Mientras que sigo con los preparativos del gran viaje de verano, voy a comenzar los relatos de los viajes que hemos ido haciendo este año. Inauguramos el año yendo a Sintra, Estoril y Cascais. Después de Reyes, teníamos tres días de vacaciones antes de volver al trabajo, por lo que decidimos hacer una escapada con coche por la Península. Dudábamos entre ir a Córdoba o a Portugal, y al final optamos por esta segunda opción porque encontramos una oferta en un hotel Ibis de esa zona: Hotel Ibis Oeiras, 39 euros la noche. Además, hace tres años estuvimos en Lisboa y nos quedamos con ganas de conocer los alrededores.

A media tarde estábamos allí en el hotel y tras dejar las maletas pusimos rumbo a Estoril para dar una vuelta y cenar por allí.

Estoril

Como era enero y Estoril es una población de playa, aquello estaba bastante muerto. Montados en el coche fuimos recorriendo las calles de Estoril pero no se veía ni un alma. Esta ciudad es famosa por varias razones: fue el lugar donde la familia real española estuvo exiliada durante el franquismo. También es conocida por su circuito de moto GP y por su Casino, que al parecer, es el mayor de Europa. Es una población típicamente veraniega y dispone de varias playas como la playa de Tamariz, una de las más concurridas por estar al lado de la estación de tren; la playa de Moitas, que es un pequeño arenal junto al paseo marítimo, y la playa de Sao Pedro do Estoril.

Estoril: Playa

Como muchas poblaciones de la costa, Estoril estaba vacío en enero. En nuestro deambular, llegamos al Casino. Hicimos las fotos de rigor y decidimos ir a buscar un sitio donde cenar. No intentamos entrar en el Casino porque íbamos con vaqueros, muy de sport, y pensamos que no nos dejarían pasar.

Próximo al Casino, encontramos un restaurante abierto, el Costa do Estoril y decidimos entrar a cenar ahí sin mirar más por si no encontrábamos otra opción. Tras la cena, volvimos al hotel porque no había mucho más que hacer en Estoril. Así al menos podríamos madrugar al día siguiente y podríamos aprovechar el día en Sintra.

Al día siguiente, de camino a Sintra, paramos en Estoril para hacer algunas fotos de la zona de día… Pero el ambiente seguía siendo tan desangelado como el de la tarde-noche anterior. Así que si vais en invierno a Lisboa y Sintra, mejor no perder el tiempo en Estoril porque no hay mucho que ver.

Cascais

Lo mismo pasa con Cascais. Otra población típicamente veraniega y con sabor marinero. Por la tarde, cuando ya cerraron los sitios que queríamos visitar en Sintra, fuimos a dar una vuelta por esta Cascais. Esta población está junto a Estoril. Es más, ambas poblaciones están unidas por una misma calle.

Estación del tren

Estación del tren

En sus inicios, Cascais era una típica villa marinera, pero el hecho de que la familia real portuguesa la eligiera como lugar de vacaciones, la convirtió en la ciudad de veraneo que es en la actualidad. Aunque en invierno tiene el mismo aspecto desangelado que Estoril, al menos tiene un casco viejo muy pintoresco y mucho más fotogénico que el de Estoril.

Cascais cuenta con 15 kilómetros de playas, entre las que destacan la playa de Carcavelos y la de Parede. Esta localidad es donde suele veranear la gente bien de Portugal. Viene a ser una especie de Marbella portuguesa.

Tras aparcar el coche, nos dedicamos a andar y a perdernos por sus calles. Pero como era bien entrada la tarde, y era invierno, pues casi todos los comercios estaban cerrados. Andando, andando llegamos a la Ciudadela, que es una antigua fortaleza medieval. Como estaba cerrada, decidimos que al día siguiente, cuando volviéramos a Sintra, pasaríamos de nuevo para ver si se podía entrar. Pero al día siguiente también seguía cerrada (creo recordar que hace poco leí que en realidad está cerrada al público). Aún así aprovechamos para hacer algunas fotos de la bahía de Cascais que ofrecía una bonita panorámica desde allí.

Lo dicho para Estoril, sirve para Cascais. Si vais en invierno, no merece la pena perder el tiempo en ver esta localidad.

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