Cuando organizábamos nuestro viaje en familia a Dublín, teníamos claro que uno de los días lo pasaríamos fuera de la ciudad realizando una excursión y que lo haríamos con la empresa Irlanda en español porque era la única que ofrecía las rutas guiadas totalmente en español. Había muchos sitios interesantes a los que ir, pero al final fuimos a Glendalough, Wicklow y Powescourt porque fue la excursión que iban a realizar el día que teníamos previsto dedicarlo a salir de la capital.

Hay muchas empresas en Dublín que hacen excursiones de un día desde la capital. Quisimos hacerla con Irlanda en español es porque es la única empresa que ofrece las excursiones con guías españoles.

Contactamos con ellos cuando nuestra visita a Fitur y les contamos que viajábamos con una niña de 3 años y que nos interesaban dos excursiones: la de Belfast y la de Glendalough. Al ser temporada baja, Javier que es el dueño de la empresa -un español que lleva ya unos cuantos años viviendo en Dublín- nos dijo que no todas las excursiones se hacían pero que el día antes nos concretaría cuál se haría. Finalmente fue la excursión a Glendalough, Wicklow y Powescourt.

Otras excursiones desde Dublín

Desde Dublín caben varias opciones: desde las más cercanas como Howth y Malahide hasta otras más alejadas como los acantilados de Moher.

  • Howth y Malahide: son dos pequeños pueblos de la costa, al norte de Dublín, a los que se puede llegar con excursión contratada o también en autobuses públicos o trenes DART. Yo ya conocía Howth de cuando estuve en Dublín hacía unos años. Es un pueblo costero, marinero, con mucho encanto. Lo mejor que se puede hacer en Howth es comer pescado o marisco muy fresco. Lo que destaca de Malahide es su castillo que es uno de los más antiguos de Irlanda. Ambos pueblos están a unos 30 minutos de Dublín en transporte público.
  • Belfast: Era la excursión que más nos apetecía hacer por la historia política que tiene detrás. En la capital de Irlanda del Norte se pueden ver lugares tan interesantes como el barrio del Titanic, el muro de la paz o los murales políticos de los barrios católicos y protestantes, entre otras cosas. No fuimos porque esta excursión no salió adelante con Irlanda en español por falta de gente. Era temporada baja. Si vas en temporada alta, no tendrás problemas porque la hacen todas las semanas. En verano, hay salidas todos los días, y en primavera, tienen excursiones 3-4 días a la semana. Esta excursión, la suelen combinar con un paseo por la Calzada de los Gigantes, que es patrimonio natural de la UNESCO. Se trata de un paisaje con de rocas basálticas formadas hace 60 millones de años.
  • Acantilados de Moher: Se trata de un paisaje espectacular, que está declarado geo parque natural protegido por la UNESCO. Junto con los acantilados, en las excursiones de un día desde Dublín, también se suele parar en la colorida ciudad Galway.

Excursión a Glendalough y Powescourt

A las 9.30 horas, una minibús de Irlanda en español nos esperaba junto al hotel Gresham. Al ir con la niña, nos habían puesto una sillita de retención infantil. ¡¡Genial!! Nuestro guía se llamaba Óscar, un español muy majete que nos contó que ya llevaba 6 años viviendo en Dublín. Poco a poco fueron llegando los que serían nuestros compañeros de excursión y cuando ya estuvimos todos, salimos hacia las montañas de Wicklow. Afortunadamente el día había amanecido soleado y sin nubes, aunque iba a ser muy frío.

Con nuestro guía en Glendalough

Con nuestro guía en Glendalough

Las montañas de Wicklow se encuentran en el Condado de Wicklow, a una hora más o menos de Dublín. Este condado es conocido como el jardín de Irlanda por el precioso colorido de sus paisajes. Precisamente por ello, en Wicklow, como nos contó Óscar, se han rodado muchas películas y una de ellas es Braveheart que aunque la historia transcurre en Escocia, la facilidades para rodar en Irlanda, unido a los bonitos paisajes irlandeses que se asemejan a los escoceses, se decantaron por hacerlo en Wicklow.

