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Viajar con un bebé es mucho más fácil de lo que a priori puede parecer y no es ninguna misión imposible. A menudo nos preguntan qué cómo lo hacemos, que qué se necesita, o si no nos da miedo viajar con la peque. Os contamos cinco consejos para viajar con un bebé ahora que ya hace un año que Iris llegó a nuestras vidas y que hemos realizado unos cuantos viajes con ella (y los que nos quedan). Podemos decir que ha sido muy sencillo. Muchos eran los que nos decían que viajar con niños no se puede, pero durante 2013 creo que hemos demostrado que no es verdad y que si se quiere (y se tiene ganas), perfectamente se puede.


Quizá el principal obstáculo que se suelen encontrar los padres es el miedo a estar lejos de casa con un bebé. Pero ¡fuera miedos! Hace unos meses os dábamos unas primeras recomendaciones sobre lo qué se puede necesitar para viajar con un bebé. Con la experiencia de los últimos viajes os damos ahora cinco consejos  más (desde nuestra humilde experiencia como papás viajeros) para que se pueda afrontar con mayor valentía un viaje o escapada.

1. Poco a poco

Aunque pueda sonar de perogrullo, lo mejor es ir poco a poco: primero escapadas de pocos días a lugares cercanos, para ir aumentando en sucesivos viajes tanto la duración como la distancia. Si acabas de tener un bebé, el primer viaje que hagas con él que no sea para ir a la otra punta del planeta, más que nada porque también es bueno ir acostumbrando al peque poco a poco al mundo viajero. Es aconsejable empezar por escapadas a zonas cercanas y de pocos días, lo que nos hará ganar confianza para poder afrontar destinos más lejanos y viajes de más días.

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2. Vuelos

En los aviones, los menores de 2 años viajan en el regazo de sus padres (aunque pagan una parte pequeña de billete). Normalmente te suelen dar un pequeño cinturón que se ata al cinturón que va al asiento. Y digo normalmente porque en un vuelo con US Airways nos pasó que no nos dieron ningún dispositivo de seguridad para el bebé.

En vuelos transoceánicos es posible pedir (siempre que haya disponibilidad) cuna en el avión (no sube el precio por ello), siempre que el bebé no supere los 10-11 kgs. Por cierto, cuando se hace un vuelo de este tipo, es recomendable que el horario del vuelo coincida con las horas de sueño del bebé porque así el peque se pasará el tiempo durmiendo y no resultará tan pesado el viaje.

Iris en la cuna del avión a Nueva York

Iris en la cuna del avión a Nueva York

En algunas compañías aéreas, los bebés no tienen derecho a llevar equipaje de mano en el avión, por lo que todo lo que necesites llevar para él (alimento, pañales, juguetes…) deberás incluirlo en la maleta que lleve el adulto que lo acompañe. Luego, en función de la aerolínea, te permitirán facturar una maleta igual que la de cualquier adulto o a veces, algo menor. De todos modos, cada aerolínea tiene sus propias normas, por lo que es aconsejable consultar directamente con ella.

Además, la mayoría de las compañías suelen dejar que lleves una sillita de paseo gratis (aunque nos consta que hay alguna de bajo coste que te cobra un suplemento por llevarla). Vas con la silla hasta la puerta del avión y allí la pliegas y la llevan a bodega. Luego normalmente te la entregan en la puerta del avión (y digo normalmente porque también nos ha pasado el tener que recogerla en la cinta del equipaje). En vuelos con escala, hay de todo: desde los que entre vuelo y vuelo te dan la sillita y los que no lo hacen.

En cuanto a la presión en los oídos, para evitarlo es bueno que el bebe succione algo a la hora del aterrizaje y el despegue: o bien que tome pecho o que utilice su chupete.

Iris en helicóptero

Iris en helicóptero

Una ventaja de volar con niños es que a la hora del embarque, las familias tienen embarque prioritario. Tras embarcar los de primera clase, pasan los viajeros que vayan con niños (en las aerolíneas de bajo coste, primero pasan los que han pagado el embarque prioritario y luego dejan pasar a las familias). Si quieres saber más sobre volar con niños, no te pierdas este post.

3. Alimentación

Hasta los 6 meses ya os conté las ventajas de la lactancia materna a la hora de viajar: no hay que llevar biberones ni ningún trasto y la leche materna siempre está lista para tomar en cualquier momento, está a la temperatura adecuada y sin tener que preocuparse por esterilizar nada después.

¿Y a partir de los 6 meses? Los peques empiezan con la alimentación complementaria. Nosotros hemos optado por combinar el tradicional método de potitos/purés con el Baby Led Weaning o también llamado ACS (aprendiendo a comer solo) un método en el que básicamente se deja al niño comer trozos y no triturado.

¿Y qué es eso de Baby Led Weaning? Es como se llama a la introducción de la alimentación dirigida por el propio bebé,  confiando en su habilidad e instinto para comer lo que necesita. Sin que deje de tomar leche (materna o artificial), que hasta el año ha de ser su alimento principal, se le dan trozos al peque para que vaya familiarizándose con los alimentos.

Con este método se le puede dar prácticamente lo mismo al bebé que lo que comen los padres (aunque es recomendable hacer una introducción paulatina para ver posibles reacciones alérgicas o intolerancias). Si queréis saber más sobre esta forma de alimentación, en internet hay mucha información al respecto (o si tenéis alguna duda, también me podéis preguntar que en casa estamos muy familiarizado con este tema). Además, referente al Baby Led Weaning hay un libro que está muy bien y es muy recomendable (yo me lo leí antes de empezar): El niño ya come solo,  de G. Ripley.

