El Monasterio de Rila es uno de los lugares más conocidos de Bulgaria, y diría que uno de los más bonitos. Por algo, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, está relativamente cerca de Sofía, la capital del país. Así que es una excursión que se puede hacer perfectamente en el día. Y es por eso que decidimos incluir una visita a este lugar en nuestro viaje de cuatro días por Bulgaria.

Como para la excursión a Plovdiv, decidimos contar con los servicios de Alexander Tour. Al igual que el día anterior, nuestro conductor fue Anton y a las 9.00 de la mañana estaba puntual esperándonos a la puerta de nuestro alojamiento. Antes de poner rumbo al Monasterio de Rila, le comentamos a Anton que también teníamos interés en visitar la pequeña iglesia de Boyana, y no dudó en pasar primero por allí, aunque no es que pille de paso para ir a Rila.

Desde el 1 de mayo al 30 de septiembre, Alexander Tour tiene salidas garantizadas en castellano hacia el Monasterio de Rila cada viernes. Si el día no te cuadra para hacer la visita, lo mejor es que contactes con ellos para pedir presupuesto de una visita privada.

La Iglesia de Boyana

Esta iglesia se encuentra en el barrio de Boyana, a las afueras de Sofía, a los pies del monte Vitosha. Es una iglesia pequeñita ortodoxa que data de los siglos XI y XIII y tiene unos frescos muy bien conservados. Dicen que que son uno de los ejemplos de arte medieval que mejor se conservan en la parte oriental de Europa.

La iglesia de Boyana es también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  A la iglesia solo se puede entrar en pequeños grupos de unas 8 personas y siempre con guía del sitio. La puerta de entrada es muy pequeña, y es preciso agacharse para poder entrar. No se puede hacer fotos y como la iglesia es tan pequeñita y vas con guía, es totalmente imposible incluso robar alguna. Consta de dos salas muy pequeñas y estrechas, por lo que la visita está totalmente controlada. Tan solo se puede pasar dentro unos 10 minutos.

Bulgaria con niños: Iglesia de Boyana

Iglesia de Boyana

En los frescos se representan escenas de la época e incluso aparece el zar Constantino I y su esposa Irina, así como San Nicolás. Al parecer se desconoce quién es el autor. La guía que nos tocó hablaba tan bajito que casi ni se la oía, y para colmo el guía de otro pequeño grupo que estaba también dentro, hablaba a gritos, por lo que a duras penas logramos enterarnos de mucho más de lo que representaban los frescos.

Otra cosa que nos llamó la atención fue el jardín que rodeaba la iglesia, pues entre los árboles que había, se encontraba una secuoya gigante, que al parecer, habían traído de California, lo que hizo que recordáramos nuestras vacaciones por la Costa Oeste de Estados Unidos.

Más información
  • Horario de apertura:
    • Entre el 1 de abril y el 31 de octubre: de 9.30 a 17.30 horas.
    • Del 1 de noviembre al 31 de marzo: de 9.00 a 17.00 horas.
  • Precio:
    • Entrada general: 10 leva
    • Entrada para escolares y estudiantes universitarios: 2 leva
    • Gratis para discapacitados y lunes para todos a partir de las 15.00 horas.
  • Cómo llegar: se puede llegar en el bus 64 y 107

El Monasterio de Rila

Tras la visita a Boyana, nos dirigimos ya por fin al Monasterio de Rila, que está a unos 125 km de Sofía. Al contrario que a Plovdiv, donde la carretera es muy buena, en esta ocasión, solo iremos por un tramo pequeño por la autovía, y luego es por carreteras secundarias. Incluso el último tramo es por una carretera con bastantes curvas. No me pareció que estuviera tan bien señalizado el camino como cuando fuimos a Plovdiv.

Bulgaria con niños: Monasterio de Rila

Puerta de Dunipsta

El Monasterio de Rila, como su propio nombre indica, está ubicado en las Montañas Rila, en el valle del río Rilski. De hecho, ese es el nombre que vimos en los carteles que indicaban el camino.

Fue fundado en el siglo X por San Juán de Rila, que era un ermitaño, cuyo nombre de pila era Iván Rilski, que era un ermitaño, que se retiró a estas montañas. Cuenta la leyenda que vivió en un hueco de un árbol tallado en forma de ataúd y que su fama de santidad se extendió y empezó a acudir gente para vivir como él. Al final de su vida fue cuando fundó el monasterio.

Durante los años de ocupación otomana, el Monasterio de Rila se convirtió en símbolo de la resistencia búlgara. A mediados de siglo XIX sufrió un incendio que destruyó parte del monasterio, pero con donaciones de fieles se reconstruyó.

Bulgaria con niños: Monasterio de Rila

Monasterio de Rila

Nosotros solo pasamos unas horas en el monasterio, pero en la actualidad es posible incluso dormir dentro, pues tiene algunos dormitorios muy sencillos donde uno se puede quedar, como hizo Teresa de Apuntes de Viaje.

A las puertas del monasterio hay zona de aparcamiento. La entrada al monasterio es gratuita. Entramos en el complejo por la puerta Dunipsta y la visión desde ahí es impresionante. Como santuario sagrado que es, no hagas ruido porque te llamará la atención… De hecho, a nosotros nos la llamaron por la peque… Y porque solo se nos ocurrió a nosotros ponernos a hacernos fotos de saltos… Y al saltar hacíamos un poquito de ruido porque retumbaba en el claustro… :S

La iglesia de la Natividad se encuentra en medio de un precioso claustro. Además, se pueden visitar un par de museos, el de Agricultura y el de Tesoro -a los que no entramos-.

Cuando te acercas a la iglesia, los frescos de su pórtico te dejarán sin palabras. ¡Son realmente bonitos! Ese pórtico está profusamente decorado, y ahí se pueden hacer todas las fotos que quieras… No así en el interior de la Iglesia de la Natividad, donde está totalmente prohibido.

Bulgaria con niños: Monasterio de Rila

Frescos de la Iglesia de la Natividad

El interior de la iglesia también merece mucho la pena. Y como en las iglesias ortodoxas que hemos visto en Sofía, también es muy rica su decoración. Junto a la iglesia encontramos la torre Hreliova que es también muy bonita y alberga el campanario.

Tras pasear tranquilamente por el recinto salimos por la puerta de Samokov, que también es muy bonita. A ese lado del Monasterio hay varios chiringuitos con recuerdos y sitios para comer. Anton nos recomienda probar un dulce típico búlgaro que venden justo en un edificio que están en frente de la puerta Samokov.

Como ya es mediodía y hay un poco de hambre, Anton compra un par de dulces para que los probemos. Su sabor nos recuerda a los buñuelos fritos o los churros.

Bulgaria con niños: Monasterio de Rila

Monasterio de Rila

Antes de regresar a Sofía, comemos en un restaurante que está a un par de kilómetros del Monasterio. Una vez más hacemos caso de la recomendación de Anton. Dice que en la zona son típicas las truchas de río a la plancha, así que es lo que pedimos para comer junto a una ensalada shopska, que se convierte en uno de nuestros platos preferidos y que pediremos casi siempre en las comidas para acompañar.

Monasterio de Rila

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