A medida que dejamos atrás Dublín y nos adentramos en el condado de Wicklow comenzamos a ver ese característico paisaje verde. Por algo se le conoce a Irlanda como la isla esmeralda. Y eso es posible por su clima lluvioso. No en vano es uno de los países europeos que más días de lluvia registra al año. Durante el trayecto se suelen ver muchas ovejas y vacas… y digo suele, porque nosotros vimos pocas -vacas ningunas y ovejas, algunas sueltas-. Como el frío era tan intenso, los animales estaban guardados en sus granjas.

Glendalough

Cuando llegamos a Glendalough hacía un frío del carajo. En el cielo no se veía ninguna nube, así que podríamos disfrutar de la zona sin la molesta lluvia. Glendalough se encuentra en un valle glaciar, rodeado de dos lagos. Las ruinas del monasterio de Glendalough es uno de los monumentos más famosos del país. Este asentamiento, que es cristiano, fue fundado por St. Kevin en el siglo VI, que era el hijo primogénito de una familia bien que no entendió que se dedicara a una vida monástica.

La entrada a Glendalough es gratuita. Al parecer, para saber qué hay que ver, venden unos planos por poco dinero. en el Centro de Recepción de Visitantes. Nosotros como íbamos con guía, la verdad es que no me fijé en ello.

Glendalough

Glendalough

Del conjunto destacan los restos de varias iglesias antiguas, la tumbas con numerosas cruces celtas y sobre todo, la impresionante torre redonda de unos 33 metros que domina la zona. Nuestro guía nos cuenta detalles de la vida en Glendalough, cuyo mayor período de esplendor fue durante la Edad Media, antes de que Irlanda fuera invadida por los vikingos.

Tras recorrer los restos del monasterio, cogimos una senda que lleva a los dos lagos de origen glaciar. El camino está bien acondicionado y es accesible para ir con carrito de bebé, aunque nosotros llevamos nuestra mochila ergonómica porque resulta mucho más cómodo.

Al final del camino se encuentra el lago grande que ¡es realmente impresionante! Llegar hasta allí lleva una media hora andando, pero no se hace para nada pesado por el paisaje y porque es muy llano el camino. En el trayecto, se pueden ver el lago pequeño y alguna cascada pequeña que otra. Como hacía frío, apenas paramos junto al lago salvo para hacernos unas fotillos. En otras condiciones, seguro que resulta agradable pararse a descansar un poco antes de retomar el camino de vuelta.

Upper Lake

Upper Lake

Powerscourt

De vuelta al autobús de Irlanda en español, antes de parar a comer, nos dirigimos a los jardines de Powescourt. Según Natural Geographic, estos jardines son los terceros mejores del mundo. Así que con esa premisa llegamos a este paraje…. Sin embargo, al visitarlo en enero, no luce en todo su esplendor y tiene cierto aspecto desangelado. Pero estamos seguros que en primavera tiene que ser todo un espectáculo.

En la parte alta de los jardines, se encuentra la mansión Powerscourt, pero no hay nada en su interior a visitar, salvo las tiendas que alberga en la planta baja o el Avoca Terrace Café. La mansión se construyó en el siglo XVIII y sufrió un incendio en 1974 que destruyó por completo su interior. Por eso, todo en su interior es nuevo. Los comercios de su interior es una tienda Avoca, que es un negocio familiar muy popular en Irlanda, pero que tiene un montón de tiendas por todo el mundo ya. Venden productos de decoración, textiles… Aunque lo que destaca sobre todo son los productos elaborados con la lana de las ovejas irlandesas. Dicen que es muy buena esa lana.

Jardines de Powerscourt

Jardines de Powerscourt

En la finca también está la que se considera la cascada más alta de Irlanda, pero para poder ver la cascada hay que pagar una entrada que lo incluya (hay dos tipos de entrada: solo los jardines y otra para los jardines y la cascada). Por cierto, el precio de la entrada varía si se va de noviembre a marzo o el resto del año. En invierno es algo más barato.

