Llegamos a Nazaret , la ciudad que vio crecer a Jesús y donde, según la Biblia, fue donde la Virgen María recibió el anuncio de que iba a ser la madre de Dios, después de visitar la moderna Tel Aviv y la histórica Acre, en nuestro roadtrip por Israel. Tanto nos han hablado de esta ciudad desde que somos pequeños, que teníamos ganas de conocer esta ciudad con tanto significado religioso. En este post mostramos qué ver en Nazaret.

Qué ver y hacer en Nazaret

Día 4

Llegamos a media tarde a nuestro hotel de Nazaret que estaba muy céntrico. Hasta llegar allí vimos que Nazaret ya no es esa ciudad que conociera Jesús a principios del siglo I. No sé por qué, pero en nuestra imaginación nos habíamos hecho una idea bien distinta de la ciudad de la que nos encontramos según íbamos circulando por sus calles con el coche.

Se veía una ciudad bastante nueva, con sus casas en una la colina. Siendo sinceros, esperábamos una ciudad mucho más antigua. Es lo que tiene haber oído hablar tanto de Nazaret durante todo tu vida.

Tras dejar las maletas, valoramos si iniciar las visitas entonces o mejor dejarlo al día siguiente. El recepcionista del hotel nos estuvo explicando todo lo que se podía ver en la ciudad y nos comentó que muchos sitios, ya a esas horas, podrían estar cerrados. Así que decidimos que cenaríamos pronto y nos acostaríamos pronto, para así al día siguiente madrugar.

Vistas desde el Hotel Rimonim Nazareth

Vistas desde el Hotel Rimonim Nazareth

De este modo, además, estaríamos en la calle antes de que las temperaturas fueran muy altas porque esos días había una ola de calor en Israel.

Cenamos en el Restaurante Tishreen, uno de los restaurantes más recomendados en la ciudad, que está en el casco viejo. No quedaba demasiado lejos del hotel. Comimos bien, aunque tardaron mucho en servir. Al parecer suele estar bastante lleno y es recomendable reservar. Pero como nosotros nos presentamos muy pronto en el local, pues no había nadie, y conseguimos mesa con facilidad. Cuando nos fuimos, ya sí que estaba hasta arriba de gente.

Al regresar al hotel, estuvimos haciendo fotos desde la terraza de nuestra habitación. ¡Las vistas nocturnas eran fabulosas! Desde allí podemos ver a lo lejos coronando una mezquita, la de Mezquita Makam El Nabi Sai, que luce de manera bastante peculiar, e incluso se oye la llamada al rezo de las otras mezquitas cercanas al hotel.

DÍA 5

Al día siguiente, a las 8.00 horas ya estábamos en la calle para visitar Nazaret. El recepcionista nos había marcado una pequeña ruta en el mapa y la seguimos a pies juntillas. En Nazaret, los sitios a visitar son básicamente iglesias que tienen vinculación con Jesús, aunque no quiere decir que fueran templos que él conociera en vida.

El primer punto que vimos fue la Fuente de la Anunciación, que estaba a pocos pasos del hotel. Se supone que es una fuente o pozo a la que acudía la Virgen María a coger agua. Pero tenemos nuestras dudas porque parecía bastante nueva, a juzgar por el color de la piedra. Lo que sí que es cierto es que en ese mismo punto existía una fuente desde época de Jesús.

Fuente de la Anunciación

De allí seguimos hacia la Iglesia Ortodoxa de la Anunciación o Iglesia de San Gabriel. Y es que según a quien preguntes: ortodoxos o católicos, el lugar donde la Virgen María recibió el anuncio de que iba a gestar al hijo de Dios difiere. Para los ortodoxos, donde ahora se levanta la iglesia de San Gabriel está la fuente donde se encontraba la Virgen María cuando se le apareció el arcángel San Gabriel. Como era muy temprano aún, estaba cerrada, así que seguimos con la ruta. Luego más tarde, cuando regresáramos al hotel, intentaríamos entrar.

De allí, nos adentramos por el mercado de Nazaret para dirigirnos a la Basílica de la Anunciación, la otra iglesia donde los católicos dicen que se le apareció a la Virgen María el arcángel San Gabriel. A esas horas tan tempranas, empiezan a abrir los puestos del mercado y todavía no hay mucho movimiento. También de camino a la siguiente iglesia nos encontramos con la Mezquita de Blanca, que es la más antigua de la ciudad y que también está todavía cerrada.

Mercado de Nazaret

Cuando llegamos a la Basílica de la Anunciación, nos encontramos con un enorme templo religioso, muy moderno. Y es que se construyó en 1969 sobre el emplazamiento de una iglesia bizantina, primero, y de los cruzados, después.

Comenzamos visitando su galería exterior, donde hay mosaicos que le han regalado diversos países y regiones del mundo. Representan imágenes de la Virgen María y en ella podemos ver, entre otras muchas, la Virgen de Guadalupe (la patrona de Extremadura), la Virgen de la Candelaria (la patrona de Canarias) o la Virgen de los Desamparados (la patrona de Valencia).

