vuelos: llegábamos a Osaka y nos íbamos por Tokio. Cuadramos los viajes largos en tren de manera que todos los trayectos más costosos pudiéramos hacerlo con la Japan Rail Pass de siete días.

Ruta de dos semanas en Japón

DÍA 1 y 2. Osaka

Aterrizamos a primera hora de la mañana de nuestro segundo día de viaje y pensábamos que podríamos aprovechar bien el día en la ciudad, pero entre el cansacio acumulado, el jet lag, el llegar al hotel y registrarnos, y las distancias (que la ciudad es más grande de lo que parece) finalmente solo pudimos acercarnos a ver el Castillo de Osaka y la zona de Dotombori, aunque teníamos más visitas en mente como el barrio de Shinsekai, subir al Umeda Sky Building, al Abenos Haruka, o a la Torre Tsutenkaku, recorrer Amerika-Mura o ver el templo Shitenno-ji.

DÍA 3. Koyasan

El jet lag no nos impidió madrugar para coger el tren temprano hacia Koyasan. Este pueblo es famoso por ser el centro más importante del budismo shingon en Japón. Con esa referencia, nos parecía importante ir a verlo y de paso, aprovechar para alojarnos esa noche en un monasterio budista por vivir la experiencia. Hay muchos templos y lugares que visitar, por lo que lo recomendable es hacer una selección y visitar los principales.

Japón

Jardín del templo Kongobu-ji en Koyasan

Nosotros recorrimos  Okunoin (que es uno de los lugares más sagrados de Japón y que está rodeado por uno de los cementerios más grandes del país), Daimon (la gran puerta, pero que nos encontramos en obras), el Templo Kongobu-ji, el Danjo Garan (que es el más importante) y el Daito (que es uno de los más representativos).

DÍA 4. Vuelta a Osaka

Como habíamos visto todo lo que queríamos ver en Koyasan el día anterior, decidimos madrugar de nuevo para regresar a Osaka y ver lo que nos había quedado pendiente el primer día. En primer lugar nos dirigimos al Umeda Sky Building para ver la ciudad desde las alturas. De allí fuimos al Abenos Haruka que es el edificio más alto de la ciudad, pero al ver los precios tan altos, decidimos no entrar. Nos acercanos al templo Shitenno-ji, pero solo lo vimos por fuera porque ya habían cerrado (¡cierran muy pronto los templos!), subimos a la Torre Tsutenkaku y recorrimos el barrio que está a sus pies. Y para culminar el día volvimos a Dotombori para cenar y despedirnos de Osaka.

DÍA 5. Hiroshima y Miyajima

Era el primer día que utilizaríamos nuestras Japan Rail Pass y cogeríamos uno de los famosos trenes bala para ir a Hiroshima, a visitar la ciudad que se hizo tristemente famosa por ser la primera sobre la que cayó una bomba atómica el 6 de agosto de 1945. Nos dirigimos directamente al Parque Conmemorativo de la Paz, donde nos encontramos la Cúpula Genbaku, uno de los símbolos de aquel fatídico día, la Estatuta de los Niños de la Bomba Atómica, la llama de la Paz y el Museo de la Paz, entre otros monumentos. Aunque no somos de museos, este de la Paz es visita obligada si se va a Hiroshima.

Hiroshima - Japón

Cúpula Genbaku en Hiroshima

Al salir llovía a raudales (y es que se aproximaba un tifón a Japón ese día), decidimos poner rumbo directamente a Miyajima por si el tifón no nos dejaba llegar a la isla. Como seguía lloviendo a nuestra llegada a la isla no pudimos disfrutar de un bonito atardecer. Las visitas principales ya las haríamos al día siguiente, aunque cuando después de cenar vimos que apenas llovía, nos acercamos a ver el Torii.

DÍA 6. Miyajima y Kioto

Madrugamos un día más y aprovechamos para ver la isla de Miyajima casi en soledad antes de que comenzaran a llegar los primeros turistas (los que no se han alojado en la isla) y visitamos Itsuskushima, santuario sintoísta famoso por su gran torii (imagen que sale en las típicas fotos sobre Japón), el templo Daishoin, con unas bonitas vistas de la isla y la pagoda de cinco pisos Goju-no-to. Si se tiene tiempo y ganas, se puede ascender al monte Minsen. Nosotros al ir con Iris, decidimos prescindir de subir, aunque tengo entendido que hay unas vistas espectaculares.

