Todos aquellos que hayan estado en Perú y quieran volver a sentir en sus paladares los sabores de la comida peruana, o simplemente todos aquellos que, aún no habiendo visitado ese país (como nosotros) y sientan curiosidad por su gastronomía, tienen un lugar cuya visita es imprescindible en la capital: nos referimos a LA CEVICUCHERÍA, un restaurante peruano en pleno centro de Madrid.


Hace poco más de un mes, visitamos una exposición sobre Perú en el Museo de América que hizo que nos entrara el gusanillo por conocer este país y que lo hayamos incluido en nuestra lista de deseos viajeros para 2014. Tras la visita, tuvimos la oportunidad de degustar dos pisco sour en La Cevicuchería y fue entonces cuando decidimos que sin duda volveríamos para probar la gastronomía peruana. Así que hace unos días después regresamos para cenar.

El restaurante es muy fashion, con una decoración muy chula, y es válido tanto para comer o cenar, así como para tomarse unos buenos cócteles. Además de las mesas «normales» (como las de todos los restaurantes), tienen otras que están aisladas por unas cortinas -lo que sería como una especie de sala VIP-, pero también tienen otras (que es donde cenamos nosotros), que son como un saliente de la barra, aunque a una altura inferior para poder comer cómodamente.

Los propietarios de La Cevicuchería son los mismos que los del restaurante Tampu, otro restaurante peruano en la capital, pero que lleva ya unos cuantos años funcionando en la capital y con muy buena fama (aunque nosotros aún no hemos tenido oportunidad de visitarlo).

Los que son de buen comer quizá lo primero que piensen es «muy bonito, pero la comida ya sé como será: comida pitiminí, de autor, con una arquitectura muy chula, imitando las obras de Norman Foster… pero seguro que salgo de aquí tiritando». ¡Para nada¡ !En absoluto es así! ¡El sitio está genial!

Para empezar, el trato de todo el personal es exquisito y toca la perfección. En todo momento los camareros están pendiente de que al cliente no le falte de nada y esté todo bien. Además, a cualquiera que te sirva le puedes pedir que te haga una breve descripción del plato que te trae, y lo hará con mucho gusto. Y si no sabes qué tomar, como nos pasaba a nosotros, pues siempre están dispuestos a echarte una mano con la carta y recomendarte qué pedir.

Empezamos la cena tomando dos pisco sour (8€ cada uno), uno con alcohol y otro sin alcohol (el que no tenía alcohol estaba más dulzón). El pisco sour es un cóctel típico peruano hecho a base de pisco (una variedad de aguardiente de uvas y de jugo de limón).

Para comer, nos pedimos dos ceviches: uno clásico y otro de autor, denominado arcilloso. Hay que decir que La Cevicuchería se llama así precisamente porque están especializados en este plato típico de la zona y preparan varios tipos de ceviches distintos.

El ceviche clásico (12 €) está elaborado con pescado con lima, cilantro, «conchodo, cancha y camote» (dicho de otra forma: pescado sobre una salsa especiada y algo picante, que tenía cebolla y maíz tostado). Fue nuestro plato favorito. ¡Y estamos salivando al recordarlo! El otro ceviche, el arcilloso (16 €), estaba compuesto por lomos de lubina, langostinos y mejillones, todos ellos sobre una tortita y bañados en una salsa especiada y más picante que el ceviche clásico.

Después, de segundo, nos pedimos un anticucho (el restaurante está también especializado en este plato y presenta diferentes variedades). En nuestro caso, optamos por el pituco (10€), que es una brocheta de lomos de buey que viene con yuca frita, arroz, salsa chimichurri y una salsa que estaba muy rica (aunque no recuerdo de qué nos dijeron que estaba hecha). Es un plato para ¡chuparse los dedos!

Y de postre nos pedimos un suspiro limeño (5€) y un imperial de Guanábana (6’5€), que no sabría decir cuál nos gustó más… Uno estaba elaborado con leche condensada (el suspiro), y el otro estaba hecho a base de bizcocho.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, mejor echad un vistazo a las fotos… (Además, no puedo seguir haciendo más descripciones porque me veo en el espejo y ¡parezco el perrito de Palov! Madre mía, ¡vaya homenaje nos pegamos!).

En resumen, es un restaurante muy recomendable, tanto si te gusta la cocina peruana como si quieres degustarla por primera vez. La verdad es que nosotros salimos encantados y con unas ganas enormes de poder degustar todos estos platos en el mismo Perú… ¿Podremos ir este año?

Datos de interés
  • Dirección: calle Téllez, 20
  • Metro: Menéndez Pelayo, L1
  • Horario: abierto todos los días de 12.30 a 16.00 horas y de 20.30 a 0.00 horas.
  • Teléfono: 91 755 79 94
  • Precio medio por persona: unos 25-30 €


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