Una de las zonas más bonitas que se pueden visitar en la fascinante Kioto es el distrito de Higashiyama, donde podremos disfrutar de sitios muy tradicionales como la zona de Sannenzaka y Ninnenzaka y el templo de Kiyomizudera, entre otros. Precisamente nuestro tercer día en la ciudad durante el viaje a Japón con nuestra bebé lo dedicamos a esta zona que se encuentra al este de la ciudad.

Un día más, como es habitual, nos levantamos prontito. Tras dar cuenta del desayuno comprado en el Family Mart, nos dirigimos andando al primer punto del día: el Templo Toji, al sudoeste de la estación de tren de Kioto. No está lejos de nuestro hotel, y en unos 15 minutos llegamos. Este templo es un templo budista de la escuela shingon, como los  que vimos en el Monte Koya, fundado por decreto imperial a finales del siglo VIII. Tiene una pagoda de 5 piso que cuenta con el título de ser la más alta de Japón. Damos una vuelta por los jardines del templo, pero no pagamos la entrada para verlo por dentro.

Desde allí cogemos el bus 207 para dirigirnos al sureste de la ciudad para ver el Templo Tofukuji. Al montar en el autobús cogemos el All Day Pass City para poder montar durante todo el día las veces que queramos en los autobuses de la ciudad. (Si tienes previsto coger al menos 3 autobuses sale a cuenta, si no es el caso, mejor comprar billetes sueltos).

El Tofukuji es un templo del budismo zen. En principio teníamos intención de visitarlo el día anterior cuando fuimos a visitar Fushimi Inari-Taisha, porque está en la misma línea de tren, una parada antes. Tofukuji es uno de los lugares más recomendados de Kioto para ver el follaje otoñal.

Templo Tofukuji

Templo Tofukuji

Nos dirigimos hasta él con la esperanza de poder ver el típico colorido rojizo de los árboles porque es otoño cuando viajamos, pero la verdad es que todavía no empezaban a teñirse de ese color las ramas. Al parecer, el mejor mes para verlo es noviembre. Nosotros compramos la entrada que permite el acceso a un precioso puente y a los jardines, que es lo que más merece la pena visitar.

Al salir cogemos de nuevo el autobús 207 para dirigirnos a uno de los templos más bonitos de Kioto, por detrás del Pabellón Dorado, el templo de Kiyomizudera.

El distrito de Higashiyama: el más bonito de Kioto

El templo de Kiyomizudera o el templo del agua pura fue fundado a finales del siglo VIII. Está situado a los pies de la colina de Higashiyama.  Para llegar hasta él, hay que atravesar la cuesta de Chawan-zaka.

Lo mejor de este templo es su preciosa terraza de madera, sostenida por 139 enormes pilotes de 15 metros de altura, sobre un barranco, desde donde se pueden ver unas preciosas vistas panorámicas de Kioto. El conjunto forma parte de los Monumentos históricos de la antigua Kioto, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Si visitas el templo con un bebé: nuestro consejo es que no lleves silla o carro porque hay bastantes escaleras en este templo. Lo mejor es utilizar un portabebé ergonómico.

Debajo de la sala principal se encuentra la cascada Otowa-no-taki, donde tres canales de agua caen en un estanque. Los visitantes del templo cogen el agua de la cascada, de la que se piensa que tiene propiedades terapéuticas, en copas de metal o de plástico. Se dice que beber esta agua supone tener salud, longevidad y éxito en los estudios. No podemos saber si es cierto o no porque no llegamos a beber de esa agua porque había bastantes japoneses haciendo cola con ese fin.

Sannenzaka

Sannenzaka

Dentro del recinto hay varios templos y zonas sagradas, y entre ellos, destaca uno dedicado a Jishu-jinja o al dios del amor. Se trata de dos piedras separadas por 18 metros. Al parecer, los que quieran obtener el amor deseado deben andar de una piedra a otra con los ojos tapados.

Una vez visto, bajamos por Sannenzaka y Ninnenzaka, dos calles muy bonitas y adoquinadas. Es una de las zonas que más me gustaron de Kioto. Y es que en estas calles en cuesta es donde mejor se puede respirar el ambiente tradicional de la ciudad. Durante el paseo nos topamos con muchas mujeres y chicas jóvenes con sus coloridos kimonos y también chicos y hombres con el traje tradicional japonés. Las casitas son de madera. Las calles son peatonales y hay multitud de tiendecitas, casas de té y restaurantes. Por un momento, parece que has hecho un viaje al pasado. Por cierto, hay bastantes escalones por esta zona, por lo que pasear con un carrito de bebé no resulta nada cómodo que digamos.

Por cierto, Ninenzaka significa ‘cuesta de los dos años’ y Sannenzaka, ‘cuesta de los tres años’, porque al parecer cuenta una leyenda que si uno se cae en la cuesta Ninenzaka, morirá al cabo de dos años, mientras que si la caída es en la calle Sannenzaka, morirá a los tres años. ¿Será cierto? Por si acaso, mejor estar atentos a donde se ponen los pies para no caerse. También otra leyenda dice que, en realidad, hacen referencia al año imperial en el que fueron construidas.

