En nuestro viaje por el Sudeste Asiático, el último día en Hanoi lo dedicamos a hacer una excursión a la Pagoda del Perfume, uno de los lugares más venerados a nivel religioso por los vietnamitas. La Pagoda del Perfume se encuentra a unos 60 kilómetros al suroeste de Hanoi. En realidad es un complejo de pagodas y templos budistas construidos en los despeñaderos calizos del monte de Huong Tich, en My Duc. La verdad es que el paisaje recuerda ligeramente a Tam Coc.

DÍA 7: 10 de agosto de 2011

Un día más a las 8.00 horas estábamos esperando en el hotel a que nos vinieran a recoger para hacer la excursión a la Pagoda del Perfume. El día había amanecido muy nublado y mientras que esperábamos, comenzó a chispear. El autobús se retrasaba y empezábamos a ponernos nerviosos… ¡A ver si nos iban a dejar tirados! Y no podríamos hacer la excursión porque al día siguiente volaríamos a Hue. Pero por fin a las 8.45 horas llegaron a buscarnos. Aún hicimos alguna parada más para recoger gente antes de poner rumbo a nuestro destino.

Unas dos horas después llegamos a un embarcadero donde montaríamos de seis en seis en unas barquitas que nos acercarían a través del río Day hasta el monte en cuestión. Es precisamente esta parte de la excursión la que me recordó un poco a la del día anterior… En esta ocasión solo remaba una mujer y la barca era algo más grande. Pero el paisaje era bastante similar. Aún a falta de hacer la excursión completa, empezábamos a pensar que era una excursión bastante prescindible… Habría que ver el resto…

Hacia la Pagoda del Perfume

Hacia la Pagoda del Perfume

Afortunadamente, aunque el cielo estaba encapotado, en ese momento no llovía como en Hanoi. El trayecto hasta el monte dura poco más de una hora. Esta vez si que llevaba mi gorro vietnamita que me vino muy bien más que para protegerme del sol, para resguardecerme de las pequeñas gotas de lluvia que caían de vez en cuando. El camino es bastante monótono hasta que por fin se llega al monte.

Antes de dirigirnos a la pagoda que da nombre al lugar nos llevaron a comer a uno de los restaurantes que hay al llegar al monte. Fue en este sitio donde más asco pasé en todo el viaje. El restaurante no estaba demasiado limpio que dijéramos y si a eso le sumamos que la cocina la tienen al aire libre, con la carne y el pescado al aire libre también y las moscas revoloteando a sus anchas… ¡¡¡Pufff!!! Por si no fuera suficiente, nos pusieron el menú de siempre: el arroz blanco hervido, los rollitos vietnamita, pollo en salsa, pescado en salsa… Y para colmo, al probar los rollitos… ¡¡Puagg!! Esos llevaban varios días hecho a juzgar por lo duros que estaban… Así que al final lo único que comí que me daba menos asco fue un poco de arroz blanco.

Terminada la comida, llegó ya el momento de ir a la Pagoda del Perfume. Hay como unos 4 km cuesta arriba desde donde estábamos. Hay dos maneras de subir: a pie o en teleférico. Nosotros la excursión la contratamos con la ida en teleférico y la vuelta andando. Al parecer la subida es un poquitín dura.

Hacia la Pagoda del Perfume

Hacia la Pagoda del Perfume

La pagoda que da nombre al lugar es la del Perfume o Chua Trong (Pagoda del interior) y está en una gruta de la montaña. Cuando llegas a la gruta hay que descender por una escalera enorme de piedra. Desde lo alto, ves el acceso a la cueva en medio de una neblina. Al llegar ves que esa  neblina en realidad es el humo del incienso que queman los devotos vietnamitas y que toda la cueva está llena de humo.

En su interior, había mucha gente, muchos vietnamitas porque al parecer es un lugar muy sagrado para ellos al que acuden en peregrinación. También dentro hay varias estatuas de budas y otras figuras. También hay estalagmitas y estalagtitas, y sobre algunas de ellas hay diversas creencias: algunos vietnamitas llegan buscando prosperidad o fertilidad en los altares.

En la Pagoda del Perfume

En la Pagoda del Perfume

Tras la visita a la cueva, era el momento de volver al embarcadero. Nosotros teníamos pensado bajar andando, pero justo entonces empezó a llover y nos dio pereza. Además, que según nos contaron algunos compañeros de excursión que subieron andando, la zona estaba bastante embarrada. Así que decidimos bajar de nuevo en teleférico, por lo que nos perdimos algunos templos y pagodas que hay dispersos por el camino, y es que al parecer merece la pena hacer uno de los trayectos a pie para poder verlo. Como no teníamos contratado el bajar en teleférico, tuvimos que pagar el viaje a parte. Antes de embarcarnos estuvimos viendo otro templo que había junto al restaurante del mediodía.

En la Pagoda del Perfume

En la Pagoda del Perfume

Cuando regresábamos en la barca nos dijo el guía que dejáramos algo de propina para la barquera. Pero cansados de que nos fueran pidiendo dinero por todas partes, al final lo pagó la mujer y pusimos muy poco.

Llegamos a Hanoi poco después de las 18.30 horas. Al pasar por el Teatro de la Ópera pedimos bajarnos ahí en vez de nuestro hotel para ir a hacer unas compras al barrio francés. Gustavo quería comprarse las gafas de marca que vio el día anterior en una óptica y entramos a por ellas.

Como al día siguiente teníamos que salir del hotel a las 3 de la mañana, decidimos que cenaríamos pronto. Como nos había gustado el Gecko, volvimos para comer unas pizzas y unos crêpes. De regreso al hotel, compramos un par de caminos de mesa de seda. 

Gastos del día
  • Botella de agua grande en la comida: 20.000 dongs
  • Tickets de descenso en teleférico: 60.000 x 2 = 120.000 dongs
  • Propina barquera: 7.000 dongs
  • Gafas de sol Carrera: 900.000 dongs
  • 2 caminos de mesa: 300.000 dongs
  • Cena en Gecko (patatas fritas, dos pizzas pequeñas, cerveza, coca cola, 2 creêpes de chocolate y 2 batidos): 350.000 dongs
  • 3 noches de hotel: 1.414.000 dongs

Total: 3.111.000 dongs (unos 113,42 euros)

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