Tras un largo viaje por fin hemos llegado a Bangkok… Nada más salir del aeropuerto, nos ha sorprendido una bofetada de calor. ¡El bochornazo es tremendo! Es un calor pegajoso que hace que no dejes de sudar ni un momento. Lo poquito que hemos visto de la ciudad nos ha gustado, salvo su olor… Casi por cualquier parte huele bastante raro y a veces incluso mal.

Por otro lado, los tailandeses son gente muy amable y están siempre con una sonrisa en la boca y dispuestos a ayudar. Aquí os dejamos una foto del Wat Phra Kaeo, donde se encuentra el Buda Esmeralda.

 

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