¡Un gran viaje! o ¡VIAJAZO! Si tuviera que resumir brevemente lo que han sido las vacaciones de este verano, esas serían las palabras justas. Todavía no podemos creer todo lo vivido durante el mes de julio. Los que nos siguen en las redes sociales -si no lo haces aún, te invito a que lo hagas-, sabrán que el destino elegido de este año ha sido la Costa Oeste de Estados Unidos y Riviera Maya.

La idea de volver a Estados Unidos, y en concreto a la costa oeste vino motivada por contar con un mes, por ser un país con buenas infraestructuras sanitarias, y por supuesto y la razón más importante: la Costa Oeste era una zona a la que teníamos muchas ganas desde hacía años.

Siempre habíamos leído que es uno de los mejores viajes que se pueden hacer, un destino al que hay que ir al menos una vez en la vida. Creíamos que la gente exageraba… Pero ahora una vez de vuelta, podemos confirmar que así es.

Ha sido uno de los mejores viajes que hemos hecho hasta la fecha. No sabría decir si el mejor porque también guardo gratos recuerdos de nuestras vacaciones con bebé en Japón o nuestro viaje en pareja por el Sudeste Asiático, pero sin duda ha sido un GRAN VIAJE. Y lo digo con mayúsculas porque en verdad ha sido así por muchas razones.

Un gran viaje por su duración. Hemos pasado el mes de julio por completo fuera de casa. Nunca antes hemos pasado tanto tiempo de viaje. Y aún así se nos ha hecho corto, cortísimo. Durante 23 días hemos estado recorriendo la Costa Oeste de Estados Unidos… pero bien podríamos haber pasado muchos más días. Y para rematar hemos pasado los últimos 6 días disfrutando de la Riviera Maya y descansando.

Ha sido un viaje de contrastes. Pasamos del terrible frío «veraniego» de San Francisco donde llegamos a sufrir temperaturas de 9ºC, que parecían menores por la humedad, el viento y la neblina; al calor tórrido, a los 45ºC que vivimos en Las Vegas y Los Ángeles.

También contrastes entre las megaurbes y los paisajes de naturaleza más increíbles y fascinantes que hemos visto hasta ahora en nuestra vida viajera.

También ha sido un gran viaje por la cantidad de kilómetros que hemos hecho. Solo en Estados Unidos, en 23 días de viaje con nuestro coche de alquiler hemos recorrido más de 5.700 km, y hemos atravesado cuatro estados: California, Nevada, Utah y Arizona. Un roadtrip que la peque ha aguantado como una campeona -sus buenas siestas que se echaba en el coche- y que en ningún momento se ha quejado.

Lo que más nos gustó de la Costa Oeste

Si tuviera que elegir qué es lo que más me ha gustado sería difícil solo decir un lugar. Lo que sí puedo decir es que al contrario de lo que pensaba, nosotros que somos muy urbanitas, no han sido las ciudades lo que más nos han fascinado, sino los parques nacionales, los paisajes naturales.

Dos han sido los sitios que nos han dejado con la boca abierta: Antelope Canyon y Monument Valley.

A pesar de la cantidad de gente que había en Antelope Canyon, y a pesar de que la visita se hace deprisa y corriendo, fue uno de los lugares que más nos han impresionado. Es un lugar mágico por las luces que se generan en el interior del cañón, difícil de explicar, un lugar donde hicimos cientos de fotos.

De Monument Valley me quedo con el precioso amanecer que vimos desde nuetro hotel que tenía una posición privilegiada. Nos costó un pastón, pero fueron los dólares mejor invertidos de todo el viaje. Era como sentir que estábamos de verdad en una de esas películas del Lejano Oeste, parecía que en cualquier momento iban a salir los indios con sus plumas y sus flechas, y los vaqueros con sus pistolas montados en sus caballos.

Nos ha encantado también ver muchos animales. La costa del Pacífico nos regaló poder ver elefantes marinos en la playa descansando plácidamente. En San Francisco en el Pier 39, también vimos algunos leones marinos, aunque pocos para los que se acostumbran a dejarse ver. En Yosemite, un oso se nos cruzó en la carretera, pero también pudimos ver renos y ardillitas… Ardillitas que también contemplamos en otros parques como en Bryce Canyon o el Grand Canyon.

Impresionante fue también ver uno de los espectáculos del Cirque du Soleil en Las Vegas. Somos fans de los shows de esta compañía, pero sin duda de los cuatro que hemos visto hasta la fecha -los tres anteriores en Madrid-, el de la ‘Sin City’ fue el mejor y con diferencia. ¡El montaje fue espectacular!

Nos ha gustado poder vivir el 4 de julio, día de la fiesta nacional, día de la Independencia de Estados Unidos, en territorio yanki. Pudimos disfrutar de unos preciosos fuegos artificiales como cualquier estadounidense en la Bahía de San Francisco (aunque pasamos mucho, mucho frío).

En cambio, si le preguntárais a Iris, para ella el mejor momento del viaje fue poder conocer en persona a sus adoradas Elsa y Anna de la película de Frozen. Seguro que no olvidará en mucho tiempo los dos días que pasamos en Disneyland California. Ver su carita de embobamiento estando en el parque no tiene precio.

Lo que menos nos gustó

Por contra, me ha decepcionado Los Ángeles. Es una ciudad espantosa con unos atascos insoportables, que si no fuera por la industria del cine ni merecería la pena visitar. Y tiene un tráfico insufrible, y lo dice una que está habituada a los atascos que se producen cada mañana -salvo en agosto- en Madrid.

