Times Square

Después de dos meses de preparativos, había llegado el momento de hacer las Américas y volar a Nueva York. Para el primer día teníamos prevista hacer la excursión de Alto y Bajo Manhattan para tener una visión global de la ciudad. También aprovecharíamos para ir a un lugar único para las compras relacionadas con la fotografía y para hacernos con la New York CityPASS. Y para terminar el día iríamos a Times Square para ver la plaza más famosa de la ciudad. DÍA 1

Para Iris era el primer vuelo trasoceánico y teníamos muchas dudas sobre cómo lo llevaría. Como eran muchas horas de vuelos, cuando compramos los billetes, pagué por reservar asiento que nos permitiera a los tres estar juntos y también la posibilidad de tener cuna (suele haber poca disponibilidad de cunas en los vuelos porque solo es posible en determinados asientos que tienen delante una pared). Aún así llamé nada más comprar el vuelo a Air Europa para confirmarlo. En el vuelo de ida me dijeron que estaba confirmado, pero que el de vuelta al ser operado por Delta que confirmara unas semanas después. Y así hice. Poco después me decían que tanto a la ida como a la vuelta la cuna para la peque estaba confirmada, pero eso no fue cierto a la vuelta.

Iris durmiendo en la cuna del avión

Iris durmiendo en la cuna del avión

El vuelo salió puntual. Así que en ese aspecto no le podemos poner pegas a la compañía… Pero en lo que si pondremos pegas es en el tipo de avión. Resultó ser un avión que no contaba con pantallas individuales que hacen más ameno el viaje, sino una pantalla común en la que pusieron un par de películas (una de acción y otra de dibujos) en las siete horas y algo que duró el vuelo. En cuanto al servicio de comidas y bebidas solo pusieron un par de veces de comer y beber: la primera nos sirvieron la cena y luego un pequeño tentempié, pero nada de barra libre de refrescos como en el vuelo al Sudeste Asiático en 2011. Sobre todo la bebida fue lo que eché en falta. Pero por lo demás, fue bueno e Iris lo llevó también muy bien y se convirtió en el centro de atención y muchos viajeros le decían cosas.

Al aterrizar llamamos a la empresa de Gerardo para que nos fueran a buscar como habíamos acordado para ir al hotel. Los trámites en inmigración fueron sencillos. Había oído de gente que había tenido bastantes problemas, pero a nosotros, no sé si por ir con Iris, apenas nos hicieron un par de preguntas: «¿por qué están aquí? ¿Hasta cuándo se quedan?». Con el sello en el pasaporte, salimos a encontrarnos con nuestro conductor. Al llegar al hotel, el sueño nos pudo y nos acostamos sin más (eran las 22.00 horas estadounidense – las 4.00 horas española).

Alto y Bajo Manhattan

Alto y Bajo Manhattan

DÍA 2

Nos pegamos el señor madrugón, no porque tuviéramos muchas ganas de conocer la ciudad, que también, sino porque habíamos contratado la excursión de Alto y Bajo Manhattan con la empresa Veanytours.com, de Gerardo y nos recogían cerca de Times Square y nuestro hotel estaba en Brooklyn. Decidimos hacer esta excursión para tener una visión global de la ciudad y elegimos esta empresa porque Babyboom y Carfot, de Callejeando por el planeta, nos la habían recomendado para otra excursión que teníamos en mente: la de Contrastes que haríamos al día siguiente.

La verdad es que son muchas las empresas que ofrece este tipo de excursiones, pero seguro que no le dedican el tiempo y la atención que Veanytours que estuvimos más de cinco horas recorriendo Manhattan de norte a sur. La excursión partía del hotel Milford, cerca de Times Square. Desde el hotel, para ir hasta allí cogimos el metro y como íbamos a estar una semana en Nueva York compramos un par de Metrocards de viajes ilimitados durante 7 días.

¿Qué es la metrocard
Es una tarjeta que necesitas para acceder al metro (o autobuses) de Nueva York y cuesta 1$.

Hay dos maneras de utilizarla:

  1. Recargando la tarjeta con la cantidad de dinero que quieras. El billete cuesta 2,5$ y cada vez que entres en el metro, se te descontará de tu tarjeta esa cantidad.
  2. La otra opción es que compres la Metrocard con viajes ilimitados para una semana. Cuesta 30$ a sumar al dólar que cuesta la tarjeta. De este modo, durante 7 días contar desde el momento en que pasas por los tornos por primera vez puedes usar todas las veces que quieras el transporte público de Nueva York.

