París es una de mis favoritas de Europa y es también la única capital europea en la que he estado dos veces y no me importaría repetir alguna vez más. La primera vez fui con mis padres hace ya 13 años y fue un viaje organizado.Y como tal, pues tiene sus cosas buenas, que te llevan a todos lados, sin preocuparte por nada, y las malas, que estás muy limitado para salirte del programa. Así que aquella vez no disfruté de verdad de la ciudad. Unos cuantos años después surgió la oportunidad de volver a ir, esta vez con Gustavo.

La verdad es que lo decidimos con muy poca antelación. A principios de julio de 2007 nos confirmaron en los trabajos que tendríamos tres días libres y miramos como locos vuelos baratos. Y aunque solo faltaban dos semanas para salir de viaje, encontramos billetes por 190 euros los dos ida y vuelta con la extinta compañía Air Comet.

Lo siguiente fue buscar alojamiento. Y es este punto lo que puede encarecer más los precios de un viaje a la llamada Ciudad del Amor. Aunque nosotros nos alojamos en un hotel cercano al Moulin Rouge, cuyo nombre no recuerdo, pero que no era muy caro. Aquel era nuestro primer viaje por nuestra cuenta organizándolo todo a través de internet…

Qué ver en París en 48 horas

La verdad es que visitar París en 48 horas hace que te tengas que dejar muchas cosas en el tintero… Pero así tenemos excusa para volver.

DÍA 1

  • En primer lugar, nos dirigimos hacia el Arco del Triunfo. Está ubicado en la Place Charles de Gaulle, en uno de los extremos de la avenida de Champs Elysées (Campos Eliseos). Fue mandado construir a principios del siglo XIX por Napoleón para conmemorar la victoria en la Batalla de Austerlitz. Dentro del Arco hay una especie de museo en el que te cuentan la historia del arco, pero lo mejor es subir a su azotea desde donde se tienen unas bonitas vistas de algunos monumentos representativos de la ciudad como la Torre Eiffel o de los propios Campos Elíseos.

  • De allí, fuimos caminando por los Campos Elíseos hasta llegar a la Place de la Concorde (Plaza de la Concordia), escenario fundamental de la Revolución Francesa (fue el lugar donde ejecutaron con guillotina a numerosas personas, entre ellas el rey Luis XVI y María Antonieta) y donde nos encontramos el Obelisco de Luxor, traído desde el mismo Egipto.
  • Seguimos hacia el Jardín de Tullerías, un parque público grande que está en el centro de la ciudad… Salvando las distancias, me recordó un poco al Retiro de Madrid…
  • Caminando por el parque llegamos al Museo del Louvre, que es uno de los museos más importantes del mundo y que alberga pinturas, esculturas e incluso restos arqueológicos. Una de sus principales atracciones es La Gioconda de Leonardo da Vinci. Si pasas poco tiempo en la ciudad, no recomiendo entrar porque para verlo necesitas muchísimas horas. En mi primera visita a la ciudad si entré y pasé todo un día allí y aún me faltó tiempo para verlo todo. En esta segunda, nos conformamos con verlo por fuera porque en verdad el edificio es increíble. No en vano, fue residencia de monarcas franceses desde siglos antes de la Revolución Francesa.
  • Nuestra siguiente parada fue ver la Ópera de París por fuera que también es un edificio impresionante.
  • De allí seguimos paseando hasta llegar a la Iglesia de la Madeleine, que para mí es una de mis iglesias favoritas por su originalidad porque tiene forma de templo romano. En principio no estuvo destinada a ser templo católico, sino como templo a la gloria del ejército. Desde la escalinata de la iglesia hay unas bonitas vistas de la Plaza de la Concordia y su obelisco.
  • Nuestros pasos nos llevaron hasta la Torre Eiffel, pero como había una gran cola para subir, decidimos dejarlo para otro momento (en noviembre de 2017 regresamos a la ciudad y subimos sin esperar cola). Continuamos la visita por la Plaza del Trocadero que está a los pies de la famosa torre. Esta zona fue creada para la exposición universal de 1889.
Torre Eiffel

Torre Eiffel

  • Para terminar el día, nos decidimos a dar un paseo en los barcos que navegan por el Sena. Hay varias empresas y varias son las opciones: desde dar un simple paseo, hasta cenar a bordo de uno de los barcos. Nosotros optamos por la empresa Bateaux Mouches (que son los primeros que se instalaron) y por un simple recorrido por el Sena. Si queréis unas bonitas fotos de puestas de sol de la ciudad, es una buena idea hacer el paseo al atardecer como hicimos nosotros.
DÍA 2
  • Madrugamos bastante para poder subir a la Torre Eiffel. Llegamos casi media hora antes de su hora de  apertura y ya había algunas personas esperando, pero nada más abrir, pudimos entrar sin esperar. En verano abren de 9.00 a 0.00 horas. Hay varios niveles a los que acceder y en función de eso, varía el precio de la entrada. También varía en función de si subes en ascensor o por las escaleras y van desde los 5 euros hasta los 14 euros. Nosotros elegimos el que te sube a lo más alto de la torre. Las vistas desde cualquiera de los niveles de la torre son impresionantes. Por cierto, la Torre Eiffel es una estructura que se creó para la Exposición Universal de 1889.
  • Nuestra siguiente parada en la ruta nos llevó al Quartier Latin o Barrio Latino. Este barrio está en los alrededores de la Universidad de la Sorbona. Se llama así porque en la Edad Media, en este barrio había muchos estudiantes y estos hablaban latín. En el barrio hay edificios importantes como el Panteón o la Sorbona. Nosotros nos limitamos a verlos por fuera únicamente por falta de tiempo.
  • De allí a ver la Catedral de Notre Dame, que es una de las catedrales góticas más antiguas de Francia. Estando en la catedral y observando de cerca las gárgolas, casi crees que puedes ver al Jorobado en cualquier momento… La catedral se encuentra en la llamada Île de la Cité, en medio del río Sena. Es posible subir a una de las torres de la catedral. Como soy muy amiga de hacer fotos desde las alturas, allá que subimos. ¡Eso sí, hay que subir andando! Las vistas son muy buenas también… Y puedes incluso hacerte fotos con las gárgolas que vigilan desde lo alto.
Nôtre Dame

Nôtre Dame

  • El siguiente punto a visitar fue Sacré Coeur y Montmatre. Sacré Coeur es una basílica que se ubica en lo alto de la colina de Montmatre. Es un edificio singular por su construcción. Montmatre además de albergar esta basílica, también es conocido como el barrio de los pintores. Y es que desde mediados del siglo XIX muchos han sido los artistas y pintores que han vivido en esta zona. Algunos de sus vecinos ilustres han sido Picasso, Toulouse Luatrec o Degas. En la Place de Tertre se pueden ver todavía hoy muchos pintores pintando sus cuadros. Incluso en poco más de una hora te pueden hacer un retrato. Tal vez no esté demasiado conseguido, pero es un bonito recuerdo para colgar en casa. También en este barrio se encuentra el café de la película Amelie.
Sacré Coeur

Sacré Coeur

  • Para terminar el día, antes de regresar al hotel, nos dirigimos a Moulin Rouge, famoso cabaret que se encuentra en el barrio rojo de París, a los pies de Montmatre. Nosotros no entramos, pero nos hicimos las típicas fotos con el cabaret de fondo. Es interesante acercarse por la noche porque lo podremos ver iluminado.

En París hay muchos más atractivos que visitar, pero para una toma de contacto con la ciudad en 48 horas es más que suficiente.

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