A uno 26 km de Hiroshima se encuentra Miyajima, una pequeña isla que es uno de los lugares más bellos que descubrimos en nuestro viaje a Japón con bebé. Tal vez por el nombre, no todo el mundo sepa de qué sitio se trata, pero si digo que tiene el torii más famoso de todo el país, el torii flotante, y que a menudo es utilizado como imagen representativa de Japón, seguro que ya sí que sabes a qué sitio me refiero.

DÍA 5 por la tarde

Dejamos Hiroshima en tren para dirigirnos al muelle desde el que salen los ferries a la isla de Miyajima. El muelle se encuentra junto a la estación de Miyajimaguchi. Tanto este tren como el ferry están incluidos en el JR Pass.

Cómo llegar a Miyajima
Si tienes la JR Pass, en la estación de Hiroshima, se coge la línea JR Sanyo hasta la estación de Miyajimaguchi. Se tarda unos 25-30 minutos. Allí se encuentra el muelle donde cogeremos el ferry de la JR Pass que tarda unos 10 minutos en llegar a la isla.

Al bajar del tren no resulta difícil llegar hasta el muelle porque hay carteles con un dibujito de un barco indicando hacia dónde hay que ir.

Por cierto, en Miyajimaguchi hay dos tipos de ferries que van a la isla: uno de la compañía JR y que está incluido en la JR Pass, y los de la Miyajima Matsudai Kisen, para los que no vale el pase.

Hay otra opción que no está incluida en la JR Pass, que es coger desde el centro de Hiroshima un tranvía que lleva directo hasta Miyajimaguchi, y allí enlazar ya con el ferry.

Al bajar del tren,  conocimos a un mexicano que no estuvo contando que acababa de llegar al país y que nada más aterrizar en Osaka había cogido el tren hasta Hiroshima con la finalidad de ir a Miyajima. Su sueño era poder hacer muchas fotos de la isla al atardecer, pero la tarde no pintaba bien y aunque no llovía, estaba el cielo muy encapotado. Además, había amenaza de tifón…

Cuando llegamos a Miyajima, nos despedimos del mexicano y continuamos andando hasta nuestro alojamiento: el Ryokan Sakuraya, una opción ideal para alojarse en la isla y que descubrimos por nuestro compañero en Globellers Víctor de Mi patria son mis zapatos.

Gran-torii-flotante-9

Por el camino nos encontramos a unos vecinos muy peculiares de la isla: los ciervos. Estos animalitos andan sueltos por la isla y son casi inofensivos y están más que acostumbrados a la gente. Digo que son casi inofensivos porque salvo que lleves comida o algún papel en la mano, no hacen nada. En todo caso, se acercan a olisquear.

Justo al llegar al ryokan comenzó de nuevo a llover a mares. Dejamos las cosas en la habitación, aprovechamos para hablar con las familias y darle la merienda a Iris mientras esperábamos a que dejara de llover tan intensamente. Y aunque me moría de ganas de ver el torii de Itsukushima, la verdad es que no nos apetecía demasiado salir a mojarnos. Casi cuando ya estaba anocheciendo, dejó de llover, por lo que aprovechamos para dar un pequeño paseo por la isla.

Fuimos por la calle principal, la calle Machiya, caminando tranquilamente. A esas horas apenas había tiendas abiertas y casi no quedaban turistas: solo unos escolares comprando los dulces típicos de la isla: momiji manju, algún turista que se alojaba en la isla como nosotros y muchos ciervos. Por cierto, ¡¡Iris no se llevó buena impresión de los ciervos!! Empezó a no tolerarlos cuando un mapa que llevaba en la mano de la isla se me cayó al suelo y un ciervo se lo zampó antes de que pudiera recogerlo.

Momiji

Momiji

En nuestro paseo, paramos en un pequeño supermercado para comprar algo para el desayuno del día siguiente y también en una tienda a comprar momiji manju (aunque nosotros no cogimos los típicos, sino unos rellenos de chocolate). Tras las compras proseguimos con el paseo con el fin de llegar al torii. Por desgracia, cuando estábamos llegando comenzó de nuevo a llover, por lo que apenas hice fotos nocturnas de la isla ya que no llevaba nada para tapar la cámara.

En vista del mal tiempo (se aproximaba el tifón), nos fuimos a cenar a uno de los restaurantes que nos recomendó el dueño del ryokan, el Koumitei, para probar un plato típico de la zona: los okonomiyaki. La verdad es que es un plato contundente pero nosotros cometimos el error de pedir dos, uno para cada uno, pero incluso dándole un poco a Iris, no fui capaz de terminarlo. Y ni siquiera Gus pudo ayudarme porque con el suyo tuvo más que suficiente. Con el estómago lleno, ya a la cama que al día siguiente madrugaríamos para ver la isla.

