Castillo de Buda

Castillo de Buda

El primer día de viaje lo perdimos en los traslados, pero ya el segundo día aprovechamos el tiempo en Budapest y recorrimos algunos de los puntos principales de Pest: visitamos la Basílica de San Esteban, el Puente de las Cadenas, el de Sisí, la Iglesia Parroquial del Centro, el Parlamento, nos dimos un bañito en un balneario y terminamos el día haciendo un crucero por el Danubio.

DÍA 1
Por la mañana cogimos el vuelo de Madrid a Praga, donde hicimos una escala de 4 horas y luego, después de comer, cogimos el segundo vuelo con destino Budapest. Para ir del aeropuerto al hotel cogimos un taxi porque íbamos con Iris y después de todo el día de viaje lo que queríamos era llegar cuanto antes al hotel…

Hay opciones más baratas y justo en la sala donde se espera a que salgan las maletas del avión hay una oficina de cambio (mejor cambiar muy poco, porque el cambio es malísimo) y un stand donde se puede comprar el billete del autobús o contratar un taxi compartido para ir al hotel (llevan a varias personas, y hasta que no está lleno no sale. Luego hace una ruta repartiendo a la gente). Nosotros preguntamos por el taxi compartido pero también nos cobraban por Iris y nos salía por 20€ en total y el taxi normal eran 22 €. Si van dos personas sí que puede compensar porque el precio es de 7€ por trayecto.

Para coger un taxi, a la salida del aeropuerto hay una caseta donde dices a dónde vas y te dan un ticket con lo que te costará el taxi. El precio es cerrado. Está bien porque así te aseguras que no te van a timar.

Al llegar al hotel dejamos las maletas y nos fuimos a la estación de Keleti a coger los billetes para viajar cuatro días después a Praga. No queríamos dejarlo para el día siguiente no fuera que tuviéramos problemas para comprarlo.
De camino a la estación, (a lo tonto ya eran las nueve de la noche), paramos a cenar en un restaurante buffet que tenía buena pinta visto desde la calle. Pero resultó que la comida estaba bastante mala. Está en la calle Rákóczi, en la acera de la derecha dirección la estación de trenes de Keleti.
Aunque ya eran las 22.00 horas, la taquilla para comprar los billetes en la estación Keleti estaba abierta. Cogimos los billetes para viajar a Praga el día 22 a las 9.25 horas. El precio total (Iris no paga billete. Los menores de seis años no pagan billete): 58 euros (te permiten pagar en euros o en florines. Si decides hacerlo en euros el cambio que te aplican es de 1 euros = 295 florines). Con los billetes en la mano, regresamos al hotel para acostarnos.

DÍA 2: Recorrido por Pest

Budapest está dividida por el río Danubio en dos partes: Buda y Pest, que antiguamente eran dos ciudades independientes. Este primer día lo dedicaríamos a recorrer algunos de los enclaves de Pest.

Nos levantamos pronto y aunque salimos a las 9 del hotel, ¡¡menudo bochornazo hacía ya a esas horas!! Desayunamos en el Burguer King que estaba al lado del hotel y cogimos el metro hacia el centro. Para recorrer la ciudad contábamos con la Budapest Card para los tres días que pasaríamos en la ciudad.

Budapest Card
Hay tres tipos de tarjetas: para 24 horas (4.500 florines), para 48 horas (7.500 florines) y para 72 horas (8.900 florines). Si la compras por internet, te hacen un 5% de descuento en la compra de la tarjeta. Con ella tienes gratis:
  • Transporte público
  • Entrada a algunos museos
  • Entrada a los baños de Lukács
  • Una visita guiada por Pest en inglés
  • Y otra visita guiada por Buda en inglés
  • Descuentos de entre el 10 y el 50% en otros establecimientos.

Basílica de San Esteban

Nos bajamos en el metro en Deák Tér para acercarnos a la Basílica de San Esteban. Es la catedral de Budapest. Está dedicada al patrón de la ciudad. Su construcción comenzó a mediados del siglo XIX y terminó a principios del siglo XX. Es de culto católico y es uno de los edificios más altos de la ciudad. La verdad es que es imprescindible subir a su cúpula porque tiene unas vistas estupendas.

