Después de 21 días de viaje por Vietnam, Siem Reap y otras zonas de Tailandia, regresamos a Bangkok, para terminar de ver lo que nos faltaba antes de emprender la vuelta a España.

DÍ 23: 26 de agosto de 2011

A las 3.30 horas nos estaba esperando nuestro taxi para llevarnos al aeropuerto de Phuket. En el hotel nos dieron una bolsa con nuestro desayuno que incluía algo de fruta, pan, zumo y mantequilla. El trayecto hasta el aeropuerto fue mucho más breve que a la ida, pero totalmente normal teniendo en cuenta las horas que eran, pues no había tráfico alguno… Eso sí, la lluvia seguía acompañándonos. Una vez más volábamos con Air Asia.

Al llegar a Bangkok estuvimos dudando entre si coger el metro como el primer dia que llegamos a la ciudad o coger un taxi, pero al recordar que no está nada acondicionado para personas con movilidad reducida o cargados de maletas como nosotros, finalmente optamos por el taxi por comodidad y para empezar a callejear por Bangkok cuanto antes. La tarifa desde el aeropuerto es fija: 450 baths… Aunque tengo entendido que si en lugar de cogerlo en la terminal de «Llegadas», se coge en la de «Salidas», se puede regatear el precio… Pero la verdad es que después del mardrugón del día, estábamos un poco dormidos y no teníamos demasiadas ganas de estar regateando.

Soltamos las maletas en el hotel y nos dirigimos al embarcadero para dar un paseo por los klongs. Los klongs son unos canales que hay en el río Chao Phraya. De hecho, a Bangkok se la conoce como la Venecia Asiática. Hay paseos de una hora y de dos horas y se suele negociar el precio… La verdad es que nosotros no anduvimos muy finos negociando (el madrugón estaba haciendo mella). También se puede negociar dónde te quieres bajar. Nosotros concretamos bajarnos en Chinatown porque era el siguiente punto que queríamos visitar. Los paseos son más o menos estandarizados, aunque nosotros nos dejamos llevar.

En los klongs

En los klongs

A través del paseo por los klongs puedes conocer de otra manera cómo vive la gente en la capital tailandesa, porque muchos viven en los klongs en casas sobre el agua. Es una manera distinta de conocer Bangkok. Durante el trayecto, nos intentaron «timar» como cuando estuvimos en Tam Coc… Pero claro, ya veníamos resabiados y no caímos en la trampa. Al igual que entonces, durante el paseo se nos acercaron barquitas para vendernos cosas como recuerdos o algo de comer o beber para el barquero… Pero esta vez dijimos que no… Al fin y al cabo el barquero no remaba, sino que la barca iba con motor…

Para bajar nos dejó en el embarcadero de Chinatown… Y ¡madre mía qué complicado resultó bajar de la barca! O más bien, tendría que decir que lo complicado fue subir al embarcadero porque quedaba por encima de la barca y tuvimos que trepar :-O

Chinatown

Chinatown

Chinatown es un barrio peculiar: con comercios con carteles con caracteres chinos, templos chinos, puestos de todo tipo… También llaman la atención la cantidad de carteles de neón en las avenidas… Es un lugar muy curioso. ¡Las calles de Chinatown son un hervidero de gente y de coches por doquier! No sabemos cómo es China porque no hemos estado, pero durante el tiempo que estuvimos en el barrio nos sentimos que estábamos en el gigante asiático.

Chinatown

Chinatown

Después de deambular durante un rato, decidimos que había llegado el momento de visitar otro de los puntos claves de Bangkok: Khao San, el barrio mochilero por excelencia, donde se puede encontrar el alojamiento más barato de la ciudad con pensiones y hostales para mochileros. También muchísimos restaurantes y puestos donde comer, así como tiendas donde comprar algún souvenir que otro. Asimismo, si quieres hacerte con un carné de estudiante internacional, o un título de alguna carrera…, en Khao San se pueden encontrar puestos ambulantes que te hacen el documento (eso sí, falso) que quieras. Asimismo hay numerosas agencias de viaje que te organizan excursiones por Bangkok y alrededores…

Khao San

Khao San

Llegar de Chinatown a Khao San fue un poco una odisea… Como estábamos un poco cansados y hacía un calor espantoso, decidimos coger un taxi… Paramos a varios y ninguno quería llevarnos con el «meter» puesto… Querían acordar un precio, pero nosotros no queríamos porque así suele salir más caro… Finalmente uno nos dijo que sí. Montamos y como el tráfico era un caos y había muchisimos coches, a los pocos minutos, sin apenas habernos movido más que un metro desde que montamos, nos dice que ni hablar, que con «meter» no… No recuerdo cuánto dijo que nos cobraba, pero nos bajamos inmediatamente cabreados por el intento de estafa…

En vista de que coger un taxi con taxímetro era imposible, decidimos probar suerte con un tuk tuk… Pero tampoco había manera… O nos decían precios desorbitados o se negaban en rotundo a llevarnos a Khao San... Hasta que al final encontramos uno, que aunque nos cobraba más de lo que queríamos pagar, nos llevaría hasta donde queríamos. Como el hambre ya apretaba a esas horas, nada más llegar a Khao San entramos a comer unos pai thai en uno de los muchos restaurantes que hay en el barrio.

Tras recorrer el barrio, pusimos rumbo hacia el Wat Saket o Montaña de Oro, un templo que está en lo alto de un montecillo y desde donde se puede contemplar una panorámica de Bangkok. Tras las pertinentes fotos pusimos rumbo hacia nuestro siguiente punto en la ruta marcada para este día: la torre Baiyoke, uno de los rascacielos de Bangkok que cuenta con un fantástico mirador en su planta 84.

