Si viajas a Venecia y pasas al menos vas a pasar dos o tres días, es recomendable hacer una excursión a las islas de la laguna de Venecia: Murano, Burano y Torcello. Nosotros al viajar con la niña, decidimos hacer la excursión por libre montando en diferentes vaporettos, aunque hay empresas que en una mañana te llevan a las tres islas.

DÍA 2

Tras dar cuenta del desayuno del B&B, este día lo dedicamos a visitar las islas de Murano, Burano y Torcello. Es sencillo poder hacer la excursión por libre y lo recomendamos si tenéis tiempo de sobra.

Si os interesa visitar las islas pero disponéis de poco tiempo, recomendamos mejor hacer una excursión oganizada. Nosotros, ahora viéndolo con distancia, nos arrepentimos un poco de haber hecho la visita por libre porque no disponíamos de mucho tiempo en la ciudad, solo 48 horas y dedicamos un día a esta excursión.

Al salir del alojamiento, nos dirigimos hacia la parada de vaporetto de San Basilio. Antes, paramos a comprar un estanco un billete de 24 horas para montar en los vaporettos ilimitadamente. Muy próximo a la parada hay un estanco (metiéndose por una callejuela frente a la parada, se da a parar a una plazoleta, se atraviesa y un poco más adelante está el estanco). Los pases para 24 horas cuestan 20 € (en 2015).

Con nuestros pases cogemos el vaporetto para dirigirnos primero a Piazza Roma que es donde enlazamos con el vaporetto que nos llevará a la primera isla, la de Murano.

 

Hay otras opciones para llegar a las islas. Desde Fondamente Nove, el vaporetto número 12 conecta con Murano, Burano y Torcello. Aunque no es la única línea. Hay varias más que unen Venecia con Murano que es la isla más cercana, como las líneas 4.1, 4.2, 13 y N. Las islas de Burano y Torcello están también conectadas por la línea 9. Podéis consultar el mapa con todas las líneas de vaporetto aquí.

Murano

El trayecto hasta Murano dura unos tres cuartos de hora porque va haciendo varias paradas por el camino. Murano es después de Venecia, la isla más grande de la Laguna Veneciana. Es conocida por su cristal, el crital de Murano, que se fabrica en ella. Es por eso, que nada más bajar del vaporetto nuestros pasos nos llevan a buscar alguna de las fábricas donde se sopla el vidrio para ver cómo lo hacen. Al bajar de la embarcación, hay un cartel indicando hacia donde andar.

No te quedes en las primeras fábricas porque cobran entrada por entrar o en algunas ni siquiera dejan pasar. Un poco más adelante, encontramos una que no cobraban entrada y que, además, daban una pequeña charla explicando cómo es el proceso. Lo explican en italiano e inglés, pero cuando nos tocó entrar, había un guía que resultó que sabía español y también nos dio las explicaciones en nuestro idioma.

Trabajando el cristal de Murano

Trabajando el cristal de Murano

Al salir de la fábrica, te pasan por la tienda con la intención de que compres, pero tampoco son muy pesados y podrás marcharte sin problemas si no quieres comprar nada. La charla dura unos 10-15 minutos en los que puedes ver cómo se hacen las figuritas y otros artículos del famoso cristal de Murano.

Tras la visita de la fábrica nos dirigimos hacia el centro de la isla -las fábricas están un lado, en frente de Venecia-. Murano también tiene algunos pequeños canales que merecen la pena visitar. En esta isla se encuentra además, la Basílica de Santa María y San Donato, que es una de las más antiguas de la laguna.

También se puede visitar el Museo del Vidrio si quieres saber más sobre el famoso cristal, pero nosotros no entramos a verlo. En la zona centro de Murano, hay muchas tiendecitas donde se pueden comprar cosas hechas con cristal como pendientes, colgantes, lámparas, copas, vasos, jarras, frascos y adornos de todo tipo y colorido…

Paseamos tranquilamente por la zona centro de Murano y regresamos a la terminal de vaporettos para dirigirnos a nuestra siguiente parada que sería Burano.

Burano

Burano es de las tres islas que visitamos ese día, la más bonita con diferencia. Sus coloridas casas de pescadores y sus pequeños canales le dan un encanto especial. Dice una leyenda que son de colores las casas porque los marineros las pintaban así para poder reconocerlas los días de niebla.

Esta isla es también conocida por la producción de encaje de hilos. Se pueden comprar piezas elaboradas a mano. Al parecer, hay también muchas cosas que son de imitación que vienen de Asia. Si te interesa comprar algo hecho de verdad en Burano, guíate por el precio. Seguro que las piezas a mano son mucho más caras.

Casitas de colores de Burano

Casitas de colores de Burano

Al llegar a Burano era ya hora de comer, y eso fue justo lo que hicimos al bajar del vaporetto. Después de mirar precios en varios restaurantes próximos a la terminal terminamos eligiendo la Osteria Al Fureguin porque tenía un menú con su entrante, primer plato y bebida. Comimos bien y a un precio relativamente razonable para lo caro que es Venecia.