Basílica de San Esteban

Basílica de San Esteban

Y eso es lo que hicimos. Por suerte, hay ascensor que está incluido con la entrada, porque subir a pie con Iris no nos lo habríamos planteado. Íbamos con la silita de paseo porque hacía un calor impresionante para portearla en el fular o en la mochila (luego nos enteraríamos que el país estaba sufriendo una ola de calor y que las temperaturas que vivimos los días que estuvimos allí no eran las habituales en junio). ¡Las vistas de la ciudad son impresionantes!

Al bajar, entramos dentro de la Basílica para verla y resguardecernos del calorazo que estaba cayendo… En su interior, se guarda una reliquia importante para los húngaros: la mano derecha de San Esteban, que fue el primer rey de Hungría.

Antes de continuar con nuestro paseo, cambiamos dinero en una oficina de cambio que está enfrente de la Basílica. Aunque el precio era bastante mejor que en el aeropuerto, otros días encontraríamos oficinas que estarían mejor.

Puente de las Cadenas

Seguimos caminando hasta llegar al Puente de las Cadenas, aunque su nombre oficial es el de puente de Széchenyi, en honor de la persona que sufragó su construcción. Es uno de los más bonitos que tiene Budapest. Se construyó a mediados del siglo XIX pero fue dinamitado durante la Segunda Guerra Mundial.  Afortunadamente lo restauraron al terminar la contienda y es ahora uno de los símbolos de la ciudad.

Puente de las Cadenas

Puente de las Cadenas

Del Puente de las Cadenas, fuimos andando por el borde del Danubio hasta llegar al Puente de Sisí, donde nos encontramos la Iglesia Parroquial del Centro, una de las iglesias más antiguas de la ciudad. Es del siglo XII, aunque en el siglo XVII fue utilizada por los turcos como mezquita y de entonces queda un mirhab árabe.

Gran Sinagoga de Budapest

A pesar del carlor, decidimos ir andando hasta la Gran Sinagoga de Budapest. Por el camino paramos a comprar agua en una tienda cercana a la calle comercial principal de Budapest: la Vaci Utca, pero que ya recorreríamos en otro momento. Hay visitas guiadas en su interior en varios idiomas. No hay que pagar por ellas, porque ya está incluido en el precio de la entrada (2.650 florines por persona). Cuando nosotros estuvimos, la visita en español era a las 13.30 horas.

Gran Sinagoga de Budapest

Gran Sinagoga de Budapest

La Gran Sinagoga tiene ese nombre porque es la segunda más grande del mundo, solo por detrás de la de Jerusalén. Fue construida a mediados del siglo XIX en estilo morisco principalmente. También se la conoce como sinagoga Dohány por estar ubicada en la calle Dohány. Durante la Segunda Guerra Mundial, entorno a la sinagoga se levantó el guetto judío que poco después se convirtió en campo de concentración. Aquí metían a los judíos antes de deportarlos a los campos de exterminio. Escuchar estas historias siempre es algo escalofriante.

Gran Sinagoga de Budapest

Gran Sinagoga de Budapest

En el recinto de la sinagoga, hay también un cementerio, que aunque no es tan espectacular como el de Praga, tampoco deja indiferente. En él están enterrados muchos judíos que murieron en el guetto de hambre o frío. Y junto al cementerio, nos encontramos con fotos de la Segunda Guerra Mundial que nos cuenta cómo se vivió ahí esa época. También junto al cemenerio se encuentra la escultura el Árbol de la vida que es un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrito el nombre de un judio que murió durante la Segunda Guerra Mundial. La verdad es que la visita guiada nos pareció muy interesante.

Al salir de la sinagoga cruzamos enfrente para comer que ya era hora. Comimos en el Walhalle Club y la verdad es que estaba todo delicioso y no era caro por lo que recuerdo (no apunté el precio).

Parlamento húngaro

Nada más comer cogimos el metro y pusimos rumbo al Parlamento húngaro. Teníamos la visita reservada y pagada de antemano para las 16.00 horas. Hasta el pasado 31 de diciembre de 2012 era gratuita la entrada para los residentes en la UE, pero ahora ya tiene que pagar todo el mundo. Las entradas se pueden adquirir en esta página. El precio es de 1.750 florines por persona.

