Nuestro primer día en Dublín lo dedicamos a visitar algunos de los enclaves turísticos principales de la ciudad como el Trinity College y su famosa biblioteca, el Castillo de Dublín, la Christ Church, la catedral de San Patricio, el Museo Dublinia, la antigua cárcel de Kilmainham Gaol.

DÍA 1

Nuestro recorrido por la ciudad comienza con una visita a la Oficina de Turismo de la calle Suffolk Street para recabar algo de información, planos y hacernos con unas Dublin Pass. En Oficina de Turismo trabaja una chica española muy simpática que nos dio un montón de consejos de visitas con la niña porque ella también tenía críos pequeños.

Molly Malone

El interés de visitar esta oficina de turismo y no otra es que justo al lado se encuentra la mítica estatua de Molly Malone. Hasta 2014, esta estatua estaba en la calle Grafton Street, pero por las obras del tranvía que están haciendo, ahora se encuentra junto a la oficina de Turismo de Suffolk Street, frente a la que fuera la iglesia de Saint Andrews.

Al menos mientras duren las obras, hasta 2017, seguirá en esa ubicación, pero no se sabe si lo luego la trasladarán a su lugar de origen o se mantendrán donde está. Yo que he visto las dos ubicaciones -porque estuve en el año 2000 en la ciudad estudiando inglés durante un mes- y puedo decir que me gusta mucho más donde se encuentra ahora.

¿Y quién es Molly Malone? Es una pescadera que iba con su carretilla vendiendo mejillones y berberechos vivos por las calles de Dublín, según una canción popular dublinesa, aunque no hay pruebas de que en realidad existiera. Al parecer la mujer murió de unas fiebres en la calle. Dicen las malas lenguas que por el día era pescadera y por la noche prostituta.

Trinity College

Tras las fotos de rigor con la estatua nos encaminamos hacia el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda y una de las más famosas del mundo. Fue fundada en 1592. El interés de visitar la universidad es por ver su afamada Biblioteca que posee una espléndida colección de manuscritos y libros, entre los que destaca el Libro de Kells. Entre los alumnos que han pasado por el Trinity College, destacan escritores como Oscar Wilde, Bram Stocker o Samuel Beckett.

La habitación más popular de la Antigua Biblioteca, que se construyó entre 1712 y 1732 -es el edificio más antiguo de la universidad que se conserva-, es la Long Room, que contiene los libros más antiguos de la biblioteca. La verdad es que esta sala es impresionante, muy bonita. Además de tener más de 200.000 libros antiguos, en la Long Room se conserva el arpa más antigua de Irlanda, símbolo del país, y que ha sido realizada en roble y sauce, con cuerdas de bronce.

La joya de la biblioteca es el Libro de Kells, que es un libro con textos en latín de los cuatro evangelios. Se cree que data del siglo IX y que fue escrito por los mojes de Iona que tras el saqueo de los vikingos se trasladaron a Kells. En la exposición que hay en torno al libro, tan solo se pueden visualizar a través de una vitrina dos de sus páginas.

Castillo de Dublín

Nuestra siguiente visita era el Castillo de Dublín. Fuimos andando porque no está muy lejos. La verdad es que Dublín se recorre bastante bien andando. La mayoría de los sitios de interés turísticos quedan más o menos cerca y es una ciudad llana. Tan solo hay un par de visitas o tres que quedan un poco más a desmano y es preferible coger el autobús.

El Castillo de Dublín ha cumplido diversas funciones a lo largo de su historia. Tiene un aspecto bastante moderno y no se parece a un castillo mucho que digamos, pero ese se debe a que sufrió un incendio en el siglo XVII y fue totalmente reconstruida. Este lugar ha sido asentamiento de vikingos, fortaleza militar, residencia real y sede del Tribunal de Justicia. En la actualidad se utiliza como lugar para recepciones de jefes de Estado.

