Hace tres años y medio que teníamos la espinita clavada de viajar a Ginebra. Entonces, con las maletas preparadas y a punto de embarcar, Easyjet nos canceló el vuelo por unos problemas técnicos de última hora. Desde entonces estábamos pendientes de hacerle una visita a nuestra amiga Helena de Mimaletayyo que vive allí. En cuanto que vimos unos vuelos a buen precio, no dudamos en volver a intentar visitarla. Disponíamos de dos días y medio para visitar Ginebra y alrededores con la niña y siguiendo los consejos de Helena, organizamos la ruta.

Ginebra y alrededores en dos días y medio

Avión

Cuando vimos en Skyscanner que los vuelos para volar el fin de semana que queríamos solo costaban 148 euros dos adultos y una niña, no tuvimos dudas y los compramos. Volamos con Easyjet. El vuelo de ida fue tremendamente puntual, pero no así a la vuelta, que salimos con un retraso de casi una hora.

Cómo ir al centro de la ciudad

A nosotros nos recogió Helena con su coche, pero llegar al centro es muy sencillo, y además, es totalmente gratuito para los turistas que visitan Ginebra. Al salir del aeropuerto, justo donde está la sala para recoger las maletas, antes de salir por la puerta, hay una maquina expendedora de billetes gratuitos para llegar al centro de Ginebra, que pone Transports publics vers Genève. Son billetes válidos para 80 minutos.

En el aeropuerto hay una estación de tren que va directo hasta la Gare Cornavin, en pleno centro de Ginebra. Son los trenes que pone «Geneva Centre». La parada es la que pone Genève. Desde allí se pueden coger tranvías a diferentes partes de la ciudad y del país.

Nosotros hicimos el camino a la inversa, para ir al aeropuerto, y también fue gratuito, por lo que contamos a continuación.

Cómo moverse por Ginebra en transporte público

Una cosa que nos llamó la atención es que si te alojas en un hotel de Ginebra tienes transporte público gratuito por la ciudad durante toda la estancia. En los hoteles, te dan al hacer el check-in la Geneva Transport Card, que incluye los autobuses, trenes, tranvías y mouettes (los barcos amarillos que funcionan como si fuera un bus por el lago).

Por cierto, los menores de 6 años viajan gratis en el transporte público en Ginebra.

Cómo moverse por Suiza

Nosotros nos movimos en el coche de Helena, pero una opción podría ser alquilar un coche con Autoeurope. En el aeropuerto de Ginebra, hay opción de alquilar en la salida francesa, que suele ser más barato, y en la salida suiza, que suelen ser más caros… Pero para circular por Suiza los coches deben llevar la vignette que es una pegatina que cuesta 40 € al cambio para todo el año para poder usar las autopistas del país.

Si alquilas en la parte francesa del aeropuerto, lo más normal es que el coche no lleve la vignette y la tendrás que comprar. Se puede adquirir en cualquier estación de servicio de Suiza. Si viajas sin ella, te arriesgas a una buena multa. En cambio, si alquilas en la parte suiza, los coches de alquiler si llevan puesta la vignette.

Otra opción es moverse en transporte público. Existe para ello la Swiss Travel Pass, que es un bono para viajar por Suiza en tren, autobús y barco durante 3, 4, 8 o 15 días. Para los menores de 26 años está la Swiss Travel Pass Youth, que es igual pero con un 15% de descuento. Y si viajas con niños de entre 6 y 16 años, está la Swiss Family Card, con la que viajarán gratis los pequeños, siempre que uno de los adultos con el que viaje tenga un billete válido. Los niños menores de 6 años viajan gratis en el transporte público en toda Suiza.

Alojamiento

Alojarse en Ginebra, y en Suiza en general, es algo caro. Aunque tampoco nos ha parecido que sea mucho más caro que por ejemplo Londres. Nosotros nos alojamos en el Hotel de Genève, un hotel muy cuco que por su decoración parecía un hotelito de montaña. Está muy bien ubicado, a unos 5 minutos andando de la Gare de Cornavin.

