Desde nuestras vacaciones en Croacia no habíamos vuelto a viajar (salvo un fin de semana que pasamos en la playa y otros dos en nuestros respectivos pueblos disfrutando de sus fiestas). Así que para celebrar el fin del verano decidimos hacer una escapada en familia a Vitoria y la Rioja Alavesa, la única provincia del País Vasco que nos quedaba por conocer tras descubrir hace unos años Vizcaya y Guipúzcoa. Aunque en Álava hay muchas cosas que ver, en un fin de semana se puede disfrutar de su capital con su precioso casco viejo medieval, de pueblecitos con encanto y de su fantátisca gastronomía y sus vinos.

Hacía tiempo que teníamos Vitoria en nuestra lista de ciudades en España que queríamos visitar. A mí, personalmente, me encanta el País Vasco y no veía el momento de poder ir. La verdad es que es la provincia más cercana a Madrid y no sé por qué la habíamos ido dejando. Supongo que suele quedar eclipsada por San Sebastián y Bilbao, pero no tiene nada que envidiarles.

Qué ver en un fin de semana en Vitoria y la Rioja Alavesa

Viernes tarde

Si se llega a media tarde a Álava, podemos empezar la ruta en Labastida, al sur de la provincia, en lo que se conoce como la Rioja Alavesa. Recorremos el casco antiguo, en el que destaca la ermita del Santo Cristo, de estilo románico y gótico, del siglo XII; su bonito Ayuntamiento, construido durante el reinado de Carlos III; la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida entre los siglos XVI y XVIII; la calle Mayor, repleta de casas señoriales y palacetes, y los Arcos de Toloño y Larrazuria, que eran las puertas de acceso a la ciudad amurallada.

El vino es, sin duda, el protagonista en este pueblo. Una visita a Labastida no es completa sin una visita a las bodegas, a sus cuevas y calados. Nosotros por el horario en el que fuimos nos quedamos sin poder visitar una… Pero así tenemos excusa para volver.

Plaza de la Virgen Blanca en Vitoria

Plaza de la Virgen Blanca en Vitoria

Sábado

Este día lo dedicaremos por completo a Vitoria-Gasteiz, la capital del País Vasco, aunque si viajas sin niños, podrías dedicar la tarde (o la mañana) a visitar algo de los alrededores porque la ciudad se ve bien en medio día. Nosotros nos tomamos con calma la visita a Vitoria y dedicamos la mañana y las primeras horas de la tarde a recorrerla, mientras que el resto del tiempo, será la peque la que manda ya que nos acercaremos a uno de los parques de la ciudad para que tenga también su ratito de diversión.

Aparcar en Vitoria

En la Almendra central no se puede acceder con coche porque es todo peatonal. En casi toda Vitoria-Gastéiz hay parquímetros, salvo en la zona de la Universidad. En los alrededores del Paseo de la Universidad hay plazas de aparcamiento gratuito. Nosotros en concreto aparcamos en la calle Corazonistas sin tener que soltar un euro.

Comenzamos el día visitando el Palacio de Ajuria Enea, la residencia del lehendakari, pero solo desde fuera. Continuaremos haciendo un paseo en un tren turístico que parte de la Plaza de la Virgen Blanca. Lo hacemos porque a la niña le encanta montar en estos trenes que recorren las ciudades. El tren hace un recorrido por la almendra central -el casco viejo medieval- y también por los alrededores. Es una visita de unos 35-40 minutos, aunque lo más interesante es la parte de la almendra.

Pintxos en Álava

Pintxos en Álava

Al bajar del tren, recorremos parte de una de las rutas que se proponen en la web de turismo de Vitoria-Gasteiz que nos lleva a descubrir iglesias, casas medievales y palacios del casco viejo como el palacio de Montehermoso, la Torre de Doña Ochanda, el Portalón, la Torre de San Vicente, la Casa del Cordón, la plaza de la Virgen Blanca y la Catedral de Santa María…

Precisamente nuestra visita a la ciudad continúa en esta catedral, que es del siglo XIII y que curiosamente está «Abierta por Obras». Desde el año 2000 se llevan a cabo trabajos de rehabilitación en la catedral y esos trabajos se pueden ver mediante visita guiada. Aunque la visita es interesante, la entrada nos parece algo cara si además, quieres subir a la torre de la catedral (son 10,50€). Dura poco más de una hora y cuarto la visita. Por cierto, para visitar la catedral es recomendable hacer reserva previa. Se puede hacer en el teléfono 945 255 135. Nosotros llamamos el sábado por la mañana al llegar a Vitoria y solo quedaban plazas para la visita de las 13.00 horas.

Para la comida, optamos por comer de pintxos, protagonistas de la gastronomía vasca. Además, nuestra estancia en Vitoria coincide con la celebración de la Semana del Pintxo.

La sobremesa la pasamos recorriendo nuevamente la Almendra Central pero en esta ocasión, haciendo la ruta de los murales. En los últimos años, ciudadanos voluntarios de la asociación Muralismo Público han ido pintando murales en diversos edificios de la ciudad a través de talleres colaborativos. La mayoría de los murales están en el casco viejo, aunque también hay alguno fuera de la Almendra. Pero nosotros nos limitamos a buscar solo los que estaban dentro del casco viejo.

Murales en Vitoria

Murales en Vitoria

Para terminar la tarde, cogemos junto a la Plaza de la Virgen Blanca el tranvía de la línea Ibaiondo para llegar al parque del Galeón Pirata Akua, o simplemente conocido como Parque de los Piratas. Se trata de un parque bastante popular en la ciudad en el que nos encontramos un gran barco pirata lleno de juegos para los niños de todas las edades: columpios, toboganes, tirolinas, espacios para trepar… La verdad es que nuestra hija se lo pasó en grande y costó sacarla de allí para irnos a cenar.

