Cuando preparábamos nuestro viaje a Japón de dos semanas, una parte importante del tiempo se nos fue en buscar alojamiento que cumpliera las tres B: Bueno, Bonito y Barato. Alojarnos en este país asiático no nos ha parecido caro, salvo sitios puntuales. Bien es cierto que si lo comparamos con el Sudeste Asiático, Japón es bastante más caro, aunque si lo comparamos con Europa o incluso con nuestro viaje a la Costa Este de Estados Unidos, es incluso más barato. El precio medio de habitación por noche se sitúa en los 80 euros.

Nuestros hoteles en Japón

  • Osaka

Nos alojamos en el Hotel Smile Namba. Es un hotel que está muy bien ubicado: Tiene una estación de metro casi al lado y Dotombori está a 15 minutos andando. El personal de recepción no habla mucho inglés, pero aún así, como buenos japoneses, harán lo imposible por entenderte. Nos pasó que quisimos enviar las maletas a Kioto por mensajería y como el recepcionista no estaba seguro de habernos entendido, cogió el ordenador y usó un traductor para luego escribir en un papel en inglés: que si queríamos enviar las maletas. ¡Fue un momento un tanto surrealista! Aún así, he de decir que siempre fueron superamables y nos ayudaron en todo lo que necesitamos.

Hotel Smile Namba de Osaka

Hotel Smile Namba de Osaka

La parte mala del hotel es que nos dieron una habitación extremadamente pequeña, pero muy limpia. Casi no cabíamos con nuestras maletas y la silla de la niña. Las maletas no las podíamos abrir más que en la cama. El baño también es muy pequeño y casi nos recordó al Easyhotel en el que nos alojamos en Londres. La cama también era muy pequeña, de 1,20 metros y no nos pusieron cuna porque no había opción a ella (ni sitio). Eso sí, la niña se alojó gratis. La verdad es que como estábamos agotados del vuelo, la primera noche caímos rendidos a pesar de la incomodidad de compartir cama dos adultos y un bebé.

El baño también es muy pequeño. Dispone de una minibañera, minilavabo y el típico inodoro japonés con sus botoncitos para lavarse los bajos o para calentar el wáter. Hay wifi gratis en las habitaciones.

El desayuno estaba incluido, pero he de decir que es muy de estilo japonés. Apenas hay variedad de dulces y los pocos que hay no son para tirar cohetes. Pero si eres de a los que les encanta desayunar salado en plan noodles, este te gustará. También entiendo que el desayuno sea de este estilo porque éramos los únicos clientes occidentales las dos mañanas que desayunamos allí, todos eran orientales.

El hotel cuenta con baño público que abre por las tardes en diferente horario para mujeres y hombres.

Pasamos la primera y la tercera noche de nuestro viaje en este hotel. Cada noche nos costó un precio distinto aunque era la misma habitación. Para la primera noche que era entre semana nos salió a 45 euros al cambio con desayuno incluido. La segunda noche al ser la del sábado al domingo el precio ascendió a 105 euros con desayuno incluido también. En ambos casos reservamos a través de booking.

Aunque la segunda noche era bastante más cara y había otros hoteles algo más económicos para esa noche, decidimos reservarlo igualmente porque teníamos intención de dejar nuestras maletas en el hotel mientras pernoctábamos en Koyasan.

¿Recomendaríamos el hotel? Es recomendable por la ubicación, si no te importa que sea superestrecho, y solo si encuentras una oferta como la que encontramos el primer día. Evidentemente pagar 105 euros como fue la segunda noche es un poco robo a mano armada.

  • Koyasan

Nos alojamos en el monasterio Yochi-in. Encontrar alojamiento en Koyasan fue una odisea porque quedaba poco tiempo para viajar y porque hay poca oferta hotelera. A pesar del precio que fue de 128 euros al cambio, decidimos quedarnos por probar la experiencia de alojarnos en un monasterio budista que aún sigue en funcionamiento.

