Cuando viajamos a Israel en familia, tenía claro que queríamos entrar en Palestina para visitar Belén, la ciudad donde la tradición cristiana dice que nació Jesús. La duda sería si hacerlo durante nuestro roadtrip o en excursión desde Jerusalén. Pero al alquilar el coche nos dijeron que no estaba permitido el paso con el vehículo a territorios palestinos, así que no hubo dudas: haríamos una excursión de ida y vuelta en el día a Belén yendo en autobús.

Cómo llegar a Belén

Es fácil y seguro llegar a Belén en transporte público desde Jerusalén. Hay autobuses durante todo el día que recorren la distancia entre ambas ciudades, que es de unos 10 kilómetros.

Hay dos tipos de autobuses para llegar:

  • Los autobuses que paran en el checkpoint en el lado israelí del paso fronterizo, del conocido «Muro de la Vergüenza». Con este bus, hay que pasar andando el control. Después para llegar al centro de Belén tienes dos opciones: ir andando (queda como a media hora) o coger un taxi (hay que negociar con el taxista el precio). El autobús que va de Jerusalén a Belén es el 24 o 124  y sale de HaNevi’im Terminal, la parada de autobuses que está próxima a la parada de tranvía de la Puerta de Damasco. Tarda como unos 20 minutos y cuesta unos 7 shekels.
  • Los autobuses que van directamente hasta el centro de Belén sin parar en el control fronterizo (y sin pasar, pues nosotros aunque íbamos atentos, ni lo vimos), aunque da un rodeo para llegar y se tarda el doble, unos 45-50 minutos. Al ir hacia Belén, hace paradas para que se baje y suba la gente, pero no en el checkpoint. Al regreso, en cambio, sí que hace una breve parada en la frontera. Siendo extranjero, no tendrás ni que bajar del bus, sino que subirá un militar a comprobar los pasaportes. En cambio, a la gente de allí, les obligan a bajar para el control y para ver lo que puedan llevar en el maletero. Este autobús es el 21 o 121 y se coge en la Estación Central Sultán Suleiman, que se ubica próxima a la otra estación, entre la Puerta de Damasco y la Puerta de Herodes.
Belén

Belén

Nosotros optamos por esta segunda opción porque viajábamos con la niña. Habíamos leído que en el Checkpoint, solía haber largas colas y que además, solía ser bastante duro ver los controles exhaustivos a los que sometían a los palestinos, no así a los extranjeros, que suelen pasar sin mayor problema. Preferimos ahorrarnos ese trance e ir a lo cómodo de ir en el bus directo.

Una vez que llegas a Belén, te deja en una gran avenida, próxima a la calle que lleva hasta el corazón de Belén, donde encontraremos los principales puntos a visitar. En unos 5-10 minutos andando estarás en la Iglesia de la Natividad, que es el lugar más emblemático de la ciudad.

Nada más bajar del autobús notamos un gran cambio con respecto a Israel. Esa ciudad palestina nos recordó más otras ciudades árabes que hemos visitado en nuestros viajes. Hay más tráfico y es más caótica. Y tal vez algo más sucia si lo comparamos con otros lugares que hemos visto en nuestro roadtrip por Israel.

También otra diferencia que notamos es que es bastante más barata que Israel. Por ejemplo, una botella de agua cuesta tres veces menos. Y comer cuesta también bastante menos, casi la mitad.

En Belén, hay belenes por todas partes para comprar de recuerdo

En Belén, hay belenes por todas partes para comprar de recuerdo

Y asimismo nos llamó la atención que en esta ciudad que es tan importante para el Cristianismo, la religión mayoritaria sea el islam y que proliferen más las mezquitas que las iglesias. De hecho, frente a la Iglesia de la Natividad encontramos una pequeña mezquita.

Qué ver en Belén

Al bajar del autobús nos encaminamos hacia Manger Square, el corazón de Belén. Para llegar hasta allí, vamos por una calle peatonal muy comercial, que nos recuerda a los zocos que hemos visto en Marrakech, Egipto o Estambul. En Manger Square hay una oficina de información turística. Entramos y nos proporciona un mapa de Belén sin darnos muchas más explicaciones. También en esta plaza y en los alrededores hay muchos restaurantes y tienditas en donde podrás comprar un típico nacimiento de madera para las próximas navidades.

Con nuestro mapa en la mano nos dirigimos a la Iglesia de la Natividad, que está al lado de la oficina de turismo. Es el lugar donde estaba supuestamente ubicado el famoso «portal de Belén» donde, según marca la tradición cristiana, nació Jesús. Esta iglesia, y sobre todo, el lugar exacto donde nació, suelen estar bastante concurridos. Entramos por la Puerta de la Humildad, una puerta muy pequeña de acceso… Tan pequeña que hay que agacharse para poder entrar.

