Puerto Rico es un estado libre asociado a Estados Unidos, pero no tiene nada que ver con lo que vimos en nuestro viaje por la costa este de EE.UU. con nuestra bebé en 2013. Por su pasado colonial (fue una de las últimas colonias que perdió España) y por su ubicación en el Caribe, tiene un carácter y un sabor que hace que se parezca más a otros lugares como puede ser Cuba que al país al que está asociado. Como nuestro crucero por las Antillas salía de su puerto, antes de embarcar pasamos un par de días descubriendo la ciudad. A San Juan, su capital, se la conoce como la Ciudad Amurallada. Y las matrículas de los coches llevan el lema de la Isla del Encanto.

DÍA 1

Como ya contamos en los preparativos de nuestro viaje por las Antillas, volamos con Air Europa con escala en Santo Domingo, en la República Dominicana. El primer vuelo transcurrió sin incidentes. El pasaje fue supermajo con Iris, que apenas durmió nada, pero aguantó como una campeona las 8 horas de vuelo sin ponerse pesada.

Al aterrizar en Santo Domingo nos esperaba un trabajador del aeropuerto con nuestras tarjetas de embarque para el siguiente vuelo que era operado por la compañía Seaborne y nos llevó hasta la puerta de embarque. El vuelo con Seaborne fue corto, una hora nada más y salió muy puntual. Era un avión pequeñito, con solo 33 plazas aunque iba medio vacío, que hacía un ruido espantoso y que parecía que de un momento a otro eso se iba a caer. A pesar de la corta duración, el único azafato nos dio unas galletitas y un vaso de agua. ¡Igualito que otras compañías que incluso para vuelos más largos no te dan ni agua!

Una vez en el aeropuerto, tras coger las maletas, pasamos por inmigración. Eran casi las 22.00 horas y el aeropuerto estaba medio vacío, por lo que los trámites fueron rápidos. Además de inmigración tuvimos que pasar un control extra del Ministerio de Agricultura en el que comprobaban si llevas alimentos tipo fruta fresca porque no permiten la entrada de la fruta.

Calles del Viejo San Juan

Calles del Viejo San Juan

Al terminar, nos pusimos a buscar una oficina de cambio para conseguir dólares estadounidenses -la moneda oficial-, pero no encontramos ninguna. Pensábamos que sería fácil (porque en todos los viajes siempre hemos visto oficinas de cambio en el aeropuerto), pero al no ver nada preguntamos a una empleada que nos dijo que no había, que solo había un banco pero al ser Easter Friday (Viernes Santo) -mezclaba palabras en inglés con el español-, no estaba abierto. Por suerte, había un cajero ATM, que cobraba comisión, y pudimos conseguir algunos dólares para coger el taxi al Viejo San Juan.

Cómo llegar del aeropuerto al Viejo San Juan
Nosotros decidimos coger un taxi. Después de un montón de horas desde que salimos de Madrid, siendo ya de noche, con la niña y las maletas, lo tuvimos claro.

Existen tarifas fijas para ir del aeropuerto al Viejo San Juan (20 dólares), a lo que hay que sumar 1 dólar por maleta más 2 dólares por ser de noche. Así que al final fueron 26 dólares.

Al llegar al hotel, directos a dormir que estábamos cansados, que ya eran las 22.00 horas, hora local, y además, estaba lloviendo a mares, como si fuera el diluvio universal.

DÍA 2

Por el cambio horario, nos despertamos muy pronto, bastante antes de que sonara el despertador. Al levantarnos, lucía un sol espléndido. Ni rastro de la lluvia de la noche anterior. Para desayunar elegimos un sitio de comida rápida puertorriqueña, El Mesón, que nos habían recomendado en el hotel, y que está en la Plaza de Armas. Ahí ya nos dimos cuenta que Puerto Rico es algo más caro de lo que habíamos imaginado porque el desayuno al cambio no fue barato precisamente.

Antes de empezar las visitas por el Viejo San Juan queríamos cambiar euros por dólares. Cuando preguntamos por una oficina de cambio en el hotel nos dijeron que al ser Saturday Easter no creían que los bancos estuvieran abiertos. ¿Pero no hay oficinas de cambio? Nos dijeron que sólo se cambiaba dinero en los bancos y nos indicaron dónde estaba el más cercano por si queríamos ver si estuviera abierto.

