Para nuestro último día en Budapest queríamos pasear por Buda para ver el Castillo, el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías. Para desayunar, comer y cenar, teníamos en mente varios sitios peculiares: desayuno en el café New York, comida en el Mercado Central y cena en el McDonald’s de la estación de Nyugati. También aprovecharíamos para refrescarnos en otro de los balnearios de la ciudad.

DÍA 4

Como decía, para desayunar nos dimos un pequeño capricho y fuimos a desayunar al café New York. Había leído que este café  era uno de los más bonito del mundo y que era un poco caro, pero no quería irme de Budapest sin ir. El café New York está a pocos pasos del hotel, en la calle de al lado: en Erzsébet körút 9-11. Por cierto, justo enfrente del café hay una oficina de cambio. Fue una pena no descubrirla antes porque fue la oficina donde mejor cambio encontramos en todo el viaje en Budapest.

La verdad es que esta cafetería no es que sea un poco cara… Más bien ¡¡¡es carísima!!! Pero ya os digo que era un capricho que quería que nos diéramos. Nos tomamos dos porciones de tarta, un café y un batido y al cambio, la cuenta ascendió a ¡17 euros! El café es la cafetería del hotel Boscolo de Budapest.

¿Y si es tan caro por qué merece la pena tomarse algo en esta cafetería? Pues merece la pena por su decoración. Más bien parece que estás en un museo. Tiene unos frescos impresionante en el techo. Pero no es lo único impresionante. También su decoración lo es. Y el trato de los camareros es exquisito. Aunque eso sí, el ambiente es un poco pijo… Y nosotros con nuestras pintas de turistas, destacábamos entre tanto ejecutivo y señoras de pasta…

Café New York

Café New York

En Buda

Con el estómago lleno, pusimos rumbo al barrio de Buda. Cogimos un autobús que nos aproximaría a la zona. Preguntamos a un hombre por la parada en la que tendríamos que bajarnos y nos dijo que ese autobús nos dejaba bastante lejos de donde queríamos ir, pero que nos indicaría donde bajarnos y qué otro medio coger para llegar hasta Buda. ¡¡Qué amable!! La verdad es que no me cansaré de repetirlo: los húngaros son de lo más amable que hemos visto en nuestros viajes.

Y así fue. El hombre nos indicó donde bajarnos. Pero no solo eso, si no que nos acompañó hasta la parada del siguiente autobús que teníamos que coger, que estaba a tres minutos andando. Al principio pensábamos que el hombre iba a coger la misma ruta que nosotros, pero cuando nos dejó en el autobús que llevaba al Castillo de Buda, se marchó por donde vinimos. :-O

Parlamento y río Danubio

Parlamento y río Danubio

Nos bajamos en la plaza Széll Kálmán y cogimos el autobús 16 (el llamado autobús del Castillo) que parte desde la calle Várfok. Para llegar al Castillo, además de hacerlo en autobús, también se puede llegar en funicular, que se coge junto al Puente de las Cadenas o andando. Nosotros optamos por el autobús porque desde nuestro hotel era la mejor opción.

El Castillo de Buda fue construido en el siglo XIV. Antiguamente fue residencia de los reyes de Hungría, pero en la actualidad alberga la Galería Nacional de Hungría y el Museo de Historia de Budapest. Con la Budapest Card se puede entrar gratis en ambos sitios. Nosotros no entramos en ninguno de ellos porque disponíamos de poco tiempo en la ciudad y preferimos ver los alrededores.

Por lo que he leído por ahí, si tenéis intención de visitar estos museos para ver el interior del Castillo, realmente no veréis gran cosa del mismo porque durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado y aunque posteriormente fue restaurado, no queda nada de lo que fue la residencia de los reyes húngaros. La Galería Nacional de Hungría recoge obras de arte húngaro, sobre todo, pinturas, desde la Edad Media hasta el siglo XX. Del Museo de Historia de Budapest, al parecer, lo más interesante es su sótano, que si que ha sido restaurado a como estaba antes de ser bombardeado el castillo.

Castillo de Buda

Castillo de Buda

Dimos un paseo por los alrededores del Castillo y nos dirigimos hacia el Bastión de los Pescadores que está a pocos pasos de allí. El Bastión es un mirador situado en la colina de Buda y desde el que se tiene una preciosa perspectiva de Pest, con el Parlamento de Budapest justo enfrente. Las torres simbolizan las siete tribus fundadoras de Hungría. Se terminó de construir a principios del siglo XX. Junto al Bastión hay una estatua de San Esteban.