En el precio estaba incluido el desayuno tipo buffet: incluía zumo de naranja de botella, leches, cafés, bollería, tostadas, charcutería, fruta y cereales. El hotel está muy bien, muy limpio y muy recomendable. Y el precio fue 358,94 euros al cambio para 3 noches en alojamiento y desayuno. La habitación era doble, con una cama de matrimonio y nos pusieron una cama supletoria sin coste añadido para la niña, que se alojó gratis. Los menores de 12 años se alojan gratis en el hotel.

Qué ver en Ginebra y alrededores en dos días y medio

Nuestro vuelo a Ginebra salió a última hora de la tarde del viernes. Ginebra era solo la excusa, porque en realidad, en nuestro viaje nos interesaban más los alrededores de esta ciudad suiza. Teníamos el sábado y el domingo entero para descubrir los alrededores y dejamos la mañana del lunes para visitar Ginebra.

DÍA 1

El plan del día fue el siguiente:

  • Gruyères: Una pequeña ciudad medieval de cuentos, en un pequeño cerro, con un precioso castillo y dos peculiares museos: el Museo H. R. Giger que muestra la fantástica obra de este ganador del premio Oscar y creador de Alien, y el Museo del Tíbet.

Gruyères

  • Maison Cailler: es la fábrica de chocolate Cailler que se ubica en la localidad de Broc, muy cerca de Gruyères. Imprescindible para los amantes del chocolate. Y muy interesante también aunque no seas fan del mismo. Te explica la historia del chocolate y cómo se elabora el chocolate suizo y luego hay una degustación en la que podrás ponerte ‘morado’ a chocolate.
  • Castillo de Chillon: castillo de origen medieval, ubicado sobre una roca a orillas del lago Lemán. Es una visita imprescindible si estás por la zona y es uno de los mejores castillos que hemos visitado hasta la fecha.
  • Montreaux: esta ciudad tiene un precioso mercado navideño, aunque como nosotros fuimos en septiembre no lo vimos. Nos acercamos para ver la escultura de Freddy Mercury, que fue uno de sus vecinos más populares. Hay un agradable paseo alrededor del lago Lemán. Se podría ir andando hasta el Castillo de Chillón o bien hasta  la cercana localidad de Vevey, aunque nosotros fuimos en coche. Es un paseo muy agradable, alrededor del lago Lemán.
  • Vevey: otra bonita ciudad a orillas del lago Lemán. Un de las cosas que más llaman la atención es su escultura de un tenedor gigante clavado en el lago. Su habitante más famoso fue Charles Chaplin y justo le homenajean con una escultura, que está al lado del tenedor.

Tenedor en Vevey

DÍA 2

Teníamos interés en visitar la ciudad francesa de Annecy, que queda a unos 40 minutos de Ginebra. El resto de visitas, las fuimos improvisando, por consejo de Helena. Este día lo pasamos por completo en Francia. Así que el plan quedó así:

  • Castillo de Montrottier: no estaba en la lista de lugares a visitar pero nos pillaba de paso y nos sorprendió para bien. Se trata de un castillo ubicado en el municipio de Lovagny. Tiene visitas guiadas sin coste añadido a las 11.00 y a las 15.00 horas en francés y a las 14.00 horas en inglés los sábados y domingos, en abril, mayo, junio y septiembre. En verano, los horarios son otros. Nos gustó también porque dejan a los niños disfraces de princesas y caballeros para hacer la visita.
  • Gorges de Fier: es un bonito desfiladero, fácilmente accesible a través de unas pasarelas.

  • Annecy: es la llamada Venecia de los Alpes por sus canales. Visitamos su Castillo de los Condes de Saboya y el Palais de l’île, que es la imagen típica que sale en todas las fotos de Annecy. También recorrimos la preciosa rue Sainte Claire y paseamos junto al lago, que nos dejó preciosas estampas de esta bonita localidad.
  • Mont Salève: desde donde se tienen unas vistas fabulosas de Ginebra. Se puede subir en funicular, aunque nosotros fuimos en coche. Está en Francia.