Recorriendo el Viejo San Juan

Fuimos callejeando hasta llegar al banco (calle Tetuán esquina con calle San Justo) y ya pudimos ver el colorido que tienen las casas del Viejo San Juan. Al llegar al banco, efectivamente estaba cerrado. Así que al final sacamos dinero de un cajero. El banco estaba muy cerca de la Oficina de Turismo de San Juan y hacia allí que fuimos para buscar algo de información sobre qué hacer al día siguiente y el día que volviéramos del crucero porque no teníamos nada organizado.

Capitolio visto desde el Castillo de San Cristóbal

Capitolio visto desde el Castillo de San Cristóbal

Ya a esas horas de la mañana hacía un calor espantoso. Así que para ir a nuestra primera visita, la Fortaleza de San Cristóbal cogimos una guagua como nos recomendaron en la Oficina de Turismo. Se trata de un trolley blanco que hace un recorrido circular por la ciudad, con paradas en los sitios emblemáticos, y que es gratuito. Las paradas están señalizadas con el dibujo del trolley.

Por el camino pudimos ver de cerca el Capitolio, que se parece, salvando las distancias, al de Washington. Nos bajamos en una de las paradas del Fuerte de San Cristóbal. Para entrar, hay una entrada combinada que vale también para visitar otro fuerte que es más famoso, El Morro o Castillo de San Felipe, y que también visitaríamos después.

  • Castillo de San Cristóbal

Ambos fuertes se construyeron en la época en que Puerto Rico era colonia española. El Castillo de San Cristóbal se edificó para proteger la ciudad de ataques terrestres. Se terminó de construir en 1790. Y se trata de la fortificación más grande hecha por los españoles en el Nuevo Mundo. Hay visitas guiadas gratuitas pero nosotros no coincidimos con ninguna a la hora que estuvimos.

Desde esta fortaleza se tienen unas buenas vistas de la ciudad y también del Capitolio. El punto más alto es el Caballero de San Miguel. Otro punto destacable del fuerte es la Garita del Diablo, donde, según cuenta la leyenda, desaparecían los soldados.

Tanto en esta fortaleza, como en la de El Morro, hondea tres banderas: la estadounidense, la puertoriqueña y la de Borgoña (del Imperio Español) que recuerda el pasado como colonia española que tuvo la isla.

Castillo de San Cristóbal

Castillo de San Cristóbal

Después de deambular por nuestra cuenta por el fuerte nos dirigimos al Castillo de San Felipe del Morro. Para ello quisimos coger de nuevo la guagua, pero había bastante cola y al llegar el trolley, ya venía lleno y apenas pudieron subir tres personas. Temíamos que con la siguiente guagua tuviéramos el mismo problema, así que optamos por ir andando hasta El Morro. Fuimos recorriendo la calle Norzagaray, que como todo el Viejo San Juan, tenía casitas de colores.

Por el camino, paramos a ver el Mercado Agrícola, que se instala solo los sábados hasta las 14.00 horas junto al Museo de San Juan. Se podía degustar por poco dinero comida típica puertorriqueña, pero como no teníamos hambre todavía continuamos andando hasta El Morro.

  • Castillo San Felipe del Morro

El Castillo de San Felipe o más conocido como El Morro es otra fortificación que se construyó en el siglo XVI para proteger a la ciudad de posibles ataques por vía marítima. De hecho, vigila la entrada a la Bahía de San Juan. A lo largo de su historia, sufrió varios ataques de los ingleses y de los holandeses. También durante la guerra contra los estadounidenses en 1898 vivió varios ataques. Al igual que en el otro castillo, también hay visitas guiadas gratuitas, pero tampoco llegamos a tiempo. Aún así recorrimos por nuestra cuenta las murallas y visitamos sus calabozos.

Delante del Castillo hay una enorme explanada en la que ese día por ser fiesta estaba llena de familias con niños que volaban sus chiringas -cometas-. La verdad es que corría bastante aire.