Wat Saket

Wat Saket

Como quedaba bastante lejos para ir andando, decidimos coger un taxi. Pero parecía que no era nuestro día. Después de estar esperando largo rato por fin apareció un taxi… Nos montamos, pero el tráfico no estaba de nuestra parte… Veinte minutos después seguíamos en el taxi a pocos metros de donde nos había cogido. Aburridos ya, le pagamos lo que marcaba el taxi y nos bajamos. Teníamos que buscar otro medio de transporte que nos llevara más rápido o se nos haría de noche y yo quería subir antes de que anocheciera para hacer fotos diurnas. Finalmente montamos en tuk tuk aunque la negociación fue dura.

Para subir al mirador de la torre Baiyoke hay que pagar una entrada, pero lo bueno que tiene es que incluye una bebida gratis en la coctelería de la planta inferior al mirador. Antes de ir a tomarnos el cóctel salimos al mirador a hacer fotos. ¡Era la hora perfecta! Todavía era de día pero quedaba poco para que empezara a atardecer, por lo que tendríamos fotos diurnas y nocturnas. !El cóctel en esas alturas nos supo a gloria! jejeje Nos pedimos un par de mojitos mientras veíamos cómo se iban encendiendo las luces de la ciudad.

Vistas desde Baiyoke

Vistas desde Baiyoke

De vuelta a la calle, decidimos darnos a las compras… Y nada mejor que acudir al mercado nocturno que se monta en Patpong, que está además junto al Barrio Rojo. Así conocíamos otros dos de los puntos destacados de Bangkok… Para ir cogimos otro tuk tuk y fue muy gracioso porque nos hizo muy buen precio a cambio de hacer una parada a mitad de camino para entrar en una tienda en la que no hacía falta comprar nada. Pero si lo hacíamos además de darnos un buen precio, al condutor le daban un ticket para gasolina, según nos contó. Nosotros entramos, echamos un vistazo (era una tienda de cosas de piel) y cuando quisieron vendernos algo nos quejamos de que no teníamos dinero y nos dejaron irnos sin darnos mucho la brasa, jejejeje

Del Barrio Rojo no pude hacer fotos, porque al igual que pasa en el de Ámsterdam, está muy controlado y en cuanto te ven con la cámara, te dicen que no se puede hacer fotos…

Deambulando por el mercado, donde no encontramos nada de nuestro interés comenzó a diluviar… ¡¡¡Dichoso monzón!!! Los puestecillos estaban más o menos cubiertos con unas lonas, pero era inevitable mojarte un poco con la que estaba cayendo, así que decidimos ir a cenar. A esas alturas de viaje estábamos un poco saturados de comida asiática, por lo que terminamos en el McDonald’s que está enfrente del mercado comiéndonos unas mcmenús, que por cierto, costaban como la mitad que en España.

Tras la cena seguía lloviendo, por lo que decidimos irnos ya para el hotel para ponernos guapetes e ir al último sitio del día: el Sirocco, un local de copas en lo alto de la torre Lebua, muy fashion, que estaba a cinco minutos andando de nuestro hotel. También dispone de restaurante, pero es bastante caro cenar allí (creo que puede salir por cerca de 200 euros la cena en cuestión). Las copas en el Sirocco son algo carillas para ser Bangkok, pero estando allí, es lo mínimo que puedes hacer. Nos tomamos unos cócteles por unos 12 euros cada uno al cambio.

Sirocco

Sirocco

Como al llegar al Sirocco estaba lloviendo, tenían la terraza cerrada… Una pena porque lo que más mola de este local es precisamente su terraza con vistas al río Chao Phraya y a Bangkok. Pero afortunadamente mientras nos tomábamos la copa, dejó de llover y limpiaron deprisa y corriendo la terraza para volver a abrirla justo cuando estábamos a punto de irnos, con lo que pudimos hacernos las fotitos de rigor. Al terminar con las fotos, nos fuimos ya al hotel a descansar para afrontar al día siguiente el último día en el Sudeste Asiático.

Gastos del día

  • Taxi al hotel Bossotel: 450 baths
  • Pago del hotel: 1480 baths
  • Paseo de una hora por los klongs: 1.000 baths
  • Agua grande má dos bolsas de patatas fritas en el Seven Eleven: 13 + 20 = 33 baths
  • Tarjeta de teléfono: 300 baths
  • Tuk-tuk a Khao San: 70 baths
  • 1 red bull y una coca cola en un puesto: 70 baths
  • Comida en Restaurante Saswadee Terrace en Khao San: 2 pad thai + palitos de queso con wanton + agua pequeña + cerveza + 2 crêpes de banana y chocolate con helado +1 café con leche: 220 baths
  • 15 minutos de conexión a internet en el restaurante: 10 baths
  • Taxi que nos bajamos sin llegar a ningún lado: 61 baths
  • Tuk tuk a la torre Bayoke: 100 baths
  • Tickets en Baiyoke: 250 x 2 = 500 baths
  • Tuk tuk a Patpong: 40 baths
  • Cena en el McDonald’s de Silom: 2 menús doblecheeseburguer = 276 baths + hamburguesa suelta: 78 baths
  • Billetes de Skytrain al hotel: 25 x 2 = 50 baths
  • 2 copas en el Sirocco: 1.106,38 baths

Total: 5.844,38 baths (unos 146,20 euros al cambio)

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