Cada año, Lonely Planet hace una lista de las diez ciudades a visitar, y para 2016, Dublín, la capital de Irlanda, era una de las recomendadas. Pero no fue esa la motivación de nuestro viaje a la capital irlandesa en enero. Hace casi 16 años, pude conocer la ciudad durante un mes. Después de tanto tiempo, me apetecía volver a recorrer sus calles y volver a redescubrir sus encantos aunque esta vez sería un viaje con la niña en cuatro días.

Guía: Cuatro días en Dublín

Avión

Por motivos laborales,  no solemos organizar los viajes con demasiada antelación… Pero aún así, esta vez no nos salió muy mal el precio de los billetes. Comprados con solo dos semanas de antelación, los billetes ida y vuelta para dos adultos y una niña (que aunque el precio se supone que es de niños, al final la tarifa es igual que la de adultos) Madrid-Dublín-Madrid nos costaron 240 euros. La compañía elegida fue Ryanair. A pesar de la mala fama que gasta, nosotros, de momento, no hemos tenido nunca problemas con ella. El vuelo fue puntual tanto a la ida como a la vuelta. A la capital irlandesa, también vuela Air Lingus desde Madrid, pero el precio era bastante superior.

Alojamiento

Dublín es una ciudad relativamente pequeña para ser una capital europea. A mi parecer, la mejor zona para alojarse es en los alrededores de O’Connell Street o de Temple Bar. Nosotros optamos por la zona de O’Connell Street, pero a dos minutos de Temple Bar.

Nuestro alojamiento fue el Arlington Hotel O’Connell Bridge. El precio para una habitación triple, que era lo único disponible para las fechas en las que fuimos, fue de 89 euros por noche. Lo reservamos a través de su propia web porque nos salía mejor de precio, pero a veces también hay ofertas en Booking.

Hotel Arlington O'Connell Bridge

Hotel Arlington O’Connell Bridge

En el precio no estaba incluido el desayuno, que de haberlo querido habría ascendido a 5 euros por persona y día (los niños a partir de 3 años  pagan también). Nosotros optamos por desayunar fuera.

Nos ha sorprendido el precio de los hoteles en Dublín porque nos han parecido en general algo caros. No sé si ha tenido que ver que nuestra visita coincidió con el TradFest, un festival muy popular allí, en el que se puede disfrutar de música irlandesa en vivo en muchos pubs e instituciones. El caso es que como faltaba poco para nuestro viaje resultó muy difícil encontrar algo que reuniera las tres B: Bueno / Bonito / Barato.

Aún así, nuestro hotel se acerca bastante a las 3 B. Está muy bien ubicado. El autobús que viene del aeropuerto deja a dos minutos andando del hotel. Además, desde el Arlington se puede visitar perfectamente la ciudad andando.

Nuestra habitación estaba en una tercera planta sin ascensor. El hotel tiene dos partes: en una zona no hay ascensor y en otra sí. Aún alojándose en la parte sin ascensor, es recomendable hacerlo en la parte alta porque el hotel tiene un pub junto a la recepción en la que todos los días hay actuaciones en vivo, por lo que si se quiere descansar, será mejor ubicarse en plantas altas para que no llegue el ruido (o bien, llevarse unos tapones para los oídos).

La habitación que nos dieron era muy amplia: dispone de una cama enorme de matrimonio y luego dos pequeñas. En cuanto a amenities, no dispone más que de gel en un dispensador. La habitación tiene secador de mano y plancha. También dispone de un calentador de agua para prepararse café o alguna infusión, algo que todos los días reponían.

En el pub del hotel se puede comer. De hecho, nosotros un par de noches cenamos allí y la verdad es que es muy recomendable. De precio, anda dentro de lo normal en Dublín, la comida está rica, puedes disfrutar mientras tanto de música en directo y tienen un menú de niños muy apañado por muy poco dinero.

