Con cuatro días libres por delante y sin haber preparado nada de antemano, cogimos el coche para hacer un pequeño roadtrip por la región de Aquitania en Francia. Nuestro campamento base lo instalamos en Burdeos. En esos días visitamos esa bonita ciudad que da nombre a uno de los vinos franceses más conocidos, y aprovechamos para conocer la gran Duna de Pilat, la Bahía de Arcachon y el coqueto pueblo medieval de Saint-Emilion.

Casi 700 kilómetros separan Madrid de Burdeos, por eso, en nuestra primera etapa del viaje que la realizamos nada más salir de los trabajos a mediodía, decidimos hacer noche en el camino y dormir en un pueblecito del País Vasco.

Bien temprano al día siguiente pusimos rumbo a Burdeos, capital de Aquitania, o también conocida como Puerto de la Luna, por la forma de media luna que tiene el río Garona a su paso por la ciudad. Por cierto, la ciudad está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2007.

Nuestra primera parada sería para hacer el check-in en el hotel y dejar las maletas. Elegimos el Formule 1, que está a las afueras de la ciudad. La verdad es que es un hotel muy básico que no tiene baño en la habitación y que tampoco cuenta con personal en recepción las 24 horas del día. Pero pasar unos días fue más que suficiente, aunque está algo alejado del centro de Burdeos.

Aparcar en el centro de Burdeos puede ser una odisea, así que nosotros optamos por dejar aparcado el coche donde el hotel y usar el transporte público. Primero un bus para luego enlazar con el tranvía que nos dejaría al lado de la Oficina de Turismo de la ciudad. Parece un camino largo, pero ese trayecto no se tarda nada en hacer

Qué ver en Burdeos en un día

Nosotros solo pasamos un día en Burdeos pero pudimos ver lo fundamental. El centro histórico, donde nos encontramos los principales monumentos, se recorre fácilmente andando, y es que es peatonal. Partimos de la plaza Quinconces, una de las plazas más grandes de Francia. En medio de la plaza hay un monumento a los girondinos que murieron durante la Revolución Francesa. Muy próximo está el Grand Théatre, que fue encargado por Richeliue en el siglo XVIII.

Burdeos: Porte Cailhau

Porte Cailhau

 

Nos dirigimos a la Rue Sainte Catherine, la principal arteria de Burdeos. Una calle repleta de comercios, cafeterías y restaurantes y que tiene un kilómetro y medio de longitud. Solo abandonamos esta vía, para ir hacia el río Garona hasta toparnos con la magnífica Place de la Bourse.

Esta plaza es la más importante de la ciudad. Y en ella podemos ver el Espejo del Agua, que se ha convertido en el símbolo de la ciudad de Burdeos. Son unas fuentes que echan vapor de agua, y en el suelo, en el agua se reflejan los edificios de la plaza: el antiguo Palacio de la Bolsa (en la actualidad, la Cámara de Comercio), y la Aduana (en la actualidad alberga el Museo Nacional de Aduanas). En el centro de la plaza está la Fuente de las Tres Gracias.

Seguimos paseando por la ribera del río hasta llegar a la Porte Cailhau, puerta de acceso a Burdeos, construida a finales del siglo XV. Callejeamos por Burdeos y pasamos por la Place du Parlament, y nos adentramos en el Vieux Bordeaux (Viejo Burdeos).

Nos acercamos a la Catedral de Saint André, construida entre los siglos XII y XV, y subimos a su torre del campanario, que no está, como sería de esperar, junto a la catedral, sino un poco separada. Es la torre Pey Berland. Nosotros subimos a la torre, porque las vistas de la ciudad son magníficas. En la misma plaza donde está la catedral se encuentra el Ayuntamiento de Burdeos, y hay numerosas terrazas de cafeterías en las que tomar algo, aunque nosotros entramos en una de ellas, y nos pareció un poco cara.

Burdeos: Catedral Saint André

Catedral Saint André

Regresamos a la rue Sainte Catherine para recorrerla por completo hasta llegar la Place de la Victoire, corazón del barrio universitario y donde nos topamos con una especie de arco de triunfo, la Puerta de Aquitania. Callejeamos por el barrio para ir hasta el Marché des Capucins, el mercado de abastos de la ciudad. Si te gustan las ostras, es el lugar ideal para probarlas, porque hay bares en el mercado donde tomarlas. Como a nosotros no nos van, seguimos andando y llegamos a la Église Saint Michel. De allí, vamos al Cours Victor Hugo, donde podemos ver la Grosse Cloche o gran campana, un campanario del siglo XV.

Tras pasar todo el día andando, cenamos por el centro, y regresamos al hotel.

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