Es posible subir al Bastión y recorrerlo, pero nosotros no lo hicimos. Entrar en el Bastión cuesta dinero (aunque no miramos cuánto), pero las vistas desde dentro son iguales que desde fuera, así que si solo quieres entrar por esa razón, mejor no hacerlo.

También junto al Bastión se encuentra la Iglesia de Matías. Para entrar hay que sacar una entrada justo enfrente. En esas taquillas también es donde se compra la entrada al Bastión. A la iglesia si que entramos. La verdad es que es muy bonita, aunque estaba de reforma cuando nosotros estuvimos. En realidad su verdadero nombre es Iglesia de Nuestra Señora. Fue construida entre los siglos XIII y XV, pero fue reformada en el siglo XIX. Es una de las iglesias católicas más importantes de la ciudad. En esta iglesia se han celebrado bodas reales y coronaciones de reyes.

Tras la visita, paseamos tranquilamente por el barrio de Buda. Entre las atracciones de esta zona está también el Laberinto del Castillo de Buda, pero nosotros no entramos porque cuando llegamos resultó que acababa de comenzar la visita guiada y ya no había otra hasta una hora después… Y la verdad es que no nos apetecía tener que estar esperando allí sin más porque ya era la hora de comer y para comer teníamos en mente ir al Mercado Central. El laberinto de Buda está formado por una serie de cuevas excavadas en la roca por acción del agua caliente y que a lo largo de la historia ha sido usado como refugio, cárcel o incluso búnker durante la Segunda Guerra Mundial.

Bastión de los Pescadores

Bastión de los Pescadores

Volvimos a coger el autobús para llegar a Pest. Luego allí cogimos el metro hasta acercarnos al Mercado Central. Queríamos ir allí porque según habíamos leído se puede comer a buen precio. En la planta superior del mercado hay puestos y restaurantes donde comer. Dimos una vuelta por la planta y la verdad es que al final nuestra elección no fue nada acertada. Para empezar hacía un calor sofocante dentro. Y para terminar elegimos un restaurante tipo autoservicio cuya comida dejaba mucho que desear. Pero hasta que no la probamos no nos dimos cuenta de la mala elección.

Teníamos intención de ir a visitar la Ópera de Budapest porque el día anterior no habíamos llegado a tiempo, pero la verdad es que cuando salimos de comer, eran casi las 15.30 horas y la visita guiada era a las 16.00… Por lo que íbamos a ir muy justos para llegar… Entre eso y que un día más, hacía un calor espantoso, decidimos cambiar los planes e ir a darnos un chapuzón a otro balneario. ¡Para algo estábamos en una Ciudad Balneario! Regresamos al hotel a por los bañadores y cogimos el metro hasta los baños.

En esta ocasión elegimos los Baños de Lukács porque la entrada es gratuita con la Budapest Card. No es un balneario de los más visitados por turistas, pero no está nada mal. La entrada es gratuita para usar una taquilla. Pero si quieres un vestuario privado tienes que pagar un pequeño suplemento. Como íbamos con el carro de la niña y las mochilas, decidimos coger un vestuario para poder dejar ahí los trastos mientras nos bañábamos. Se encuentra en la zona de Buda, frente a la Isla Margarita.

Aunque nos quedaban cosillas por ver en Budapest, pasamos la tarde tranquilamente en los baños. Con el calor que hacía, solo nos apetecía estar en remojo.

Baños Lukacs

Baños Lukacs

Tras el refrescante baño, regresamos a Pest en autobús hasta el Puente de las Cadenas. De allí fuimos dando  un paseo tranquilamente hasta Déak Tér donde cogimos el metro hasta nuestro siguiente punto: el McDonald’s de Nuygati. Se encuentra justo al lado de la estación de trenes de Nyugati. El interés en ir a este McDonald’s no era porque nos guste tanto este tipo de restaurantes que no podamos prescindir de su comida. Era porque está catalogado como uno de los más bonitos del mundo.

La verdad es que si que se encuentra en un edificio bastante bonito… Pero de ahí a que tenga esa etiqueta, pues no sé qué decir… He visto otros que también podrían tener esa categoría y sin ir muy lejos, por ejemplo, en Madrid. Al menos nos resarcimos de lo que nos gastamos por la mañana en el Café New York. Al terminar de cenar, volvimos ya al hotel que al día siguiente teníamos que estar a las 9.25 horas cogiendo el tren a Praga.

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