En el Milford, Fernando, el hijo de Gerardo, nos esperaba a las 8.00 horas con una minibús y otra pareja de españoles para enseñarnos Manhattan. Por un problemilla con la línea de metro (estuvo parado por acumulación de trenes que hizo que hubiera retrasos) y por no saber coger el metro adecuado (cogimos uno ‘Local’) llegamos media hora tarde, pero Fernando nos estuvo esperando.

Cómo funciona el metro en Nueva York
Cuando entras en el metro tienes que fijarte en la dirección a la que te diriges para saber a qué andén hay que ir: hay carteles que te indicarán Uptown (hacia arriba) o Downtown (hacia bajo), así como al barrio al que se dirige el convoy. Puede que ponga «Downtown/Brooklyn» o «Uptown/Bronx«.

Una vez en el andén, tendrás que fijarte si es ‘Express’ o ‘Local’ porque a menudo para ir a una determinada parada puedes ir con ambos tipos de metro. Los ‘Local’ hacen todas las paradas de la línea, por lo que tardarás más en llegar, mientras que los ‘Express’ solo paran en las estaciones marcadas con un punto blanco, por lo que es más rápido.

P.D.: En Google Play tienes una aplicación con el plano del metro.

Durante todo el tour, Fernando nos fue relatando curiosidades sobre Nueva York, y más en concreto de Manhattan.

La ciudad de Nueva York tiene 5 barrios (The Bronx, Manhattan, Queens, Brooklyn y Staten Island) y 6 islas. Mahnattan en concreto tiene 22 kilímetros de largo y 4 kilómetros de ancho. Llama poderosamente la atención el urbanismo tan cuadrado y rectangular que posee Manhattan, de ahí que los nombres de las calles sean números, algo muy práctico para ubicarse mentalmente en la ciudad. Sólo en la zona Sur (Soho, Little Italy, Tribeca, Chinatown, Distrito Financiero) las calles pasan a tener nombres en vez de números. Curiosamente por estos barrios nos encontramos un entramado de calles que ya no es tan cuadrado. Hay una calle, o mejor dicho, avenida, que rompe con esa estructura rectangular de su urbanismo: nos referimos a Broadway, que es una avenida diagonal que va desde el Noho hasta el Oeste de Harlem.

Empire State Building

Empire State Building

Un dato muy curioso que nos contó Fernando sobre las calles en Manhattan fue el siguiente: las avenidas que tienen por nombre un número par, tienen el sentido de circulación del tráfico hacia el norte, y las que lo tienen impar, hacia el sur. Con las calles sucede parecido: las calles pares tienen el sentido circulatorio hacia la derecha y las impares hacia la izquierda, habiendo cada diez calles una de doble sentido.

Al Norte de Manhattan tenemos Harlem, que va desde la calle 90 hacia el Norte. Aunque a este respecto sucede algo curioso: este es el límite para el Este, porque para el Oeste se considera Harlem desde la calle 120 hacia arriba. Esto se debe a que desde la calle 120 hacia el sur hay gente muy pudiente y no quiere que se le llame Harlem, porque suena a mala zona. En Nueva York, el transporte público funciona las 24 horas. Otra curiosidad de Nueva York es que es muy frecuente que corten al tráfico las calles para llevar a cabo el rodaje de series y películas. Son numerosísimas las películas que han usado algún rinconcito de la Gran Manzana, denominación con la que los turistas conocemos popularmente a la ciudad.

Comenzamos la ruta pasando junto a lo que se conoce como el Kilómetro Cero de Nueva York: la Estatua de Colón en Columbus Circle. Esta estatua se colocó ahí en 1892 para conmemorar el 400 aniversario del Descubrimiento de América.

Nuestra primera parada en la ruta fue para ver de cerca el Lincoln Center, también conocido como Lincoln Center for the Performing Arts, un complejo de edificios entre los que nos encontramos la Ópera de Nueva York, el Ballet de Nueva York o la Filarmónica de Nueva York. Se trata de un complejo de los más grandes del mundo dedicado a las Artes Escénicas. Seguimos la ruta por el oeste (a la izquierda de Central Park), y fuimos descubriendo algunos lugares conocidos por series de televisión o películas: pasamos por el Hotel Empire, que sirve de escenario para la serie Gossip Girl; o por el Gray’s Papaya, que además de tener desayunos económicos sale en alguna película. También pasamos por Century 21, una tienda que nos recomendó Fernando para hacer compras (hay dos en Manhattan: junto a la zona 0 y junto al Lincoln Center).

