A pesar de que mi familia es de Extremadura, la verdad es que esta región la conozco bien poco. La razón, por poner alguna excusa, es que normalmente los sitios que tenemos más a mano, o que nos son más accesibles o asequibles, no los tenemos entre nuestras prioridades y lo vamos dejando. Pero en el puente de los santos llegó el momento de hacer una escapada a esta zona: Visitaríamos Mérida, Cáceres y Plasencia. Nos alojaríamos en la casa que tienen mis padres en Trujillo, que no incluimos en la escapada porque ya lo habíamos visitado en otra ocasión anterior.

DÍA 1: Mérida

Nuestra primera parada en esta escapada fue la antigua Emérita Augusta, o más conocida actualmente como Mérida. Yo ya había estado anteriormente allí, pero de eso hacía por lo menos 15-16 años por lo que mis recuerdos eran bastante vagos.  Además de ser una ciudad milenaria, es también Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1993. Nada más llegar a la ciudad, nos dirigimos al Centro de Recepción del Turista (C/ Cabo Verde) para hacernos con un planito de la ciudad y de allí fuimos a aparcar el coche junto al Teatro Romano, que queríamos visitar en último lugar porque era lo que cerraba más tarde ese día.

Plano de Mérida

Plano de Mérida

En primer lugar visitamos la Casa del Mitreo. Al ir a comprar la entrada vimos que había una combinada de 12 euros (6 euros si eres estudiante) para visitar todos los monumentos de Mérida, así que la cogimos, porque por separado sube mucho más y si tienes intención de visitarlos todos, compensa y mucho. Con la entrada te dan, además, una pequeña guía que explica muy bien cada sitio que ves.

La Casa del Mitreo se llama así porque dicen que está relacionada con el culto a Mitra. En la antigua Emérita Augusta se encontraba a las afueras de la ciudad. En la actualidad está junto a la plaza de toros. Es una antigua domus o casa señorial y se conserva bastante bien. Se pueden contemplar sus bonitos mosaicos y algunas pinturas de sus muros, con lo que te puedes imaginar cómo era la casa en su época de esplendor. Estando en la casa, comenzó a llover tímidamente.

Justo al lado de la Casa del Mitreo, se encuentran los Columbarios. Lo que sería el equivalente romano a nuestros actuales mausoleos. En concreto hay dos enormes tumbas pertenecientes a dos familias importantes emeritenses. También se pueden ver algunas tumbas más pequeñas.

 Columbario


Columbario

De ahí nuestros pasos nos llevaron a la Alcazaba árabe, única edificación de esta época que se conserva en Mérida y es además, la primera construcción musulmana en la Península. A nuestra llegada a este punto, la lluvia caía de manera incesante y el recinto de la alcazaba se había convertido en un enorme barrizal. Así que hicimos una visita, tal vez, demasiado rápida. Lo más destacable es la zona de la muralla, desde donde hay buenas vistas del puente romano y el aljibe que se conserva muy bien. Junto a la alcazaba se encuentra la sede del Gobierno autonómico extremeño.

En vista de que no dejaba de llover, decidimos parar para comer, aunque aún era pronto. Buscando donde comer, llegamos a la plaza de España. En un restaurante que está junto al portal de la Agencia Efe, cuyo nombre no consigo recordar, entramos a comer el menú del día: 10,50 € por persona, con nuestro primero, segundo plato y postre. Aunque todo estaba bueno, he de decir que no era un menú de comida típica extremeña. Pero aún nos quedaba tiempo para degustar la rica gastronomía de la zona.

Al salir ya no llovía. ¡¡Bien!! Como habíamos terminado pronto de comer, apenas eran las 15.00 horas, y como los monumentos de Mérida cierran al mediodía, decidimos callejear por la ciudad y aprovechar para descubrir algunas cosas que se ven desde fuera: el Arco de Trajano, el Templo de Diana y lo poco que queda del foro romano.

