Peñíscola es desde 2013 uno de los Pueblos más Bonitos de España. Desde hace tiempo coquetea con el cine y la televisión. No le faltan razones para haberse convertido en uno de los escenarios de la próxima temporada de la serie de moda: Juego de Tronos. Ya antes de que se fijara en ella esta serie norteamericana, era ya escenario de otra española: El Chiringuito de Pepe… Pero, ¿quieres saber qué se puede ver o hacer en un día en esta preciosa ciudad de Castellón?

Qué ver y hacer en Peñíscola

Bañada por el Mar Mediterráneo, en plena Costa de Azahar, se encuentra Peñíscola. Cada año, con la llegada del calor, sus playas atraen a numerosos veraneantes. De hecho, su Playa Norte cuenta con una bandera azul que certifica la calidad de la misma: unos 5 km de arena fina, accesible para personas de movilidad reducida a través de sus pasarelas, con equipos de vigilancia y salvamento, y con lavapiés y servicios públicos. ¿Qué más se puede pedir? La Playa Norte no es la única que tiene. Hay varias más y alguna calita que otra.

Pero no fue el turismo de playa lo que nos llevó a nosotros a visitar Peñíscola, sino su precioso casco viejo, de carácter medieval (aunque sus casitas blancas encaladas nos recordaron ligeramente a nuestro viaje por Cádiz), y donde por encima de todo, destaca el Castillo del Papa Luna.

Junto a la playa hay aparcamiento con parquímetros. Allí dejamos nuestro coche e iniciamos nuestra ruta por el peñón, la pequeña península en la que se ubica el casco viejo y donde pasamos la tarde tras comer el menú del día en uno de los muchos restaurantes que hay en el Paseo Marítimo.

Decorado de El Chiringuito de Pepe en Peñíscola

Decorado de El Chiringuito de Pepe en Peñíscola

Y es justo en el Paseo Marítimo donde está la oficina de turismo. Allí nos hacemos con un plano de la localidad y comenzamos la visita. Justo detrás de la Oficina de Turismo nos encontramos, sin buscarlo, con el decorado de cartón piedra de El Chiringuito de Pepe. Y es que precisamente esos días están rodando capítulos de la serie, aunque nosotros no llegamos a ver a ninguno de sus protagonistas. Tras curiosear un rato a ver si conseguimos ver algo del rodaje sin éxito, ponemos rumbo hacia el casco viejo, que es todo peatonal.

Como ya decía, ante todo, destaca su magnífico Castillo del Papa Luna, que es visita obligada si se viaja a Peñíscola. Fue construido por los templarios entre 1294 y 1307 sobre los cimientos de una fortaleza musulmana. Por su origen templario, tiene la disposición que tiene. Con la entrada, está incluida una visita guiada en grupo muy interesante, en la que te explican la historia de su morador más famoso: el Papa Luna.

Casco Viejo de Peñíscola

Casco Viejo de Peñíscola

En resumen, podemos decir que Benedicto XIII, más conocido como el Papá Luna (su nombre real era Pedro de Luna), está considerado como el segundo antipapa ya que fue elegido pontífice a la muerte de Clemente VII, que fue el primer antipapa tras el Gran Cisma de Occidente. Y es que en ese momento de la Historia, hubo dos papas (e incluso llegó a haber tres): uno nombrado por la sede de Avignon y otro por Roma. Benedicto XIII era el papa nombrado por Avignon. Entonces, el Papa Luna estableció su sede papal en la fortaleza de Peñíscola. Para resolver el problema de los dos papas, se nombró a un tercero, pero el Papa Luna nunca renunció a su pontificado. Murió en 1423 siendo considerado un hereje por la Iglesia.

El Castillo en cuestión se sitúa en la parte más elevada del peñón, a unos 64 metros sobre el nivel del mar. Para llegar hasta él, hay que subir cuesta arriba por calles adoquinada. Si vas con niños pequeños, es recomendable no subir con silla de paseo porque resulta bastante incómodo (aunque vimos a gente que sí que llevaba con esfuerzo a sus pequeños en carro). Como ya hemos contado en más de una ocasión, nosotros optamos por nuestro mochila portabebé.

Peñíscola: Papa Luna

Papa Luna rodeado de turistas

Después de la visita del castillo, lo mejor que se puede hacer es callejear por el casco viejo y perderse. Si vas a pasar solo unas horas, como nosotros, pasea también por sus murallas que fueron mandadas construir en época de Felipe II.

El casco viejo tiene tres puertas de entrada: el Portal Fosc, que fue una de las entradas principales hasta el siglo XVIII y donde se ve el escudo de Felipe II; la Puerta de Sant Pere, que fue mandada construir por el Papa Luna y que sirvió al pontífice para acceder desde el mar, y la de Santa María, por la que se accede a la plaza de Les Escaseres y que fue construida por orden de Fernando VI para mejorar los accesos a la ciudad.

Otros puntos de interés en esta zona son el faro, construido a finales del siglo XIX; la Casa de las Conchas, una casa cuya fachada está llena de conchas; la Ermita de Santa Ana, del siglo XIX, o el Bufador, una curiosa cavidad a través de la cual se puede escuchar el sonido del mar. Otro espacio interesante es el Parque de Artillería, que es un jardín botánico en el podremos ver la flora autóctona de la zona.

Si te gustan los museos, en Peñíscola está el Museo de la Mar, un pequeño museo ubicado en el edificio de Les Costures y que fue cuartel de artillería en el siglo XVIII, y donde se puede conocer la tradición marinera de la localidad.

Casa de las Conchas en Peñíscola

Casa de las Conchas en Peñíscola

Peñíscola es un buen destino familiar porque además de tener una buena playa, un bonito casco viejo, también en julio y agosto, el Ayuntamiento suele programar un montón de actividades para grandes y pequeños.

Cómo ir: Peñíscola está a 60 kilómetros de Castellón yendo por la autopista A-7, y a 47 km de Oropesa.

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