Mosaico de Imagine

Mosaico de Imagine

La segunda parada fue frente al edificio Dakota, un bloque de apartamentos pegados a Central Park, muy conocido por ser el lugar donde fue asesinado el que fuera integrante de The Beattle John Lennon. Allí vivía junto a su mujer Yoko Ono, que aún reside ahí… Aunque nosotros no nos cruzamos con ella.

Justo enfrente del edificio Dakota hay una entrada a Central Park y a pocos pasos de allí se encuentra Strawberry Fields, la zona de parque que se dedicó a la memoria de Jonh Lennon, y donde nos encontramos el mítico mosáico con la palabra Imagine. La siguiente parada fue junto a la Iglesia de Saint John The Divine, en Harlem, que aún está en construcción, pero cuando esté terminada, se supone que será una de las catedrales cristiana más grandes del mundo, y la mayor anglicana del mundo. Lleva construyendo desde finales del siglo XIX y parece que nunca se va a acabar.

Cerca de allí, está la Universidad de Columbia, que es privada y donde han estudiado personalidades como uno de los fundadores de Google o el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Tanto la iglesia como la universidad se encuentran en el barrio denominado Morningside Heights. Bordeamos Central Park y tomamos rumbo al Bajo Manhattan atravesando 5th Avenue (o la Quinta Avenidad), una de las avenidas más largas y también de las más conocidas porque es la calle comercial por excelencia de la ciudad y donde se dan cita tiendas como la de Apple o la de Tiffany o Museos como el Metropolitan o el Guggenheim, o edificios como el Rockefeller Center o la Biblioteca Nacional.

Volvemos a parar junto al edificio Flatiron, uno -a mí parecer-, de los edificios más bonitos y singulares de Manhattan, y uno de los primeros rascacielos que hubo en la ciudad. De hecho era el edificio más alto cuando se terminó de construir allá por 1902. Recibe ese nombre por su parecido a una plancha.

Flatiron Building

Flatiron Building

La 5th Avenue finaliza en el sur en el Arco de Washington en Washington Square y es donde hicimos una de las últimas paradas. Aquí comienza la parte más antigua de Manhattan. Pasamos por el Soho, que significa South of Houston River. Seguimos avanzando hacia Chinatown, atrevesando la calle Canal, que es la calle principal de este barrio en el que predominan los comercios y letreros en chino pues es donde se estableció la comunidad china. Junto a Chinatown se encuentra Little Italy, el barrio donde se establecieron los italianos, pero poco a poco los chinos se han ido comiendo esa pequeña porción de Italia y de las 20 calles que tenía originariamente, ya solo limita a dos.

Seguimos hacia el Distrito Financiero, donde pudimos ver el City Hall o Ayuntamiento de la Ciudad, la torre Woolworth, otro bonito rascacielo; la iglesia de San Paul o también conocida como la «de los milagros» porque se mantuvo en pie intacta tras los atentados del 11-S aunque está a un paso de la Zona Cero, donde estaban las Torres Gemelas, o el Toro de Wall Street que sorprendentemente se encontraba solo porque estaba rodeado por vallas, ya que unos días antes había sido atacado.

Toro de Wall Street

Toro de Wall Street

El tour finalizó junto al helipuerto, en el sur de Manhattan cerca de las 15.30 horas. La verdad es que las seis horas que duró la excursión se pasaron volando porque Fernando lo hizo muy ameno. Habíamos quedado a las 16.00 horas en la Oficina de Información Turística de Nueva York, que se encuentra en el 810 de la Seventh Avenue, para recoger nuestras New York City Pass y ya se nos hacía tarde y estábamos lejísimos, pero Fernando nos acercó un poco y nos dejó muy próximos al edificio de la ONU.

¿Qué es la New York CityPASS?
La New York CityPASS es una chequera que incluye las entradas a seis de las principales atracciones de Nueva York. Tiene un precio de 106$ por persona y tiene un período de validez de 9 días a partir del primer día de uso.