A las 16.00 horas abrían el área arqueológica de la Morería y allá que nos fuimos. Es bastante curiosa. Y es que se encuentra bajo dependencias oficiales, no recuerdo si municipales o autonómicas. Cuando comenzaron la construcción de dichas dependencias, se encontraron con el yacimiento. Durante un tiempo estuvieron paradas las obras, hasta que finalmente decidieron que construirían por encima y permitirían su visita.

Conjunto de la Morería

Conjunto de la Morería

Este yacimiento, de unos 12.000 metros cuadrados es interesante para conocer la evolución de la ciudad a lo largo de los siglos, pues se superponen diferentes y se pueden contemplar restos romanos, visigodos, islámicos, medievales e incluso de la edad contemporánea.

Al salir, había comenzado de nuevo a llover. ¡Qué rollo! Pero no nos amilanamos y nos dirigimos hacia nuestro siguiente punto: la Basílica de Santa Eulalia, dedicada a la mártir Santa Eulalia y construida sobre su túmulo funerario, en las proximidades de su inmolación. Con la entrada de los monumentos se podía visitar el centro de interpretación y la excavación de la basílica. Lo más interesante es precisamente esto último, donde se puede ver el subsuelo de la la iglesia con el que se descubre la historia del edificio. A la Basílica en sí no pudimos entrar porque estaba cerrada y sólo está abierta a las horas de culto.

Basílica de Santa Eulalia

Basílica de Santa Eulalia

La lluvia parecía que no estaba dispuesta a darnos tregua y cuando salimos de la Basílica, ahí estaba de nuevo esperándonos. De allí fuimos al Circo que quedaba cerca. Junto al circo nos encontramos los restos del acueducto de Buey-San Lázaro… Bueno, en realidad lo que queda del acueducto. Porque no penséis que os vais a encontrar algo parecido al acueducto de Segovia.

Nos pusimos a buscar la entrada al Circo, que era el lugar donde se celebraban las competiciones, pero entre que llovía mucho y que a través de la verja se podía vislumbrar un poco (de hecho es uno de los pocos circos cuya planta se puede ver bien de los que quedan en la actualidad), pues pasamos de seguir con la búsqueda y optamos por ir hacia el Teatro, el Anfiteatro y la Casa del Anfiteatro, los tres monumentos que quedaban por ver.

Primero paramos en la Casa del Anfiteatro que en realidad engloba los restos de dos viviendas, de un tramo del acueducto de San Lázaro, de muralla y de un mausoleo. Justo nada más entrar, empezó no a diluviar, sino lo siguiente. ¡¡Aquello ya no era normal!! Yo ya tenía los zapatos completamente empapados. Si hubiera ido descalza, metiéndome en todos los charcos, no habría notado diferencia. En este punto, ya ni fotos que hice. Pasamos rapidísimo por todas las estancias porque con tanta agua, ya todo daba igual.

Como ese fin de semana los museos en Mérida eran gratuitos, y con la que estaba cayendo, decidimos entrar en el Museo Nacional de Arte Romano, que es donde se encuentran los hallazgos en los yacimientos emeritenses, aunque en principio no estaba previsto su visita. Como nosotros, muchos turistas habían decidido resguardarse de la lluvia en el museo, por lo que estaba hasta arriba.

Museo Nacional de Arte Romano

Museo Nacional de Arte Romano

Es un museo pequeño, pero la verdad es que está bien para pasar un rato. Hay mosaicos, esculturas, monedas romanas… Además, en el sótano está lo que llaman cripta, donde hay otro yacimiento arqueológico de época romana. Dentro de este yacimiento, se puede observar un tramo de la calzada romana, entre otras cosas.

Al terminar de ver el museo, seguía diluviando. Aún quedaba una hora al menos para que cerraran el Teatro y el Anfiteatro, pero con la que estaba cayendo, era imposible seguir las visitas. Como la entrada combinada no solo tiene validez el día que se saca, pensamos que mejor volveríamos el segundo o tercer día si la climatología nos lo permitía.

NOTAS: 
Ese fin de semana, los monumentos tenían un horario especial. En concreto el Teatro y el Anfiteatro cerraban a las 20.30 horas. Si quieres conocer los horarios habituales y el precio de las entradas si no coges la combinada, pincha aquí.

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