Split es la principal ciudad de Dalmacia, en el centro de Croacia. Su impresionante casco histórico con sus restos romanos le ha valido el título de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y era nuestra siguiente parada en nuestro viaje con la niña por los Balcanes.

Cuando le propuse a Gustavo Croacia como destino de vacaciones fue por tres motivos: el primero era conocer Dubrovnik – la ciudad que sin ser la capital es la más conocida del país y que sería la guinda de nuestro viaje ya que lo veríamos al final-, el segundo era visitar los impresionantes Lagos Plitvice -que ya habíamos visto un par de días antes-, y el tercero, era pasear por Split, por su impresionante Palacio de Diocleciano.

Dedicamos el día completo a Split aunque se ve relativamente rápido, pero nosotros, al viajar con una niña de dos años y medio, nos lo tomamos con calma. Antes de disponernos a ver el casco histórico, nos dirigimos al puerto a hacer algunas gestiones: comprar los billetes de ferry para la excursión que queríamos hacer al día siguiente. Queríamos visitar la isla de Brac, famosa por su cuerno de oro, donde pasaríamos el día entero.

Es una de las islas más populares de Croacia y habíamos leído que era preferible coger los billetes con antelación, sobre todo si queríamos ir a primera hora y volver luego en uno de los últimos ferries. Para esa excursión, dejaríamos el coche aparcado en el apartamento, y nos moveríamos por la isla en transporte público. Con nuestros billetes en la mano, comenzamos la visita por Split.

Callejeando por Split: Catedral de San Diomo

Callejeando por Split: Catedral de San Diomo

Qué ver en Split

Sin duda, lo que destaca de Split es el Palacio de Diocleciano, que fue construido por el emperador romano en el siglo III con piedra caliza blanca procedente de la isla de Brac. Pero no solo es realmente impresionante ver cómo sigue en pie después de tantos siglos, sino ver el uso que se le ha ido dando a lo largo de los siglos. Porque Split se ha ido desarrollando sobre lo que fuera la residencia de Diocleciano.

Palacio de Diocleciano

Palacio de Diocleciano

El palacio estaba amurallado y aún se conservan las diferentes puertas de entradas al mismo: Puerta de Oro, de Plata, de Hierro y Marítima (Aurea, Argentea, Ferrea y Aenea ). Lo que fuera el Mausoleo de Diocleciano se convirtió después en la Catedral de San Diomo, a la que merece entrar para subir a la torre y para bajar a las catacumbas. Además, en el Palacio de Diocleciano aún se conserva el Templo de Júpiter, que se puede visitar con la misma entrada de la catedral.

Hay otra entrada conjunta para subir al campanario, entrar en la catedral y Templo de Júpiter y visitar el tesoro, pero como hemos pagado por separado lo de subir al campanario, solo cogemos la de la catedral y el templo de Júpiter.

Pero en el casco histórico de Split no solo hay restos romanos, también encontramos edificios medievales como el Ayuntamiento que data del siglo XV, o palacios góticos y renacentistas.

Lo curioso de Split es que ese antiguo Palacio de Diocleciano es una ciudad en sí misma. En su interior hay también multitud de restaurantes donde comer. De hecho, nosotros comimos carne a la brasa en uno de ellos, porque al parecer, es también típico de la zona.

Split: Estatua del obispo Gregorio de Nin

Split: Estatua del obispo Gregorio de Nin

Después de la comida, callejeamos tranquilamente por Split y pudimos ver algunas de sus bonitas plazas como la de la República y la enorme estatua de Grgur Ninski o el obispo Gregorio de Nin, al que todo el mundo toca el dedo gordo del pie, porque al parecer da suerte -de hecho, tiene el dedo de un color reluciente en comparación el resto de la escultura-. Este obispo, que vivió en el siglo X, se enfrentó al Papa de entonces por defender dar la misa en croata y no en latín, como era habitual en la época.

Incluso nos acercamos a ver el paseo marítimo, conocido como la Riva. Es una zona muy animada, con muchos sitios donde sentarse a comer o tomar algo. Y aunque es un paseo marítimo, no esperes encontrar playa en esa zona porque tendrás que alejarte del centro para verla.

Split, vista desde las alturas de la catedral

Split, vista desde las alturas de la catedral

Y precisamente es lo que hicimos nosotros al terminar de callejear por Split. Pasamos el resto de la tarde en la playa. En Split, hay una pequeña playita con arena, cerca del casco, la Bacvice, pero nos dijeron que suele haber mucha gente y que era mejor alejarnos un poco. Y así hicimos, aunque la playa a la que fuimos tenía piedrecitas, como es habitual en gran parte de las playas de Croacia.

Después de la playa, teníamos pensado regresar a cenar al casco histórico, pero después de pasar por el apartamento a ducharnos, nos apeteció quedarnos cerca e ir a un restaurante al que habíamos ido el día anterior que estaba al lado y que nos había recomendado la dueña, el restaurante Babilon, y que nos había gustado mucho. Al día siguiente, madrugaríamos para ir de excursión.

Callejeando por Split

Callejeando por Split

Gastos del día

  • Billetes de ferry para el día siguiente a Supetar: 33 x 2 = 66 kunas
  • Ferry a Hvar: 2 adultos + 1 coche = 412 kunas
  • Subida a la torr de la catedral: 15 x 2 = 30 kn
  • Entrada a la catedral: 25 x 2 = 50 kn
  • Comida en restaurante San Giovanni: plato de carne para dos + ensaladada mixta pequeña +  2 botellas de agua: 361 kn
  • Helado de 2 bolas en heladería: 16 kn
  • Cena en restaurante Babilon: 2 sopas de menestra y pescado + espaguettis carbonara +  tallarines con salmón + agua y cerveza: 165 kn

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