Después de llevar tres días en Alemania, aún no habíamos callejeado por Múnich y ya había llegado el momento. Para empezar a conocer mejor la ciudad, la Oficina de Turismo de Múnich nos había preparado un tour guiado andando de un par de horas con un guía oficial: Mario dal Pra, un brasileño muy majete que nos enseñó los puntos claves de la ciudad en dos horas.


DÍA 3
Quedamos en Marienplatz para iniciar nuestro tour. Esta plaza es el corazón de la ciudad, el centro neurálgico. Lo más destacable de la plaza es el carrillón o Glockenspiel que adorna el Neues Rathaus (el Nuevo Ayuntamiento, edificio neogótico que se construyó a finales del siglo XIX), que se pone en marcha a las 11.00 y a las 12.00 horas cada día (y en temporada de verano, también a las 17.00 horas). Nosotros tendríamos oportunidad de ver el carrillón en marcha al término de la visita guiada.

De allí Mario nos llevó a Fraunkirche, la catedral de Nuestra Señora. Se trata del templo católico más importante de Munich. Nos explicó que aunque Alemania es mayoritariamente protestante, la zona de Baviera, y en especial, Munich,  predominan los cristianos. De hecho, el actual papa, Benedicto XVI es de esta zona. Y en la Fraunkirche hay una escultura en conmemoración de él.

Aunque nosotros no subimos, es posible ascender a una de las torres de la catedral, desde donde al parecer se pueden ver unas bonitas vistas de la ciudad y de los Alpes. La catedral, al igual que otros muchos edificios importantes de la ciudad, fue bastante dañada durante la Segunda Guerra Mundial. Su restauración terminó en 1994.

Pisada del diablo

Pisada del diablo

Nada más entrar en la catedral, se encuentra una huella que se ha hecho famosa: al parecer se trata de la huella del diablo. El guía nos contó su leyenda: cuando se construyó la catedral, el constructor pactó con el diablo que no el edificio no tendría ventanas. Cuando estuvo terminado, el diablo entró para comprobar que así era. Y justo desde ese punto, no se ve ninguna ventana porque las columnas lo tapan.

Al salir, Mario nos llevó a Odeonsplatz, aunque antes pasamos por Fünf Höfe, que son unos patios que se han reconvertido en una especie de centro comercial urbano con tiendas muy ‘fashion’.

En Odeonsplatz se encuentra Theatinerkirche, la iglesia de los Teatinos y San Cayetano, y Feldherrnhalle o Pórtico de los Mariscales, símbolo de la honra al ejército bávaro… Aunque es también conocido por ser el espacio donde se produjo el Putsch de Munich en 1923: los seguidores de Hitler, encabezados por éste y Goering, pretendían llegar al Ministerio de Defensa, cuando a la altura de Feldherrnhalle se encontraron con la policía que les bloqueaba el paso. Como la marcha no se detenía, se inició un tiroteo que acabó con varios heridos, algunos manifestantes muertos y con Hitler detenido.

Feldherrnhalle

Feldherrnhalle

Si algo nos ha llamado la atención de nuestra visita a Munich es que a pesar de que ha estado muy vinculada a Hitler, parece como si se hubiera borrado a este personaje del mapa y nunca hubiera estado allí, ya que no se hace referencia a él en ninguna parte. Vale que es una parte de la Historia muy triste y lamentable, pero de ahí a borrarle por completo, no lo entiendo. Se lo preguntamos al guía y lo único que nos dijo es que para los muniqueses es algo vergonzoso y prefieren no hablar de ello ni recordarle.

Nuestro paseo continuó hacia la Residenz, que fue la residencia de la familia real bávara. Se trata de uno los mayores palacios de Alemania. Con el guía solo pasamos por la puerta y nos recomendó que lo visitáramos luego por la tarde con más calma, cosa que hicimos después.

De ahí, nos dirigimos al Nationaltheater, el Teatro Nacional de la Ópera que se encuentra a pocos pasos de la Residenz. Seguimos caminando y pasamos por Alter Hof, antigua residencia real de Luis IV, que data del siglo XII.

