El primer día en Estambul nos dedicamos a visitar una de las zonas más bonitas de la ciudad y que es imprescindible en cualquier viaje a la antigua Constantinopla: Sultanahmet. Aquí visitamos Santa Sofía, la Mezquita Azul y, las antiguas Cisternas romanas. Concluimos el día tomando un té turco y probando las pipas de agua o nargiles y dando una vuelta por el Gran Bazar.

DÍA 1 
En nuestro primer día en Estambul salimos hacia las 9.00 horas del hotel para dirigirnos a Sultanahmet. Es el lugar donde se ubica Santa Sofía, la Mezquita Azul y el Palacio Topkapi. Antes de iniciar nuestras visitas necesitábamos poder cambiar nuestros euros por liras turcas. Justo enfrente de la mezquita de Santa Sofía, que era nuestra primera parada, había una casa de cambio.

Santa Sofía

El nombre de Santa Sofía procede del turco Aya Sofia, Santa Sabiduría. En realidad nunca estuvo dedicada a ninguna santa. Primero fue una basílica en época de Justiniano. Se construyó en torno al año 537. Cuando la ciudad cayó en manos del sultán Mehmet II en 1453 se convirtió en mezquita. Con el paso del tiempo se reconvirtió en el museo que es en la actualidad.

De su pasado quedan vestigios de todo tipo: desde mosaicos dedicados a santos, hasta dos medallones con inscripciones árabes con el nombre de Alá, Mahoma y los cuatro primeros califas. Entrar en Santa Sofía es estremecedor porque es realmente imponente, inmensa. Dado que ya no es una mezquita, sino que se ha reconvertido en una especie de museo, no es preciso descalzarse para entrar dentro. También por esto mismo, hay que pagar una entrada para pasar. El precio de la entrada es de unos 7 euros (2006). Abre todos los días menos los lunes.

También conserva la fuente de las abluciones en su exterior y un antiguo baptisterio. Un punto interesante que no hay que perderse es la columna llorona, muy próxima a la salida. Esta columna en cuestión tiene un agujero que con el paso de los años se ha ido agrandado. Y es que al parecer hay que poner el dedo pulgar dentro del agujero y girar la mano de izquierda a derecha y pedir un deseo. No recuerdo si el deseo que pedimos se cumplió… Supongo que si no lo recuerdo es porque no pasaría nada… Es recomendable subir a las tribunas para ver unos bonitos mosaicos que hay en la parte superior.

Mezquita Azul

De Santa Sofía cruzamos a la Mezquita Azul, que si es una auténtica mezquita. Es necesario quitarse los zapatos y las mujeres han de cubrirse la cabeza con un pañuelo. Si alguna va con camiseta de tirantes, ha de cubrirse también los hombros.
Mezquita Azul de Estambul

Mezquita Azul

Lo que más recuerdo de esta mezquita es su terrible y nauseabundo olor a pies. En ninguna otra mezquita huele tanto a pies como aquí. La entrada es gratuita y no suelen dejar pasar a la hora de la oración. Es conocida también como mezquita de Sultanahmet. Fue construida a principios del siglo XVII. Tiene seis minaretes porque se le antojó al sultán que la mandó construir, el sultán Ahmet I que quería superar a Santa Sofía.
Al entrar lo primero que te encuentras es las fuentes de las abluciones. Ya desde el patio puedes apreciar por qué se la conoce como Mezquita Azul y es que es el color predominante tanto en las cúpulas y minaretes, como en su interior. Cada noche, en verano, hay espectáculo de luz y sonido. Cada día el idioma es diferente. Ahora no recuerdo qué día se hace en español, pero con preguntar en la Oficina de Turismo, os informarán.

Salimos de la Mezquita Azul por la salida al Hipódromo. Poco queda ya de él, de su época romana, salvo dos obeliscos y la columna serpentina. Por sus dimensiones era el segundo más grande de la Antigüedad, tan solo superado por el Circo Maximus de Roma. Con los años este hipódromo fue saqueado hasta el punto que solo queda lo que ahora se puede ver.

Cisternas

De ahí fuimos a las Cisternas, que se encuentran en la misma plaza donde están Santa Sofía y la Mezquita Azul. La entrada es de pago. Es una cisterna bizantina y se alimentaba de agua procedente del acueducto de Valens (del que os hablaré en otro post). Es recomendable visitarlo cuando más calor hace en la ciudad, porque dentro se está muy fresquito. Lo más interesante de la Cisterna se encuentra al fondo de la misma, donde podrás contemplar dos zócalos que representan cabezas de medusa. Dentro de este lugar hay un restaurante. Nosotros no lo probamos, pero tengo entendido que es un buen sitio para comer…
Medusa en las Cisternas

Medusa en las Cisternas

Con tanta visita, ya era la hora de comer. Buscamos un sitio por las proximidades y entramos en un restaurante en el que vimos que había muchos turcos. Estaba en frente de la parada del tranvía en Yerebetan Caddesi. La comida fue muy barata, unos once euros los dos.

Té turco y un nargile

De ahí fuimos a una tetería que se convertiría en nuestra tetería favorita: Çorlulu Alipasa Medressi. Está en Yeniceriler Caddesi. Está junto a un antiguo cementerio turco. Es un sitio ideal para ir a tomarse un té de manzana y fumar en nargile. Nosotros no fumamos, pero fumar nargile nos encantó. Eso sí, luego después nos dolía la garganta porque te la deja muy reseca y nosotros no estamos acostumbrados.
El resto de la tarde lo dedicamos a callejear por el Estambul viejo y ver la Mezquita de Kucuk Ayasofya, que es conocida como la «Pequeña Sofía». Antes de ser mezquita fue la iglesia bizantina de Santos Sergio y Baco. Fue construida antes de Santa Sofía. Muy próxima a esta, se encuentra la mezquita de Sokullu Mehmet Paça. Está decorada con bonitos azulejos de Iznik.

Gran Bazar

 También tuvimos la oportunidad de tomar contacto por primera vez con el Gran Bazar, que es un sitio increíble. Es como un laberinto con miles y miles de puestos. Según vas avanzando te van asaltando para intentar engatusarte y venderte algo. Como en otros países musulmanes, el regateo está a la orden del día. Cualquier cosa que quieras comprar estará muy por debajo del precio inicial que te digan.
Gran Bazar de Estambul

Gran Bazar

De ahí nos fuimos a uno de los mejores restaurantes que os podré recomendar en Estambul. Es necesario hacer reserva porque suele estar bastante lleno. Es el Seven Hills. Está en Tevkifhane Sokak y forma parte del hotel del mismo nombre. Tiene una terraza con las mejores vistas de Estambul. A un lado Santa Sofía iluminada y al otro la Mezquita Azul también iluminada. Además, con vistas al Bósforo. Es una preciosidad, aunque bien es cierto que el precio es caro para ser Estambul, aunque comparado con España, es barato. Una cena para dos nos costó 30 euros. Cenamos de maravilla y con unas vistas increíbles.

Toda la información de este viaje en:

Pin It on Pinterest