Ibiza es una isla maravillosa, cuyas aguas no tienen absolutamente nada que envidiar a las del Caribe o las del Sudeste asiático. Merece la pena dedicarle unos días para recorrer la isla, y la mejor forma de hacerlo es alquilar un coche para ello. Si solo quieres disfrutar del encanto y belleza de Ibiza, con tres días podría ser suficiente para recorrerla.

Dadas las experiencias regulares o negativas que hemos tenido hasta ahora con dos compañías de alquiler de coche: una en EE.UU., donde vivimos la peor pesadilla que hemos tenido hasta ahora viajando y otra en Croacia, donde nos quisieron subir el presupuesto sin razón al recoger el coche; esta vez dedicimos hacer una apuesta segura, y repetir con Sixt, la compañía con la que alquilamos un coche en Inglaterra.

Sixt es un ejemplo de seriedad y formalidad. En todo momento se ciñen a lo acordado al hacer la reserva. Con Sixt nunca nos hemos llevado sorpresas desagradables como la que nos llevamos con otra compañía, por ejemplo en Estados Unidos, y que con la que tras reservar un modelo compacto de vehículo, al recogerlo, te endiñan un urbano (aunque eso sí, manteniéndote el precio de un compacto).

Ni tampoco te llevas la sorpresa que nos llevamos con otra empresa con la que tras hacer una reserva por la web, vas a recoger el coche y te das cuenta de que te quieren clavar 300€ más por la patilla añadiendo suplementos sin sentido y que no venían a cuento. Sixt respeta y mantiene todo lo que has reservado previamente (como tiene que ser).

Cala Portimax

Cala Portimax

Un BMW de Sixt para recorrer Ibiza

El coche que alquilamos fue un BMW serie 1. Lo cogimos un sábado y lo devolvimos el siguiente lunes. El precio para tres días, con sillita infantil incluida, un conductor y seguro a todo riesgo fue de 286 euros. Es un poco caro, pero no todos los días se tiene ocasión de conducir un BMW. De hecho, ha sido la primera vez que he conducido un BMW.

Era un 116D, motor de tres cilindros y consumo muy parecido al de un mechero, y equipación Full-equipe, con navegador incluido. Lo más divertido era poder seleccionar el modo de conducción: confort, eco, sport… Por supuesto, las carreteras ibicencas hicieron que lo llevara todo el tiempo en modo sport. Le hicimos casi 300 kilómetros en esos dos días.

Es importante reseñar que cuando llegas al aeropuerto de Ibiza, Sixt no está físicamente en un local dentro del aeopuerto, pero tiene un «punto de encuentro», situado al final del parking, donde una furgoneta lleva y trae a los clientes de Sixt hasta su base, que está situada en un polígono industrial a unos 3 minutos del aeropuerto.

Hubo unos cuantos detalles que nos gustaron mucho al alquilar con Sixt: nada más aterrizar en Ibiza recibimos en el móvil un sms avisando de dónde nos esperaban. Al poco de bajar del avión nos llamaron para interesarse por cómo habíamos llegado y si habíamos tenido algún problema para localizar el shuttle. Otro detalle que también nos gustó fue que, al devolver el coche, lo miraron delante de nosotros y dieron el ok porque estaba todo bien, algo que no hacen otras compañías, que muchas veces no lo revisan y al cabo de unos días te encuentras la sorpresa en la tarjeta.

Otro aspecto que nos gustó mucho fue ver que la flota de vehículos era muy nueva, algo que da más confianza y tranquilidad a la hora de alquilar un coche (se me viene a la cabeza aquel Chevrolet que alquilamos en EEUU con una compañía de la competencia y que nos dejó tirados -el coche y la compañía-… en fin, que cuanto más nuevo el coche, mejor).

Ruta por Ibiza

Nosotros estuvimos a principios de abril, por lo que hicimos una ruta más panorámica para descubrir los encantos de la isla. En dos días y medio, que es lo que estuvimos nosotros pudimos ver los principales atractivos de Ibiza, pero porque no nos paramos a tomar el sol y bañarnos en las playas, que aunque nos hizo muy buen tiempo, no era la temperatura, a nuestro gusto, más idónea para ello.

