Nuestro último día en Múnich lo dedicamos a volver al Oktoberfest y recorrer algunos puntos de la ciudad que aún no conocíamos, como la Karlplatz.

DÍA 6

Era nuestro último día en Múnich y por suerte había amanecido soleado, sin ninguna nube. El segundo día del Oktoberfest se celebraba otro desfile importante y bastante vistoso, según nos dijo el guía de Múnich, así que decidimos acercarnos a verlo. En esta ocasión el desfile empezaba a las 10.00 horas en el centro de la ciudad y terminaba en el recinto ferial. Nosotros fuimos a la parte final de recorrido a la hora en la que empezaba en el centro para coger mejor sitio que el día anterior.

La espera fue bastante tediosa porque llegamos demasiado pronto, aunque eso sí, cogimos sitio en primera fila. Cansada de estar de pie con la mochila al hombro, yo la dejé en el suelo, pero Gus no hizo lo mismo y esto provocó que los que estaban detrás de nosotros se mosqueasen un poco. Cuando por fin llegó el desfile como Gus se movía mucho para grabar una señora de mediana edad empezó a hablarnos en alemán y a hacer muchos gestos. Nosotros no sabemos ni papa de alemán, pero a juzgar por los gestos que hacía la buena señora y su cara de mala humor me pareció entender que la mochila de Gus la estaba molestando, y mucho, y nos pedía que la dejara en el suelo. Se lo dije a Gus. La dejó en el suelo, y entonces le cambió la cara a la señora que esbozó una sonrisa y empezó a decirnos «danke, danke» (o como se escriba).

La verdad es que habiendo visto el desfile el día anterior, el de este día era muy parecido. Y tampoco era tan vistoso como imaginábamos. En esta ocasión, apenas había carrozas y se trataba más bien de un desfile de personas con trajes típicos de la zona, trajes de época y de diferentes profesiones: pasaron cazadores, leñadores, bandas de música… Vamos que si uno ha ido al desfile inaugural, este es un poco tostón… Cansados de estar de pie sin movernos viendo desfilar a gente y más gente, decidimos marcharnos antes de que acabase, para alegría de los que estaban detrás que en seguida se colocaron en nuestro sitio.

Desfile del Oktoberfest

Desfile del Oktoberfest

Como hacía muy buen día, el Oktoberfest estaba aún más lleno de gente que el día anterior. Hoy nos habíamos propuesto comer en alguna caseta… Bueno, en una caseta no, porque ya os conté que es preciso reservar con bastante antelación. Más bien, intentaríamos comer en uno de los biergarten de las carpas…

Entramos en alguna caseta que otra, pero estaban todas a reventar. Estábamos a punto de abandonar la idea de comer sentados y hacerlo de pie en algún puestecillo de los que hay en el Oktoberfest cuando en el biergarten de Lowenbrau vimos que se quedaron dos sitios libres en una mesa… ¡¡Yujuuu!!

Tomando una "cervecita" en el Oktoberfest

Tomando una «cervecita» en el Oktoberfest

Nos pedimos un par de jarras de cerveza de un litro (la mía sin alcohol que estaba embarazada), un plato de codillo cada uno y un sprezel. A mí no me gusta la cerveza, pero parecía un sacrilegio estar en la fiesta de la cerveza y no tomarse una. Aunque a mí me sobró más de media jarra… Pero es que allí no las tenían más pequeñas. Y lo más sorprendente es que la gente se las bebe como si fuera agua :-O Los alemanes que estaban sentados a nuestro lado se tomaron, tanto chicas, como chicos, sendas jarras de cerveza cada uno y a palo seco, sin nada de comida :-O En cambio, el codillo he de decir que estaba ¡riquísimo!

Plato de codillo con bola de patata

Plato de codillo con bola de patata

Cuando terminamos de comer dimos una última vuelta por el Oktoberfest antes de volver al centro de Múnich. Al salir del recinto ferial, vimos que la iglesia de San Miguel estaba abierta y anunciaba que se podía subir a su torre para tener una panorámica del Theresienwise. Me encantan las vistas desde las alturas, pero la subida a la torre era estrecha y con muchas escaleras y con mi tripón de embarazada preferí quedarme sentadita en la iglesia mientras subía Gus, no fuera que tuviéramos un accidente.

Vistas del Oktoberfest desde la torre de la iglesia

Vistas del Oktoberfest desde la torre de la iglesia

Volvimos al centro de Múnich en autobús hasta Karlsplatz (o plaza de Stachus, como la conoce mucha gente porque era el nombre que tenía antes de que en 1797 la rebautizaran), una de las plazas principales de la ciudad. En la plaza hay una fuente, que al parecer en invierno se convierte en pista de hielo. Junto a la plaza está la Karlstor, puerta medieval de la antigua muralla que da paso a una calle peatonal con muchos comercios y restaurantes que conduce hasta Marienplatz.

Para despedirnos de la ciudad elegimos el mismo restaurante que el primer día: el Hofbräuhaus porque está se come bien a buen precio y está muy animado. Gus se pidió una sopa bávara y unos noodles con queso y yo una especie de albódiga de espinacas con salsa de queso que estaba muy rica.

Gastos del día

  • Comida en la caseta Lowebräu del Oktoberfest: 2 platos de codillo con bola de patata (17€ x 2), 2 cervezas de un litro (9,50€ x 2) y 1 sprezel (4€) = 55 €
  • Subir a la torre de la iglesia: 3€
  • Botella de agua pequeña en pastelería junto a Karlstorplatz: 2,20€
  • Imán comprado en puesto en Marienplatz: 5€
  • 1 Red bull y 1 mezzo mix en un kebabs junto a Isartor: 4,15 €
  • Cena en Hofbräuhaus: sopa bávara (3,50€), noodles con queso (8,50€) y albóndiga de espinacas con salsa de queso (6,90€), una cerveza de 1 litro (7,30€) y una limonada (2,70€) = 29,30€

Total: 98,65 €

Fotos de este y otros viajes en Flickr

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