Caminando por Sannenzaka y Ninnenzaka nos topamos con lo que creemos que es una geisha o una maiko. Va acompañada de un hombre que le hace muchas fotos… En aquel creemos que en verdad es una de ellas, pero ahora visto con distancia, nos asaltan dudas sobre si lo era realmente. Es casi la hora de comer y no estamos en Gion, el barrio de las geishas, aunque no está lejos. Tal vez podría ser alguna turista disfrazada de maiko porque después de volver del viaje, nos enteramos de que es posible… ¡¡Lástima no haberlo sabido antes porque seguro que habría disfrutado la experiencia!!

Antes de seguir con el recorrido que tenemos previsto, decidimos parar a comer en un pequeño restaurante al final de Ninnenzaka que tiene buena pinta, el Kamanza, donde comemos muy bien una tempura con noodles y pollo terayaki con noodles, por poco precio y bastante rápido. Cuando pagamos nos regalan un pequeño mantelito de tela. ¡¡Qué majetes!!

Japón

Dos japonesas con kimono en Sannenzaka y Ninnenzaka

Tras la comida, nos dirigimos al Templo Kodaiji. Este templo lo mandó construir en 1605 una viuda en memoria de su marido, un antiguo guerreo. Tiene unos bonitos jardines de estilo zen, y al entrar te olvidas por completo del bullicio de Ninnenzaka y Sannenzaka, porque se respira una gran paz y tranquilidad. Tanto la tumba del hombre como de la mujer se encuentran en el interior.

Seguimos caminando y vamos hasta el Templo Chion-in. Aunque en nuestra guía Lonely Planet de Japón pone que cierra a las 16.30 horas, en realidad ya está cerrado porque cierran a las 16.00 horas y es justo esa hora. Fue fundado en 1234 y es la sede del budismo jodo. En este templo se encuentra la mayor campana de Japón, pero nosotros no pudimos verla. Al parecer dicha campana tiene un papel protagonista en Nochevieja porque los monjes del templo la tañen 108 veces.

Dada las horas que son, ya no podremos seguir visitando templos porque todos suelen cerrar entre las 16.00 y las 17.00 horas. Como no estamos lejos de Pontocho, hacia allí nos dirigimos. Pero justo entonces empieza a llover a mares. Atravesamos antes Maruyama Koen, que es un parque  con estanques. Tengo entendido que en primavera está precioso cuando los cerezos que hay en el parque florecen. Eso sí, al parecer, se llena de japoneses que van a disfrutar del hanami. Como está diluviando, apenas nos detenemos en el parque y continuamos hacia nuestro destino.

¿Es o no es una geisha o una maiko auténtica?

¿Es o no es una geisha o una maiko auténtica?

Callejeando por Pontocho, nos encontramos con una maiko o una geisha… Y sí, ahora estamos seguros de que es una de ellas por la hora que es -sobre las 17.00 horas muchas geishas y maikos salen a trabajar- y porque Pontocho es uno de los barrios en los que viven. Además, la chica camina rapidito con pasos cortos -lo que le permite su precioso y colorido traje-. Como está lloviendo no llevo mi cámara a mano para hacer una foto antes de que la chica se meta corriendo en el primer taxi que encuentra. ¡Qué pena!

Pontocho es tan tradicional como el barrio de Gion, y en él podemos encontrar las okiyas y ochayas, así como restaurantes y casas de té. Como sigue lloviendo sin parar y no os apetece continuar callejeando, cuando ya ha oscurecido (estamos en octubre y oscurece poco después de las 17.00 horas, nos dirigimos hacia Yasaka, aunque no para ver este templo, sino para coger un autobús (el 206) que nos llevará hasta la estación de tren Kioto. Cenamos nuevamente en el McDonald’s de la estación porque la peque lo pide. Habíamos llevado desde España potitos para ella por si no encontrábamos nada que le gustara (porque solemos utilizar el método Baby Led Weaning combinado con purés). Y resulta que los potitos no los quiere y pide ¡hamburguesas!

Después de la cena, nos vamos ya de vuelta al hotel, donde nos tomaremos un cóctel que todas las noches nos dan gratis por estar allí alojados.

Gastos del día

  • Desayuno: dos cafés + bollos + agua: 638 ¥
  • 2 All Day Pass City para el autobús: 500 x 2 = 1.000 ¥
  • Compra de recuerdos junto a Koyumizudera: 4.500 ¥
  • Entrada al templo de Koyumizudera: 300 x 2 = 600 ¥
  • Comida: tempura con noodles + pollo terayaki + té: 2.900 ¥
  • Templo Kodaiji: 600 x 2 = 1.200 ¥
  • Cena en el McDonald’s: 2.106 ¥
  • Dulces japoneses para la familia comprados en la estación de tren de Kioto: 1.620 ¥

NOTA:  En este viaje nuestra hija tiene 21 meses, por lo que no paga en ningún lado entradas, ni billetes en los transportes.

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