Entre las ventajas de usar la CityPASS está el ahorro que supondría entrar en esos sitios si compras las entradas por separado y que te puedes saltar las colas.

Las atracciones que incluye son:

  1. Subida al Top of the Rock o Museo Guggenheim
  2. Subida al Empire State Building dos veces: por el día y por la noche el mismo día
  3. Museo de Historia Natural
  4. Museo Metropolitan
  5. Museo Moma
  6. Crucero a la isla de la Estatua de la Libertad y la isla Ellis o Crucero Circle Line alrededor de Manhattan.

Entre pitos y flautas nos dieron las 17.00 horas y no habíamos comido nada desde el desayuno (bueno, yo no había probado bocado desde el desayuno, pero Gus se comió un burrito que compró en una de las paradas). Cruzamos enfrente de la Oficina de Turismo y nos tomamos unas porciones de pizza en el restaurante Ray’s Pizza, que fueron de lo más barato que comimos en el viaje (aunque las pizzas son muy normalitas). Al final como la excursión nos había llevado más tiempo del previsto, todos los planes que teníamos ese día se fueron al traste.

Además, la pequeña cámara compacta de M.C. (aunque suele hacer gran parte de las fotos con la reflex) murió justo al iniciar el día, por lo que decidimos ir a pasar el resto de la tarde al B&H, una tienda enorme dedicada a la fotografía y al vídeo, para echar un vistazo a las cámaras y también porque M.C. quería comprarse una mochila nueva para la reflex. Aunque no estés interesado en comprar nada relacionado con la fotografía o el vídeo, B&H es una tienda digna de visitar solo por verla.

Se encuentra en la 9th Avenue con la 34th Street. Es propiedad de judíos ultraortodoxos, por lo que las fiestas judías cierra. Está atendida por judíos (y los ves con sus tirabuzones en lugar de patilla y su gorrito kipá. Entre su personal hay muchos trabajadores que saben español. Tiene unos precios bastante competivos. Lo más llamativo de la tienda es cómo se realiza la venta y el pago del producto y es por lo que digo que se merece una visita: en un mostrador pides el producto que quieres comprar. El vendedor te lo saca, lo miras y cuando decides comprarlo, lo pone en un pequeño contenedor que va por unos raíles directo a las cajas. A ti te da un ticket que es el que tendrás que entregar en caja cuando salgas de la tienda. Una vez pagado, vas a otro mostrador junto a la salida, donde te darán la mercancía. Al final no compramos la cámara compacta aunque lo que si compramos fue la mochila para la reflex y una tarjeta microSD a un precio espectacular, la verdad sea dicha.

De B&H nos dirigimos a Times Square para ver sus famosos letreros luminosos. ¡¡¡Qué de gente había!!! ¡Es increíble el ambientazo que había en la zona y eso que era lunes! Me recordó ligeramente a cuando estuvimos en Picadilly Circus en Londres hace un par de años. Ya que estábamos en Times Square aprovechamos para entrar en la tienda de Toys ‘R’ us porque había oído que era muy chula con una gran noria dentro y efectivamente, así es.

Entorno de Times Square

Entorno de Times Square

Como el día había sido largo y apenas habíamos dormido la noche anterior, buscamos donde cenar y regresar al hotel. Pensábamos hacerlo en el restaurante Ellens Stardust, que al parecer estaba muy bien porque los camareros cantan mientras sirven la cena, pero resultó que al ir a entrar nos dijeron que teníamos que sacar a la niña de la silla y plegarla porque era peligroso por si había un incendio, pero Iris se había quedado dormida y nos daba pena tener que despertarla por entrar a cenar en ese sitio. Así que al final nos decantamos por cenar en el restaurante Sbarro’s, que tiene comida italiana al peso y que nos había recomendado Fernando. Y la verdad es que nos gustó el sitio.

Gastos del día

  • 2 Metrocards para 7 días: 31 x 2 = 62 $
  • 1 burrito junto al Flatiron Building más botella de agua: 9 $
  • Excursión de Alto y Bajo Manhattan: 55 x 2 = 110$
  • 2 porciones de pizza y 2 botellas de agua pequeña en Rya’s Pizza: 13,60 $
  • 2 New York CityPASS: 106 x 2 = 212 $
  • Tarjeta de memoria para el móvil y mochila en B&H: 101 $
  • Cena en Sbarro’s: dos platos + 2 botellas de agua: 24,18 $
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