Recién aterrizados de nuestro gran viaje de verano, vamos a contar nuestras primeras impresiones de estas vacaciones en las que durante un mes hemos recorrido Emiratos, Malasia y Singapur, unos destinos que nos han encantado. Si nos sigues en Instagram, en las stories hemos ido mostrando lo que hemos ido visitando, y también hemos publicado alguna foto que otra. Estas impresiones las hemos escrito durante nuestra escala de regreso en Dubái.

Estos destinos no eran nuestra primera idea de viaje para el verano ni tampoco la segunda, pero como nosotros organizamos las vacaciones en mayo, porque por trabajo no podemos antes, los vuelos para los destinos que queríamos estaban ya por las nubes, mientras que para estos tres países estaban bastante bien.

Sin embargo, da la casualidad que Malasia y Singapur llevaban ya unos años en nuestra lista de viajes soñados. Desde que estuvimos en el Sudeste Asiático hace 7 años, estábamos deseando volver a la zona, pero por la niña, lo habíamos ido postergando por las vacunas recomendables y porque Malasia y Singapur son zonas con riesgo de dengue, según Vacunación Internacional.

En la infinity pool frente a las Petronas

Pero al final nos decidimos y no podemos estar más contentos de haber tomado esta decisión. De hecho, ni nos ha picado ni un mosquito (tampoco es que hayamos visto muchos), aunque hemos ido bien preparados para evitarlos (ya os contaremos cómo).

Ha sido un viaje intenso, de 31 días fuera de casa, con muchas vivencias, en los que hemos conocido diferentes culturas, hemos visitado 9 ciudades, hemos dormido en 11 hoteles distintos, hemos cogido 7 vuelos, y hemos caminado entre grandes rascacielos, el desierto, playas casi vírgenes y la selva de Borneo, y hemos visto muchos animales, algunos que solo se pueden ver allí, como los peculiares monos narigudos… Y nos hemos traído más de 6.000 fotos, que ahora tendremos que organizar.

Impresiones de Emiratos, Malasia y Singapur

Lo que más nos ha gustado

Pero a grandes rasgos podemos resumir:

Lo que nos ha gustado a los mayores:

  • Poder estrenarse en la práctica del esnorkel en las preciosas playas de Perhentian Besar… Poder nadar con un montón de peces, a pocos pasos de la orilla, nos ha maravillado. Incluso vimos de cerca un pequeño tiburón.

El fondo marino de Perhentian Besar

  • Ver orangutanes a nuestro lado y quedar prendados por estos fascinantes animales con los que compartimos el 97% de nuestros genes.
  • ¡Singapur nos ha enamorado! Es una ciudad preciosa, con muchos rincones muy fotogénicos, de contrastes, superlimpia y donde mejor hemos comido.
  • Bañarnos en una piscina infinita con vistas a las Petronas ha sido una experiencia estupenda que nunca olvidaremos.
  • Ha sido un viaje de récords:
    • Hemos visto de cerca los edificios más altos del mundo Ha sido increíble subir al Burj Khalifa, en Dubái, el edificio más alto del mundo, y a las Torres Petronas, las torres gemelas más altas del mundo.
    • Hemos paseado por el centro comercial más grande del mundo: el Dubai Mall
    • Hemos montado en la montaña rusa más rápida del mundo: la Formula Rossa en Ferrari World, en Abu Dhabi.
  • Aunque en un primer momento nos desilusionó, ahora echando la vista atrás, podemos decir que sí que nos ha gustado alojarnos una noche en el lujoso hotel Marina Sands Bay, de Singapur, todo un icono en la ciudad, y poder disfrutar de un precioso atardecer desde su piscina infinita. Aunque ha costado muy caro, no todos los días se tiene la oportunidad de disfrutar de un sitio así.

En la infinity pool de Marina Sands Bay

  • Nos ha fascinado la preciosa Mezquita del Sheikh Zayed. Es increíblemente bella tan blanca y tan reluciente.
  • Nos ha impresionado el arte callejero en George Town y ha sido divertido ir en busca y captura de los murales que decoran la ciudad.
  • Nos han parecido además países bastante cómodos y seguros para viajar con niños pequeños. De hecho, en Malasia y Singapur, hemos visto muchas familias occidentales.

A la peque viajera:

  • Ha disfrutado un montón de los parques temáticos que hemos visitado: Ferrari World en Abu Dhabi y Universal en Singapur, y el parque acuático de Wild Wadi de Dubái.
  • Le pareció divertidísimo el trayecto en bote del muelle de Kuaka Besut a las islas Perhentians, dando saltos por el mar, así como montar  en 4×4 para recorrer el desierto.