Con vistas al monte Sugarloaf, los jardines de Powerscourt ocupan más de 19 hectáreas. Destacan dos espacios en especial: el Jardín Japonés y el Cementerio de Mascotas. Nos dieron 45 minutos para recorrer el jardín a nuestro aire, pero no hicimos la ruta propuesta en el folleto que nos entregaron al entrar, sino que nos dirigimos directamente a estos dos espacios.

La visita se inicia con el jardín italiano que es el que está delante de la mansión y desde el que se ve el monte Sugarleaf. Al bajar por la escalinata del jardín italiano se llega a la fuente del tritón que está inspirada en la fuente de la Plaza Barberini que hay en Roma.

Los jardines japoneses no es lo que uno podría imaginar a priori, sobre todo, si has estado en Japón, pero son bastante chulos: hay plantas procedentes de Asia y algún adorno ornamental que nos puede recordar al país del Lejano Oriente.

Jardines de Powerscourt

Jardines de Powerscourt

El cementerio de mascotas es bastante curioso. Era el lugar donde se enterraban las mascotas de la familia. Tiene las lápidas de los animales allí enterrados, donde aparece su nombre, edad al morir, e incluso se pueden ver los premios que obtuvieron.

Johnnie Fox’s

Al acabar la visita, ya estábamos muertos de hambre. ¡Y es que eran más de las 14.00 horas! Entre todos los asistentes consensuamos donde comer. La comida no estaba incluida en la excursión. Óscar nos dio dos opciones: o comer algo en la cafetería de la mansión Powerscourt o ir a un legendario pub: el Johnnie Fox’s que está considerado como el más antiguo de Irlanda. Todos estuvimos de acuerdo en ir al Johnnie Fox’s a disfrutar de una comida «typical Irish».

Johnnie Fox's

Johnnie Fox’s

El Johnnie Fox’s está situado en Glencullen, en la cima de las montañas, y lleva abierto desde el 1798. Tiene fama también de ser el pub que está a mayor altura del país, pero Irlanda no tiene altas montañas, así que no era muy difícil conseguirlo. El interior del pub es bastante curioso: Tiene mil cacharros decorando las paredes. La verdad es que no sabes dónde mirar. Incluso tiene una zona donde hay fotos de comensales famosos que han pasado por el pub, y entre ellas había una foto de nuestro actual rey, Felipe VI, que comió en el Johnnie Fox’s cuando era príncipe de Asturias.

Este pub es bastante grande y cuenta con varios salones. En él se puede disfrutar de música irlandesa en directo mientras se come. Nosotros tomamos un menú que tenía acordado la empresa de Irlanda en español, aunque cabía la opción de comer de carta.

Preferimos el menú porque consistía en platos típicos de la gastronomía irlandesa: de primer, «soup of the day», que contrariamente a lo que se puede pensar, no es una sopa, sino una crema; de segundo, «Irish Stew», que es un guiso de carne de cordero con patatas, y de postre, un dulce a base de bizcocho con whiskey y nata, y también café o infusión. El precio fue de 20€ por persona. De bebida solo estaba incluido agua natural. Si se quería otro tipo de bebida, se pagaba aparte.

La comida estaba muy rica y la verdad es que para una persona es bastante comida. Nosotros, de hecho, compartimos nuestro menú con la niña. Para ella, no pedimos nada. Para la peque nos pusieron una trona.

Irlanda-en-Español

Al terminar de comer, regresamos ya a Dublín. La excursión finaliza junto al Trinity College a donde llegamos sobre las 17.30 horas.

Más información

Precio de la excursión: 40 €. Los menores de 4 años no pagan. La comida, es opcional, y son 20 € por persona.

NOTA: Este post, que refleja nuestra opinión personal e independiente de esta excursión, ha sido posible gracias a la colaboración con Irlanda en Español. 

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