Desde nuestro último viaje de 2011 en diciembre a Marrakech y Essaouira, ya había ganas de coger la maleta y poner rumbo hacia algún destino. Como no disponíamos más que del fin de semana libre y hacía tiempo que teníamos ganas de conocer Logroño, allá que nos fuimos. Logroño está a poco más de tres horas de Madrid y es una ciudad pequeña que se puede visitar bastante bien en un fin de semana. Es más, su visita se puede combinar con un recorrido por otros pueblitos de la provincia de La Rioja. Precisamente una compañera de mi curro que es de allí me recomendó que lo hiciera así.

Aprovechando que teníamos una caja de regalo, pasamos la noche en un hotel rural. Como nos ha encantado la zona y nos faltaron algunas cosillas por ver y hacer, ya volveremos en otra ocasión. La mañana del sábado la dedicamos a visitar algunos pueblos (Cañas, Santo Domingo de la Calzada y Haro) y después de comer pusimos rumbo a la capital riojana. Pasamos la tarde recorriendo los puntos principales de la ciudad: 

  • Antigua fábrica Tabacalera: parte de la fábrica es una sala de exposiciones y otra parte se usa como estancias del Parlamento autonómico. Como recuerdo de la fábrica, queda esta chimenea.
  • Mercado de Abastos: estaba ya cerrado (los sábados cierra a las 14.00 horas), así que solo lo vimos por fuera.
  • Concatedral Santa María de la Redonda: comenzó a construirse en el siglo XVI pero se terminó en el XVIII. Lo más destacable es un cuadro de la Crucifixión que al parecer es de Miguel Ángel y que está en la girola.
Concatedral

Concatedral

  • Iglesia de San Bartolomé: iglesia muy sencilla de la Edad Media.
  • Iglesia Palacio de Santa María: Ocupa el espacio de una anterior iglesia fundada por la Orden del Santo Sepulcro. Se construyó entre los siglos XII y XIII. Tiene una curiosa torre en forma de aguja. Al parecer es así porque al rey Alfonso VII se le antojó porque fue quien donó la propiedad.
  • Fuente del Peregrino: Por Logroño pasa el Camino de Santiago, de ahí que esté esta fuente para abastecer de agua a los peregrinos que atraviesan la ciudad.
Fuente del Peregrino:

Fuente del Peregrino:

  • Tablero de la Oca: Junto a la Iglesia de Santiago. Es un pequeño tablero del juego de la oca en cuyas casillas aparecen representados monumentos del Camino de Santiago.
  • Iglesia de Santiago: fue edificada en el siglo XVI. Anteriormente este espacio lo ocupaba el Ayuntamiento de la ciudad. En su fachada hay una enorme escultura de Santiago Matamoros.
  • Parlamento autonómico de La Rioja: se ubica sobre el antiguo convento de la Merced del siglo XVI. Al parecer se puede visitar, pero solo de lunes a viernes y mediante visita concertada. Tiene una bonita portada del siglo XVII.
Parlamento autonómico de La Rioja:

Parlamento autonómico de La Rioja:

  • Murallas del Revellín: Logroño tenía murallas medievales, aunque ya quedan pocos restos: el llamado Cubo del Revellín (una de las torres que quedan en pie), cuyo acceso es gratis y donde se puede ver una exposición dedicada a los hallazgos arqueológicos de la ciudad y saber un poco de la historia de la ciudad. También queda algo del foso, del puente y la Puerta del Camino (que esá junto al Cubo del Revellín).
  • Calado de San Gregorio: nosotros no lo visitamos porque estaba ya cerrado. La entrada es gratuita. Se trata de una antigua bodega del siglo XVI que se ubia excavado bajo tierra, bajo las casas. Para poder visitarlo, lo mejor es preguntar en la Oficina de Turismo de Logroño.

Los pinchos en Logroño

Pero lo que realmente merece la pena y no hay que perderse son los pinchos, pequeñas delicias de la gastronomía riojana. Nosotros somos fan de los pinchos desde que los descubrimos en el País Vasco, y siempre que tenemos oportunidad, aprovechamos para catarlos.

En Logroño hay tres zonas de pinchos que los sábados por la tarde-noche se llenan de locales y foráneos: la calle Laurel, la calle San Juan y la calle San Agustín.

calle Laurel

calle Laurel

Después de estar dando vueltas por la ciudad, nos decantamos por ir a cenar a la calle Laurel, que está repleta de bares y restaurantes donde degustar un buen vino de La Rioja y un pincho. Para algunos puede parecer que el precio es caro, pero todo depende de la cantidad que se coma… Cada pincho cuesta entre 1,5 y 2,5 € (y aparte la bebida, claro). Con 4-5 pinchos puedes cenar, por lo que cuesta poco más que cenar en una hamburguesería.

Cenamos en tres bares (entramos en donde vimos que había más gente): la Taberna del Laurel, la Casa Pali y la Fontana. Sin duda, la Fontana fue el que más nos gustó de los tres… Y no sólo a nosotros nos debió gustar a juzgar por la de gente que había. Era el más lleno de los tres en los que entramos. Pero hay muchos más… Lo mejor es ir probando varios pichos en diferentes bares. Desde la puerta, se puede ver, en la mayoría de los casos, las delicias que aguardan dentro.

Así, probamos pimientos rellenos, crêpes de solomillo, otros de espinacas, crujiente de boletus, berenjenas con queso, tortilla de morcilla, preñado de chorizo, jamón con alioli… ¡¡Mmmm!! ¡Todo delicioso!

Pinchos

Pinchos

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