En el bote hacia Perhentian Besar

  • Se lo pasó genial caminando por la selva del Parque Nacional de Bako, porque decía que era una «aventura».
  • Le ha encantado bañarse en las piscinas infinitas de nuestros alojamientos de Kuala Lumpur y Singapur.
  • Le ha gustado muchísimo la compañía Emirates, que es muy atenta con los niños que vuelan con ellos: menú especial y regala juguetes y pinturas a los pequeños pasajeros… Ya ha dicho que quiere volar siempre con ellos. ¡No sabe nada!

Lo que nos ha sorprendido

  • El tráfico ordenado en Emiratos y Malasia. También en Singapur es ordenado, pero lo imaginábamos así. En Emiratos nos esperábamos algo parecido a lo que hemos visto en países como Turquía, Egipto o Marruecos. Pero nada que ver. Y en Malasia, pensábamos que se parecería a Vietnam o Camboya, pero no es en absoluto caótico y se respetan los semáforos.
  • La gran limpieza en calles y baños públicos en Emiratos y Singapur. De Malasia no podemos decir lo mismo porque nos hemos encontrado baños de dudosa limpieza incluso en algún aeropuerto. Nos ha sorprendido que en este país, la mayoría de los aseos estaban encharcados porque no usan escobillas, sino unas mangueras para limpiar el inodoro de restos.

En la planta 125 del Burj Khalifa

  • La peque ha causado sensación en Malasia, muy al estilo de lo que pasó en Japón. La gente quería hacerse fotos con ella.
  • Lo majos que son los malasios. De hecho, en el parque de Semmengoh perdimos el último autobús para regresar a Kuching y no teníamos cobertura para solicitar un taxi y una chica que nos vio andando por el arcén se ofreció a llevarnos en su coche sin pedir nada a cambio.
  • También nos ha sorprendido que en ninguno de estos países, por lo general, son pesados con el turista queriendo vender algo, como sí que hemos vivido en Marrakech, en Chiang Mai o en Tan Coc.
  • Lo barato que se come en Malasia y Singapur.
  • Por contra, lo caro que es todo en Emiratos, menos la gasolina.
  • Lo barato que es desplazarse en Malasia en coches de Grab -equivalente a Uber en España-.
  • Lo barato que es tener una tarjeta SIM con internet en el móvil en Malasia y Singapur.
  • Cómo visten las mujeres en Emiratos: totalmente de negro y tan tapadas que solo se le ven los ojos.

Lo que nos ha decepcionado

  • Esperábamos más de Cameron Highlands. Perdimos mucho tiempo para ver los campos de té, por lo que es famoso Cameron Highland.

Plantaciones de té en Cameron Highlands

  • No hemos podido ver raflessias, la flor más grande del mundo que solo se puede ver en Malasia y en Borneo. En Cameron Highland no la vimos porque nos dijeron cuando preguntamos allí que no era nada recomendable hacer el trekking con la peque porque eran tres horas de andar por la selva en su búsqueda. Y en Borneo, que era más accesible, resultó que quedaban algunos días para que floreciera y sin haber florecido, nos dijeron que no merecía la pena ir a verlas.
  • Nos ha decepcionado a los mayores Bako. Hicimos un trekking por la selva, una ruta sencilla, pero en la que sudamos muchísimo y no vimos apenas animales.
  • También nos ha dejado un poco fríos Malacca. Quizá llevábamos unas altas expectativas porque al ser una antigua ciudades colonial, esperábamos más.

Lo que no nos ha gustado nada de nada

  • El tremendo calor que hace en Emiratos. Bien es cierto que sabíamos que las temperaturas podían ser muy altas, pero no se podía estar en la calle porque el termómetro durante las horas centrales del día no bajaba de los 44-45°C, llegando un día hasta los 50°C. Costaba incluso respirar y el poco aire que podía correr, te quemaba la piel.
  • La intensa calima en Dubái… La sufrimos todos los días que estuvimos, en especial, el último que no se veía prácticamente nada.

Calima en Dubái

  • El agobiante calor húmedo en Kuching y Singapur… En el resto de la ruta, aunque hacía calor ha sido llevadero.
  • El tremendo frío que hace en los centros comerciales de Emiratos y en el transporte público en Malasia… El contraste con la temperatura exterior era brutal.
  • El tener que estar aplicándonos relec para evitar las picaduras de los mosquitos… Nos pareció un auténtico coñazo. Pero la parte buena es que no nos han picado.
  • La cantidad de gente que encontramos en Garden by the Bay en Singapur, porque coincidió que era festivo y nosotros no lo sabíamos… Casi ni se podía caminar por los preciosos invernaderos que hay y no los pudimos disfrutar cómo se merecen.

El invernadero Dome en Gardens by the Bay, lleno de gente

En conclusión, ha sido un viaje que nos ha encantado, y que hemos disfrutado muchísimo todos, porque ha sido muy completo y de muchos contrastes. La verdad es que son destinos que recomendaremos a partir de ahora al 100% a los que quieran conocer Asia con sus hijos.

Si quieres ver algunas imágenes más, en Instagram hay varias de este gran viaje.

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