Si se va en verano, tal vez esta misma ruta, haciendo paradas para disfrutar de calas y playas, requiera más días. Y si además, quieres disfrutar de la fiesta, que es por lo que es más conocida Ibiza, necesitarás más tiempo. Tal vez una semana es el mínimo ideal si se va en verano.

La ruta que hicimos fue la siguiente:

DÍA 1

Nuestro avión aterrizó sobre las 8.00 horas. Entre que desayunamos y recogimos el coche, a las 9.00 horas ya estábamos en Dalt Vila, que es como se conoce al casco viejo o Parte Alta de Eivissa. Aparcamos junto a Portal Nou, una de las puertas de acceso a la zona amurallada de Dalt Vila. En esta zona hay parquímetros que te permiten pagar hasta dos horas de aparcamiento. Si quieres ampliar el tiempo, es suficiente con acercarte a cualquier parquímetro con la matrícula del coche y pagar. No hace falta llevar el papel que te da la máquina al coche.

En Dalt Vila predominan las cuestas y el suelo empedrado. Si viajáis con carrito de bebé, os resultará bastante complicado y nada cómodo. Recomendamos una vez más portear al peque.

Tras deambular por Dalt Vila, visitamos la Necrópolis Púnica del Puig des Molins, que tiene un pequeño museo junto a las tumbas escavadas en pequeñas cuevas. Para comer, cogimos el coche y nos dirigmos a Santa Eulària de Riu, la segunda ciudad en número de habitantes de Ibiza. En este pueblo destaca el Puig de Missa, una espectácular iglesia fortificada del característico color blanco ibicenco y que está en lo alto de una colina.

De nuevo al coche y ponemos rumbo hacia el famoso Mercado Hippy de Las Dalias que abre todos los sábados. Por dejar el coche en cualquiera de los parkings que hay junto al mercado, tendrás que pagar, da igual el tiempo que estés, 3 €. Las Dalias es famoso desde hace años y es una cita obligada si estás en la isla un sábado. En verano, también abren los domingos.

Mercado de Las Dalias

Mercado de Las Dalias

Para acabar la tarde, ponemos rumbo hacia Sant Antoni de Portmany, donde está nuestro alojamiento -que es totalmente recomendable-, para ver uno de los atardeceres más populares de la isla: desde el Café del Mar. Aunque antes de que caiga el sol, todavía nos queda algo de tiempo para dar una vuelta por esta ciudad, que es la tercera más importante de Ibiza. Nosotros al final no pudimos sentarnos en el Café del Mar porque no había sitio, aunque la chica de la oficina nos recomendó no sentarnos a ver el atardecer en este local porque los precios son muy caros, pero delante hay sitio para poder ver el atardecer sin problemas.

DÍA 2

Hoy toca la zona noroeste de la isla y veremos algunas de las calas más bonitas, empezando por Cala Salada y terminando en Cala Comte, donde contemplaremos otro de los atardeceres famosos que ofrece Ibiza.

Cala Salada

Cala Salada

Entre tanto, también nos acercamos hasta la Cueva de Can Marça, que está marcada como uno de los lugares turísticos que hay que visitar en la isla. Sin embargo, después de haberlo visitado, discrepamos totalmente. Es una visita muy cara para lo que ofrece y de la que se podría prescindir. Es una cueva en una roca, pero se la ve demasiado artificial.

En nuestro recorrido por el noroeste tratamos de llegar hasta el yacimiento de Ses Fontanelles, donde hay pinturas rupestres, pero no somos capaces de dar con la senda que lleva hasta ella. Creo que solo es posible desde Cala Salada, pero al ir con la peque y ver que el acceso es complicado, desistimos.

Cueva Can Marça

Cueva Can Marça

De camino a Can Marça pasamos por Santa Agnes de Corona, localidad en la que es posible ver los almendros en flor entre enero y febrero, pero en abril ya no. Después de la visita a la cueva, nos dirigimos hacia Cala Portinax donde comemos frente a la playa. Esta zona es una de las más recomendadas para visitar en familia porque la playa está muy bien acondicionada y porque no cubre apenas.

