Cuando íbamos a realizar el primer viaje en avión con nuestra bebé buscábamos un destino europeo por la cercanía con España. Queríamos que el vuelo no fuera demasiado largo para que Iris no se sintiera incómoda. Hacía tiempo que teníamos ganas de conocer dos de las llamadas capitales imperiales, así que ese sería nuestro primer destino fuera de España. Os mostramos una pequeña guía para viajar con un bebé por Praga y Budapest durante 9 días.

Guía de viaje a Praga y Budapest con un bebé

Edad del bebé

Al inicio del viaje Iris tenía 5 meses y 16 días.

Clima y fecha del viaje

Viajamos del 18 al 26 de junio de 2013. La estación del año era verano, pero vivimos dos climas totalmente distintos en cada ciudad. En Budapest vivimos una ola de calor bastante fuerte. Según nos comentaron algunos húngaros, no era la temperatura habitual y era una ola de calor de las que hacía mucho tiempo que no se vivían en este país. Sufrimos temperaturas que superaban los 35ºC, incluso llegando algunos momentos a los 39ºC. Desde luego era una temperatura que para nada esperábamos.

En cambio, en Praga, las temperaturas fueron mucho más suaves. Algunos días llegamos a tener 15ºC, aunque la temperatura media durante los días que estuvimos rondaba los 20-22ºC.

Documentación

Al ser ciudades de países de la UE, tan solo llevábamos nuestro DNI en vigor. La bebé también llevaba su DNI.

Maleta

Como suele ser habitual con las aerolíneas, la bebé no tenía derecho a llevar equipaje de mano, pero si maleta facturada. Al viajar al principio del verano, llevábamos ropa de manga corta, pero también ropa de entretiempo porque creíamos que no haría demasiado calor. Y ese tipo de ropa la agradecimos cuando estuvimos en Praga porque las temperaturas eran un tanto frescas.

Para el aseo, como es habitual, llevábamos sus gel de baño, su champú, su crema corporal, crema solar, crema para el cambio de pañal y su colonia. También llevábamos pañales para no tener que ir buscándolos a nuestra llegada.

En el Parlamento de Budapest

En el Parlamento de Budapest

Para el baño, no llevamos bañera portátil y la bañamos en el lavabo o en la ducha, sostiéndola yo, mientras que Gustavo la enjabonaba.

Alimentación

Al no haber cumplido aún los 6 meses, su alimentación era lactancia materna en exclusiva, por lo que no tuvimos que llevar nada en especial para ella porque la teta siempre estaba lista 😉 El alimentarse de esta forma nos ahorró tener que llevar un montón de trastos más como biberones o su leche de fórmula, así como el instrumental necesario para luego esterilizarlo.

Como aún no se mantenía bien sentada, no llevábamos su trona portátil como en otros viajes. No nos fijamos si en los restaurantes había tronas para bebés porque en ese momento, la peque no las usaba.

Salud

Como viajamos por la UE, llevábamos para todos nuestra tarjeta sanitaria europea que te cubre los gastos médicos en los países de la Unión Europea.

Además, como botiquín de primeros auxilios para la bebé llevamos:

  • Apiretal (paracetamol infantil)
  • Termómetro
  • Crema para las picaduras de mosquitos
  • Crema solar infantil
  • Stick antigolpes
Transportes

Volamos con Ceczh Airlines. El vuelo Madrid-Budapest fue con escala en Praga durante 3 horas. Como ya os contamos en el post de volar con un bebé, solicitamos que la silla de Iris que entregamos en la puerta del avión nos la devolvieran en la escala para no tener que ir cargando durante todo el tiempo con la peque. No hubo problemas y nos dieron la silla en la puerta del avión al aterrizar.

Junto al Reloj Astronómico de Praga

Junto al Reloj Astronómico de Praga

La vuelta la hicimos con la misma compañía pero fue vuelo directo Praga-Madrid. Al ser vuelos cortos, no hay derecho a cuna, y tampoco tiene opción la bebé de ir en un asiento por lo que la llevé yo en brazos.

Como era muy pequeña  no necesitamos llevar nada para entretenerla en el avión. La verdad es que fue montar y dormirse, por lo que resultaron unos vuelos muy cómodos.

Para trasladarnos de Budapest a Praga, lo hicimos en tren diurno. La bebé no paga nada de billete en el tren. El trayecto entre Budapest y Praga dura unas siete horas. Pero te puedes levantar y pasear. No se hace demasiado pesado.

Barajamos la opción de hacerlo en tren nocturno para ahorrar tiempo y dinero en alojamientos, pero lo descartamos porque vimos que las camas son literas y pequeñas, y los vagones cama son muy pequeños. Consideramos que el viaje en tren nocturno no sería nada cómodo para nuestra bebé. Además, el tren llegaba a Praga a las 6.00 horas, por lo que no sabíamos qué podríamos hacer con la peque a esas horas sin poder aún entrar en nuestro alojamiento a dejar las maletas.

Cómo movernos con el bebé por las ciudades

Utilizamos sobre todo la silla de paseo, aunque en momentos en los que se cansaba, la porteábamos yo con el fular portabebés y su padre con la mochila Manduca.

