Cuando descubrí que Hvar era famosa por ser la «isla de la lavanda», tuve claro que teníamos que pasar a ver esta isla. ¡¡Adoro el olor a lavanda!! Además, resultaba fácil incluirla en nuestro viaje en familia por Croacia porque desde Split hay ferries y catamaranes directos todos los días y podíamos ir con nuestro coche de alquiler.

DÍA 10

Los billetes de ferry para viajar a Hvar los compramos el primer día que estuvimos en Split, pero el tener billete no implica que tengas asegurada la entrada al barco en el horario que quieras, porque los tickets son abiertos y los puedes utilizar durante el día contratado a la hora que quieras. Así que para asegurarte entrar, sobre todo, si se va con coche -porque el espacio es más limitado que con personas-, hay que ir con tiempo y ponerse a la cola.

Nuestro ferry salía a las 11.00 horas de Split, pero llegamos al puerto con nuestro coche una hora antes, que es lo que nos había recomendado la que nos vendió los billetes. Y aunque era pronto, ya había un par de coches delante esperando. El viaje a Hvar desde Split dura unas dos horas y fue tranquilo.

El ferry procedente de Split te deja en Stari Grad. El alojamiento para esa noche lo teníamos en Sucuraj, porque al día siguiente nuestro ferry de regreso al continente partía de allí a primera hora. En la ciudad de Hvar compramos los billetes para el día siguiente.

Qué ver en la isla de Hvar

  • Stari Grad

Stari Grad significa Ciudad Vieja y recibe ese nombre porque está considerado el asentamiento humano más antiguo del Mar Adriático. Aquí, en esta ciudad es donde se asentaron los primeros habitantes de la isla de Hvar, que eran griegos de la isla de Paros. Lo primero que hacemos al desembarcar es comer. Luego callejeamos un poco antes de dirigirnos a Hvar, la ciudad principal de la isla.

Stari Grad no es muy grande, pero es un pueblo muy cuco. Predominan las casas de piedra y tiene varias iglesias, aunque después de comer, no encontramos ni una abierta. Hay que reconocer que Stari Grad tiene su encanto. En 2008 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La carretera que une Stari Grad con Hvar es muy sinuosa, con muchas curvas. Por el camino, es donde podemos encontrar los campos con lavanda. Pero la verdad es que llevo una pequeña desilusión porque esperaba ver unos campos bonitos y alineados de lavanda como los de la Provenza o la Toscana, que también son famosos por sus cultivos de esta planta, pero en cambio, en la isla de Hvar, la lavanda crece silvestre.

  • Hvar

Hvar es la ciudad principal de la isla. Es también una de las más bonitas que vemos en nuestro viaje por tierras croatas. Es también uno de los sitios más turísticos del país. Nada más llegar entramos en la oficina de turismo, donde nos dan un mapa y nos explican qué podemos ver esa tarde, que no es mucho porque casi todo está cerrado por la tarde.

La ciudad de Hvar huele a lavanda, mires por donde mires. Y es que resulta que el souvenir más típico en la isla es comprar unas pequeñas bolsitas con lavanda para perfumar los armarios. También dicen que es donde más horas luce el sol en Croacia, unas 2.700 horas al año.

Plaza de San Esteban en Hvar

Plaza de San Esteban en Hvar

A pocos pasos de la oficina de turismo está la plaza de Sveti Stjepan (San Esteban), la más grande de Dalmacia, con la catedral de San Esteban presidiéndola. También en esta zona nos encontramos el Fontiko, que es un antiguo depósito de sal y trigo, la Logia municipal y el Arsenal, que se reconvirtió en teatro.

Comenzamos nuestra visita a Hvar, ascendiendo a pie a través de bonitas callejuelas hacia uno de los principales atractivos de la ciudad: la fortaleza española. Cuando llegamos la fortaleza estaba a punto de cerrar, así que no entramos. Pero lo más importante de llegar hasta allí son las impresionantes vistas de la ciudad de Hvar, con las cercanas islas Pakleni que se ven en frente.

Fortaleza Española en Hvar

Fortaleza Española en Hvar

Hvar también tiene puerto, pero un puerto con un montón de embarcaciones de lujo y yates. Cada «barquita» que vemos es más impresionante que la anterior. Nos da la sensación de que Hvar es una ciudad en la que turistea gente con mucha pasta. Andando junto al paseo marítimo llegamos hasta el Monasterio franciscano, donde hay una pequeña playa, de piedras, con aguas cristalina.

Vistas desde la Fortaleza Española en Hvar

Vistas desde la Fortaleza Española en Hvar

Aunque Hvar nos está gustando mucho y se ve un lugar muy animado, donde nos gustaría cenar, decidimos poner rumbo hacia Sucuraj, donde dormiremos esa noche y que está a unos 70 km de distancia, porque no nos apetece tener que circular por esas carreteras tan sinuosas que hay en la isla cuando anochezca. Por suerte, al ser finales de junio, anochece tarde.

  • Sucuraj

Llegamos a Sucuraj porque el ferry para volver al continente, a Drvenik, en la Riviera de Makarska, parte de su puerto. Sucuraj es un pueblecito muy pequeño, que vive del turismo, aunque sobre todo de la pesca. Nosotros solo vemos un poco la zona del puerto que es donde cenaremos. El sobe donde nos alojaremos esa noche está al lado del puerto.

Monasterio Franciscano en Hvar

Monasterio Franciscano en Hvar

Gastos del día

  • Café (16 kn) y coca cola (21 kn) en el ferry
  • Comida en Pineta, en calle Bajeva, en Stari Grad: compuesta por dos primeros, dos segundos, dos postres y agua por 319 kn
  • Helado de dos bolas en Hvar: 16 kn
  • Imán: 20 kn
  • Gasoil en Hvar: 230 kn por 24,42 litros.
  • Parking en Hvar: 30 kn por 3 horas
  • Billetes de ferry Sucuraj-Drvenik para dos adultos y un coche (los menores de 3 años no pagan billete): 140 kn
  • Sobe en Sucuraj: 225 kn
  • Cena en Gusarska Luka: por tres platos, agua, cerveza y postre para dos por 227 kn
Fotos de la isla de Hvar

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