Aprovechamos nuestra estancia en Milán para hacer una excursión de un día a Verona, una ciudad del Venetto, y famosa por ser la ciudad en la que Shakespeare situó la tragedia de Romeo y Julieta.

DÍA 3
Como ya estaba visto todo lo que nos interesaba de Milán, al día siguiente decidimos ir a Verona. Desde Milano Centrale salen varios trenes cada hora hacia allí. Hay varias opciones: en tren regional que hace varias paradas y tarda casi dos horas en llegar u otro más rápido (que entiendo yo que hará menos paradas) y que te lleva en hora y 22 minutos. El primero cuesta 8 euros cada trayecto (año 2009), mientras que el segundo son 15,70 euros solo la ida (año 2009). Nosotros optamos por el barato. Si queréis ver los horarios, aquí os dejo la web: http://www.trenitalia.com/.

Dado que el viaje iba a durar dos horas, decidimos madrugar bien para coger el tren de las 8.25 horas. Ya tendríamos ocasión de echar una cabezadita en el camino. Compramos los billetes en la estación y antes de subir al tren los validamos. ¡¡IMPORTANTE!! No olvides validar -picar en una máquina amarilla- los billetes antes de montar, porque luego pasan revisores y si no lo has validado te pueden poner una buena multa.

Qué ver en Verona en un día

A las 10.20 ya estábamos en Verona. Lo primero que hicimos fue acercarnos a la oficina de turismo que hay en la estación para que nos diera algún planito de la ciudad y para informarnos de qué ver, aunque ya tenía una ligera idea gracias al foro de Los Viajeros. Como era lunes, nos dijeron que muchos sitios estaban cerrados. Algunos de ellos los abrían a partir de las 13.30, pero otros no abrían en todo el día como era el caso del Duomo y las iglesias y algún que otro museo. Nos quisieron vender la Verona Card que sirve para entrar gratis en todos los sitios turísticos de Verona y montar en autobús, pero al decirnos que estarían muchas cosas cerradas, decidimos no cogerla. Luego nos arrepentiríamos de esa decisión porque las entradas de lo que si estaba abierto eran bien caras y subía mucho más de los 10 euros.

Piazza Erbe

Piazza Erbe

Desde allí fuimos andando al centro, a la Piazza Bra, que está a unos 15-20 minutos de la estación. La Piazza Bra es una plaza muy bonita con su anfiteatro romano la Arena, el paseo Listón de gran colorido, y los Palacios Barbieri y de la Gran Guardia con sus restos de muralla comunal. Nos hicimos las pertinentes fotos y seguimos avanzando hacia la Via Manzzini porque hasta las 13.30 horas no abría La Arena.

La Via Manzzini es una calle elegante y peatonal que recuerda un poco al Cuadrilátero de Oro de Milán. También aquí había tiendas de grandes diseñadores, junto a tiendas más normales. A esas horas de la mañana, lo único que estaba abierto para visitar era la Torre dei Lamberti, por lo que nos dirigimos hacia allí. De este modo, tras recorrer la Via Manzzini llegamos a la Piazza Erbe, otra bonita plaza de Verona, donde tenían montado una especie de mercadillo navideño y de souvenires. Yo aproveché para comprarme una bola de nieve de Verona -colecciono bolas de nieve de los lugares que visitamos-.

Junto a la plaza, se erguía la Torre dei Lamberti. Cogimos la entrada y subimos en ascensor hasta casi arriba del todo. El último tramo hay que subirlo a pata. Las vistas desde la torre deben ser impresionantes. Y digo que deben serlo porque el día estaba bastante feo y gris con una especie de neblina que nos impedía disfrutar de las vistas. Aun así sacamos algunas fotillos.

Vistas desde la Torre dei Lamberti de Verona

Vistas desde la Torre dei Lamberti

Al bajar de la torre, decidimos seguir hacia el Duomo, que aunque estaría cerrado, podríamos verlo desde fuera y hacer las pertinentes fotos. Dando una vuelta alrededor del Duomo, vi una pequeña puerta que estaba abierta en el lateral izquierdo del Duomo. Tenía los horarios de las misas, y pensé que daría, tal vez, acceso a la sacristía. Aun así, decidí asomarme por curiosidad. Y cuál fue mi sorpresa cuando vi que podíamos entrar dentro del Duomo. En el interior había otras dos personas haciendo fotos. La verdad es que es una preciosidad, y aunque más pequeño que el Duomo de Milán, no tiene nada que envidiarle. Apenas llevábamos 5 minutos en su interior cuando una señora nos dijo que teníamos que salir que iban a cerrar. Creemos que estaba abierto porque habría habido misa antes.