También pasamos por la puerta de la cervecería Hofbräuhaus, la más conocida de Munich y también una de las más antiguas porque fue levantada en el siglo XVI cuando Guillermo V de Baviera la estableció como proveedora de la familia real bávara. También es importante en la historia reciente porque en ella surgió el Partido Nacional Socialista y fue punto de reunión del partido nazi. Pero de esto, nada se dice en la historia de la cervecería que se puede leer en la carta.

Hofbräuhaus

Hofbräuhaus

Nuestro tour por la ciudad estaba casi llegando a su fin, pero antes de terminar donde lo empezamos, en Marienplatz, nos dirigimos a Viktualienmarkt, un antiguo mercado de campesinos que en la actualidad se ha reconvertido en mercado de delicatessen que abre a de lunes a sábado, donde se puede encontrar hasta chorizo español. Además de puestecillos, también tiene un enorme Biergarten en el que te puedes tomar una cerveza de las que se compren allí y comer algo que puede ser o no comprado allí.

De camino a esta plaza, pasamos por Heilig-Geist kirche, iglesia del Espíritu Santo, iglesia gótica. Al igual que la catedral, sufrió importantes destrozos en la Segunda Guerra Mundial. De hecho, dentro, se pueden ver fotos de cómo quedó tras la contienda.

Biergarten de Viktualienmarkt

Biergarten de Viktualienmarkt

Justo antes de dirigirnos a Marienplatz para ver en marcha el carrillón, entramos en Santk Peter kirche o iglesia de San Pedro cuyos orígenes se remontan incluso a antes de la fundación de la ciudad, cuando unos monjes (de ahí el nombre de Múnich o München que significa el «lugar de los monjes»), se instalaron en la zona y crearon esta iglesia. También es posible subir a la torre de la iglesia para hacer fotos de la ciudad desde lo alto.

Y por fin, terminamos en Marienplatz para ver en funcionamiento el carrillón, que es el quinto más grande de Europa. En la parte superior del carrillón se representa un torneo que se celebró con motivo de la boda entre el duque Guillermo V de Wittelsbach con Renata de Lorena y en la parte inferior un baile típico bávaro. Dura como unos quince minutos y la plaza se llena a rebosar para ver el espectáculo de las figuritas.

Por cierto, nos dijo el guía que tuviéramos cuidado con nuestras mochilas, porque es un momento en el que suelen actuar también, por desgracia, los amigos de lo ajeno, en especial, en fechas como las que estuvimos nosotros en las que la ciudad estaba llena de gente con motivo del Oktoberfest que se inauguraba al día siguiente.
 
Ahí nos despedimos de nuestro guía y decidimos ir a visitar una iglesia que nos había reocmendado y que estaba muy próxima a Frauenkirche: Michaelskirche, San Miguel, iglesia renacentista mandada construir en plena contrarreforma por el duque de Bavaria Guillermo V.

Como ya apretaba el hambre, desanduvimos lo andado y nos dirigimos al Biergarten de Viktualienmarkt para comer unos bocadillos junto a una cerveza. Encontrar sitio fue un poco una odisea porque aunque es grande, estaba lleno de alemanes y extranjeros disfrutando del buen día al aire libre con una cervecita en la mano. Como nos indicó el guía, para sentarse a comer en el Biergarten es obligatorio consumir una bebida de una de las cervecerías de la plaza. Luego la comida la puedes comprar en el mismo mercado o incluso traerla de casa.

Con los estómagos llenos nos fuimos a visitar la Residenz. Al igual que en el castillo de Neuschwanstein, hicimos uso de nuestro bono para 14 días para visitar Palacios Bávaros de la Bayerische Verwaltung der staatlichen Schlössser Garten und Seen (Administración Bávara de Palacios, Jardines y Lagos Estatales). Tiene varios sitios que no hay que perderse: el Teatro Cuvilliés, el Antiquarium y el Museo del Tesoro. Si no se dispone del bono, hay entradas solo para visitar una de las cosas o entradas combinadas.