Se puede visitar mediante visita guiada por 8,50€ por persona (los niños menores de 6 años no pagan), pero a nosotros por horario no nos cuadraba ninguna porque cuando llegamos nos tocaba esperar mucho para la siguiente, que además era en inglés, y decidimos hacer la visita por libre.0

En el edificio hay wifi gratis. Con el tour guiado, se ven más cosas que por libre, porque por ejemplo en el tour se visita la parte medieval, que no está abierta al público que ve el castillo por su cuenta.

El Ayuntamiento

Al salir del castillo, seguimos caminando y nos dirigimos a la Catedral de Christ Church, pasando por delante del Ayuntamiento. El Ayuntamiento o City Hall fue construido como sede de la Cámara de Comercio a mediados del siglo XVIII.

La parte más destacable de este edificio es la Rotonda, un espacio circular cubierto por una impresionante cúpula sostenida por doce columnas, y decoradas con estatuas. Cuando pasamos por delante, no pudimos entrar a ver la Rotonda porque estaban acondicionando la sala para albergar esa misma tarde un concierto del TradFest que se celebraba esos días en la ciudad.

En el sótano del Consistorio hay una exposición multimedia sobre la historia de Dublín, pero nosotros no entramos y continuamos andando hasta llegar a la Christ Church.

La Catedral de Christ Church

Esta catedral es conocida también como la Catedral de la Santísima Trinidad y es la más antigua de las dos catedrales que hay en la ciudad. La otra es la de San Patricio. Se construyó inicialmente en madera en el año 1038, aunque en el año 1172 comenzó a construirse en piedra. La catedral fue reconstruida prácticamente entera a finales del siglo XIX aunque se trató de conservar su estilo medieval.

La parte más interesante que hay que visitar de la iglesia es su cripta, que data del siglo XII y es la parte más antigua de Dublín. En ella, hay una cafetería, y se pueden ver algunas exposiciones.

En la cripta se encuentra un gato y una rata disecados que quedaron así cuando el gato perseguía a la rata. No se sabe a ciencia cierta cómo acabaron así, pero es ¡bastante curioso! En la parte exterior, un pequeño puente, construido en 1870 comunica la catedral con Synod Hall, que en la actualidad alberga el museo de Dublinia, aunque en ese momento no lo visitamos.

Brazen Head

Como se aproximaba la hora de comer, y el pub Brazen Head, que es el más antiguo de Dublín, no quedaba muy lejos de dónde estábamos, decidimos acercarnos a verlo para decidir si comeríamos allí o no. De camino, nos encontramos con la St. Adouen Church, pero que solo pudimos ver por fuera porque estaba cerrada. Esta iglesia está declarada monumento nacional y es una de las iglesias medievales más antiguas de Irlanda.

Está dedicada a San Audoen, obispo de Rouen y patrón de Normandía en el siglo VII, y se construyó sobre el terreno donde fue enterrado.

Cuando llegamos al Brazen Head, vimos la carta en el exterior y comprobamos que a pesar de ser un local con bastante fama por ser muy antiguo -data del año 1198-, los precios no estaban mal y no era caro. Dicen que es el pub más antiguo de Irlanda. Entre su clientela, sus paredes han visto pasar a literatos como James Joyce o Jonathan Swift, o revolucionarios como Daniel O’Connell. El pub tiene comida tradicional irlandesa y también hamburguesas. Cuenta con wifi.

Dublinia

Después de comer nos encaminamos hacia la Catedral de San Patricio que no quedaba lejos de la Christ Church. Pero justo cuando estábamos pasando junto a Dublinia comenzó a llover a mares y decidimos resguardarnos de la tormenta en el museo. Aprovechando que la entrada está incluida en la Dublin Pass, pasamos a verlo, aunque no era una visita que tuviéramos en mente.

Y la verdad es que nos alegramos mucho de haber entrado porque es un museo bastante interesante, sobre todo si viajas con niños. Te cuenta la historia de Dublín durante la Edad Media. Así pudimos conocer que fue fundada por los vikingos en el siglo IX, en la orilla sur del río Liffey. A ese asentamiento, que está junto al Castillo de Dublín, lo llamaron Dubh Linn (laguna negra).

