Cáceres

Cáceres

Continuamos con nuestro roadtrip por tierras extremeñas. Teníamos previsto visitar únicamente Cáceres, Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1986, pero dado que el día anterior no pudimos ver todo Mérida, decidimos intentar visitar por la tarde lo que nos quedaba.

DÍA 2

Cáceres

Hacia las 9.30 horas ya estábamos en Cáceres, que se encuentra a menos de media hora de Trujillo. Tras aparcar el coche en las proximidades de la Plaza Mayor, nos dirigimos a la Oficina de Turismo que está en dicha plaza para hacernos con un mapa y conocer los puntos de mayor interés turístico. Justo al lado está una de las entradas a la zona medieval de la ciudad, y la razón por la que tiene el título de Ciudad Patrimonio.

En la Oficina de Turismo nos marcaron en el mapa seis puntos de interés que no había que perderse, aunque lo mejor es dejarse llevar y callejear. Estos puntos son la Torre de Bujaco, el Arco de la Estrella, Casa Torre de Carvajal, la Concatedral de Santa María, Iglesia de San Francisco Javier, Palacio de los Veletas y Torre de los Pozos.

En vez de entrar por el Arco de la Estrella, entramos en la zona amurallada medieval por la calle Tiendas y nos dirigimos en en primer lugar a la Casa Torre de Carvajal, una edificación del siglo XV que en la actualidad alberga el Centro de Interpretación de las Comarcas de Cáceres, en donde se puede conocer un poquito más el patrimonio cultural y medioambiental de la provincia. La entrada es gratuita (año 2010).

Cáceres

Cáceres

Casi al lado se encuentra la Concatedral de Santa María, que es la iglesia principal de la ciudad. Entrar a visitarla cuesta un euro (año 2010), salvo para los que sean de allí. Fue construida entre los siglos XV y XVI, y tiene una torre a la que se puede subir por un euro y desde la que se tiene unas preciosas vistas desde las alturas de Cáceres. Nosotros pudimos subir por los pelos, porque cuando hay misa o las horas en punto no dejan subir.

Tras insistirle un poco al párroco nos dejó subir, pero una vez arriba entendimos por qué no quería dejarnos subir… Estábamos haciendo fotos tan tranquilamente cuando empezaron a repicar las campanas… ¡¡¡Por poco nos nos quedamos sordos!!! Tuvimos que correr hacia las escaleras si queríamos seguir conservando el oído, jejeje

Vistas desde la Concatedral

Vistas desde la Concatedral

De ahí seguimos a la plaza de San Jorge, que es donde se encontraba nuestro siguiente punto: la Iglesia de San Francisco Javier, una iglesia del siglo XVII. Tiene un bonito retablo y también tiene una torre a la que se puede subir, aunque las vistas no son tan bonitas como en las de la Concatedral, pero tampoco están mal. Creo recordar que no llegaba a un euro la entrada (año 2010).

Iglesia de San Francisco Javier

Iglesia de San Francisco Javier

De camino hacia el Palacio de los Veletas, nos topamos con el Palacio de las Cigüeñas que es la sede de la Comandancia Militar de Cáceres y que alberga también el Museo de Armas. La entrada es gratuita. En la misma plaza está el Convento de San Pablo, una construcción del siglo XV habitada por monjas franciscanas de clausura que venden ricos dulces artesanales. Nosotros entramos y compramos unas ricas palmeras y bizcochos.

Muy próximo a esta plaza está el Palacio de los Veletas que alberga el Museo de Cáceres, un lugar donde conocer mejor la historia de la ciudad. La entrada es gratuita, pero nosotros no entramos porque había algo de cola.

De allí fuimos en busca del último punto recomendado: la Torre de los Pozos que se encuentra en lo que era la Judería de Cáceres que está en el barrio de San Antonio. Esta torre es en la actualidad el Centro de Interpretación Judaico. La entrada es también gratuita (año 2010). Lo más curioso es que la torre en realidad no es judía, sino árabe. En su interior también se pueden ver maquetas de edificios de la ciudad.

Palacio de las Cigüeñas

Palacio de las Cigüeñas

Aunque en la Oficina de Turismo solo nos destacaron seis puntos, el recinto amurallado tiene muchos palacios y casas señoriales más, pero la mayoría al ser de propiedad privada tan solo se pueden contemplar por fuera. Así que durante un rato más seguimos andando sin rumbo, viendo las impresionantes fachadas que van apareciendo ante nosotros.

Salimos de la Edad Media por el Arco de la Estrella, barroco del siglo XVII y fuimos a parar a la Plaza Mayor. Desde ahí hay buenas vista de dicha plaza, pero en aquel momento estaban en obras por lo que dichas vistas eran más bien horrorosas.

Cuando terminamos de recorrer el casco medieval de Cáceres era ya hora de ir planteándose dónde de comer y optamos por regresar a Trujillo para comer en el restaurante más famoso de allí: La Troya. Y es que Gustavo no lo conoce y tenía ganas de comer allí ya que tanto mi familia como yo le habíamos hablado mucho de este sitio. Es un sitio peculiar, y aunque no es donde mejor se come de Trujillo es el más conocido, sobre todo porque ponen mucha comida.

Y claro, es tan conocido que cuando llegamos sobre las 14.30 horas, había una cola enorme para comer. Y es que este sitio no admite reservas. Así que si queríamos ir por la tarde a Mérida, mejor sería que pensáramos en otro restaurante. Ya habría ocasión de que Gustavo conociera La Troya.

Plaza Mayor de Trujillo

Plaza Mayor de Trujillo

Finalmente entramos en el restaurante Las Cadenas, justo al lado de La Troya en la plaza Mayor. Nos zampamos, o al menos lo intentamos, sendos menús de gastronomía típica extremeña: migas de primero, y prueba de cerdo (que está elaborado con la carne con la que se hacen los chorizos) de segundo y su postre, por 18,50 euros por cabeza. La verdad es que comimos muy bien y acabamos más que llenos…

Mérida

Con la tripa llena y con más sueño que otra cosa, pusimos rumbo a Mérida para ver las dos joyas de la ciudad: el Teatro y el Anfiteatro.

El Teatro Romano de Mérida es uno de los mejor conservados de la Península Ibérica. Desde 1933 acoge en verano el Festival de Teatro Clásico. Se construyó entre los años 16 y 15 a.C. Se mantiene perfectamente el graderío, así como el escenario. Tenía en su época de esplendor capacidad para 6.000 personas.

Justo al lado del Teatro y en el mismo recinto, se encuentra el Anfiteatro, de construcción un poco más «reciente», y donde se celebraban las luchas de gladiadores y animales. Se inauguró en el año 8 a.C. Aunque se encuentra en bastante buen estado, no es comparable al teatro. De hecho, no permanece todo el graderío, sino solo algunas partes.

Una vez visto ambos monumentos, pusimos de nuevo rumbo a Trujillo para ir a cenar y a descansar.

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