Continuamos con la escapada a Vizcaya y tras visitar Plentzia, al día siguiente, nos levantamos temprano y pusimos rumbo hacia San Juan de Gaztelugatxe. Se trata de un pequeño islote donde se ubica la ermita de San Juan. Decidimos ir hasta allí no porque seamos unos beatos inconfesables, sino porque había leído mucho en foros que era un sitio espectacular y quisimos ir a comprobar la belleza del lugar.

Y en verdad es un lugar precioso… Eso sí, el acceso es difícil, pues se llega hasta la ermita tras subir más de 200 escalones. Además, el coche hay que aparcarlo un tanto retirado y luego llegar andando hasta el principio de las escaleras. El pequeño islote está unido a tierra firma por un puente con dos arcos y se llega hasta él a través de la carretera que une Baquio con Bermeo. Aunque tiene tantos escalones, no se hace muy duro subirlos porque vas extasiado con el paisaje.

La ermita data del siglo X. Nosotros no pudimos entrar porque estaba cerrada. Creo que solo la abren en momentos puntuales. Pero aun así merece la pena llegar hasta allí. En la puerta de la ermita hay una campana que según una tradición, hay que hacerla repicar tres veces y luego pedir un deseo. Nosotros, como todo el que llega hasta allí, la hicimos repicar.

San Juan de Gaztelugatxe

San Juan de Gaztelugatxe

Muy cerca de allí está el Cabo Martitxako. Desde ahí se pueden hacer fotos desde lejos de San Juan de Gaztelugatxe. En su punto más saliente hay un faro automático, pero que no se puede visitar por dentro. Lo mejor de estos dos puntos, son las espectaculares vistas de los acantilados y paisajes. Tras dejar el cabo y San Juan de Gaztelugatxe, pusimos rumbo hacia Bermeo

Cabo Martitxako

Cabo Martitxako

Goikoviajes: San Juan de Gaztelugatxe

 

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