La habitación es de estilo japonés y probamos por primera vez el dormir en un futón… una experiencia que no nos terminó de convencer porque dormir en futón es algo incómodo a nuestro parecer. La habitación carecía de baño y había que usar los baños públicos que solo están abiertos por la tarde hasta las 21.00 horas. Lo que sí están abiertos las 24 horas son los servicios propiamente dichos.

Monasterio Yochi-in de Koyosan

Monasterio Yochi-in de Koyosan

Nosotros solo cogimos alojamiento, aunque lo que suelen vender más es alojamiento y desayuno y sobre todo, media pensión. Una cosa que no nos gustó de este sitio es que al tener solo contratado el alojamiento, no nos dieron ni toallas ni los yukatas, que son una especie de kimono para poder bajar al baño. Nos dijeron que era política del monasterio no dar nada a los que solo se alojan. Como no lo sabíamos no llevábamos toallas y preguntamos si podíamos alquilar unas y por 1.000 yenes nos dieron una. Nos pareció un detalle muy feo que a los que no contratan comidas no les den nada tan básico como unas toallas y ni siquiera lo avisen.

Tampoco nos gustó que al contratar la habitación al ser dos adultos y un bebé, nos cobraran como si fuéramos tres adultos.

Al alojarte en el monasterio, te permiten asistir a una ceremonia budista que se hace todas las mañanas a las 6.00 horas.

Por cierto, no tienen wifi y a duras penas teníamos cobertura móvil. Es  uno de los alojamientos en los que el pago hubo que hacerlo en efectivo.

¿Lo recomendaríamos? Pues depende. Si tienes mucho interés en pernoctar en un monasterio, no está mal. Su ubicación es buena en Koyasan, con parada de autobús en la puerta. Además, si no contratas comidas, hay un Family Mart al lado donde puedes comprar comida para llevar. Pero me parece que fue demasiado caro para el servicio que dan. Si volviera, no pernoctaría en esta ciudad y solo iría de excursión en el día.

Miyajima

Nos alojamos en el Ryokan Sakuraya, uno de los que más nos gustó del viaje. Está muy bien ubicado, a cinco minutos del embarcadero del ferry y a unos 10 minutos andando del famoso Torii. El precio fue de unos 100 euros al cambio. Es algo carillo pero entra dentro de lo normal porque en Miyajima los precios son algo elevados. Teniendo en cuenta que lo reservamos tan solo 10 días antes de viajar, podemos decir que incluso conseguimos un precio muy bueno.

De hecho, al no encontrar nada a un precio razonable estuvimos barajando no alojarnos en la isla. Y es que al mirar con tan poca antelación quedaban muy pocas habitaciones disponibles en Miyajima y lo poco que quedaba tenía unos precios desorbitados, pero un día de repente vimos que había una habitación libre en el Sakuraya, del que además, teníamos buenas referencias por Víctor de Mi patria son mis zapatos, y lo reservamos sin pensarlo dos veces.

Hotel Sakuraya de Miyajima

Hotel Sakuraya de Miyajima

El personal de recepción es muy majo, habla inglés sin problemas, y nos estuvo recomendando sitios dónde comer o hacer compras y qué ver. Además, justo el día que llegamos a Miyajima había alarma por tifón en la zona. Nosotros habíamos reservado el alojamiento por booking, y había opción para cancelar la reserva hasta el día antes. Pero como comentaba, había alarma por tifón y teníamos dudas de que los ferries funcionaran y pudiéramos llegar a la isla. Ese mismo día antes de salir de Osaka, enviamos un mail y se lo comentamos y nos dijeron que no nos preocupáramos que todo estaba tranquilo y si finalmente se complicaba todo y no podíamos llegar, no nos cobrarían la noche pese a que la cancelación era gratuita solo hasta el día anterior.

La habitación era de estilo japonés con sus correspondientes futones y su tatami, por lo que debíamos andar descalzos al entrar en la misma. Tenía, además, un pequeño balconcito con vistas al mar, donde estuvimos reposando un ratito la tarde que llegamos a la espera de que dejara de llover. En la habitación había un pequeño baño. También tenía wifi gratis y un minifrigorífico.

