Japón: Fushimi Inari

Fushimi Inari

¡Fascinante! Si tuviera que describir con una sola palabra lo que nos ha parecido Japón sin duda esa palabra sería fascinante. No hace ni una semana que hemos vuelto de nuestro gran viaje de este año y ¡ya lo echamos de menos! Han sido dos semanas recorriendo con nuestra bebé una pequeña parte de Japón y hemos regresado totalmente enamorados de ese país y de sus gentes. Por mucho que te digan que es un país sorprendente, totalmente distinto a lo que hayas vivido antes, no lo terminarás de creer que es así hasta que estás allí y lo compruebas por ti mismo.

Aunque llevaba años con ganas de visitar el País del Sol Naciente, no fue hasta principios de septiembre cuando la idea de viajar hasta allí en octubre empezó a tomar forma. Llevábamos un año de sequía viajera y acababan de darle el alta a Gus… ¿A dónde podríamos ir en nuestras vacaciones de octubre? Apenas teníamos tiempo para preparar el viaje, así que tendría que ser algo que fuera sencillo de organizar.

Barajando países en los que el clima en octubre puede ser bueno, pensamos que ese destino ideal de nuestro viaje podía ser Japón. Además, hacía pocos meses nuestro compañero en Globellers Víctor de Mi patria son mis zapatos había estado allí con su peque y nos había hablado maravillas de aquel país. Nos dispusimos a buscar vuelos y sorprendentemente, aunque solo quedaban tres semanas para volar, los precios estaban pero que muy bien. Así que dicho y hecho: Allá que fuimos del 1 al 15 de octubre.

Japón: Torre Tsutenkaku de Osaka

Torre Tsutenkaku de Osaka

Y la verdad es que no ha podido ser mejor decisión. Teníamos miedo de la poca preparación que llevaba del viaje (solo habíamos tenido 3 semanas para organizarlo todo), aunque todos mis compañeros de Globellers me decían, y también Verónica de Viajar Code Verónica, que no había nada que temer y que todo era muy sencillo allí, que sus gentes hacían que así fuera… Y tengo que reconocer que efectivamente todo fue muy fácil y el viaje fluyó sin ningún problema.

Han sido 13 días completos en aquel país, sin contar los días de los vuelos, y solo pienso en cuándo podremos volver porque nos ha encantado. Trece días que se han pasado más que volando porque cuando te sientes a gusto en un sitio y lo estás disfrutando el tiempo se te escapa de las manos casi sin darte cuenta. Durante esos días hemos podido comprobar que todos los elogios hacia Japón y sus gentes se quedan cortos. Y ahora entendemos cómo hay tanto enamorado de este país. A nosotros también nos ha enamorado, nos ha cautivado y nos soprendido.

Nos han enamorado sus gentes. No me cansaré de decirlo, pero lo mejor de Japón son los japoneses. Gente superamable, honesta y hospitalaria que se desvive por ayudarte sin pedir nada a cambio. El inglés no es su fuerte, pero hacen lo imposible por prestarte su ayuda. Si preguntas por un sitio son capaces de acompañarte hasta allí para que no te pierdas por el camino, aunque sea sencillo llegar.

Japonesas en Kioto

Japonesas en Kioto

Nos ha cautivado la belleza de sus templos y de sus cuidados jardines. Aunque las ciudades parezcan un caos de devenir de personas de un lado para otro, en sus templos, en especial en sus jardines, se respira una paz imposible de describir (aunque en muchos de ellos estén atestados de turistas y locales).

Nos ha sorprendido la limpieza de cualquier rincón. Es increíble ver que todo, incluidos baños públicos de estaciones de metro, están impolutos, y eso que apenas se ven papeleras. ¡Si casi diría que se puede comer en el suelo! Jamás antes hemos visto un país tan sumamente limpio como Japón.

Nos ha encandilado la simpatía y el cariño que mostrabana los japoneses a la peque. Al gritito de «kawaii» (que quiere decir algo así como «qué monada») se acercaban para hacerle carantoñas o incluso hacerse selfies con ella como si de una superstar se tratara. Ya nos habían dicho que les encantan los niños occidentales, y en especial los bebés, pero no nos lo creíamos. Y hemos podido comprobar la adoración que sienten por los pequeñajos.

Templo Dorado o Kinkaku-ji de Kioto

Templo Dorado o Kinkaku-ji de Kioto

Nos ha enamorado en especial el misticismo de la isla de Miyajima, donde pernoctamos una noche. Poder disfrutar de su gran torii y del templo Itsukushima casi en soledad a primera hora de la mañana antes de que llegaran las hordas de turistas no tiene precio.

Nos ha encantado la bulliciosa y populosa Tokio. Habíamos leído que de las ciudades que suelen visitar en Japón en un primer viaje, la menos interesante era Tokio… Pero a nosotros ¡¡nos ha encantado!! Y hemos lamentado haberle dedicado solo tres días a esta megaurbe que bien se hubiera merecido muchos más. El caos ordenado de Shibuya nos conquistó por completo y estuvimos hasta en tres ocasiones en la zona para poder vivirlo en diferentes momentos del día.

Nos ha fascinado que sea un destino tan bien preparado para ir con niños. En todas las estaciones hay cambiadores y en los restaurantes, aunque no suelen disponer de tronas, en cuanto que te ven entrar con un pequeñajo le traen un cuenquito con dibujos y un tenedorcito para que pueda disfrutar de la comida de los mayores.

Cruce de Shibuya de Tokio

Cruce de Shibuya de Tokio

Y nos ha sorprendido gratamente que Japón no sea tan caro como imaginábamos. De hecho, en alojamientos hemos gastado mucho menos que el año pasado en nuestro viaje por la Costa Este de Estados Unidos. Además, comer es muy barato. Eso sí, si comes comida japonesa donde ellos comen. De media por comida hemos pagado para dos (o incluso tres porque a la peque le dábamos de lo que comíamos) entre 12 y 15 euros en total y eso que Gus es de buen comer.

Me dejo muchos grandes recuerdos que poco a poco iré desgranando en sucesivos posts, pero sin duda, es un país del que solo puedo hablar maravillas y al que algún día espero poder volver para descubrir nuevos rincones o disfrutar con calma algunos de los ya conocidos.

 

DIARIO   Preparativos

 

 

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