En nuestro primer día en Berlín visitamos el Reichstag alemán y subimos a su cúpula. También paseamos por el Monumento al Holocausto y damos una vuelta por la Postdamer Platz.

DÍA 7

Aunque normalmente nos gusta coger los vuelos temprano, en esta ocasión nuestro vuelo de Múnich a Berlín salía a mediodía porque resultaba bastante más económico que cogerlo a primera hora.  El vuelo fue puntual y lo que más nos sorprendió es que a pesar de ser con una compañía de bajo coste, la Germanwings, y de durar solo una hora, nos pusieron un pequeño tentempié que consistió en un bocatín y un refresco.

Con eso, y una galleta típica del Oktoberfest que habíamos comprado en el aeropuerto comimos ese día para no perder tiempo. No me gusta comprar cosas en el aeropuerto porque suelen ser más caras… Pero al final nos marchábamos de Múnich sin probar las dichosas galletas y estaba de antojo… No fuera a ser que Iris naciera con el dibujo de la dichosa galleta en la cara 😉

Para llegar del aeropuerto de Schönefeld al centro de la ciudad cogimos el metro, primero la línea S7 y luego la U2 hasta el hotel. Como ya os contamos, nos alojamos en el Hotel Ellington, que aunque nos gustó mucho, bien es cierto que no es apto para todos los bolsillos.


Qué ver en Berlín I

Nada más dejar las maletas, sin perder un segundo cogimos de nuevo el metro hacia la Pariser Platz porque teníamos cita a las 16.30 horas para visitar la cúpula del Reichstag (Parlamento alemán). Es posible visitar también el Parlamento por dentro en una visita guiada siempre que no haya sesión parlamentaria. Tanto para estas visitas guiadas como para subir a la cúpula es preciso concertar cita previa a través de la página web del Bundestag.

Reichstag

Reichstag

Nosotros no pudimos conocer el Parlamento por dentro porque en las fechas en las que estuvimos en Berlín había sesión. Así que nos conformamos con la cúpula. Y no salimos decepcionados. Para entrar hay que pasar unos férreos controles. La visita es gratuita y con la entrada te dan una audioguía que te va explicando cosas tanto del Reichstag, de la cúpula, así como de edificios de la ciudad que se pueden ver desde la cúpula. En la subida a la cúpula se va una hora y media aproximadamente.

Cúpula por dentro

Cúpula por dentro

Al salir volvimos a la Parisert Platz para hacer fotos al monumento más representativo de Berlín: la Puerta de Brandenburgo que cuando la pisamos al llegar con las prisas por llegar al Parlamento no habíamos tenido opción.

De camino a la Pariser Platz nos encontramos por primera vez con uno de los vestigios que quedaron de la Guerra Fría: el muro de Berlín, que separó la ciudad en dos durante 28 años, como al resto del país: el Berlín Occidental de la República Federal Alemana y el Berlín Oriental de la República Democrática Alemana. Aunque en esa parte de la ciudad realmente no queda nada del muro en pie, si que podemos ver el trazado que tuvo porque han dejado los cimientos para que se recuerde el llamado «muro de la vergüenza».

Por aquí pasaba el muro de Berlín

Por aquí pasaba el muro de Berlín

La Puerta de Brandenburgo es realmente impresionante. Es mucho más grande de lo que imaginaba. En la postguerra quedó en la parte Occidental de la ciudad. Se convirtió en el símbolo de la ciudad con la caída del muro, cuando miles de alemanes que vivían en la parte Oriental pudieron atravesarlo por primera vez aquel 9 de noviembre de 1989.En verdad fue una puerta de entrada a la ciudad de Berlín. Fue construida en estilo neoclásico a finales del siglo XVIII.

Puerta de Brandenburgo

Puerta de Brandenburgo

En la plaza, nos podemos encontrar con soldados americanos y rusos (de pega) con los que se puede uno hacer fotos a un precio que nosotros no preguntamos.

De allí seguimos andando por la calle Eberstrasse para llegar al Monumento al Holocausto, que se levantó en 2005 para recordar a los miles de judíos que fueron asesinados durante la Segunda Guerra Mundial. Es un monumento que pone los pelos de punta al recordar la terrible masacre. Son grandes bloques de piedra gris de diferentes tamaños en una extensión de casi 20.000 metros cuadrados. Según nos contó una guía al día siguiente, el autor del monumento no ha querido decir qué significan los bloques de piedra y lo deja un poco a la imaginación del visitante. A nosotros, sin duda, nos parecieron que eran tumbas.

Monumento al Holocausto

Monumento al Holocausto

Poco a poco iba oscureciendo y ya poco más se podía hacer. Aún así seguimos caminamos por esa calle hasta llegar a Postdamer Platz, donde nos encontramos de verdad los primeros restos del Muro de Berlín.  Son unos cuantos trozos diseminados por la plaza que además cuentan con carteles explicativos. Junto al muro se encuentra también la cúpula del Sony Center, una plaza con una cúpula de aspecto futurista. En esta plaza también se encuentra el lugar donde cada año se celebra el Festival de Cine de la Berlinale.

Muro de Berlín

Muro de Berlín

Como habíamos comido poco y mal, decidimos que ya era de hora de cenar. En la plaza del Sony Center hay varios restaurantes, pero son un poco caros. Así que terminamos cenando en un oriental que había en un centro comercial que está al lado.

Sony Center

Sony Center

Tras la cena, nos recogimos que al día siguiente nos esperaba un día intenso para conocer la ciudad. Y es que solo pasaríamos ese día entero en Berlín porque al siguiente a media tarde tomaríamos el vuelo de vuelta a Madrid.

Gastos del día

  • Galleta típica de Oktoberfest en el aeropuerto: 4,95 €
  • Billete aeropuerto de Berlín a la ciudad: 2,20 x 2 = 4,40 €
  • Botella de agua grande en un puesto de kebab: 2,20 €
  • Cena en el Asia Pavillion en Postdamer Platz Arkader: dos platos de noodles con pollo crujiente agridulce (5,50 x2), agua y cerveza y plato de noodles (2,50) = 16,50 €
  • Dos donuts en pastelería del Postdamer Platz Arkader: 1,30 x 2 = 2,60 €

Total: 30,65 €

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