Ya antes de nacer Iris teníamos claro que no queríamos dejar de viajar cuando ella estuviera con nosotros. Eramos conscientes de que seguramente nuestra manera de viajar cambiaría, o al menos cambiaría lo que tendríamos que llevar… ¿Pero qué se necesita para viajar con un bebé de pocos meses?

Cuando buscábamos hotel en Barcelona para nuestro primer viaje en familia muchas eran las dudas sobre qué necesitaríamos en esta escapada… Después de tres viajes por la Península más uno al extranjero, ya sabemos más o menos qué se precisa llevar en estos casos. Y por eso, os dejamos esta guía para papas viajeros primerizos.

¿Portabebés o silla de paseo?

A mí particularmente me gustan los portabebés, porque me parecen que son más cómodos cuando se viaja ya que por desgracia, no siempre los lugares que se visitan están adaptados para personas con movilidad reducida e ir con un carro de bebé no resulta nada práctico en esas situaciones.

Nosotros usamos dos tipos de portabebés: fular y mochila ergonómica. Nosotros tenemos un fular semielástico de bambú de la marca MamEco y una mochila ergonómica de la marca de Manduca.

Yo soy más de fular porque me resulta muy cómodo pero Gus prefiere la mochila (dice que los fulares son cosa de mujeres, aunque también hemos visto por ahí hombres que se atreven con el pañuelo).

Loc@s x los viajes

Loc@s x los viajes

Lo malo del fular es que para colocárselo hay que saber una serie de nudos, que hasta que se aprenden, puede parecer que es difícil ponerse el fular con el bebé. Yo he ido a algún taller que otro a aprender y una vez que sabes, es muy fácil y no se tarda nada en colocártelo. Lo bueno que tiene es que se puede usar desde el nacimiento, y resulta muy cómodo tanto para el peque como para el que lo portea. Depende del modelo del fular, puede aguantar más o menos kilos. El nuestro puede soportar hasta 15 kilos.

La mochila, en cambio, recomiendan usarla a partir de los 5-6 meses, y la que tenemos nosotros aguanta hasta los 20 kilos. Lo bueno que tiene es que es más rápido y fácil de colocar que el fular. Si os decidís por una mochila, fijaros que sea ergonómica, que no todas las que se venden (sobre todo las más comerciales) no lo son y resultan incomodísimas tanto para el crío como para el que lo lleva.

Yo os puedo decir que tanto con el fular como con la mochila he llevado a Iris durante todo el día y no me dolía la espalda (también es cierto que la niña pesa algo menos de ocho kilos).Y la peque va tan a gusto que se echa unas buenas siestas.

¿Dónde está Iris? Iris es uno de los dos bultos que lleva Gus

¿Dónde está Iris? Iris es uno de los dos bultos que lleva Gus

Por otro lado, también puede ser útil llevar una silla de paseo, que sea ligera, en algunas circunstancias: si el niño pesa mucho, o si no está habituado a los portabebés y es ya un poco mayorcito, a lo mejor no le hace mucha gracia ir de esa manera, o si hace muchísimo calor… Por ejemplo, en Budapest, hemos usado más la silla porque nos hizo unas temperaturas que casi rondaban los 40 grados.

Recientemente han puesto a la venta una silla de paseo ideal para los que viajamos porque podrás incluso subirla al avión porque se pliega como una maleta de mano. Se trata de la GB Pockit, que aunque no la hemos usado, nos parece perfecta. ¡Lástima no haberla descubierto antes!

Y digo que sea ligera porque cuando hay que salvar obstáculos en los viajes (del tipo subir las escaleras del metro), si llevas un carro muy pesado, corres el peligro de dejarte la espalda en el intento. Nosotros compramos una silla de paseo ex profeso para los viajes. En nuestra ciudad usamos otro tipo de carro que compramos cuando nació la peque.

Cuando se viaja en avión no hay que pagar por llevar silla de paseo o carrito. Llegas hasta el avión con la silla. En la puerta, lo pliegas y se lo llevan a la bodega. Y al llegar al destino, te lo vuelven a traer a la puerta. ¡¡Fijaros bien cuando os lo devuelvan que no tenga nada roto como nos pasó a nosotros!!

Iris echándose una siesta en su silla de paseo

Iris echándose una siesta en su silla de paseo

Cuna de viaje y otros artilugios de viaje

Antes de nacer Iris pensábamos que podría ser algo muy útil el tener una cuna de viaje y como nos gusta mucho viajar nos regalaron una… Pero después de cuatro viajes con la enana, pensamos que no es tan necesaria. En la mayoría de los hoteles, puedes pedir que te ponga cuna y suele ser gratis. Y si no hay cuna, siempre cabe la opción de compartir la cama con el peque, algo que puede ser más cómodo que ir cargando con la cuna de viaje, porque si vuelas en avión, es un bulto más a facturar.

La verdad es que en ningún viaje hemos llevado la cuna. En Barcelona, Soria y Marina D’Or nos pusieron cuna. En Budapest, nos pusieron una cama supletoria. Y en Praga ha sido el único sitio dónde no nos han puesto nada, por lo que yo dormí en la cama con ella.