Poco antes de mediodía, pusimos rumbo a Kioto. Tras un intento fallido de visitar el Castillo de Kioto (aunque llegamos antes de que cerraran, la admisión cierra 1 hora antes de la hora del cierre oficial), nos dirigimos primero al mercado de Ninshiki, para luego ir a Gion, el famoso barrio de las geishas, pero en esta primera incursión, no logramos ver ninguna.

DÍA 7. Kioto

Nos dirigiríamos al noroeste de Kioto para descubrir esta zona llamada Arashiyama y visitar templos como el Templo Tenryu-ji y su jardín zen, el superfotografiado bosque de bambú y el Puente Togetsukyo con el monte Arashiyama de fondo.

Kioto - Japón

Bosque de bambú en Kioto

Después de comer, pusimos rumbo de vuelta al centro de la ciudad en autobús para ir a ver el Pabellón de Oro o Kinkaku-ji, que aunque estaba a rebosar de gente, es uno de los lugares más bonitos de Kioto y su visita es imprescindible. Después, andando seguimos la ruta hasta el próximo templo Zen de Ryōan-ji con su famoso jardín zen. Y con la hora echada, tratamos de ver el templo Ninnan-ji que no está lejos y que cuenta con una bonita e impresionante pagoda de 5 pisos, pero como eran ya casi las cinco no pudimos entrar. El resto de la tarde volvemos a pasear por el barrio de Gion y visitamos el santuario sintoista Yasaka, ya de noche, pero que está abierto prácticamente todo el día.

DÍA 8. Nara

Este día haríamos una excursión a Nara en tren (la Japan Rail Pass es válida para este trayecto). Pero antes de salir de Kioto queríamos ver un templo y un santuario que nos pillaba de paso en la línea de tren a Nara: el templo Tofukuji y el santuario Fushimi, pero solo vimos este último porque ese día se nos pegaron un poco las sábanas y si parábamos en los dos se nos haría demasiado tarde para llegar a Nara. El santuario Fushimi es conocido por sus miles de toriis uno detrás de otro donados por hombres de negocio.

Ya en Nara hicimos la ruta que nos recomendaron en la oficina de turismo para ver los puntos esenciales. Todos se concentran en el entorno del Parque Central: El templo Todai-ji con su gran del Gran Buda (Daibutsu-den), el Nandai-mon que es la puerta principal antes de entrar en el templo. De ahí, andando hasta el Templo Nigatsudo, famoso por las excelentes vistas que se pueden presenciar de la ciudad; el Sangatsu-do, el edificio más antiguo de todo el recinto; el Santuario Kasuga Taisha, tiene una gran pagoda y lo más destacado es la sala del Tesoro, y el Kofuku-ji, que alberga dos pagodas, uno de tres pisos y otro de cinco.

Nara - Japón

Templo Todai-ji en Nara

DÍA 9. Kioto

Empezamos el día visitando el templo que nos dejamos el día anterior: el Tofuku-ji. De ahí, cogimos el autobús para ir al templo de Kiyomizu-dera, con unas bonitas vistas del entorno y de la ciudad. Después bajamos por Sanmezaka, conocida como la cuesta de los 3 años (la llaman así porque dicen que si tropiezas en ella tienes 3 años de mala suerte). Comemos por esta zona y continuamos hacia el Templo Kodai-ji, y aunque ya a punto de cerrar, tratamos de llegar al Templo Chion-in, pero ya estaba cerrado y no pudimos verlo. Otro día tratarímos de llegar.

Al salir del templo de Chion-in empezó a caer el diluvio universal, pero aún así nos dirigimos hacia Gion a ver si «cazábamos» alguna geisha porque eran las cinco de la tarde, una hora ideal para poder verlas. Y efectivamente nos «tropezamos» con una geisha o una maiko (porque no las distingo bien), pero con la que estaba cayendo, llevaba la cámara guardada y cuando la quise sacar, había desaparecido. Luego continuamos deambulando bajo la lluvia por Pontocho, otra de los barrios de geishas, pero ya no volvimos a ver a ninguna más.

Kioto - Japón

Templo Kiyomizu-dera en Kioto

DÍA 10. Kioto

Era nuestro ultimo día completo en Kioto y aún nos quedaban muchas cosas pendientes por ver. En primer lugar, cómo no estaba muy lejos del hotel, nos acercamos a ver la pagoda To-ji, que tiene cinco pisos y es la estructura de madera más alta de Japón. De allí, pusimos rumbo al Castillo Nijo para verlo por dentro. Tras la visita fuimos andando a ver el Palacio Imperial y el parque que lo rodea. Nuestra última parada antes de comer fue visitar el Pabellón de Plata o Ginkaku-ji.