También nos ha decepcionado un poquito el Gran Cañón… Pero de esto somos nosotros culpables. No es que no sea un lugar excepcional. Lo que pasa es que fue el último parque que visitamos en nuestro roadtrip.

Antes habíamos pasado por Wuir Mood, Yosemite, Mono Lake, el Valle de la Muerte, Antelope Canyon, Monument Valley, Bryce Canyon… Y claro, ya habíamos visto unos paisajes sorprendentes que nos habían encantado y del Gran Cañón esperábamos mucho…

No nos ha gustado nada el tremendo frío que pasamos en San Francisco. Bien es cierto que íbamos avisados. En verano, en San Francisco hace fresco, nos decían… Más que fresco, lo que hace es un frío de coj…

El tiempo es muy similar al que puede hacer a finales de invierno, principios de primavera en Madrid. Con decir que uno de los souvenirs que vimos que más venden en la ciudad son forros polares lo digo todo. ¡¡Qué frío pasamos viendo los fuegos artificiales del 4 de julio!! ¡¡Si es que la gente iba a verlos con mantas y no me extraña!!

Y junto al frío de San Francisco, hemos llegado a odiar la niebla de esta ciudad… Al parecer es un fenómeno habitual en verano. Una densa niebla que no nos dejó hacer una foto en condiciones al icono de la ciudad: el puente Golden Gate.

Lo que nos ha sorprendido

Aunque ya en nuestro viaje por la Costa Este pudimos ver que hay mucha gente que habla español, en la Costa Oeste, la proporción de personas que lo hablan es incluso mayor. Raro es el sitio en California, Arizona o incluso Nevada donde no te encuentres a alguien que te atenderá en el idioma de Cervantes sin mayor problema.

Nos han sorprendido los atascos de Los Ángeles. También íbamos sobre aviso, pero es algo que no te terminas de creer hasta que no estás metido en uno de esos tremendísimos atascos que te hace perder minutos e incluso horas.

También nos llama la atención que la gente aunque es amable no lo es tanto como en la Costa Este. En Nueva York y Washington la gente trata de ayudarte sin ni siquiera pedirles ayuda. Si te ven con un mapa se acercarán a ti a ver qué estás buscando. Esto por ejemplo en la Costa Oeste no lo hemos vivido.

Aunque ya sabíamos que en Estados Unidos, el dejar propina es casi una obligación, nos sigue chocando. Lo normal es dejar de un 15% a un 20%. La verdad es que nos cuesta acostumbrarnos a esta norma. ¿Por qué dar una propina si tal vez el servicio no te ha gustado? Y sobre todo… ¿Por qué una propina tan elevada? Si la cuenta es abultada, la propina puede suponer perfectamente añadir 10 o más dólares a la cuenta.

Y también nos sigue chocando que al precio de cualquier producto o servicio siempre hay que sumarle tasas… Así que nunca sabes cuánto vas a terminar pagando por algo.

¿Y qué decir de Riviera Maya?

Que fue el mejor broche que se podía poner a este gran viajazo. Para mí era la segunda vez en la zona, pero me ha encantado regresar y pasar unos días de relax y estamos seguros de que volveremos a México porque nos hemos dejado mucho por hacer y por ver.

Pero el cansancio acumulado tras 23 días en ruta ha hecho que en México prefiriéramos estar tranquilos, por lo que apenas nos hemos movido.

Aún así nos encantado ver (en mi caso, volver a ver) las preciosas ruinas de Tulum junto al mar Caribe, o disfrutar de la Playa Paraíso, que es de verdad paradisiaca, o bañarse en el cenote Tankach-Ha…

¿Y la niña?

Cuando comentábamos que íbamos de vacaciones a la Costa Oeste, todo el mundo preguntaba si llevaríamos a la niña. ¡Por supuesto!

Antes de ir teníamos algunas dudas sobre qué tal llevaría un viaje de estas características. Es un roadtrip en el que es inevitable hacer muchos kilómetros y pasar mucho tiempo en el coche. Y para colmo, íbamos en un mes que hace mucho calor. Pero la verdad es que tenemos una ¡campeona! Y se nota que está más que acostumbrada a los viajes. Es lo que tiene haber viajado con ella desde que tenía 3 meses.

En ningún momento se ha quejado por la cantidad de horas que hemos pasado en el coche. Ni por el tremendo calor que hemos pasado. Ella se lo ha pasado tan bien como sus papás. Ha alucinado con los animales que hemos visto. Ha disfrutado saltando por Estados Unidos. Se ha reído a carcajadas cuando ha montado en pequeñas montañas rusas de Disneyland California o circulando por el desierto.

Y con ella, nosotros hemos vuelto a sentirnos un poco niños. Hemos disfrutado del viaje desde otro prisma.

En definitiva, es un viaje que nos ha dejado con ganas de más, de volver a Estados Unidos y seguir recorriéndolo en coche, y de volver a México para disfrutar de sus yacimientos y de sus playas. Nos hemos dejado muchos sitios que ver en la Costa Oeste que también merecen la pena ver, así que estamos seguros de que volveremos.

Si queréis ver más imágenes de este fantástico viaje, en nuestra cuenta de Instagram (@locosxlosviajes), hemos ido compartiendo las primeras. Poco a poco iremos desgranando esta aventura.

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