Castillo de El Morro

Castillo de El Morro

También frente a El Morro se encuentra el Cuartel de Ballajá, que alberga varios museos como el de Alas Américas, la Sala Pablo Casals y el Instituto de Cultura Puertorriqueña, con exhibiciones de arte precolombino. Pero no entramos en ninguno y seguimos callejeando. Y junto a El Morro se encuentra el Cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis.

En Turismo nos habían recomendado entrar en el Museo de la Casa Blanca, que es la antigua residencia de la familia de Juan Ponce de León, el primer gobernador de Puerto Rico. Nos dijeron que era interesante porque era un museo que muestra la vida familiar en época colonial. Pero estaba cerrado al público en ese momento. En un cartel ponía que estaría cerrado, al menos ese día, porque se había inundado con las lluvias del día anterior.

Como el hambre apretaba y cada vez hacía más calor, paramos para comer en El Patio de Sam (calle San Sebastián) porque vimos que tenía comida típica. Así, probamos unos pastelillos puertorriqueños (son parecidos a unas empanadillas), un trifongo con carne frita -sobre una base de yuca frita, colocan la carne- y un beef steak encebollado, más unas piñas coladas y mojitos. La comida estuvo muy rica, pero nos pareció muy cara (90,70 dólares). Aunque por lo que pudimos ver esos días, comer y alojarse en el Viejo San Juan no es precisamente barato.

  • Plaza de Armas

Tras la comida, regresamos al hotel a descansar un ratito y a ponernos ropa más fresca porque el calor era bastante agobiante. Nuestro hotel está muy bien ubicado: justo en la Plaza de Armas, una de las más bonitas que vimos en el Viejo San Juan. Tiene ese nombre porque al parecer las tropas españolas hacían sus ejercicios militares precisamente aquí. También durante una época, se celebraba aquí el Mercado semanal. En la actualidad, nos encontramos con el Ayuntamiento en un lateral y una fuente con cuatro estatuas que representan las cuatro estaciones.

Cuando volvíamos al hotel vimos una casa en la calle San José que en la puerta tenía la bandera de Puerto Rico pintada. Así que hacia allí nos fuimos para hacernos la foto de rigor.

Plaza de Armas

Plaza de Armas

  • Catedral de San Juan

De allí, continuamos hacia la Catedral de San Juan, que fue construida en 1549 y donde se encuentra la tumba de Ponce de León. La catedral da a la plaza de Felisa Rincón donde está el Hotel El Convento, un lujoso hotel que, como su propio nombre indica, antiguamente fue un convento de monjas carmelitas. Entramos a curiosear y a ver su precioso patio de nísperos.

Enfrente de la catedral está el Museo de los Niños. En turismo, nos recomendaron entrar al ver que viajamos con la niña. Pero cuando pasamos por la puerta estaba ya cerrado.

  • Plazuela de la Rogativa

Continuamos nuestro paseo hasta la Puerta de San Juan. Vamos andando por la calle de las Monjas hasta encontrarnos con la Plazuela de la Rogativa. En esta plaza hay una estatua de los vecinos de San Juan en procesión con sus antorchas y que representa a un momento de la historia importante de Puerto Rico. En 1797 la ciudad que era todavía colonia española estaba siendo sitiada por los británicos. Los habitantes de Puerto Rico salieron de sus casas con velas y antorchas en procesión para rogar a Dios la salvación de la ciudad. Los ingleses al ver desde lejos las antorchas pensaron que los españoles habían enviado refuerzos a la ciudad y decidieron retirarse.

  • Puerta de San Juan

A pocos pasos está la Puerta de San Juan, la puerta principal de acceso desde la bahía a la ciudad. En toda la muralla se hicieron cinco puertas. Esta de San Juan se construyó a finales del siglo XVII. En esta puerta se llevaban a cabo las ceremonias oficiales de bienvenida y por ella entraban los nuevos gobernadores y obispos para tomar posesión de los nuevos cargos.

