Para descongestionarnos de tanta visita a templos (es que llevábamos dos días intensos visitándolos), quedamos con el conductor del tuk tuk que iríamos al lago Tonlé Sap para ver cómo era la vida cotidiana en los poblados flotantes que hay en esta zona.

DÍA 15: 18 de agosto de 2011
Quedamos a las 8.00 horas con el conductor del tuk tuk en la puerta del hotel. Tonlé Sap es uno de los lagos de agua dulce más grandes del Sudeste Asiático. Allí hay unos 170 pueblos flotantes. Nuestro conductor nos llevó a Kompong Phluk, que está un poco más alejado de otro poblado que se suele visitar (Chong Kneas), pero que es menos turístico. Cuando está más bonito es en la época del monzón porque las casas que componen el poblado están levantadas en medio del agua sobre zancos y es realmente impresionante la estampa.

Llegamos a un embarcadero y tras un pequeño regateo con el de la taquilla, montamos en una barca para recorrer el poblado y parte del lago. Como llegamos pronto (poco después de las 9), aún no había mucha gente y montamos solos en la barca, que era conducida por un adolescente. La verdad es que era algo caro para ser Camboya (32 dólares los dos, aunque inicialmente costaba 40 dólares), pero después de llegar hasta allí, no os íbamos a ir sin dar una vuelta por el lago.

 Kompong Phluk

Kompong Phluk

Decía que es impresionante porque ves cómo vive la gente en esa zona y te das cuenta de lo diferente que es a nuestro mundo. La gente solo puede salir de sus casas en barca o nadando.  Tras un paseo de casi dos horas regresamos al embarcadero y pusimos rumbo de nuevo a los templos. En esta ocasión visitaríamos los templos que están más alejados. Durante el camino, pudimos disfrutar de los paisajes agrícolas de Camboya.

Primero visitamos Bateay Srei. Está a unos 32 kilómetros de Siem Reap. Junto con  Ta Prohn, era otro de los templos que tenía ganas de ver. Es un templo hindú dedicado a Shiva. Se diferencia de otros por el tono rosáceo de la piedra con la que está construido y porque tiene unas increíbles tallas. Dicen los expertos que es tal el nivel de detalle y delicadeza que se piensa que lo hicieron mujeres, de ahí que el nombre del templo signifique Ciudadela de las Mujeres. Es de los pocos templos que no fue mandado construir por un rey, sino que lo encargó un brahmán.

En el templo nos encontramos con unos niños muy simpáticos con los que nos estuvimos haciendo unas fotos. Al contrario de los niños del día anterior, no nos pidieron nada. Pero nosotros, que teníamos caramelos, les dimos unos y se pusieron muy contentos. ¡Qué majetes que eran!

Bateay Srei

Bateay Srei

A continuación fuimos a Banteay Samré, otro templo hindú, aunque este se cree que está dedicado al dios Vishnú. Es del siglo XII. Al ser otro de los templos que está alejado del conjunto principal, lo pudimos disfrutar casi en solitario.

Antes de volver a Siem Reap, nos sentamos en una sombra a comernos unos bocadillos que nos habíamos preparado en el hotel.

Como era nuestro último día en Camboya, aprovecharíamos esa tarde para ver el atardecer que se nos había resistido el primer día. Llegamos poco antes de las 3 de la tarde a Angkor. Como era demasiado pronto para subir a ver cómo se ponía el sol, nos tomamos unos batidos enfrente de Angkor Wat e invitamos al conductor.  Nunca había querido que le diéramos nada, pero al ser el último día, aceptó nuestra invitación.

Niños camboyanos

Niños camboyanos

Nos estuvo contando en su medio inglés (no controlaba mucho) cómo había llegado a ser conductor de tuk tuk y que tenía dos hijos. Nos dijo que él era policía pero que siendo agente cobraba poquísimo y se ganaba más como conductor y como su hermano necesitaba una mano, pues empezó a ayudarle con el negocio. Mientras tomábamos los batidos, le llamó Mr. Vanny y nos lo pasó por teléfono. Mr. Vanny resultó ser muy majo, nos pidió disculpas por no haber atendido personalmente y nos preguntó que qué tal con su hermano.

Antes de terminar los batidos, comenzó a nublarse de manera preocupante… ¡¡Como se pusiera a llover no podríamos ver nada!! La tarde iba empeorando por momentos hasta que empezó a chispear. Fuimos corriendo al tuk tuk justo cuando empezaba a diluviar… ¿Y ahora qué hacíamos? Aún quedaba un poco para el atardecer pero tenía muy mala pinta… Así que con todo el dolor de nuestro corazón, le dijimos que nos llevara al hotel porque ya poco podíamos hacer en Angkor y nos despedimos hasta el día siguiente que nos llevaría al aeropuerto.

La tarde no mejoró hasta que ya había anochecido. Para la última cena escogimos un puestecillo en frente de la entrada del Mercado Nocturno. Aunque al principio del viaje temíamos comer en sitios así, después de que la experiencia en Hoi An había sido buena, decidimos probar una vez más suerte. Comimos muy bien unos platos de noodles, ternera con patatas y unos batidos por poco dinero.

Para despedirnos de Siem Reap y acabar con un mejor sabor de boca que el que teníamos por no haber podido ver el atardecer, nos dimos de nuevo un masaje de una hora en otro sitio del Mercado Nocturno por 3 dólares. También aproveché para hacer la pedicura por solo 2 dólares.

Gastos del día
  • Barca en el pueblo flotante: 32 dólares
  • 2 batidos + 1 coca cola en Angkor Café frente a Angkor Wat: 30.750 rieles
  • Cena en puestecillo: 2 platos de noodles con gambas y calamares + 1 plato de noodles con cerdo + ternera con patatas + agua grande + 2 batidos: 5.000 rieles
  • 2 masajes de una hora: 6 dólares
  • Pedicura: 2 dólares
  • 2 llamadas a España de 13 minutos en total: 1,60 dólares

TOTAL: 41,60 dólares + 35.750 rieles (unos 38 euros)

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