Antiquarium

Antiquarium

El Teatro Cuvilliés es un teatro rococó dentro de la Residenz. Al principio solo era un teatro para miembros de la corte. Dado su estilo, es un teatro muy recargado. De allí fuimos a ver el Tesoro. Con la entrada, te incluye una audioguía que te va explicando las diferentes vitrinas que hay con joyas de la casa Wittelsbach.

Y por último entramos a visitar la Residencia como tal. En la Residenz destaca el Antiquarium, una enorme sala, también muy recargada de decoración, con estatuas y muchas pinturas, que se creó en principio para ser sala de banquetes. Pero hay otras muchas salas, como algunos de las habitaciones privadas de la familia real. En cierto modo, la Residenz me recordó a visitar el Palacio Real de Madrid.

De la Residenz pusimos rumbo al Englischer Garten o Jardín Inglés, lo que vendría a ser el equivalente al parque del Retiro de Madrid, salvando las distancias, claro está. El Englischer Garten es un gran parque urbano que tiene un laguito y varios Biergarten (no les gusta nada la cerveza a los muniqueses). Tengo entendido que es incluso más grande que el Central Park de Nueva York.

Biergarten en Englischer Garten con Chinesischer Turm

Biergarten en Englischer Garten con Chinesischer Turm

El Englischer Garten tiene varios elementos a destacar: un pequeño jardín japonés, la Chinesischer Turm (una estructura de madera que imita a una pagoda china) y el Monopteros, un pequeño templete griego. Pero si queríamos dar una vuelta por este parque era por dos razones: por ver el Biergarten junto a la Chinesischer Turm y por ver a los surferos de Múnich.

Cuando se piensa en surferos, se piensa en una playa con grandes olas y llama la atención que en un parque de Múnich se pueda ver a gente surfear. Pero aunque suene raro, así es. Nos costó un poco dar con ellos y tras dar varias vueltas por el parque, ya cansados, por fin los encontramos gracias a las indicaciones de varios lugareños. Los amantes del surf pueden practicar este deporte en la parte sur del parque, en un canal artificial, donde se forma una ola.

Entre unas cosas y otras ya se nos hizo tarde para seguir visitando cosas, pues la noche comenzaba a caer (en septiembre, empezaba a anochecer sobre las 19.00 horas). Gus tenía ganas de conocer el Allianz Arena, aunque fuera solo el exterior. Así que cogimos el metro en Odeonsplatz y pusimos rumbo al estadio del Bayern de Múnich que se encuentra en el barrio de Fröttmaning. Se puede visitar también el interior, pero dadas las horas que eran, nosotros nos pudimos.

Por la noche, el estadio se ve iluminado. Al parecer cambia de color, según el partido que se celebre en él: si está de color blanco es porque juega la selección alemana; si es de color rojo, juega el Bayern y si está azul, el TSV 1860 München (otro equipo del que también es sede el Allianz Arena). Aunque nohabía partido, durante el tiempo que estuvimos ante el estadio, pudimos verlo de color blanco y también de rojo.

Del estadio regresamos al centro de Múnich para cenar. En esta ocasión elegimos un restaurante que nos recomendó el guía por la mañana: el Hoxnbauer, en Sparkassenstrasse. Es un local bastante grande y que hace unos codillos espectaculares. Desde la calle, se puede ver cómo se asan en su horno los codillos. Aunque es carillo, comimos de maravilla con su plato estrella.

Gastos del día

  • 1 cerveza y 1 fanta en Viktualienmarkt: 5,90 €
  • 5 galletas de corazón típicas en Viktualienmarkt: 3,50 x 5 = 17,50 €
  • 1 botella de agua pequeña y 1 mezzo mix en el metro junto al Englischer Garten: 3,15 €
  • Cena en Hoxnbauer: 2 codillos (17,90€ x 2), 1 cerveza Lowerbroun (3,60€), 2 sprite (1,60 x 2) y 2 sprezel (1,30 x 2): 48,20€

Total: 74,75 €

Más fotos de este y otros viajes en Flickr 
¿Aún no eres fan de nuestra página en Facebook? ¿A qué esperas?

Pin It on Pinterest