El museo es muy interactivo y todo se puede tocar. El museo cuenta con tres partes: Dublín vikingo, Dublín medieval y Cazadores de Historia.  A lo largo de sus salas se puede saber más sobre cómo era la vida de los vikingos o de cómo se vivía en Dublín durante la época de la Peste Negra. Hay muchas recreaciones de la vida cotidiana. Y también es posible conocer cómo es el trabajo, por ejemplo, de los arqueólogos e historiadores.

Dejamos Dublinia a través del puente que conecta con la Catedral de Christ Church, pero como ya la habíamos visto antes, fuimos directos a la salida. Por cierto, en Dublinia hay wifi gratis también.

Catedral de San Patricio

A pocos pasos se encuentra la Catedral de San Patricio, patrón de Irlanda, y a quien le deben que este país sea católico. Esta catedral se construyó junto al pozo en el que San Patricio bautizó a los paganos que se convertían en cristianos en el año 450.

Al igual que Christ Church, esta también fue construida primero en madera y siglos después, en piedra. En 1370 sufrió un incendio y una de las torres tuvo que ser reconstruida. Tras varios incendios y abandonos, la catedral tuvo que ser restaurada en el siglo XIX. Fue posible gracias a una donación de Benjamin Guinness. En esta catedral se representó por primera vez el Mesías de Haendel. Cada día, se hacen dos misas cantadas por el coro.

Cuando llegamos a la catedral, que por cierto, tiene wifi gratis, estaban montando en su interior un escenario y había unos músicos ensayando porque la Catedral de San Patricio era uno de los lugares donde se celebraban conciertos del TradFest.

En el interior hay bustos y placas en honor a ciudadanos célebres irlandeses como el escritor de Los Viajes de Gulliver, Jonathan Swift, y cuyos restos mortales descansan en la catedral.

Destaca también la pila bautismal que es de época medieval. Otra curiosidad de la catedral es que tiene un árbol de metal sin hojas, solo el tronco, al que han llamado el Árbol del Recuerdo y donde la gente puede dejar mensajes. También hay alguna cosa curiosa más, como un trozo de puerta con un agujero, a través del cual dos condes estrecharon las manos como muestra del fin de sus disputas.

Kilmainham Gaol

Al salir de la catedral, volvía a llover a mares. Como todavía era pronto, decidimos acercarnos a ver la prisión de Kilmainham. Justo en la puerta de la catedral paraba el autobús turístico que hace un recorrido circular por los principales lugares de interés de la ciudad. Precisamente la parada de la prisión era dos paradas más adelante.

La antigua cárcel fue inaugurada a finales del siglo XVIII. Encerrados entre sus muros han vivido en Kilmainham Gaol algunos de los personajes implicados en la lucha por la independencia de Irlanda.

En la cárcel, había todo tipo de prisioneros: mujeres, hombres o niños. Las celdas eran oscuras y frías y solo se iluminaban con la luz de una vela. Con la hambruna de 1848, mucha gente tuvo que robar para poder comer, y eso hizo que aumentara la población de la cárcel hasta tal punto que los presos vivían hacinados.

El último preso fue liberado en 1924, poco antes del cierre de la cárcel. Se trataba de Éamon de Valera, que luego llegaría a ser presidente de Irlanda.

La visita a la prisión se hace mediante visita guiada en inglés que dura una hora aproximadamente. Justo antes de entrar a visitar la cárcel hay una pequeña exposición con objetos de los reclusos, pero que nosotros no pudimos ver porque llegamos justo unos minutos antes de que diera comienzo la visita guiada.

Al ver que vamos con una niña de 3 años, nos avisan cuando compramos la entrada que llevemos bien agarrada a la niña y que si queremos dar por finalizado el tour antes de que acabe que avisemos al guía para que nos vayan a buscar para llevarnos hasta la salida.

