Tras la visita al cementerio de Arlington el día de nuestra llegada a Washington, solo disponíamos de 24 horas para visitar lo fundamental de la capital de Estados Unidos. Cuando organizamos el viaje por la Costa Este creímos que con un día sería suficiente, pero estando ya allí vimos, al igual que nos pasó en Boston, que nos quedamos cortos porque la ciudad tiene mucho que ver y ofrecer. Finalmente nos centraríamos en el Capitolio, el Pentágono, la Casa Blanca y al National Mall y los monumentos que alberga: el Memorial a Lincoln, a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, a los caídos en la Guerra de Corea y los caídos en Vietnam.

DÍA 12

Nos levantamos pronto porque teníamos cita para visitar el Capitolio a las 9.40 horas. Para poder visitarlo por dentro, es preciso hacer una reserva previa de la visita guiada que es gratuita.

El día anterior habíamos comprado en un supermercado cercano al hotel, el Whole food, unos cupcakes que junto con los sobres de café que había en la habitación fue lo que tomamos para desayunar. Para llegar al Capitolio cogimos el metro.

El Metro de Washington

La verdad es que entender las máquinas para coger un billete nos resultó un tanto complicado y tuvimos que pedir ayuda a una trabajadora del metro, que de mala gana nos ayudó a sacarlo. He de decir que fue la única persona que nos encontramos un poco desagradable en Estados Unidos porque siempre en nuestro viaje encontramos gente muy maja y dispuesta a ayudarnos sin ni siquiera pedirles ayuda.

Máquinas del metro

Máquinas del metro

Decía que la máquina es complicada de entender porque el billete se saca en función del precio que cuesta y no del destino. Hay unas tablas con los precios a los destinos, miras cuánto cuesta y en la máquina eliges ese importe. Y además, para rematar la complicación, hay diferentes tipos de máquinas:

  • Unas son para sacar los farecards -billetes- sencillos- y recargar las llamadas Smartrip. Solo aceptan dinero en efectivo o «cash».
  • Otras aceptan tanto efectivo como el uso de cualquier tipo de tarjeta de crédito débito y en las que se pueden sacar todo tipo de farecards -billetes-, pases diarios o semanales y recargar las tarjetas Smartrip.
  • Y las exit fare, que solo están en las salidas antes de los tornos y que solo aceptan dinero en efectivo hasta billetes de 10$ y es para recargar tu tarjeta.
¡¡Un auténtico lío!! Y eso que hemos visto ya muchas máquinas de billetes de metro en nuestros viajes, pero esta resultaba un tanto complicada de entender. Me llamó la atención lo límpisimo que estaba el metro y el tipo de asientos y vagones! Nada que ver con el metro de Nueva York o el de Madrid.

Visita al Capitolio

Llegamos al Capitolio y teníamos dudas sobre qué pasaría con las mochilas porque habíamos leído que si no las dejaban pasar o si había restricciones, pero no hubo problemas. Las pudimos entrar. En cuanto a la comida y la bebida no la dejan pasar, aunque al ir con la bebé, nos dejaron entrar una botellita pequeña de agua para la peque y su comida. Como en todas las atracciones turísticas a las que entramos en nuestro viaje por Estados Unidos, tuvimos que pasar los pertinentes controles como los que hay en los aeropuertos.
Tras recoger las entradas nos asignaron cuál sería nuestro guía y nos dieron unos auriculares para poder escucharle mejor. La visita guiada comienza en un auditorio donde te ponen una película sobre el Capitolio en ingles. Después arranca el tour por el Capitolio. Es en inglés, pero se entiende bastante bien sin necesidad de tener un nivel alto de inglés. Durante la visita se recorren algunos de los espacios claves como la sala de la cúpula, y la cripta o la antigua cámara de los congresistas, entre otras. Nosotros al ir con el carrito, había momentos en los que nos separaban del grupo y otro guía nos llevaba al siguiente punto de la visita en ascensor.
Sala de la cúpula del Capitolio

Sala de la cúpula del Capitolio

Al terminar la visita, el guía nos comentó que si queríamos podíamos ir por libre a ver la Cámara de Representantes del Congreso. Así que allá que fuimos. Lo único que no permiten entrar con cámaras, ni móviles, ni tampoco dejan a menores de 6 años. Así que tuvimos hacer turnos Gus y yo para quedarnos con la peque y poder entrar. En ese momento se estaba celebrando una sesión. Había pocos congresistas y algunos visitantes en la tribuna como nosotros. Pasamos unos minutos solo por ver cómo era aquello, pero no nos quedamos demasiado porque era un poco rollo.

Visita al Pentágono

Al salir del Capitolio teníamos intención de visitar la Biblioteca del Congreso que está justo en frente, pero teníamos hora a las 13.00 para visitar el Pentágono y ya eran casi las 12.00 horas y había que estar previamente para pasar los controles pertinentes. Llegamos hasta allí en metro. La parada es Pentagon. Ya al salir del metro empiezas a ver a soldados y policías vigilando.
En el Pentágono

En el Pentágono

Si para entrar en el Capitolio había controles de seguridad, para entrar en el Pentágono ya es el colmo. Además de reservar la visita con cierta antelación, pasar los escáneres y controles como los de los aeropuertos, se precisa llevar el pasaporte para entrar. Una vez dentro, tuvimos que esperar a que nos llamaran para comenzar la visita. Los únicos lugares en los que se permiten hacer fotos son en la sala de espera y en la capilla memorial del 11S.
La visita fue decepcionante. Pasas por un montón de pasillos, y te van explicando en tono marcial (que a veces es casi imposible de entender) qué es el Pentágono y demás, pero no ves ni una sala ni nada. Lo único que te queda después es el poder decir «He estado en el Pentágono», pero la verdad es que no merece la pena perder el tiempo que se pierde en desplazarse hasta allí y hacer la visita habiendo otras muchas cosas interesantes que hacer en la ciudad si pasas poco más de 24 horas en ella como fue nuestro caso.
En el Pentágono

En el Pentágono

De regreso al centro, paramos a comer en un tailandés cercano al Capitolio para recordar nuestro paso por este país antes de ir a la Biblioteca del Congreso. La verdad es que comimos unos pai thai muy ricos y a muy buen precio. La tarde la dedicamos a visitar la Biblioteca, la Casa Blanca y The National Mall… Pero ya lo contaremos en el siguiente post.

Pin It on Pinterest