Como nos encanta comer pintxos, para cenar regresamos al casco viejo y seguimos probando estas pequeñas delicatessen en bares del entorno de la la plaza de la Virgen Blanca.

En el Parque del Barco Pirata

En el Parque del Barco Pirata

Domingo

Este día lo dedicaremos a seguir descubriendo la Rioja Alavesa. En concreto visitaremos dos pueblos: Elciego y Laguardia. Al primero que acudimos es a Elciego que ese domingo están de celebración. Es la fiesta del Día de Acción de Gracias o fiesta de la vendimia. Como hemos ido pronto, encontramos aparcamiento a las afueras sin problemas (cuando decididimos irnos al mediodía, vimos que está repleto ese aparcamiento, por lo que si acudes el día de la fiesta es recomendable llegar antes de las 11.00 horas).

Elciego, al igual que otros pueblos de la zona, mantiene una estrecha relación con el vino. Una vez acabadas las labores de vendimias, es cuando tiene lugar esta fiesta a la que acuden representantes de las bodegas y mucha gente de todo el mundo. En la fiesta de la Vendimia se puede degustar diferentes vinos a muy buen precio. De hecho, es posible comprar una copa de vino con seis tickets que se pueden canjear por vinos en los diferentes stands de bodegas que hay montados por todo el pueblo. También por todo el pueblo hay stands con comida y pintxos para tomar junto con los vinos.

Fiesta de la Vendimia en Elciego

Fiesta de la Vendimia en Elciego

La fiesta no es solo para los mayores, porque para los niños hay tres castillos hinchables instalados junto al parque infantil de la localidad en los que pueden montar de manera gratuita.

En el caso de ir en otra fecha, la visita al pueblo no llevará mucho tiempo porque es pequeño. Entre los puntos a visitar destaca la Iglesia de San Andrés, la Ermita de Nuestra Señora Virgen de la Plaza, del siglo XVIII; el Ayuntamiento del siglo XVIII, el «Rollo» o Picota que es una columna, símbolo de la constitución de Elciego en el siglo XVI y varias casas y palacios como la Casa de los Hierros…

Aunque si algo llama la atención es la Bodega de Marqués de Riscal, que está a las afueras del pueblo. Llama la atención porque es un edificio un tanto peculiar, diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry.

A la hora de comer ponemos rumbo al último pueblo que visitaremos: Laguardia, uno de los pueblos medievales más bonitos que he visto hasta el momento (y hemos visto unos cuantos: Sigüenza, Pedraza, Hondarribia, Cáceres…), y que, al igual que Elciego, mantiene una estrecha relación con el vino. De hecho, el subsuelo de Laguardia está plagado de calados o bodegas. Muchas de ellas se pueden visitar, pero al llegar al mediodía de un domingo a nosotros nos fue imposible porque por los domingos por la tarde no están ni abiertas las bodegas ni la oficina de turismo. Aunque nosotros llevamos un plano que recogimos en Labastida, lo mejor es callejear sin rumbo por el pueblo. ¡Es como volver a la Edad Media!

Callejeando por Laguardia

Callejeando por Laguardia

Entramos a Laguardia por la Puerta de San Juan, aunque hay otras muchas puertas a lo largo de la muralla. Destacan sobre todo la Puerta de Mercaderes. Para despedirnos de la gastronomía vasca, volvemos a comer de pintxos nada más acceder al interior de la muralla, en uno de los muchos bares de la calle Mayor.

La calle Mayor, que está repleta de casas palaciegas, desemboca en la Iglesia de Santa María de los Reyes, del siglo XII, y en la que destaca su portada en relieve policromada del siglo XIV. Junto a la iglesia hay una escultura bastante curiosa dedicada a los viajeros, y también se encuentra la Torre Abacial, que es la torre campanario de la iglesia que está separada de ésta, y que fue torre-castillo que sirvió de defensa a las murallas de la villa. Tanto la iglesia, como la torre, a la que se puede subir, nos las encontramos cerradas.

Otro de los lugares que no hay que perderse es la Plaza Mayor, donde nos encontramos con el antiguo Ayuntamiento con el escudo de Carlos V y con el nuevo Consistorio, que tiene un reloj tipo carillón que funciona de octubre a mayo a las 12.00, 14.00, 17.00 y 20.00 horas y de junio a septiembre, en esas mismas horas y también a las 13.00 y 22.00 horas.

Plaza Mayor de Laguardia

Plaza Mayor de Laguardia

Dónde alojarse

Dado que en Vitoria solo pasaríamos un día y luego nos moveríamos por la provincia de Álava, buscamos alojamiento cerca de la capital. El lugar elegido fue la Casa Rural Abaienea, en Ariñez, y la verdad es que fue todo un acierto por su ubicación y por lo limpísimo que estaba todo. Se encuentra a unos 4 kilómetros al sur de Vitoria-Gastéiz, por lo que también es ideal para visitar la Rioja Alavesa.

Nuestro alojamiento cerca de Vitoria

Nuestro alojamiento cerca de Vitoria

Nuestro alojamiento consistía en un apartamento que tenía dos amplias habitaciones con sus respectivos baños, una cocina americana, un salón comedor con televisión y terraza con jardín donde incluso había una barbacoa (pero que no tuvimos tiempo de utilizar). Cuenta con aparcamiento gratuito en la puerta y wifi con buena conexión en todo el apartamento. El desayuno, a base de bollos, magdalenas, zumos, café con leche o leche con cola cao, también estaba incluido por lo que nos vino muy bien para poder salir a recorrer la zona ya con el estómago lleno.

Precios de la casa rural:

  • Habitación doble: 50€
  • Habitación individual: 35€
  • Apartemento: 100€
  • Desayuno: 4€

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