Cuando salimos del metro nos encontramos con una visión que no esperábamos: los alrededores del Parlamento estaban en obras por lo que no se podía hacer en condiciones una foto de uno de los edificios más bonitos de Budapest. ¡Qué chasco! Ya sabía que estaba en obras por lo que leí cuando adquirí las entradas, pero no pensaba que estaría de esa forma.

Nos costó un poco encontrar la entrada con las obras… Pero cuando la estábamos buscando varios policías nos dijeron que estaba cerrado al público ese día. Yo les decía que no podía ser, que tenía unas entradas compradas, pero ellos que no, que no se podía pasar. Seguimos intentándolo hasta que una agente nos comentó la razón: habían encontrado una bomba de la Segunda Guerra Mundial y por precaución por si explotaba, habían cerrado el Parlamento.

Balneario de Széchenyi

¿Y ahora qué hacemos? Pues como hacía tantísimo calor y estábamos asfixiados decidimos que alteraríamos el planning que teníamos e iríamos a uno de los muchos balnearios que tiene la ciudad. Y es que Budapest tiene el título de Ciudad Balnearia desde 1934 ya que tiene numerosos manantiales de los que brotan aguas termales que son conocidas desde la época de los romanos.

No todos los balnearios son mixtos, así que hay fijarse bien si decides ir en pareja porque sino, no podréis entrar juntos. Nosotros fuimos al Balneario de Széchenyi, porque, además de ser mixto, había leído que se podía entrar con bebés. Se encuentra muy cerca de la Plaza de los Héroes. Este balneario es uno de los más grandes de Europa. Tiene 15 piscinas, 3 de ellas grandes al aire libre.Y tiene un horario muy amplio: está abierto hasta las 22.00 horas.

Antes de ir al balneario, nos pasamos por el hotel a coger los bañadores, unas toallas y las chanclas. Aprovechando que el hotel tenía wifi, envié un mail a la empresa que vende las entradas al Parlamento para comentarles lo que nos había pasado para ver si nos daban una solución. A la vuelta del balneario pude ver que nos habían escrito para darnos entradas para el día siguiente a la misma hora.

Balneario de Széchenyi

Balneario de Széchenyi

La verdad es que en el balneario estuvimos de lujo.Con el calor que hacía se agradecía estar en remojo. Incluso Iris, que era la primera vez que se bañaba en una piscina, estaba encantada. Las piscinas tienen diferentes temperaturas, aunque están todas calentitas. También tienen chorros para dar masajes. No es necesario usar gorro de agua, salvo en una piscina que la gente utilizaba para nadar. Nosotros no lo vimos, pero al parecer, los lugareños juegan al ajedrez dentro de las piscinas.

Crucero por el Danubio

Tras aplacar el calor, volvimos a coger el metro para ir hasta el río porque teníamos billetes para hacer un crucero por el Danubio a las 21.00 horas. Nosotros hicimos el crucero de Danubio Legenda, que durante una hora recorre el río y te explica con audioguía, que está disponible en varios idiomas, los principales monumentos que se ven desde el barco, así como un poco de la historia de la ciudad. Como lo hicimos a las 21.00 tuvimos la oportunidad de ver los puentes y los edificios que se asoman al Danubio iluminados. ¡¡¡Era precioso!!! Con el billete te dan una bebida gratis. ¡¡Es totalmente recomendable!!

Al bajar del crucero, fuimos a cenar cerca del embarcadero. Pensábamos que no encontraríamos nada abierto porque eran pasadas las 22.00 horas ya que en otras ciudades europeas que hemos estado, a esas horas ya es impensable cenar, pero nos sorprendió ver que Budapest estaba llena de vida y que era perfectamente posible cenar a esas horas. Cenamos en Icon Club, en Vörösmarty Tér, una ensalada césar, un plato de pollo, agua y cerveza por 8.675 florines. Con unos helados que compramos por el camino de vuelta al hotel, pusimos punto y final al día.

Más fotos de éste y otros viajes en Flickr
Ahora también puedes ver fotos de nuestros viajes en Instagram

¿Aún no eres fan de nuestra página en Facebook?
¿Y no nos sigues en Google +?¿A qué esperas?

Pin It on Pinterest