Okonomiyaki

Okonomiyaki

DÍA 6

¡El día amaneció con un sol espléndido! Dimos cuenta de nuestro desayuno rápido y a las 8.00 horas ya estábamos en la calle dispuestos a conocer la isla antes de que se llenara de turistas que van de excursión en el día a la isla. Dejamos la silla de paseo en el ryokan y salimos solo con la mochila ergonómica. Volvimos a recorrer la calle principal de Miyajima para dirigirnos en primer lugar a Itsukushima-jinja. Era tan pronto que aún las tiendas no estaban ni abiertas y recorrimos los 10 minutos que separaban nuestro ryokan del Torii flotante en soledad, tan solo acompañados por unos ciervos.

Calle principal de Miyajima

Calle principal de Miyajima

Qué ver en Miyajima

  • Itsukushima

Es la principal atracción turística de la isla. Es un santuario sintoísta que parece un embarcadero. Esto es así porque la isla estaba considerada sagrada, por lo que la gente no podía poner un pie en ella. Así que para acceder al santuario. lo tenían que hacer en barca a través del famoso Torii flotante. Fue construido en el siglo VI pero remodelado en el siglo XII. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1996.

Al ser tan temprano, pudimos disfrutar del santuario casi solos. Únicamente había otro par de parejas de turistas deambulando y algunos monjes que estaban limpiando.

Miyajima: Itsukushima

Itsukushima

  • Templo Daishoin

De Itsukushima, nos dirigimos al templo Daishoin, un templo budista, de la rama Shingon (como los templos que vimos en Koyasan). Junto con el santuario, este templo es uno de los imprescindibles en la isla, aunque al quedar algo alejado de la terminal de ferries, como a unos 20 minutos, aunque a unos diez de Itsukushima, puede quedar relegado y no visitarse, pero la verdad es que bien merece la pena acercarse hasta él.

Para acceder al templo hay una escalinata con una preciosa barandilla a la que me harté de hacerle fotos. Pero no es la única parte fotogénica del Daishoin. También tiene una multitud de estatuas rakajizo. Estas últimas, con coloridas capas rojas y gorritos. Según un folleto en inglés que cogimos en el templo,  visten así por aquellos padres que han perdido a sus hijos cuidan de los jizo como si fueran aquellos niños. La verdad es que nos pareció ¡impresionante! Y tiene también una cueva.

Jizos en el templo Daishoin de Miyajima

Jizos en el templo Daishoin

  • Monte Minsen y Parque Momijidani

Al salir de allí estuvimos pensando en si subir al Monte Misen para ver la isla desde las alturas. Al parecer, las vistas son fantásticas y es que la cumbre está a 530 metros sobre el nivel del mar. Se puede subir andando o en funicular desde la estación de Momijidani. Pero decidimos dejarlo para un próximo viaje a Japón porque yo iba con Iris en la mochila y había que ascender un tramo hasta llegar a la estación del funicular (unos 10 minutos desde el parque Momijidani)  y luego otros 20 minutos de caminata hasta llegar a la cumbre, unido al precio del teleférico que nos pareció algo caro (1.800¥ por persona ida y vuelta en octubre de 2014).

A donde si nos acercamos fue al Parque Momijidani que es un bonito parque de arces, al pie del monte Misen que en pleno otoño tiene un precioso colorido rojizo y en el que hay también muchos ciervos, como en el resto de la isla. En octubre cuando estuvimos nosotros, aún los árboles no tenían ese precioso colorido porque, al parecer, es más propio de noviembre.

  • Senjokaku y la Pagoda de Cinco Pisos

Del parque, nos dirigimos al Senjokaku. Está casi al lado del santuario Itsukushima. El principal pabellón, el Senjokaku, fue construido en el siglo XVI y está sostenido por pilares y vigas. Nosotros solo lo vimos por fuera. A su lado hay una pagoda de cinco pisos, del siglo XV, pero a la que no se puede acceder dentro. Tiene una altura de 28 metros y combina estilos arquitectónicos japoneses y chinos.

Cosas curiosas que se ven en Miyajima: la cuchara para arroz más grande del mundo

Cosas curiosas que se ven en Miyajima: la cuchara para arroz más grande del mundo

Al salir, fuimos por última vez hacia el Torii flotante con la esperanza de que pudiéramos verlo con la bajamar y poder llegar hasta sus pies… Pero el mar seguía alto y no parecía que se fuera a retirar pronto. En el ryokan había una pizarra donde apuntaban a qué hora se podía ver el torii sin agua, pero todavía quedaban un par de horas y no había nada más que quisiéramos ver en la isla. Además, nuestra siguiente parada era Kioto y nos llevaría unas dos horas y media llegar hasta esa ciudad. Así que con pena, decidimos poner punto final a nuestra visita a Miyajima.

Gastos del día

  • 1o momiji manju: 910 ¥
  • Botella de agua pequeña en una máquina: 110  ¥
  • Compra en supermercado par el desayuno: 2 cafés + 1 zumo + 1 botella agua grande: 488  ¥
  • Hotel Sakuraya: 15.080  ¥
  • Cena en el Koumitei: 2 okonomiyaki: 1.800  ¥
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