DÍA 3

Este último día lo pasamos solos porque nuestra amiga trabajaba. Nuestro vuelo no salía hasta las 18.00 horas, así que teníamos toda la mañana para recorrer Ginebra, que hemos de decir que es lo que menos nos gustó de todo el viaje, y bien es cierto que no precisa mucho más tiempo.

En ese medio día visitamos:

  • Sede de las Naciones Unidas por fuera (se puede visitar por dentro, pero dado que solo íbamos a estar medio día, decidimos no pasar la mañana dentro).
  • Broken Chair, una escultura justo enfrente de la ONU que homenajea a las víctimas de las minas antipersonas.
  • Reloj de las Flores: un bonito reloj de flores.
  • Lago Lemán y su Jet d’eau, que es un chorro de agua (aunque nosotros lo vimos desactivado porque hacía mucho viento, y cuando eso pasa, no lo encienden).
  • Catedral de Saint Pierre con subida a las torres del campanario.
  • Maison Tavel, pero solo por fuera porque estaba cerrada al ser lunes.
  • Parc de Bastion con su Muro de los Reformadores y sus tableros de ajedrez gigantes.

Nos quedó pendiente una visita al CERN, pero queda para la próxima vez que volvamos a Ginebra, que estoy convencida de que volveremos porque lo poquito que hemos visto de Suiza nos ha encantado y nos ha dejado con ganas de más.

Moneda

En Suiza, se utiliza el franco suizo. El cambio (octubre de 2018) es 1 € = 1,14 francos suizos. Nosotros no sacamos ni cambiamos dinero en ninguna parte porque íbamos a estar solo día y medio en el país (el segundo día lo dedicamos a Francia, donde se usa los euros).

Prácticamente en cualquier parte puedes pagar con tarjeta de crédito. Nosotros pagamos así entradas a sitios turísticos, hotel y comida en restaurantes y tiendas. Tan solo no nos aceptaron tarjeta fue en la Catedral Saint Pierre para subir a la torre, pero afortunadamente admitían euros (aunque salimos perdiendo un poco al cambio, porque la conversión que nos hicieron fue 1€ = 1 franco suizo).

Qué comer en Suiza

En Suiza, hay dos productos muy típicos: el chocolate y el queso. El primero lo pudimos degustar en la fábrica de chocolate Caillers que está en Gruyères. Y del queso pudimos dar buena cuenta en los platos típicos que degustamos en los restaurantes.

  • Raclette: Es queso de tipo raclette, que se funde en una parilla eléctrica. Se sirve junto con patatas cocidas, cebollitas y pepinillos en vinagre, y a veces, también con embutido. Es más típico de invierno, pero se puede degustar en cualquier época.
  • Rosti: es un plato con patatas a láminas y con queso.
  • Fondue: la más típica es la de queso que se sirve en un recipiente que se llama fondue, que es como una pequeña olla. El queso está derretido y con un pincho se moja pan en el queso.
  • Flammkuchen: es parecido a una pizza, pero si la característico capa de tomate y mozzarela. Tiene una masa muy fina. Es más típica de la zona de cercana a la Alsacia francesa, pero en Ginebra se puede encontrar sin problemas.
  • Tartiflette: muy similar al rosti, pero que es más típico de la parte francesa que visitamos. Contiene queso reblochon, patatas cocidas, cebollas, bacón, crème fraîche y se sirve todo junto gratinado.

Presupuesto

  • Avión: 148 €
  • Hotel: 358,94 €
  • Comidas: No vamos a poner el precio total de las comidas porque pagamos a medias con nuestra amiga… Pero comer es tan caro como puede serlo en Londres.
  • Entradas: Las entradas a los castillos cuestan de media 12 francos por persona. Los menores de 6 años entran gratis, salvo en la fábrica de chocolate que sí que pagan a partir de los 4 años.

Ha sido una escapada breve, pero intensa, y nos ha dejado con ganas de descubrir mucho más de Suiza. ¡Así que volveremos!

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