El alojamiento dispone de un onsen público. No teníamos el desayuno contratado, pero aquí si que nos dieron toallas.

¿Lo recomendaríamos? ¡Sin duda!

  • Kioto

Nos alojamos en el Sakura Terrace y fue otro de los que nos encantó del viaje. Tuvimos dudas al principio porque estaba algo alejado del centro, pero se encuentra a poco más de 5 minutos andando de la estación de tren principal de Kioto y de la parada de autobús de donde salen casi todos los buses que circulan por la ciudad. Además, justo en la puerta del hotel hay una parada de metro.

Es un hotel de estilo occidental y eso se ve incluso en las habitaciones que son amplias (en Japón, salvo las habitaciones de estilo japonés, suelen ser pequeñas). La cama también es grande (de 1,50 m) y cómoda. Su decoración es moderna y se ve todo muy nuevo, pero es que es un hotel inaugurado en 2013. Tiene un minifrigorífico. Nuestra habitación contaba con un pequeño balcón. El baño también es grande si lo comparas con los otros hoteles en los que estuvimos. Reponen todos los días las amenities que incluye gel, champú, peine, cepillos de diente y esponjas.

Hotel Sakura Terrace de Kioto

Hotel Sakura Terrace de Kioto

Un detalle que nos gustó mucho es que todas las noches hasta las 23.00 horas invitan a cada cliente alojado en el hotel a un cóctel (con o sin alcohol) que preparan en la cafetería. Siempre que volvíamos del hotel, nos relajábamos un rato en la cafetería mientras nos tomábamos nuestra bebida.

Tiene wifi gratis en todo el establecimiento. Cuentan con baños públicos para hombres y para mujeres abiertos por las tardes hasta medianoche.

También el personal de recepción es muy majo y hablan perfectamente inglés. Nos ayudaron a enviar nuestras maletas de Kioto a Tokio y con la niña siempre eran muy simpáticos.

El precio de las cinco noches solo alojamiento fue de 360 euros. Como no teníamos contratado el desayuno, a pocos pasos hay un Family Mart, donde desayunábamos cada mañana.

¿Lo recomendaríamos? ¡¡Por supuesto!! Por precio, atención, calidad y ubicación, nos pareció perfecto.

 Tokio

Nuestro alojamiento fue el MyStays Ueno Iriyaguchi. Está bien situado: a unos 10 minutos andando de la estación de JR de Ueno. A tres minutos tiene también una estación de metro.

Se trata en realidad de un aparthotel porque cuenta con una minicocina y no limpian la habitación durante el tiempo de estancia en el hotel, algo de lo que te avisan al registrarse. Aunque no recogen la habitación, es posible hacerse con las amenities en la propia recepción del hotel y solicitar toallas limpias si las que te ponen inicialmente se manchan.

Hotel MyStays Ueno Iriyaguchi

Hotel MyStays Ueno Iriyaguchi

La habitación es más bien pequeña, aunque no tanto como la del hotel de Osaka. Dispone de un pequeño escritorio. Como tiene una minicocina, tiene microhondas y frigorífico. El baño también es pequeño. Además de la cocina, tiene un minibalcón, aunque las vistas no son nada del otro mundo (bloques de pisos vecinos). Los recepcionistas hablan bien inglés. Tiene wifi gratis.

¿Lo recomendaríamos? Pues depende básicamente del precio. En nuestro caso fue de 270 euros las tres noches. Nos pareció un poco caro para las condiciones de la habitación: más bien pequeña, sin limpieza diaria y sin desayuno. Sin embargo, la ubicación nos pareció muy buena para recorrer Tokio y visitar los principales atractivos, así como también nos gustó su buena comunicación con el aeropuerto de Haneda: sólo hay que coger la línea JR en Ueno hasta Hammatsucho (unos 10 minutos) para enlazar con el monorraíl hasta Haneda (unos 15-20 minutos).

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