Al terminar de comer nos pusimos a recorrer la pequeña isla de Burano. Fuimos paseando por la calle principal, la calle Baldassare Galuppi y llegamos hasta la Iglesia de San Martino que se ubica en la plaza del mismo nombre y que tiene un campanario inclinado. Pero según íbamos avanzando en nuestro recorrido, el cielo se iba poniendo más y más negro, hasta que de repente empezó a caer el diluvio universal.

El chaparrón nos pilló en una zona donde no había ningún bar o restaurante para resguardecerse por lo que nos situamos debajo del toldo de una tiendecita pequeña. Cuando dejó de caer tan fuerte, nos dirigimos de nuevo a la terminal de vaporettos para seguir con la excursión.

Por cierto, en Burano hay un Museo del Encaje, pero nosotros no entramos a visitarlo y no podemos decir si merece la pena o no visitarlo.

Torcello

La última isla que visitamos fue la de Torcello. A nuestro parecer, es la menos interesante de las tres, aunque en la época de la República Veneciana fue la isla más poblada. Sin embargo, un brote de malaria diezmó la población y en la actualidad está casi deshabitada, porque tan solo residen en ella una veintena de personas.

Según bajas del vaporetto no se ve gran cosa, solo un paisaje rural y aparentemente nada más. Hay que andar un poco por un camino que va paralelo a un canal hacia el interior de la isla hasta llegar a la Basílica de Santa María dell’Assunta, que es el edificio más antiguo de la Laguna y donde podremos ver algunos mosaicos bizantinos de los siglos XII y XIII. La basílica data del año 639. Tiene un campanile -campanario- al que es posible subir, pero cuendo estuvimos nosotros no estaba abierto.

Torcello

Torcello

Al lado de la basílica está la Iglesia de Santa Fosca, que destaca por su pórtico exterior con columnas de estilo griego. También en la isla está lo que se conoce como el Trono de Atila, que es un asiento de mármol que está en el exterior de la basílica y que se supone que es ese asiento se sentó el rey de los hunos, aunque no hay constancia de ello.

La isla se visita relativamente rápido. Donde más tiempo perdimos fue esperando el vaporetto de regreso a Venecia. El trayecto dura más de una hora en recorrer la distancia entre ambas islas.

Callejear por Venecia: Puente de Rialto

Al bajar del vaporetto, dedicamos el resto de la tarde a callejear tranquilamente por Venecia. En primer lugar nos dirigimos hacia el Puente de Rialto, que todavía no lo habíamos visto. Es el puente más famoso de la ciudad y también el más antiguo de los cuatro que cruzan el Gran Canal. Comunica los barrios de San Marco y San Polo. El actual puente data de finales del siglo XVI.

Es un puente que nos recuerda vagamente al que vimos en Florencia -el Ponte Vecchio- y al de Bath -el Pulteney Bridge- porque tiene pequeñas tiendecitas a lo largo de las rampas que lo configuran. Desde el puente hay unas vistas estupendas del Gran Canal. Pero si quieres ver la belleza del puente en cuestión, tendrás que alejarte un poco y andar en paralelo al canal. Nosotros cuando fuimos, uno de los laterales permanecía tapado por obras.

Puente de Rialto

Puente de Rialto

Muy próximo al puente, se encuentra el Mercado de Rialto, que tiene un gran colorido gracias a las frutas y verduras que venden, pero a las horas que nosotros pasamos no estaba abierto.

Junto al Puente de Rialto, cogimos un vaporetto para acercarnos a la Piazza de San Marco a dar una vuelta antes de buscar donde cenar. Es sin duda una de las zonas más bonitas de Venecia. Pero cuando bajamos del vaporetto se puso a llover con fuerza, por lo que nos buscamos algún sitio para dar cuenta de la cena. Si el tiempo mejoraba, luego daríamos el paseo.

Cenamos cerca de la Piazza di San Marco, en el Ristorante Carpaccio un par de platos de risotto y una pizza. El risotto estaba muy rico… Aunque nos pareció muy caro. Pero claro, estaba a un paso de San Marco, así que pagamos la turistada. De todos modos, salvo el restaurante del primer día… Comer en Venecia nos pareció excesivamente caro en general.

Canal de Venecia

Canal de Venecia

Al terminar de cenar, seguía diluviando. Así que decidimos poner punto y final al día y regresar al alojamiento. Ya al día siguiente madrugaríamos para seguir descubriendo la ciudad antes de coger el ferry a Croacia.

Gastos del día

  • 2 tickets 24 horas para montar en el vaporetto:2 x 20 = 40 €
  • 2 colgantes de cristal de Murano: 3 y 5 €
  • Comida en Osteria Al Fureghin en Burano: 59,5 €
  • 3 helados de una bola en Burano: 4,50
  • Cena en restaurante cerca de San Marco: 2 risottos con setas y 1 pizza + agua + cerveza: 67,50 €.

Precios en 2015

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