Al entrar en el templo, nos encontramos con que tiene dos plantas. En la baja, está la Gruta de la Anunciación, considerada por muchos cristianos como los restos de la casa de la Virgen María. Esa zona está cerrada con rejas, pero se puede ver. La verdad es que sin ser creyentes, sentimos «algo» difícil de explicar en ese lugar tan especial. Ese «algo» lo sentiríamos mucho más fuerte en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén días después.

Basílica de la Anunciación en Nazaret

Vista esa planta, subimos a la de arriba. Esta no nos despierta el mismo sentimiento. Tiene un aspecto muy moderno y se pude parecer a cualquier otra iglesia. Desde esta parte se puede salir al exterior y por allí salimos para visitar la Iglesia de San José, donde se supone que estuvo la carpintería de San José. Es también una iglesia bastante moderna lo que podemos encontrar hoy en día.

Salimos de la Basílica de la Anunciación y nos volvemos adentrar en el mercado o zoco de Nazaret. Ya entonces tiene mucha vida. Están todos los puestos abiertos. Se da un aire al mercado que pudimos ver el día anterior en Akko. También encontramos la Mezquita Blanca abierta y le echamos un pequeño vistazo. Se trata de la mezquita más antigua de Nazaret.

Y regresamos por último a la Iglesia Ortodoxa de la Anunciación. Ya está abierta, pero no la podemos visitar a nuestro aire porque resulta que hay una misa en ese momento. Dentro de esta iglesia hay una cripta que alberga el manantial que alimenta la fuente que vimos al inicio de la mañana. Se supone, según los ortodoxos, que en este lugar se encontraba la Virgen María cuando recibió el anuncio. Nos asomamos pero sin hacer fotos, por la misa que se estaba celebrando.

Iglesia ortodoxa de la Anunciación de Nazaret

Con esta visita damos por concluido el recorrido por el casco viejo de Nazaret, pero todavía queremos ir a ver una cosa más antes de dejar la ciudad y seguir con nuestro roadtrip por Israel. Como está alejado del centro, cogemos nuestro coche y las maletas. Se trata del Nazareth Village, una especie de museo al aire libre que recrea la vida en la ciudad en la época de Jesús.

Ya en el post de Israel con niños, explicamos que era una visita muy interesante si se viaja con los más pequeños. De hecho, esta visita nos hace un poco «reconciliarnos» con esa imagen que esperábamos encontrar en Nazaret, aunque sabemos que es artificial. En Nazareth Village podemos ver cómo se vivía en el siglo I. Hacen visitas guiadas con actores vestidos al estilo de entonces. Se puede ver cómo era una sinagoga cuando vivía Jesús, cómo pastoreaban o como tejían… E incluso, hay opción a degustar una comida bíblica.

Nazareth Village

La carretera I-90

A mediodía ya pusimos rumbo hacia nuestro siguiente destino: la zona del Mar Muerto. Para llegar hasta allí desde Nazaret se puede hacer a través de la carretera I-90. Teníamos dudas sobre si atravesar o no esa carretera porque atraviesa territorio palestino y habíamos leído comentarios en foros y blogs que decían que no era segura recorrerla con coches israelíes. De hecho, la compañía de alquiler que contratamos, Avis, no nos cubría su seguro a todo riesgo si algo pasaba en Palestina.

Pero preguntamos en Turismo de Israel, y nos dijeron que no había nada que temer, y que era completamente segura porque aunque atravesaba territorio palestino, era una carretera controlada por el Gobierno de Israel y que no habría ningún problema por ir con nuestro coche israelí.

Basílica de la Anunciación de Nazaret

En el camino había algunos sitios interesantes que nos habría gustado visitar, pero aunque nos dijeron que era seguro, decidimos no desviarnos de la carretera por si acaso. Por cierto, es conveniente llenar el depósito antes de adentrarse en la I-90 porque nosotros no vimos más que una gasolinera en todo el trayecto.

Tan solo nos paramos a comer en la única área de servicio que vimos. La carretera tiene un carril por sentido y en lo único que vimos que era diferente a las otras carreteras que habíamos visto en Israel es que el asfalto de la I-90 era un poco peor.

Pasamos también por un control fronterizo poco antes de llegar a la zona del Mar Muerto, en el que se limitaron a mirar rápidamente nuestros pasaportes y comprobar que llevábamos el visado de entrada.

Y llegamos sin haber sufrido ningún percance poco antes de las 17.00 horas a nuestro alojamiento en el Mar Muerto. Como era aún pronto queríamos haber ido a darnos un baño y probar la flotabilidad del Mar Muerto, pero en el hotel, que tiene servicio de shuttle gratuito, nos dijeron que el último bus ya había salido y que la playa privada del hotel no tardaría mucho en cerrar.

Iglesia Ortodoxa de la Anunciación de Nazaret

Así que como el hotel cuenta con spa y piscina, pasamos el resto de la tarde descansando y disfrutando de las instalaciones. Ya al día siguiente iríamos a bañarnos al Mar Muerto.

NOTA: Agradecemos a la Oficina de Turismo de Israel su colaboración para organizar este viaje en familia.

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