Iris en la trona portátil comiendo un trozo de tomate en un restaurante de Nueva York

Iris en la trona portátil comiendo un trozo de tomate en un restaurante de Nueva York

Aunque Iris está habituada a comer trozos, en nuestro viaje por Estados Unidos llevamos potitos en la maleta facturada por si acaso algún día comíamos algo que no fuera adecuado para ella (entonces solo tenía 8 meses y aún no comía determinados alimentos). Nosotros decidimos llevar potitos y no comprarlos en el destino porque fuera de España los sabores de los potitos no son los mismos y podría pasar que al bebé no le gustasen esos potitos y se negara a comer…

En los vuelos te dejan llevar comida del bebé en el equipaje de mano. En algunos aeropuertos puede ocurrir que al pasar los controles, te hagan abrir el potito y que lo pruebes para comprobar que no es ningún elemento con el que puedas atentar. Nosotros en ningún vuelo cogido hasta ahora nos han hecho probar la comida de la niña que llevábamos en la maleta.

Por otro lado, en cuanto a accesorios relacionados con la comida, recomendamos usar una pequeña nevera o bolsa isotérmica para llevar la comida del peque y/o un pequeño termo por si quieres calentarla antes de salir del alojamiento y no encuentras donde te la calienten después, y también una trona portátil, que te permite sentar a la mesa al bebé en cualquier parte sin tener que estar pendiente que en el restaurante haya o no tronas.  Además, a los bebés les encanta participar en la mesa con los adultos. Nosotros tenemos una que se adapta a cualquier silla y que sirve como bolso.

4. Salud

Al igual que para un adulto es bueno llevar un pequeño botiquín con algunas medicinas básicas, para el bebé también. Todo botiquín infantil debería llevar apiretal (paracetamol para niños), dalsy (ibuprofeno infantil), un stick antigolpes (sobre todo cuando ya empiezan a dar sus primeros pasos), y suero fisiológico para limpiar moquitos. Además, deberías incluir cualquier otro medicamento que suela tomar con frecuencia el bebé. En el caso de Iris, llevamos también eupeptina para el estreñimiento. Tampoco falta nuestro termómetro digital.

Una de las preguntas que nos hacen a menudo cuando viajamos es ¿qué pasa si se pone mala estando fuera de casa? Pues además de llevar ese botiquín con medicamentos básicos, si viajamos por España no hay mayor problema para que nos atiendan en cualquier centro de salud u hospital con la tarjeta sanitaria.

Si estamos en Europa, se puede solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea que también permitiría que nos pudieran atender en cualquier centro médico. Y si salimos fuera de Europa, siempre llevamos contratado un seguro de viajes. Ya lo contratábamos incluso cuando viájabamos solos, así que ahora con la peque con más razón.

5. Transporte

Otras de las dudas frecuentes que nos plantean es ¿cómo la lleváis? Nosotros llevamos mochila ergonómica portabebés y sillita de paseo ligera. En otro post te contamos las ventajas de portear frente a usar sillita en los viajes. Y cuando era un poco más pequeña también fular portabebés pero ya va pesando más y el fular que usábamos no aguanta tanto peso y ya no lo usamos casi.

En cuanto a la mochila, es importante fijarse en que sea de verdad ergonómica. En el mercado hay muchas mochilas que se venden que no son de verdad ergonómicas. Y para más inri, son de marcas de reconocido prestigio, por lo que es muy fácil caer en la tentación de comprar una de ellas y luego ver que es incómodo tanto para el bebé como para el que lo transporta. Manduca y Ergobaby son dos de las marcas más recomendadas por los especialistas en porteo.

En el Top of the Rock

En el Top of the Rock

Nosotros usamos la Manduca. Estas mochilas permiten transportar niños de hasta 20 kg y se puede llevar tanto en la parte delantera (aunque siempre de cara al que le transporta y nunca hacia el frente porque no es bueno para el bebé) y a la espalda (recomendable a partir de los 7-8 kg porque resulta más cómodo para al porteador y sufre menos la espalda)

En el mercado hay otras mochilas portabebés y que podréis encontrar en establecimientos dedicados a la venta de productos relacionados con el deporte. Son las de trekking pero a nosotros no nos gusta por dos razones: pesan unos 2-2,5 kilos y abultan mucho. Nuestra mochila ergonómica no ocupa apenas espacio en la maleta y pesa unos 600 gramos.

Aunque llevéis mochila, también es recomendable llevar una silla de paseo que sea ligera. Si no te quieres gastar mucho porque tienes el típico carrito de tres piezas, suele haber sillas baratas a partir de 60 euros. Hay que fijarse que se pueda tumbar al bebé porque habrá momentos en el día en el que irá echándose su siestecita.

Nosotros aunque tenemos el carro de tres piezas, nos compramos una silla de paseo porque pesan bastante menos que los carros y pliegan ocupando menos espacio. Hay que tener en cuenta que muchos sitios no están adaptados para personas de movilidad reducida y si el niño pesa y el carro también, os dejaréis la espalda a cogerlos para subir, por ejemplo, un tramo de escaleras.

Estos son nuestros consejos basados en nuestra propia experiencia… ¿Cuáles son los vuestros?

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