Cómo llegar del aeropuerto a la ciudad

La opción más económica es coger alguno de los autobuses que conectan el aeropuerto con el centro. Hay varios autobuses con los que se puede llegar:

  • El más popular entre los locales: el Airlink, un autobús de color verde, de dos plantas y que además de llevar el rótulo de Airlink, lleva en el letrero luminoso el número 747. Su precio es de 6 € ida y 10 € ida y vuelta. Hace varias paradas y deja en O’Connell en unos 35 – 40 minutos. Nosotros fue el que elegimos.
Autobús Airlink

Autobús Airlink

  • La opción más rápida: el Aircoach. Es un autobús de color azul y que une sin paradas intermedias el aeropuerto con O’Connell Street. Hace el recorrido en unos 30 minutos. El precio es de 7 € para la ida y 12 €, ida y vuelta.
  • La opcion más económica: el bus 16A. Cuesta menos de 2 € pero hace muchas más paradas que el Airlink. Hay que llevar el dinero justo, porque como pasa en todos los autobuses de Dublín, no devuelve cambio, aunque cabe la posibilidad de reclamar el dinero a posteriori en las Oficinas Centrales de los Autobuses que están en O’Connell Street junto al McDonald’s.

Ruta

Así es cómo organizamos las visitas en plan esquemático:

DÍA 1

El primer día lo empezamos en la Oficina de Turismo que está ubicada en Suffolk Street para coger algo de información y conseguir nuestras Dublin Pass y las Freedom Pass. Aprovechamos que la oficina está junto a la estatua de Molly Malone para hacer unas fotos.

Continuamos la visita por el Trinity College para ver el famoso Libro de Kells y la fantástica biblioteca. Andando llegamos al Castillo de Dublín y visitamos los apartamentos reales. Continuámos por el City Hall, entramos a visitar la Christ Church, y pasamos por delante de la Iglesia de St. Audoen’s -que es la más antigua de la ciudad-. Paramos a comer en The Brazen Head -el pub más antiguo de Dublín-.

The Brazen Head

The Brazen Head

Tras la comida, seguimos con la visita y pasamos por la puerta del Tribunal Supremo de Irlanda, entramos en Dublinia para saber más de los vikingos que fueron los primeros habitantes de Dublín. Nos dirigimos a continuación a la principal catedral de la ciudad: la de San Patricio. Terminamos con las visitas del día yendo a la cárcel de Kilmainham Gaol. Damos una vuelta por Temple Bar y cenamos en uno de sus pubs.

DÍA 2

Comenzamos el día recorriendo O’Connell Street para ver la Oficina Central de Correos y The Spire. Justo a la altura de este monumento que es el más alto de Irlanda, tomamos la calle Henry Street, que es otra calle comercial al igual que O’Connell Street.

Cruzamos el río Liffey por el Ha’Penny Bridge y nos dirigimos a Grafton Street. La recorremos hasta llegar al centro comercial Stephen Green Center. Tras da una pequeña vuelta por el centro comercial, nos dirigimos al barrio georgiano para ver las típicas casitas con sus coloridas puertas. En principio teníamos la intención de visitar la Casa Número 29, pero resulta que entre mediados de diciembre y mediados de febrero cierran todos los años. Pasamos a dar una vuelta por Merrion Square, donde nos encontramos con la estatua de Oscar Wilde.

Cogemos el bus turístico para ir a la Guinness Storehouse. Comemos en la fábrica y tras descubrir cómo se hace la fábrica negra, volvemos a coger el bus, para ir al Zoo de Dublín. La visita es rápida porque en enero cierra a las 16.30 horas. La última parada del día la dedicamos a la Jameson Destillery. Cenamos en el pub que está en el hotel.

En la Guinness Storehouse

En la Guinness Storehouse

DÍA 3

El día lo dedicamos casi por completo a realizar una excursión a Glendalouh y Powerscourt. Para recorrer estos sitios, lo hicimos con la empresa Irlanda en español que se caracteriza, como dice su nombre, en que las excursiones son con guías españoles. La verdad es que es estupendo poder descubrir sitios de Irlanda con guías que hablan tu idioma. La excursión se realiza de 9.30 a 17.30 horas.

Una vez de vuelta en Dublín, paseamos por la ciudad para ver la Casa de Óscar Wilde por fuera. Está frente a Merrion Square, pero el día anterior no lo sabíamos y no nos habíamos acercado a verla. De allí, andando a la Whitefriar Street Church, porque dicen que conserva los restos de San Valentín, pero hay misa y no queremos dedicarnos a pasear por la iglesia mientras tanto en busca del santo.