También estuvimos planteándonos la necesidad de comprar una bañera hinchable para bañar a la peque en los viajes, pero decidimos que tal vez fuera un trasto innecesario. En el primer viaje, cuando Iris tenía solo tres meses y medio, utilizamos el lavabo como bañera. Mientras que en este último viaje, como aún es pequeña para la bañera de adultos o en algunos casos era ducha lo que había, y ya no cabía en el lavabo, lo que hacíamos es que yo me metía con la niña en brazos en la bañera o en la ducha, y mientras que yo la sostenía, Gus la enjabonaba y la enjuagaba.

¿Qué llevar en la maleta? ¿Cuánta ropa? ¿Neceser?

Todos sabemos que los niños se manchan mucho… y ¡los bebés más aún! Nosotros solemos llevar 1,5 mudas por día… Por ejemplo, si vamos a estar 2 días fuera, pues llevamos 3 trajes, 3 bodys, etc.  Normalmente nos ha sobrado algo de ropa limpia. Pero mejor llevar de más. Al fin y al cabo, la ropa de bebé abulta poco. No hay que olvidar llevar también gorritas para el sol.

Iris echándose una siesta en su silla de paseo

Iris echándose una siesta en su silla de paseo

También en la maleta llevamos un neceser con sus productos de higiene. Los bebés tienen la piel más delicada, así que nos gusta llevar los productos que usamos en casa, porque sabemos que esos le van bien. En España, no tendríamos problema para encontrarlos, pero al salir fuera de España, no sabemos si podríamos localizarlos, y preferimos llevarlos con nosotros. También en el neceser incluimos un bote de crema solar para bebés de factor 50.

Asimismo solemos llevar pañales, aunque es algo de lo que podríamos prescindir en la maleta porque se podrían comprar en destino. Pero para no andar buscando dónde comprarlos al llegar, preferimos llevar suficientes para, al menos, ir tirando los primeros días.

¿Y sobre la alimentación?

Si tiene menos de seis meses, yo recomiendo lactancia materna. Aparte de las múltiples ventajas a nivel de salud que tiene y de las que no voy a hablar porque el blog no va de eso, yo os puedo decir que para una mamá viajera es mucho más cómodo la lactancia materna que la artificial por varias razones:

  • No hay que ir cargando con biberones, ni con la leche, ni con todo el instrumental necesario
  • No hay que estar pendiente de tener que esterilizar las cosas ni de lavar las cosas
  • La leche siempre está lista en cualquier momento y a la temperatura adecuada
Iris en Numancia echándose una siesta

Iris en Numancia echándose una siesta

Si tiene más de seis meses, se supone que empezará con la alimentación complementaria y que tomará algo más que teta… Ahora mismo nos encontramos en ese momento y no podemos hablar por experiencia de qué es lo que resulta más cómodo para viajar porque hasta ahora en los viajes que hemos realizado solo tomaba pecho… Pero cuando sepamos cómo funciona, pues actualizaré el blog y os contaré… Si alguien que me lee tiene experiencia al respecto, se agradecerá que se comente el post para incorporarlo.

Y si se pone enferma…

Es quizá lo que más preocupe al entorno familiar… «Pero ¿cómo os atrevéis a salir con la niña? ¿y si se pone mala?» es lo que más hemos tenido que escuchar cuando hemos salido de viaje en este tiempo. En España, con la tarjeta sanitaria, te atienden en cualquier parte.

En Europa, con la tarjeta sanitaria europea, pues pasaría igual (supongo, porque por suerte, no hemos tenido que hacer uso de ella).

Y para fuera de Europa, pues a tirar de seguro médico (pero es algo que hacemos también en nuestros viajes solos).

Juguetes

También es recomendable llevar algunos juguetes pequeños para el bebé. Así podrá estar entretenido durante el viaje. Nosotros llevamos algún mordedor que otro (está en la fase en la que le gusta morderlo todo), y también llevamos algún peluche pequeño que no ocupe mucho espacio en la maleta.

Iris en su sillita con la burbuja para la lluvia en Praga

Iris en su sillita con la burbuja para la lluvia en Praga

Otras recomendaciones

En cuanto a cómo es viajar con el bebé que mucha gente se puede preguntar: pues resulta sencillo, más de lo que a priori podría parecer. Cuando son tan pequeños, los puedes llevar a cualquier sitio sin que rechisten. La mayor parte del tiempo es posible que estén durmiendo en el portabebé o en su sillita.

Eso sí, hay que tener en cuenta que no puedes someter al peque a esas jornadas maratonianas que a lo mejor acostumbrabas cuando viajabas solo. Seguramente tardarás más en salir del hotel y te recogerás antes. Y luego el ritmo de visitas lo impondrá el bebé, porque tendrás que parar para darle de comer o cambiarle el pañal.

Pero salvo estos pequeños incovenientes, viajar con un bebé no supone que el viaje sea más engorroso y que por ello haya que evitar hacerlo.

Estas son nuestras recomendaciones. Si alguien con experiencia viajera con niños quiere aportar las suyas, serán bienvenidas y se podrán incorporar al post.

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