Antes de dirigirnos a Cala Comte para ver el atardecer, pasamos por el pueblo de Sant Llorenç Bàlafia en busca de la arquitectura tradicional ibicenca. Es un conjunto de cinco casas payesas con torres defensivas. La mejor manera de verlas es andando desde la iglesia de Santa Gertrudis que está en el centro del pueblo. Terminamos el día en Cala Comte viendo ponerse el sol.

Cala Comte

Cala Comte

DÍA 3

Solo estaríamos en la isla hasta mediodía, así que aprovecharíamos las últimas horas para descubrir el sur y suroeste de Ibiza. En primer lugar nos dirigimos hacia Cala d’Hort. Aunque no es de las calas más bonitas de la isla, sí que es interesante por sus vistas, porque tiene en frente dos islotes: Es Vedrá y Es Vedranell, que en el pasado sirvieron como refugio a piratas. Dicen que es una playa ideal para hacer surf. Aunque en temporada alta, por lo visto, es bastante complicado aparcar porque no hay mucho espacio.

Muy cerca de esta cala está el yacimiento arqueológico de Ses Païsses de Cala D’Hort, que es un asentamiento púnico romano del siglo V. El acceso es complicado, y casi se te puede pasar si no estás atento a los pocos carteles que hay. Nosotros dejamos el coche en frente, donde el parking de un restaurante y fuimos andando. Hay un pequeño centro de interpretación junto con una casa payesa, típica ibicenca, pero al ser lunes, estaba cerrado al púbclio. Hay también hay varias viviendas púnicoromanas y una necrópolis, que sí que se puede visitar.

Ses Païsses de Cala d'Hort

Ses Païsses de Cala d’Hort

Volvimos al coche para dirigirnos a la cala Sa Caleta, o también conocida como cala Es Bol Nou, una playa muy bonita, rodeada de unos acantilados rojizos. Muy cerca – se puede ir andando- está el yacimiento arqueológico de Sa Caleta, que es el primer asentamiento fenicio y que data del año 654 a.C. y está declarado Patrimonio de la Humanidad. Este yacimiento, al contrario que el anterior, está vallado y cuando fuimos estaba cerrado, pero desde fuera se puede ver perfectamente.

Nuestro siguiente punto en la ruta es la playa d’En Bossa, que es la más famosa y animada de Ibiza. Está muy próxima a la ciudad de Eivissa. Es también conocida por ser lugar de fiesta durante el verano por el club Bora Bora que está aquí ubicado. Cuando fuimos nosotros estaba bastante tranquila porque todavía no era temporada alta y no estaba abierto el local.

Antes de dejar ir al aeropuerto hacemos una última parada: en la playa de Ses Salines, que es una de las más populares de la isla, y a dónde suelen ir los futbolistas y artistas famosos. Tiene fina arena blanca, dunas y aguas cristalinas, y apenas cubre, aunque cuando estuvimos nosotros, estaba algo revuelto el mar y no pudimos ver ese color tan característico.

Playa de Ses Salines

Playa de Ses Salines

Dicen que es una de las playas vírgenes de la isla porque no hay nada edificado alrededor, salvo los exclusivos chiringuitos. Tiene parking de pago, aunque en abril, se podía aparcar gratis.

Si no te apetece solo quedarte tumbado en la playa, se puede hacer algo de senderismo y llegar hasta la Torre de Ses Portes que queda en una zona rocosa de la playa, hacia la izquierda, y desde donde se puede vislumbrar la isla de Formentera. Es un paseo de un kilómetro aproximadamente, aunque nosotros no lo hicimos.

Ses Salines tiene ese nombre porque está situado dentro del Parque Natural de Las Salinas que alberga también las salinas de Ibiza y Formentera. Con esta visita poníamos punto y final a nuestra recorrido por la isla Pituisa que nos ha dejado con ganas de más y de regresar en verano para disfrutar de sus calas y playas.

NOTA: Aunque este post ha sido posible gracias a una colaboración con Sixt, las opiniones son totalmente sinceras y basadas en nuestra experiencia alquilando coches con diferentes compañías en varios viajes.

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