El segundo día de nuestro roadtrip por la región francesa de Aquitania nos llevaría desde Burdeos a descubrir algunos de los encantos de la zona: la Gran Duna de Pilat, la más alta de toda Europa, y la Bahía de Arcachon, famosa por sus ostras.

La Gran Duna de Pilat

Tras recorrer Burdeos el primer día del viaje, al día siguiente cogimos nuestro coche para dirigirnos a la Gran Duna de Pilat, que es la duna más alta de Europa. Está a unos 70 km de Burdeos. Es un lugar muy curioso porque se encuentra entre el mar y un bosque de pinos. Está situada en el Parque Natural de las Landas de Gascuña, a la entrada de la Bahía de Arcachon, y a la que nos dirigiríamos después.

Aquitania: Duna de Pilat

Duna de Pilat

Su altura varía entre los 100 y los 117 metros sobre el nivel del mar y tiene una longitud de unos 2,7 km. Para subir a la cima hay dos opciones: la fácil, subir por las escaleras (154 escalones) que se han instalado para facilitar el ascenso, o la difícil, subir metiendo los pies en la arena y escalar como buenamente se pueda. De igual modo, luego se puede bajar por la arena o por las escaleras.

Nosotros optamos por la vía fácil y aún así resulta cansado. Puede que el hecho de que en eso momento no me encontrara en buena forma contribuyó a que me pareciera que era aún más difícil caminar por la arena.

Subir a la cima merece bien la pena, pese al esfuerzo, porque hay unas vistas estupendas de la región, de la Bahía de Arcachon y del Cabo Ferret. Si vas en época de darse un chapuzón (no fue nuestro caso porque era octubre y ya refrescaba), cabe la opción de que bajes hasta la orilla a bañarte en las frías aguas del Atlántico.

Bahía de Arcachon

Volvemos al coche y tomamos rumbo hacia la Bahía de Arcachon. Está muy bien señalizado, por lo que no resultará nada complicado llegar.

En el centro de la bahía se encuentran la Île aux oiseaux (Isla de los pájaros), porque esta zona es parada de descanso de las aves migratorias, y las cabañas tchanquées, que son unas edificaciones sobre pilotes de madera en medio de la cuenca y que utilizan los ostricultores como refugio temporal entre dos mareas. La Bahía es especialmente famosa por las ostras. Y es, además, un gran observatorio de numerosas especies de pájaros.

Bahía de Arcachon: cabañas tchanquées

cabañas tchanquées

Arcachon ha sido también, desde el siglo XIX, lugar de veraneo de la gente acaudalada. En este pueblo encontramos, el barrio de Ville d’Hiver (Ciudad de Invierno). Pero también está Ville d’Autumme (de otoño), Ville d’Eté (de verano) y Ville de Printemps (de primavera). E indican el momento del año en el que los propietarios de las casas pasaban tiempo en el pueblo.

Tras la comida, nos dirigimos hacia el puerto para hacer un pequeño paseo en barco para ver la Île aux oiseaux, las cabañas tchanquées, las pinages (pequeñas embarcaciones típicas de la zona), y el Cap Ferret. Nuestro recorrido es circular, y no hace parada en ningún sitio para bajar. Pero en el puerto hay otros recorridos, entre los que destaca uno que para en Cap Ferret. La verdad es que a nosotros esa tarde el tiempo no acompañó y no disfrutamos mucho que digamos del recorrido, sobre todo de la mitad última ya que había mucho viento y el barco se movía más de la cuenta, por lo que no era raro el pasajero que no se encontraba mal, como era mi caso. Aún así, la zona me gustó mucho.

De vuelta en tierra firme, cogimos de nuevo el coche para regresar a Burdeos.

En Arcachon

En Arcachon

Nuestro último día en la zona lo dedicaríamos a conocer el pueblecito medieval de Saint Emilion, famoso por las bodegas que producen el famoso vino de Burdeos. Pero eso ya lo contaremos en otro post.

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