Entrada a la Iglesia de la Natividad de Belén

Entrada a la Iglesia de la Natividad de Belén

Según la guía que llevamos, al parecer es así por un doble motivo: agacharse antes de entrar es un signo de reverencia y por otro lado, sirve para que nadie en tiempos de las cruzadas pudiera entrar a caballo.

Cuando fuimos, la Iglesia de la Natividad estaba en obras por dentro y por fuera… Por fuera es extremadamente sencilla. Y más que una iglesia, parece una fortaleza por sus muros.

La primera iglesia se construyó en el 326 d.C. donde estaba la cueva donde donde la tradición cristiana situaba el nacimiento de Cristo. En aquel entonces, esta zona quedaba a las afueras de Belén. Posteriormente un incendio destruyó aquella iglesia y en el 530 d.C. el emperador Justiniano mandó edificar la basílica actual.

Este edificio religioso es compartido por la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia apostólica armenia y la Iglesia católica, aunque también tienen derechos sobre ella, aunque menores, los Ortodoxos Sirios y coptos.

Lo más interesante de la Iglesia para los cristianos (y bueno, para cualquier turista) es la Gruta de la Natividad, que se encuentra bajo el prebisterio y que es el lugar preciso donde se supone que nació Jesús. Suele formarse una buena cola para entrar, aunque de normal, no llevará más de 20 minutos entrar (todo depende de lo que se entretenga la gente dentro). Esta gruta es muy pequeña, y con una estrella de plata en el suelo está marcado el punto exacto. También en el interior de la Gruta está el pesebre donde la Virgen María acostó al niño, que en la actualidad es un hueco en la roca.

Y ahí justo, donde está la estrella, es donde nació Jesús en Belén

Y ahí justo, donde está la estrella, es donde nació Jesús en Belén

Sin ser creyentes, hay que reconocer que visitar este sitio nos pareció algo mágico, por eso de llevar toda la vida celebrando la Navidad.

Además de la gruta, en la Iglesia se pueden ver también mosaicos bizantinos que datan de cuando se construyó la iglesia, y un patio interior, donde encontramos un belén con figuras a tamaño real. Justo al lado está la iglesia de Santa Catalina, desde donde se celebra una misa el día de Navidad que suele ser retransmitida. Nosotros cuando fuimos estaba cerrada y tuvimos que conformarnos con verla a través de una cristalera.

Salimos de la Iglesia de la Natividad y nos dirigimos al siguiente punto a visitar, que está a unos metros nada más. Es la llamada Gruta de la Leche, que es, según la Biblia, el lugar donde se escondieron María y José con Jesús recién nacido para evitar la matanza del día de los inocentes. Dicen que una gota de la leche de María tocó una roca roja y la convirtió en blanca. Se dice también que visitar el lugar aumenta la fertilidad.

La Iglesia de la Natividad de Belén con andamios

La Iglesia de la Natividad de Belén con andamios

Antes de emprender el regreso a Jerusalén, deambulamos por la calle donde está la Gruta de la Leche, curioseando las tiendas que hay. En una de ellas, compramos nuestro belén de madera olivo. Y en esa misma tienda, tienen una terraza a la que nos dejan subir para contemplar los tejados de Belén.

En Belén hay otros lugares interesantes a visitar, pero nsotros no fuimos porque quedaban retirados del centro, pero lo dejo aquí por si te interesa ir a verlo:

  • La Tumba de Raquel, que es un lugar sagrado para musulmanes, judíos y cristianos. Hemos leído que el  acceso solo está permitido a quien viaja en el autobús Egged desde Jerusalén. No sé si será cierto o no.
  • El Monte de los Pastores, que está a 2 kilómetros de Belén. Se supone que es el lugar donde los pastores recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús.
  • El Grafiti de Banksy, que está en la frontera, en el Muro de la Vergüenza.
Tejados de Belén, con la Iglesia de la Natividad

Tejados de Belén, con la Iglesia de la Natividad

Por cierto, nosotros hicimos esta excursión en sábado desde Jerusalén, porque este día permanece gran parte de la ciudad cerrada por ser shabbat, la celebración semanal de los judíos. Creo que hay sitios abiertos, en la zona cristiana de la Ciudad Vieja… Pero ni siquiera funciona el tranvía. De hecho, el shabbat empieza el viernes al caer la noche, y a nosotros nos costó encontrar un sitio donde cenar el viernes por la noche porque estaba todo cerrado. Tan solo encontramos un restaurante chino abierto. El shabbat dura hasta que se pone el sol el sábado. Entonces, todo vuelve a la normalidad.

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