La verdad es que no sé si todos los guías son igual de «simpáticos», pero Alex, que es como se llamaba que el que nos tocó a nosotros, parecía odiar a los niños pues nada más comenzar la visita nos abronca y eso que Iris no había hecho nada. La niña sólo estaba haciendo fotos con su cámara y el «click» de las fotos, al parecer, le molestaba. Entonces cojo la cámara, y al buscar dónde ponerla en silencio, como también hace un pequeño sonidito, nos vuelve a llamar la atención…

El tour comienza con unas diapositivas donde se cuenta un poco de la historia de la cárcel. A continuación vamos pasando por diferentes estancias. Nosotros siempre vamos quedándonos un poco rezagados, los últimos del grupo para que si la niña hace algún pequeño ruido, no moleste al «simpático» del guía. Es por eso que no nos enteramos mucho de lo que va contando de Kilmainham. Pasamos por las celdas y llegamos al patio, que es la zona más fotografiada de la prisión.

Hasta ese momento, apenas ha dejado tiempo para poder ir fotografiando las estancias. En cambio, en el patio, nos deja 5 minutos para que tomemos fotos. En la cárcel hace mucho frío y cuando llegamos al lugar donde se hacían los fusilamientos, Iris empieza a estar un poco pesada, por lo que para evitar que nos puedan llamar la atención una tercera vez, le decimos al guía que queremos marcharnos. De todos modos, la visita no dura mucho más, por lo que creo que tampoco nos perdimos gran cosa.

A decir verdad, la visita de la cárcel, aunque es muy interesante, nos deja un sabor amargo por culpa del guía que hace que no podamos disfrutarla por miedo a que la niña le moleste y vuelva a increparnos. Así que si viajas con niños pequeños, mejor prescinde de esta visita.

Lo siguiente que queremos visitar es la Destilería Jameson. No sabemos muy bien el horario que tiene, pero volvemos a coger el autobús turístico que como pasa por la Destilería, decidimos bajarnos a probar suerte. Sin embargo, como la visita también se hace mediante tour, y el último acaba ya de empezar, ya no podemos entrar.

Temple Bar

Esa tarde el tiempo anda algo revuelto, lloviendo a ratos, chispeando a otros. Decidimos coger un bus cerca de la Destilería Jameson para ir hasta Temple Bar, la zona más singular de Dublín y el lugar principal de ocio. Aunque perfectamente se podría ir andando porque no está lejos.

La zona debe su nombre a Sir William Temple que compró los terrenos entre Dame Street y el río Liffey en el siglo XVII. Es un barrio muy atractivo, y una de las zonas principales de marcha, con decenas de bares, restaurantes y pubs típicos irlandeses.

El autobús nos deja junto al Puente Liffey. Lo atravesamos y llegamos a Temple Bar. Como es hora de cenar por aquellos lares, tras una pequeña vuelta por Temple Bar nos decidimos por uno que está al inicio de la calle, el Old Mill, donde degustamos uno de los platos típicos de las islas británicas: fish and chips. El local tiene wifi también. El postre nos lo tomamos en un pequeño café, que también tiene wifi y tiene unas tartas en el escaparate que nos dicen «ven a probarnos».

Al igual que en el Ayuntamiento y en San Patricio, algunos pubs de Temple Bar como el que se llama como el barrio, acogen conciertos dentro del TradFest, lo que hace que haya bastante ambiente por la zona. Aún así, después de tanto deambular por la ciudad estamos cansados, por lo que nos recogemos pronto.

Gastos del día

  • Desayuno en el Burguer King al lado del hotel: 10,65 €
  • Comida en Brazen Head: Plato de carne asada + hamburguesa + puré de verduras + agua grande + guiness: 40,40 €
  • Cena en Old Mill, en Temple Bar Square, 14: 2 crema de salmón y gambas + 2 fish and chips +  cerveza + coca cola + zumo = 52,92 €
  • Postre en Brick Alley Cafe: cheescake + bayleys + chocolate caliente + café latte: 16 €

Más información: Oficina de Turismo de Irlanda.

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