Murallas del Viejo San Juan

Murallas del Viejo San Juan

  • La Fortaleza

Seguimos caminando y pasamos por la Fortaleza, que en la actualidad es la residencia oficial del Gobernardor de Puerto Rico. Se construyó en el siglo XVI para defender el puerto. Fue el primer fuerte que se construyó en el Viejo San Juan y se hizo por orden de Carlos I de España. Se la conoce también como Palacio de Santa Catalina.

  • Paseo de la Princesa

Junto a la Fortaleza decidimos sentarnos a tomar algo fresquito y descansar que el calor que hacía nos tenía un poco cansados. Tras el refrigerio continuamos nuestro paseo y fuimos hacia la Capilla del Cristo. De allí pasamos por el Paseo de la Princesa. En este paseo hay un pequeño parque infantil, pero estaba cerrado el acceso a esas horas de la tarde.

En el Paseo de la Princesa, los fines de semana se instala un mercado artesanal, por lo que estaba la zona muy animada, llena de boricúas (que es como se llama a la gente de Puerto Rico). Seguimos caminando hasta llegar a La Casita, que es un pequeño edificio amarillo que se construyó como oficina de telégrafo en 1909.

Puerta con bandera de Puerto Rico

Puerta con bandera de Puerto Rico

Aún nos quedaban cosas por ver en el Viejo San Juan, pero ya eran las 20.00 horas y decidimos irnos a cenar. El día anterior cuando llegamos a las 22.00 horas a San Juan estaba todo bastante cerrado, por lo que no queríamos dejarlo para más tarde por si acaso pasaba igual.

Decidimos dejar el resto de visitas para el día siguiente. Cenamos en Ají Dulce (calle San José, 250), un restaurante próximo al hotel que nos recomendó una señora que se puso a hablar con Iris y que nos estuvo contando que su padre era español y su madre puertorriqueña y durante muchos años había estado viviendo en Madrid. Cenamos también comida típica: unos pastelillos, un fricase de pollo -un guiso de pollo- y un pastel de cerdo y yuca. Aquí el precio fue un poco más barato que la comida del mediodía y también los platos estaban ricos.

DÍA 3

Un día más nos despertamos pronto por el jet lag. Ese día embarcábamos en el crucero, pero sería por la tarde, por lo que teníamos toda la mañana para seguir descubriendo el Viejo San Juan.

Comenzamos desayunando en una de las cafeterías más emblemáticas de la ciudad y que también nos recomendaron en el hotel: la Cafetería Mallorca. Está en el número 300 de la calle San Francisco, a la altura de la Plaza de Salvador Brau. Su especialidad es lo que llaman «Mallorcas» que viene a ser como una ensaimada mallorquina pero sin el característico relleno de cabello de ángel. En su lugar las ofrecen rellenas de jamón york, de queso, de las dos cosas… y con azúcar glas por encima. ¡Estaba delicioso! Es una cafetería ideal para desayunar y suele estar bastante llena. Aún así apenas tardan en servirte el desayuno. De precio, no está mal. Casi diría que fue más barato que el desayuno del día anterior y comimos mucho mejor.

Cafetería Mallorca

Cafetería Mallorca

La plaza de Salvador Brau es también una bonitas plaza del Viejo San Juan en la que encontraremos Iglesia de San Francisco, fundada por los franciscanos y la Universidad Carlos Albizu. Pero nosotros no entramos en ninguno de estos edificios ya que ambos estaban cerrados.

Para esa mañana teníamos programada una visita a la Casa Bacardí, que es donde se ubicó primero la fábrica del famoso ron Bacardí. El día anterior en Turismo nos dijeron que aunque otros años ha cerrado la Bacardí en Sunday Easter, ese año no habían recibido notificación de que lo fueran a hacer, por lo que no creían que tuviéramos problemas para visitarla. La Fábrica de Bacardí está en Cataño, al otro lado de la bahía. Para llegar hasta allí, se hace en lancha, pero por las tormentas que había habido en la ciudad en los días previos a nuestra llegada, no funcionaba y en su lugar había unos autobuses, que aunque tardaban más, cubrían por carretera la distancia por el mismo precio. Los autobuses salían de la parada que estaba junto al muelle que lleva a Cataño.