Después, decidimos recorrer tranquilamente el Paseo de la Filosofía para bajar la comida. Tratamos infructuosamente volver al Templo Chion-in, pero como cierran a las 16.00 horas tampoco pudimos verlo por dentro. Continuamos hasta Nanzen-ji y el santuario Heian Jingu, aunque este último lo vimos de lejos. Las últimas horas en la ciudad las dedicamos a volver una noche más a Gion en busca de geishas, y alguna más vimos… pero se escabullen con rapidez y tampoco pudimos hacer ninguna foto.

DÍA 11. Tokio

Un día más empezamos madrugando para ir a la estación y coger el tren bala que nos llevaría hasta Tokio, la última parada de nuestro viaje y último día de uso de la Japan Rail Pass. Como las maletas las habíamos enviado por mensajería, nada más llegar a la capital comenzamos con las visitas.

Tokio - Japón

Palacio Imperial de Tokio

En primer lugar, nos dirigimos hasta el Palacio Imperial, residencia actual del emperador, pero no se puede visitar por dentro. Lo que sí se puede visitar es el parque que está alrededor. Después de comer, nos dirigimos al edificio del Gobierno Metropolitano, visita obligada nada más llegar a Tokio porque en él te pueden dar mapas y mucha información de la ciudad, unas claves para tener wifi gratis en muchos puntos de la ciudad y se puede subir a su mirador que es gratis y se pueden ver unas vistas muy buenas de la ciudad. De allí, a recorrer un poco Shinjuku, con sus rascacielos, y que cuenta con la estación de metro más transitada del mundo, según el libro Guinness de los Récords. Y para terminar el día nos acercamos a uno de los puntos más conocidos de Tokio, el cruce de Shibuya.

DÍA 12. Tokio

Nuestra primera visita del día es la Torre de Tokio, que se parece a la torre Eiffel de París, pero en rojo y más pequeña. Al bajar de la torre, tenía intención de visitar el cercano templo Zozo-ji, pero tras el atracón de templos vistos en Kioto, Gus se niega a ir y seguimos con el planning del día. Nuevamente nos acercamos a Shibuya para ver el ambiente de la zona de día que aunque es algo distinto al de la noche, sigue habiendo mucho ajetreo. Muy cerca está lo que se denomina Love Hotel Hill, una zona con hoteles para «darse amor» y que se pueden alquilar por horas, y nos acercamos a curiosear, pero es una visita bastante prescindible, salvo que vayas a entrar en uno de estos hoteles.

Bahía de Odaiba, Tokio

Bahía de Odaiba, Tokio

Cogemos el metro y nos vamos a otra zona próxima Takeshita Street, una calle comercial repleta de tiendas de lo mas variopintas, pero que está llena de gente y resulta agobiante pasear por allí con la silla de la niña. Para terminar el día nos vamos a la isla de Odaiba. La intención era llegar en barco desde Asakusa, pero se nos hace tarde para coger el último barco que en octubre es a las 17.00 horas, por lo que decidimos ir en monorraíl, aunque se tarda más. No lo dejamos para otro día, porque para el día siguiente se preveía la llegada de un tifón a Tokio por la tarde-noche. Como se nos ha hecho tarde, no llegamos a tiempo de ver el atardecer en la isla de Odaiba.

DÍA 13: Tokio

Este día será un poco más corto por la amenaza del tifón que se aproxima a Tokio. En el hotel nos recomiendan que sobre las 19.00 horas estemos ya de vuelta para estar seguros, aunque se espera que llegue a partir de las 20.00 horas. Nos dirigimos al Skytree. La entrada es cara, pero aún así decidimos subir porque no siempre uno tiene la oportunidad de subir a una de las torres de comunicación más altas del mundo.

De allí, rumbo al Mercado Tsukiji, la lonja de pescado más grande del mundo, pero al llegar descubrimos que justo ese día es festivo nacional y está cerrado. Así que hay que hacer un cambio en el planning inicial. Nos dirigimos a Ginza, uno de los barrios más glamurosos de Tokio, que sería el equivalente a pasear por la calle Serrano de Madrid o el Cuadrilátero de Oro de Milán. Entramos al edificio Sony a curiosear un rato. De allí, nos vamos a Akihabara, el barrio de electrónica, que son unas pocas calles llenas de tiendas de electrónica, con tantos neones que no sabes ni a dónde mirar y donde te encuentras los llamados Café de Sirvientas o Maid Café, con unas camareras vestidas con disfraces de sirvienta. Ya paseando por este barrio empieza a diluviar, por lo que nos vamos al hotel pronto.