En Budapest usamos mucho el metro para desplazarnos por la ciudad. Pero hemos de decir que no está muy adaptado a sillas infantiles o a personas de movilidad reducida. Sin embargo, podemos decir que los húngaros son gente muy amable y en cuanto nos veían con la intención de bajar o subir las escaleras para acceder a la estación, se ofrecían a ayudarnos.

En Praga, fuimos andando a casi todos los sitios, salvo alguna vez que cogimos el tranvía. No estaba tampoco adaptado a personas con movilidad reducida, pero pudimos apañarnos con la silla.

Alojamientos

En Budapest, nos alojamos en un Ibis. Habíamos pedido cuna, pero nos pusieron, de manera gratuita, una cama supletoria. Pero al ser aún muy pequeña Iris, colechamos con ella. La cama en los Ibis es bastante grande y cabíamos los tres sin problemas.

En el Puente de Carlos IV en Praga

En el Puente de Carlos IV en Praga

En Praga, el hotel fue el Zlatá Váha, pero no ofrecía ni cuna ni cama supletoria ni pagando suplemento. La habitación tenía dos pequeñas camas de 80 cm. Yo coleché con Iris en una de las camas, y Gus durmió en la otra solo.

Itinerario

DÍA 1: Volamos de Madrid a Budapest

El primer día lo perdimos en volar de Madrid a Budapest.

DÍA 2: Paseando por Pest

Recorremos algunos de los sitios más representativos de Budapest de la zona de Pest: la Basílica de San Esteban, el Puente de las Cadenas, el de Sisí, la Iglesia Parroquial del Centro, el Parlamento por fuera. Terminamos el día dándonos un baño en un balneario y haciendo un crucero por el Danubio.

DÍA 3: En el monte Gellert, el Parlamento y la avenida Andrássy

Este tercer día de viaje lo aprovechamos para descubrir el monte Gellert, el Parlamento húngaro por dentro y la avenida Andrássy.

DÍA 4: En el barrio de Buda

Para nuestro último día en Budapest paseamos por el barrio de Buda para ver el Castillo, el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías. Para desayunar, comer y cenar, teníamos en mente varios sitios peculiares: desayuno en el café New York, comida en el Mercado Central y cena en el McDonald’s de la estación de Nyugati. También aprovecharíamos para refrescarnos en otro de los balnearios de la ciudad.

DÍA 5:  Viaje en tren a Praga

Viajamos a primera hora de la mañana hacia Praga. Parte del día lo pasamos viajando en tren. Al llegar a Praga, lo que quedaba de tarde lo aprovechamos para deambular tranquilamente por la Ciudad Vieja o Staré Město y subir a la Torre del Reloj.

DÍA 6: Entre la Ciudad Vieja y la Ciudad Pequeña de Praga y La Ciudad del Castillo

Este día teníamos una visita guiada con una guía de la Oficina de Turismo de Praga que nos enseñaría lo más destacado de Staré Město (Ciudad Vieja) y de Malá Strana (Ciudad Pequeña) durante la mañana. Por la tarde nos dedicaríamos a visitar parte de la Ciudad del Castillo.

DÍA 7: En el Barrio Judío de Praga

Este era el día en el que recorrimos Josefov o Barrio Judío y sus seis sinagogas, una de las zonas fundamentales y más turísticas de Praga. Aunque comenzamos el día volviendo a la Ciudad del Castillo para terminar de ver lo que nos quedó pendiente el día anterior como la Basílica de San Jorge.

DÍA 8: En una fábrica de cerveza y la torre Petrin

Nuestro último día de viaje, lo dedicamos a visitar una fábrica de cerveza, a subir a la torre Petrin, desde la que se tienen unas vistas impresionantes de la ciudad, pasear por la calle Nerudova, una de las más bonitas de la ciudad, y recorrer Vyšehrad, el lugar dónde nació Praga, según cuenta la leyenda.

DÍA 9: Regresamos a Madrid

Conclusiones

Cuando preparábamos el viaje estuvimos valorando si ir también a Viena, como suele ser habitual en los típicos tours que hacen las agencias en los que en 8 días ves las tres ciudades pero lo descartamos porque pensamos que podría ser una paliza incluso si no fuéramos con la bebé. Tres meses después de nuestro viaje a Praga y Budapest, mis padres hicieron uno de esos tours incluyendo Viena y efectivamente nos confirmaron que fue una paliza y que todo lo vieron deprisa y corriendo.

En el Bastión de los Pescadores en Budapest

En el Bastión de los Pescadores en Budapest

Creemos que para haber incluido Viena en un viaje por las capitales imperiales, hubiera sido preciso añadir al menos dos o tres días a nuestro viaje.

Otra opción que estuvimos valorando fue si hacíamos una parada en Bratislava porque el tren que une Budapest y Praga, para en esa ciudad eslovaca. Habíamos leído que con dedicarle medio día sería suficiente para descubrir la ciudad, pero también lo descartamos porque pensamos que podía ser cansado para la peque y porque no sabíamos qué hacer con todos los bártulos que llevábamos.

Tal vez si hubiéramos dispuesto de un día más de viaje, podríamos haber hecho una parada en Bratislava haciendo noche en esta ciudad para que el trayecto entre Budapest y Praga no fuera tan pesado.

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