Al llegar a Cataño, hay que coger unos taxis colectivos que cubren la distancia desde el muelle de Cataño hasta la fábrica, pero uno de los taxistas que hace habitualmente el trayecto nos dijo que estaba cerrado por ser Easter y que no estaba llevando ese día turistas a la Bacardí. Así que con las mismas volvimos a montar en el autobús del que acabábamos de bajarnos para regresar al Viejo San Juan. La verdad es que el conductor fue muy majo y no nos volvió a cobrar el billete de vuelta.

  • Plaza Colón

Ya en el Viejo San Juan seguimos callejeando por algunos lugares que aún no habíamos visitado, empezando por la Plaza Colón, donde nos encontramos con el Teatro Municipal, hoy día el Teatro Tapia, de estilo neoclásico, y el Casino de Puerto Rico, que fue construido en 1917 como un centro social de la élite Sanjuanera, aunque actualmente no funciona como casino sino como Centro de Recepciones del Gobierno de Puerto Rico para eventos especiales.

Coloridas casas en la Plaza de Colón

Coloridas casas en la Plaza de Colón

  • Calles Fortaleza y San Francisco

De la Plaza de Colón, salen dos de las principales calles del Viejo San Juan: Fortaleza y San Francisco. En nuestro paseo, deambulamos tranquilamente por las dos viendo las numerosas tiendas de recuerdos y joyerías que hay. Aprovechamos para comprar unos recuerdos para la familia.

Para comer, elegimos el restaurante de comida rápida El Mesón, de la Plaza de Armas. Tras la comida, cogimos nuestras maletas para dirigirnos al muelle. El muelle no está lejos para ir andando, unos 10 minutos, pero al ir cargados con las maletas y el suele ser empedrado, preferimos ir en taxi. El proceso de embarque es similar al check-in en un avión, aunque con algunas diferencias. Primero tuvimos que rellenar un cuestionario de salud, luego dejamos el equipaje más grande (el de mano te dejan que lo lleves contigo) y finalmente te registran en el barco y te dan unas tarjetas que tendrás que llevar todo el viaje contigo si vas a tomar algo que no está incluido en el precio o cuando desembarcas en cada isla.

Cuando estábamos haciendo todo el trámite para embarcar vimos que mucha gente iba cargada con botellas de agua. Así que al dejar nuestras maletas en el camarote, volvimos a salir para comprar agua para el crucero (aunque en el barco hay agua gratis disponible todo el día en fuentes). Pudimos salir porque hasta las 21.00 horas permitían la entrada al barco y no comenzaba a navegar hasta las 22.00 horas.

Esa noche, tras la cena, nos dieron una pequeña charla sobre evacuación en inglés por si sucedía alguna emergencia.

Gastos

  • Botella de agua pequeña comprada en el hotel: 1 $
  • Taxi del aeropuerto al hotel: 26$
  • Dos noches de hotel: 279 $
  • Desayuno en El Mesón: 2 sandwiches, 1 quesito, 1 ración de patatas y 2 cafés: 12.36 $
  • Botella de agua grande + red bull + piña fresca cortada en supermercado CVS: 5,67 $
  • Entrada a los castillos: 5$ x 2 = 10$ (los niños menores de cuatro años no pagan)
  • Comida en El Patio de Sam: pastelillos puertoriqueños, trifongo con carne frita, beef steak encebollado, 2 piñas coladas, 2 mojitos  y botella de agua pequeña= 90,70 $
  • Piña colada + margarita + zumo de piña en bar Danza, en la calle Cristo, junto a La Fortaleza: 23,38$
  • Botella de agua grande en Colmado de Plaza de Armas: 1,81$
  • Cena en Ají Dulce: pastelillos manchegos y de chorizo + fricase de pollo + pastel de cerdo y yuca + cerveza + botella de agua: 51,15 $
  • Desayuno en Mallorca: huevos con tocineta y jamón + mallorca con jamón y queso + 2 cafés: 11,98$
  • Billetes del bus a Cataño: 0,50 x2 = 1$
  • Comida en El Mesón: ensalada + menú infantil + menú de bocadillo: 25,82$
  • Taxi del hotel al barco: 16$

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