El tercer día de nuestro viaje a Estambul era el día en el que visitaríamos el Gran Bazar. Habíamos estado el primer día, pero tan solo dimos un pequeño paseo. El Gran Bazar se merece mucho más que eso. Pero también era el día en el que visitaríamos el Palacio Topkapi, el Museo Arqueológico y nos daríamos un buen baño en un hammán.

DÍA 3

Nuestro hotel estaba a menos de cinco minutos andando del Palacio Topkapi. Había leído en foros que solía haber bastante cola por lo que era recomendable acudir temprano. Abren a las 9.00 horas, así que ahí estuvimos a esa hora clavaos. El precio es de 7 euros (2006). Nada más llegar al palacio, es también recomendable que lo primero que hagas es reservar la visita al harén que solo está abierto de 9.30 a 14.00 horas. Entrar al harén no está incluido en la entrada al palacio, pero merece la pena pagar por ver esta zona del recinto. Hay visitas guiadas cada media hora. Cuando yo estuve no se hacía visita en español. Nosotros pillamos una en inglés.

El Palacio Topkapi fue durante cuatro siglos la residencia principal de los sultanes. Durante todo el tiempo que estuvo habitado, cada soberano aportó al embellecimiento del lugar y enriqueciendo las estancias y añadiendo nuevas como una mezquita, un hammán, una biblioteca… La visita al palacio al completo puede llevar perfectamente casi toda la mañana. Es de una gran belleza y con rincones asombrosos como sus jardines, quioscos y salas con una rica decoración. No hay que dejar de visitar tampoco la zona donde está el tesoro con valiosas joyas. Al terminar con el Palacio, pasamos al Museo Arqueológico que está justo al lado del palacio.

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Palacio Topkapi

Con tanta visita, llegó la hora de comer. En esta ocasión hicimos una comida rápida a base de kebacs en un bar en la misma calle donde está nuestra tetería favorita. Nos llamó mucho la atención que allí los kebacs no son como los que se pueden comer en España. Aquí siempre te ponen dos salsas, pero allí los suelen poner secos, sin salsa alguna. La comida fue de lo más barato que comimos en Estambul, en torno a seis euros los dos. Como estábamos cerca de la tetería, volvimos a fumar en nargile y a tomarnos un par de tés de manzana.

De allí pasamos al Gran Bazar. Aunque habíamos estado ya un día deambulando, no habíamos hecho todavía compra alguna. Así que esa tarde aprovechamos para practicar el arte del regateo… Cuando uno visita Estambul, no puede dejar de pasar por el Gran Bazar y regatear y regatear cuánto pueda. Hay gente que se puede agobiar con esto de tener que regatear, pero es fundamental en países musulmanes. Y cuando le coges el tranquilo, puede ser incluso divertido.

Tras las compras, nos dirigimos hacia la Mezquita de Süleymaniye, o también conocida como la de Solimán el Magnífico. Fue construida en el siglo XVI. Se trata de una de las mezquitas más grandes y majestuosas de Estambul. Antes de salir del recinto, es recomendable echar un vistazo al mausoleo de Solimán. Junto a la mezquita está el hammán de Süleymaniye. Darse un baño turco es otra experiencia que no hay que dejar de realizar cuando uno va a Estambul.

En el hammán

En el hammán

Nosotros elegimos este hammán porque es el único mixto que hay en la ciudad. En realidad, los hammanes auténticos están divididos y no pueden entrar juntos hombres y mujeres, pero para no tener que darnos el baño por separado decidimos entrar en este que está pensado para los turistas. El baño es muy relajante. En los hammanes, como en las antiguas termas romanas, se combina el calor seco, el húmedo y el frío. El baño finaliza con un vigoroso masaje que te dan. Nosotros salimos como nuevos de allí.

Para finalizar el día, decidimos ir a cenar a Kumkapi. En la actualidad, el barrio de pescadores que fue Kumkapi ha dejado paso a un sitio muy turístico con restaurantes caros donde comer pescado. Para llegar hasta Kumkapi es preciso coger el tren en Sirkeci porque queda bastante retirado del centro. Tiene una calle peatonal con muchos restaurantes. Ahora mismo no recuerdo en cuál de ellos cenamos. De allí, ya volvimos al hotel que el día había sido largo.

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