Como ya eran las 12.00 horas y poco más se podía visitar hasta las 13.30 horas, decidimos buscar un sitio para comer. Además, había ya hambre porque habíamos desayunado a las 7.00 horas. En la Via Duomo, vimos un pequeño restaurante y allí que nos metimos a comernos un plato de pasta. Cuando terminamos de comer, eran pasadas las 13.00 horas. Como todavía quedaba un rato para que abrieran los sitios, dimos una pequeña vuelta por la Via Garibaldi y luego ya tomamos camino del teatro romano. Atravesamos el río Adige por el Puente Pietra, un puente romano que está muy bien conservado.

Vistas de Verona desde el Teatro Romano

Vistas de Verona desde el Teatro Romano

Cuando llegamos al Teatro romano ya estaba abierto. Está muy bien conservado. Es del siglo I a.C., al igual que el puente. Junto al teatro, tienen un pequeño museo arqueológico con restos de mosaicos, estatuas y otras cosas que se han encontrado en Verona, cuya visita está incluida en la visita al teatro. Además, tiene los restos de una antigua iglesia con su claustro, muy bonita.

Tras terminar la visita, seguimos caminando por esa misma orilla hasta el puente Nuovo por donde volvimos a pasar al casco histórico para dirigirnos a la Casa de Julieta, casa renacentista en la que supuestamente vivió la protagonista de la historia de Shakespeare. Allí hay una estatua de Julieta a la que todo el mundo le toca la teta derecha. Dicen que es que da suerte. No sé si será verdad, pero también se la tocamos nosotros. La pobre está tan sobada que tiene el pecho desgastado. Además, en la casa está el famoso balcón desde donde supuestamente se asomaba Julieta cuando se veía con Romeo. Con la Verona Card se puede entrar y asomarse desde el balcón. Asimismo en su interior hay un pequeño museo con ropajes y muebles renacentistas.

Casa de Julieta

Casa de Julieta

De ahí volvimos a la Piazza Bra para ver La Arena. Es un anfiteatro del siglo I d.C. que está muy bien conservado. Es parecido al Coliseo de Roma, pero salvando las distancias, claro está. En verano se suele usar para espectáculos de ópera.
Cuando salimos de La Arena ya eran las 16.00 horas y se empezaba a oscurecer. En menos de una hora seria ya de noche. Al principio pensábamos coger el tren de vuelta de las 17.45, pero en vista de que ya no quedaba casi nada por ver que estuviera abierto decidimos volver a la estación y coger el tren de las 16.45 horas. De vuelta por la estación, pasamos por el Castelvechio, un castillo del siglo XIV. Dentro está el museo de la ciudad. Aunque estaba abierto, no pasamos para poder coger el tren de las 16.45. Aún nos quedaba un pequeño trayecto andando hasta la estación.
Cuando salió el tren de Verona, ya era casi de noche. Tras dos horas, llegamos de nuevo a Milano Centrale. Eran las casi las 19.00 horas. Como era la última noche en la ciudad, volvimos andando hasta el Duomo de Milán para verlo por última vez. Pasamos por la Via Manzoni (uno de los lados del Cuadrilátero de Oro) y por la Piazza della Scala. Hicimos las fotitos pertinentes y buscamos donde cenar en la Via Vittorio Emmanuele, que es como la calle Preciados de Madrid, una calle peatonal, llena de tiendas como el H&M o el Zara.
Tras la cena, volvimos también andando al hotel y pasamos por la Via della Spiga, una de las cuatro calles del Cuadrilátero de Oro. El día anterior no la habíamos visto y la verdad, aunque era ya estaba todo cerrado, nos pareció una calle muy cuca y mucho más bonita y atractiva que Montenapoleone y Manzoni.

De camino al hotel, paramos en una heladería para tomar uno de los famosos helados italianos. Los termómetros de la calle marcaban 5 grados, pero a pesar del frío…, ¡nos supo muy rico!

Y con esto se acaba nuestra estancia en Milán y Verona. El próximo día os contaré qué hicimos nuestras últimas horas antes de partir de vuelta. Aprovechando que el aeropuerto está en Bérgamo, visitamos esta ciudad.

 

Deambulando con Artabria: Verona y Hotel Piccolo Verona
Viajes y Vivencias: Verona

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