Tras un primer paseo por Bilbao el día que llegamos, en este segundo día de escapada por Vizcaya, tocaba recorrer el Casco Viejo de Bilbao y sus Siete calles y subir al monte Artxanda, desde donde se tienen unas vistas privilegiadas de la ciudad.

Nos levantamos temprano y tras un buen desayuno en el buffet del hotel, nos dirigimos hacia el Casco Viejo. Dudamos entre coger el tranvía o ir andando y finalmente optamos por la segunda opción para poder ir descubriendo la ciudad. Para ello fuimos recorriendo la Gran Vía Don Diego López de Haro. Se trata de una de las calles principales de la ciudad, el centro comercial y financiero de Bilbao, dónde se encuentran instituciones públicas, entidades financieras y comercios. Empieza en la Plaza del Sagrado Corazón y termina en la Plaza Circular.

Por el camino, nos tropezamos con la Plaza Elíptica o Plaza Moyua, donde se ubican el Hotel Carlton, que durante la Guerra Civil fue sede del Gobierno Vasco, y el Palacio Chavarri (actualmente edificio de la Subdelegación del Gobierno). Más adelante, se encuentra el Palacio de la Diputación Foral, la sede del BBVA y al final de la Gran Vía está la Plaza Circular, donde encontramos el monumento a Don Diego López de Haro y la Estación de Abando Indalecio Prieto.Seguimos avanzando y llegamos al puente del Arenal, la antesala al Casco Viejo. Se llama así porque antiguamente la ría depositaba en esta zona su arena, formándose una pequeña playa.

Bilbao: Desde el Puente de Arenal

Desde el Puente de Arenal

Junto al puente, está el Teatro Arriaga, la Iglesia de San Nicolás y la estación de ferrocarril. Nada más cruzar, nos encontramos con las Siete Calles que conforman el Casco Viejo: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle, Barrencalle Barrena y La Ronda. Las Siete Calles es otro de los puntos de Bilbao donde se puede comer de pintxos. Al llegar a este punto, nos adentramos por una de las Siete Calles para acceder a la Plaza Nueva, una plaza porticada que recuerda a la Plaza Mayor de Madrid o de Salamanca. Bajo sus soportales hay varios bares donde comer de pintxos.

De ahí seguimos por la calle Libertad hasta la Plaza de Unamuno. En este punto, optamos por subir los 213 escalones de las Calzadas de Mallona para llegar hasta la Basílica de Begoña, la patrona de Vizcaya. Si no quieres subir andando, también cabe la opción de coger un ascensor que sube hasta la parte alta. En esa parte también está el Parque Etxebarria, que antiguamente era una fundición de acero. De esa época conserva una chimenea. Tras visitar la Basílica, volvimos a bajar por las Calzadas de Mallona para volver al Casco Viejo.
La Catedral de Bilbao

La Catedral de Bilbao

Si queréis conocer un poco más de la historia del pueblo vasco, está el Museo Vasco que se encuentra junto a la Iglesia de los Santos Juanes. Nosotros no entramos y seguimos caminando hacia la Catedral. Es bastante curiosa porque en uno de los laterales tiene un gran pórtico. Es un templo que mezcla el gótico y el neogótico. Tiene un pequeño claustro gótico, al parecer casi único en Vizcaya. Para entrar a verlo hay que pagar un euro a unas monjas que cuidan de la entrada.
Ayuntamiento de Bilbao

Ayuntamiento de Bilbao

Cuando salimos de la catedral, chispeaba un poco, pero no nos detuvo y decidimos poner rumbo hacia el Funicular de Artxanda. En el camino, nos topamos con el edificio del Ayuntamiento, construido a finales del siglo pasado. Justo delante de la Casa Consistorial, hay una escultura de Jorge de Oteiza.
Caminando por la margen derecha de la ría, está el Paseo Campo Volantín, un paseo donde en el siglo XIX muchas familias pudientes construyeron sus palacios y palacetes. Junto al paseo se encuentra uno de los puentes más bonitos que cruzan la ría: el Zubizuri o también conocido como el Puente de Calatrava, porque fue Santiago de Calatrava quien lo diseñó en los años 90.
Puente de Calatrava

Puente de Calatrava

La entrada al funicular de Artxanda está junto a la calle Castaños y une la ciudad con el Monte Artxanda, desde donde se pueden contemplar unas bonitas vistas de Bilbao y su ría. El precio de funicular es igual que el de un billete de Metro. Si tenéis intención de coger mucho el transporte público, es aconsejable hacerse con la Creditrans, una especie de tarjeta para viajar por Bilbao y alrededores. Se recarga como los móviles con 5, 10 ó 15 euros y en cada transporte que coges, la pasas, y te van descontando el importe. Una misma tarjeta vale para varias personas. Utilizando esta tarjeta cuestan más baratos los billetes. Se puede usar no solo en Bilbao, también sirve para utilizarla en Getxo, Portugalete, Plentzia, Santurce, La Arboreda… Sirve para coger autobuses, metro, tren, funicular e incluso para el Puente Colgante de Portugalete. Si estáis varios días en Bilbao y visitáis los alrededores, es muy recomendable. Nosotros cogimos una tarjeta de estas.
Como ya decía, desde lo alto del Monte Artxanda hay unas vistas increibles de toda la ciudad. Justo antes de subir, habíamos comprado cosillas para hacernos unos bocatas que nos comimos contemplando las vistas de Bilbao.
Como lo principal de Bilbao ya lo habíamos visto, decidimos que sería buena idea ir a ver La Arboreda, un antiguo paraje minero muy próximo a la capital vizcaína.
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