Glendalough

Glendalough

De allí, seguimos caminando hasta la Catedral de San Patricio para hacer algunas fotos nocturnas. Ese día hay concierto de Trad Fest en la catedral, pero hay demasiada gente y no podemos pasar. Lo mismo nos ocurre con el City Hall, por donde pasamos de vuelta al hotel. También hay concierto y no se puede pasar. Paseamos por Temple Bar antes de regresar al hotel, en cuyo pub volveremos a cenar.

DÍA 4

Iniciamos el día paseando por O’Connell Street, que al ser domingo no tiene nada que ver con el día 2, y está medio vacío. Caminamos hasta The Spire, y frente a Henry Street se encuentra la estatua de James Joyce.

Caminamos a Custom House, que está en obras y seguimos nuestro camino hasta el Museo de Leprechaum. Aunque no hemos leído buenas críticas decidimos entrar a ver este museo porque nos parece curioso. Comprobamos que las críticas estaban en lo cierto.

Este día no tenemos gran cosa planeada, salvo deambular y disfrutar de las últimas horas en la ciudad. Al salir del museo, nos dirigimos hacia San Patricio, para hacer fotos de día de la catedral, porque el día que la visitamos, estaba lloviendo y no habíamos hecho foto en el exterior. Antes de llegar a San Patricio, paramos en el City Hall, donde hay un concierto de música irlandesa. En esta ocasión, podemos entrar y disfrutar un ratito del evento.

Continuamos hacia Whitefriar Street Church y conseguimos ver el pequeño sarcófago que contienen los restos de San Valentín. De allí, nos dirigimos hacia Stephen Green, uno de los parques principales de la ciudad y nos damos un pequeño paseo y la peque juega un rato en un playground. Regresamos por Grafton Street al hotel para coger la maleta y marchar hasta el aeropuerto.

En la Catedral de San Patricio

En la Catedral de San Patricio

Dublín Pass

La Dublin Pass es una tarjeta que ofrece entrada gratuita a 31 de las atracciones más importantes de Dublín, además del trayecto de ida o de vuelta desde el aeropuerto al centro de la ciudad con el autobús Aircoach. También incluye algunos descuentos para pubs y restaurantes. Otra de las ventajas de esta tarjeta, que en algunos sitios, como la Fábrica de la Guinness, permite entrar sin esperar colas.

La tarjeta incluye entrada gratuita, por ejemplo, al Castillo de Dublín, a la Catedral de San Patricio, a la Catedral Christ Church, a Dublinia, a la Guinness Storehouse o la Cárcel de Kilmainham, entre otras atracciones. El listado completo de sitios incluidos se puede ver en su web. Y para comprarla, se puede comprar en las oficinas de turismo o también hacerlo vía web. Aunque haremos una reseña de la tarjeta en cuestión, podemos avanzar que a nosotros nos mereció la pena.

Las tienes para 1, 2, 3 y 6 días. Los niños menores de 5 años no pagan, así que no la necesitarían.

Freedom Pass

Junto con la Dublin Pass, nosotros tuvimos unas Freedom Pass, que son unos pases que valen para montar en todos los autobuses urbanos, así como en los autobuses turísticos verdes Hop-On Hop-Off que hacen dos tipos de ruta parando en los lugares emblemáticos de la ciudad.

Biblioteca del Trinity College

Biblioteca del Trinity College

También incluye el transporte al aeropuerto en el bus 747 Airlink. Son válidos únicamente para tres días. Los menores de 4 años viajan gratis en los transportes, por lo que no necesitarán adquirir una Freedom Pass.

Wifi

Algo que nos ha llamado mucho la atención es que en Dublín resulta muy sencillo estar conectados a internet casi de continuo gracias a que encuentras wifi en casi cualquier sitio.

Para empezar, hay wifi gratis en el aeropuerto de Dublín, también en el bus Airlink que va al centro y en todos los buses urbanos de la ciudad.

También es posible conectarse en prácticamente todos los sitios turísticos: en el Trinity College, en la Fábrica de la Guinness, en la Catedral de San Patricio, en Dublinia, en la Destilería Jameson, en el Castillo de Dublín, en la cárcel Kilmainham Gaol…

Además, en los pubs y restaurantes también suelen tener wifi abierto a todos los clientes… Tan solo no hay internet en las calles.

NOTA: Este post ha sido posible a la colaboración de Turismo de Irlanda que nos facilitaron unos pases de prensa.

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