Tokio - Japón

Camareras de un Café de Sirvientas

 DÍA 14 y 15: Tokio

Es nuestro último día en Japón, pero aún nos quedan muchas horas por delante hasta que salga nuestro vuelo a las 22.00 horas del aeropuerto de Haneda. Como no habíamos podido entrar al Mercado Tsukiji, volvemos a ir. Desayunamos en un restaurante de los alrededores el típico sutsi, y aunque no es algo que nos guste demasiado en España, hay que reconocer que no tiene nada que ver el que probamos allí. ¡Si incluso nos gustó!

Tras dar una vuelta por el mercado, cogemos el metro hasta Asakusa, uno de los barrios más tradicionales de Tokio, para visitar el Templo Senson-ji y Nakamise. Esta zona no se parece en nada al resto de Tokio que hemos visto. Comemos por aquí y luego aprovechamos para acercarnos al embarcadero de Asakusa para ver el Flamme d’Or, edificio sede de la cerveza Asahi.

Nuestras últimas horas pensábamos pasarlas en el parque de Ueno, pero un mes antes de ir hubo un problema con el dengue en los parques de Toki (algunos incluso llegaron a clausurarse como el de Ueno), y aunque ya está abierto en ese momento y hace algunos días que no se oyen casos nuevos, nos da un poco de miedo y finalmente decidimos pasar el tiempo recorriendo la zona comercial de Ameyayokocho. De allí, regresamos al hotel a por las maletas para poner rumbo al aeropuerto.

Conclusiones

Nos hemos dejado muchas cosas en el tintero por ver y que nos habría gustado visitar. Bien es cierto que al ir con la peque, el ritmo no es igual que si hubiéramos ido solos. También los dos tifones que llegaron a Japón durante nuestra estancia hizo que no pudiéramos aprovechar un par de días bien.

  • Osaka: aunque es una ciudad que mucha gente se la salta en su ruta por Japón, creo que bien merece dedicarle un par de días.
  • Koyasan: salvo que te apetezca dormir en un monasterio budista, es una excursión que se puede hacer en el día desde Osaka. Si volviera atrás es lo que haría porque la noche en el monasterio fue la más cara del viaje y en un día se puede ver lo principal perfectamente.
  • Hiroshima: en vez medio día, hubiera sido recomendable dedicarle el día entero para visitar la ciudad y no solo la parte relacionada con la bomba atómica.
  • Miyajima: lo ideal es dedicarle un día, haciendo noche en la isla para poder disfrutar casi en soledad del gran torii. También nos faltó poder ver el torii cuando la marea baja tanto que es posible acercarse andando, pero no tuvimos tiempo.
  • Kioto: le dedicamos cuatro días enteros y creo que es el tiempo ideal que se debe dedicar a esta ciudad para poder verla bien.
  • Nara: en una excursión de un día desde Kioto, como hicimos nosotros, se ve perfectamente.
  • Tokio: estuvimos tres días y medio porque nos habían dicho que era la ciudad que menos merecía la pena de las que visitaríamos y lamentamos haber dedicado tan poco tiempo. Tenemos la sensación de que la hemos visto a la carrera y nos hemos dejado mucho por ver. Es también una ciudad fascinante y nosotros que somos urbanitas hubiéramos preferido dedicarle algo más de tiempo. Tal vez lo ideal sea unos cinco días. Y se quiere hacer excursiones a los alrededores como ir a Yokohama o a Nikko es preciso añadir otro par de días más.

De haber dispuesto de tres días más nos habría gustado acercarnos a los llamados Alpes Japoneses, e incluso hacer las excursiones que comentamos desde Tokio. También nos habría gustado dedicarle medio día a Kobe, más que nada para probar la famosa carne de esta ciudad.

Si de camino a Hiroshima hubiéramos tenido algo más de tiempo, hubiéramos hecho una parada en Himeji para ver su castillo, que es una de las estructuras medievales más antiguas de Japón y que bien merece la pena. Algunos trenes de Osaka a Hiroshima tienen parada en Himeji.

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